https://www.facebook.com/wilber.carrion.1 - Twitter: @wilbercarrion  
  Su apoyo es bienvenido, cuenta: BBVA Continental- 0011 0175 0200256843  

viernes, 23 de junio de 2017

trabajo

 La derrota de los pequeños



FORBES- 23 de junio de 2017
Cabe esperar un crecimiento del poder de mercado de las grandes empresas, y una caída de la participación de las rentas del trabajo.

En un reciente documento de trabajo presentado por el MIT, John Van Reenen y sus coautores documentan una clara tendencia global hacia la caída de la participación de las rentas del trabajo en la renta total.

Durante decenios, y como predecía el modelo económico más sencillo al respecto, el reparto de la renta entre capital y trabajo fue constante: en Estados Unidos, donde los datos históricos son más fiables, dos tercios de la renta fueron rentas del trabajo y un tercio de rentas del capital durante las cuatro décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

En los últimos años, esta constancia se ha roto. Desde hace algo más de dos décadas, en todos los sectores de actividad y en la gran mayoría de los países occidentales, la participación de las rentas del trabajo en la renta nacional ha caído de manera significativa y constante.

Dada la generalidad del resultado en todos los sectores, no parece que tenga relación directa ni con el comercio internacional ni con la robotización (ya que afectaría a unos sectores y no a otros), aunque sí puede ser una consecuencia indirecta de ello.

Para saber por qué está obteniéndose este resultado, es útil entender tres importantes observaciones recientes muy relacionadas:

Van Reenen y sus coautores muestran que, en casi todos los sectores de actividad, las grandes empresas representan una proporción creciente de las ventas. Es decir, en cada segmento (coches, computadoras, tiendas, banca) se produce una concentración creciente de la actividad, de manera que el gran “monstruo” (por ejemplo, Zara o Bimbo) acumula una proporción mayor que antes de las ventas totales.

Por otro lado, como comenta Luis Garicano, este incremento de la concentración está relacionado con la caída de la renta del trabajo: cuanto mayor es el aumento de la concentración en un sector, mayor es la caída de la participación del factor trabajo en la renta global.

Sin embargo, esto no parece deberse a incrementos de los salarios. Un reciente equipo de la OCDE, liderado por Chiara Criscuolo, muestra que, sector por sector, crece fuertemente la brecha de productividad entre las mejores empresas y las empresas con desempeño medio: las mejores están cada vez más distanciadas de sus perseguidoras.

Por ejemplo, en la industria, los mejores tuvieron, entre 2000 y 2013, crecimientos anuales de productividad total de casi el 3%, mientras que los demás se quedaron en el 0.6%. En servicios, los mejores vieron su productividad crecer al 3.6%, pero el resto sólo alcanzó 0.4%. Este reparto del crecimiento de la productividad explica, en parte, el mal comportamiento reciente de la productividad en todo Occidente y la crisis en que nos hallamos sumidos.

¿Cómo explicamos estos datos? ¿Por qué sube la productividad de las mejores, ocurre la concentración de las ventas y cae la participación del factor trabajo? ¿No puede haber Pymes competitivas?

Los tres fenómenos parecen estar relacionados y pueden reflejar un impacto indirecto, un cambio tecnológico en la producción: en muchos sectores industriales, las ventajas de ser grande y estar bien gestionado cada vez son mayores. Y son los grandes los que, dados los costes fijos existentes, tienen una menor proporción del factor trabajo en la renta.

Estos cambios pueden, perfectamente, ser temporales: hay nuevas tecnologías; las empresas están aprendiendo a aprovecharlas y, poco a poco, aprenderán todas. Pero puede ser que se esté produciendo un cambio secular en los niveles de competencia en los mercados. En muchos de ellos hay economías de red, que suponen que cada consumidor quiere consumir el servicio con mayor número de consumidores. Si esto sucede, cabe esperar un crecimiento del poder de mercado de las grandes empresas, y una continuación de la caída de la participación de las rentas del trabajo en la renta global.

Es necesario crear políticas públicas en apoyo a las Pymes para compensar estos efectos del mercado. Si no, la terrible desigualdad mundial y nacional no hará otra cosa que crecer.


Y si hay algo que debemos por lo menos intentar que aumente es el fantasma de la inequidad empresarial. Ojalá nuestros políticos tengan más originalidad que los candidatos a gobernar el Estado de México para resolver estos problemas. ¿Será?

Fashion tech

Fashion tech y Retail tech



FORBES- 23 de junio 2017
Fashion tech o retail tech se refiere a las starups que apoyándose sobre tecnología están también redefiniendo el negocio de la moda, el de la belleza y la venta al detal.

