Eterno debate
Associated Press
Cuando uno tiene por delante un
partido de la Copa Mundial, ¿se puede anotar un gol la noche previa?
Es un tema que hace que los
técnicos fijen reglas, que los jugadores busquen la comprensión de esposas y
novias y que los aficionados debaten fervorosamente si mantener relaciones
sexuales cerca de un partido merma el rendimiento.
El asunto cobró nuevamente
prominencia cuando el técnico de México Miguel Herrera dijo al diario Reforma
el mes pasado que esperaba que sus jugadores se abstuviesen de mantener
relaciones sexuales durante la Copa Mundial de Brasil. El comentario generó
reacciones de todo tipo y Herrera se vio obligado a aclarar que no estaba
prohibiendo las relaciones sexuales, sino simplemente recomendando a sus
jugadores que se manejasen con prudencia, adoptando una postura parecida a la
de su colega Luiz Felipe Scolari, quien le pidió a los jugadores brasileños que
no hiciesen "acrobacias" en sus habitaciones.
Franco como siempre, el astro
Carlos Valderrama comentó que las selecciones de Colombia que capitaneó en la
década de 1990 hubieran llegado más lejos en la Copa Mundial de no haber estado
condenados a la castidad.
El debate en torno al impacto de
las relaciones sexuales en el rendimiento deportivo se remonta a la época de
los griegos de la antigüedad, quienes
creían que era importante
preservar el esperma de un hombre para que no perdiese agresividad. Hay poca
evidencia científica, no obstante, de que la abstinencia mejore el desempeño de
un deportista.
Un estudio de 1995 publicado por
el Journal of Sports Medicine and Physical Fitness señaló que el desempeño en
una cinta para correr no era afectado por el hecho de que alguien hubiese
mantenido relaciones sexuales 12 horas antes. Los expertos coincidieron en que
esas relaciones no generan un desgaste físico demasiado grande en personas
saludables. Un estudio de la Universidad de Montreal del 2013, por otro lado,
indicó que durante el acto sexual los hombres queman un promedio de 100
calorías, las mismas que queman trabajando en el jardín durante 20 minutos.
De hecho, muchos deportistas y
expertos aseguran que un encuentro sexual la noche previa a un partido
importante puede ser algo positivo ya que alivia la tensión y estimula un sueño
reparador.
Más que la relación sexual en sí,
lo que preocupa a los técnicos son las parrandas que duran toda la noche y el
consumo de alcohol en que pueden incurrir deportistas jóvenes en su plenitud
física. Abundan los escándalos protagonizados por deportistas en las concentraciones,
como el que generaron jugadores de la selección española que invitaron a
prostitutas durante la Copa Confederaciones del año pasado en Brasil.
"A menudo los técnicos no
confían en sus diablillos", declaró a la Associated Press Pamela Peeke,
del American College of Sports Medicine.
Al pedir decoro a sus jugadores
Herrera probablemente haya tenido
presente la parranda de
septiembre del 2010 que motivó la suspensión de dos jugadores y que varios
otros fuesen multados por actos de indisciplina en Monterrey. Medios locales
dijeron que hubo prostitutas de por medio y especulan que su suspensión por
seis meses es lo que hizo que Carlos Vela, probablemente el mejor delantero
mexicano, declinase de volver a la selección.
Muchos equipos europeos, incluidos
Alemania y España, prohíben las relaciones sexuales antes de los partidos y
permiten las visitas de esposas y novias solo en los días libres.
El hecho de que todavía se siga
debatiendo sobre las relaciones sexuales refleja un sexismo generalizado en el
deporte y falta de madurez entre los hombres, según Peeke, quien es una
triatleta y ha asesorado a los Washington Wizards de la NBA.
Las mujeres también producen
testosterona, pero en niveles mucho más bajos que los hombres, señaló. Y nadie
quiere imponer rituales monásticos entre ellas.
La diferencia, según Peeke, es
que "predomina la impresión de que los hombres no pueden contenerse".
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