Nos hemos acostumbrado a oír hablar de fin tech en referencia a aquellas startup o nuevas empresas disruptivas para el sector financiero. Son estas las empresas que están arrancando trozos de la cadena de valor de los bancos y creando nuevos negocios a precios más competitivos para los clientes de la banca. Esta dinámica no se limita al campo financiero sino que afecta otros sectores incluido el de moda, belleza y venta al detal. El termino fashion-tech se refiere a las startups que apoyándose sobre tecnología están también redefiniendo el negocio de la moda y el de la belleza. Las retail-tech son las empresas de nueva creación que hacen lo propio en el campo de la venta al detalle.

En el curso que imparto en IE Business School a los alumnos de IMBA y que llamo “Premium & Luxury entrepreneurship” revisamos como a lo largo de la historia la oportunidad para crear nuevas empresas nace siempre de los cambios. Cambios en tecnología, cambios sociales o cambios económicos. Como Armani entendió que el cambio social que suponía incorporación de  las mujeres  al mundo del trabajo en el entorno corporativo y el impacto que tendría en su forma de vestir. Hayek entendió la oportunidad del cuarzo para el sector relojero suizo. Lo vio como una posibilidad no como amenaza y creó Swatch salvando la industria en Suiza.

Internet ha permitido el descalabro o la redefinición del entorno competitivo en algunas categorías premium y lujo. Las gafas siendo el más relevante. Warby Parker el pionero en EU. Hoy en todos los continentes nuevos jugadores nos ofrecen un producto de calidad similar a los líderes a una quinta parte del precio. Hawkers en España, Gentle Monster en Corea, “pure players” de internet, sin estructura que pueden reducir sus márgenes para darnos más valor. Luca Solca identifica en uno de sus estudios que además de gafas esta disrupción es notable en la categoría de zapatos masculinos.

En el mundo de la belleza LÓreal ha pisado el acelerador invirtiendo en Founders Factory, una aceleradora en Londres para tener acceso a las startups con más potencial. Para ello seleccionan cinco al año de casi 180 solicitudes presentadas en 2016. La cosmética sigue siendo todavía la categoría premium menos comprada on-line aunque una de las que más ha crecido en 2016. Es en el sector de la belleza es donde vemos sobre todo el impacto de otras tecnologías que no son e-commerce. Entre las seleccionadas este año por LÓreal una plataforma de tratamientos personalizados Insitu, una app para manicura Preemadonna, una plataforma para conectar con influencers Tailify, un sitio de asesoramiento Velezay y una startup de geolocalización Cosmose.


Nos queda también por ver todavía el impacto que la impresión 3D puede tener en el desarrollo de productos personalizados. En particular en la joyería puede ser una tecnología disruptiva ya que transforma los precios de los productos a medida tan demandados.


Desde la perspectiva del retail, internet y el e-commerce obligan a las tiendas físicas a reinventarse ya que ahora podemos hacer nuestras compras on-line desde el sofá de casa. Por ello las tiendas deben ser lugares que aporten algo más, que merezcan que nos desplacemos. A las tiendas les toca redefinir su papel para dejar de ser lugares donde se despacha el producto y convertirse en lugares para vivir experiencias. En retail-tech veremos en los próximos años nacer empresas que ofrecerán servicios que permitan a las tiendas proporcionar una mejor experiencia basadas en la tecnologías de Internet of Ihings/ Internet de las Cosas o IOT.


Por otro lado, ya hemos asistido al nacimiento de nuevas empresas que aprovechando internet se han convertido en la tabla de salvación de las tiendas. Léase Farfetch o Trouva ambas en UK. Otros como Le Guide Noir y Olapic nacen para dar servicio y navegar el difícil mundo de las influencers y de la comunicación en redes sociales.


En este contexto los jugadores bien establecidos reaccionan para no quedarse fuera de juego. Algunos como LVMH pescan a sus directivos digitales en el charco de Apple. Otros como L´Oreal han comenzado sus propias aceleradoras. Otros como H&M organizan competiciones como Global Change Awards que les abren el camino a la innovación.

 


Lo que es claro es que ni la moda ni el retail pueden quedarse fuera de la necesidad de innovar. Para ello persiguen diferentes caminos. Uno que ha mostrado su eficacia es lo que se llama “corporate venturing”.  Se trata de establecer conexiones y acoger y apoyar a emprendedores aportándoles un cliente y con el objetivo de captar talento, aprender nuevos modelos de negocio y tecnología. Damos la bienvenida a una nueva forma de emprendimiento corporativo para dinamizar los procesos de innovación.

jueves, 22 de junio de 2017

influencers

Las cinco razones del porqué los influencers ya no funcionan



FORBES – 22 de junio de 2017
Ante acercamiento de las marcas a los influencers cabe hacernos la pregunta si es que en realidad sirven y de qué manera logran sus objetivos.         

Las grandes figuras de nuestros días son los influencers, es decir, aquellos generadores de contenido que inundan las redes sociales y las plataformas digitales, con una oferta tan variopinta, que es muy complicado clasificarlos a todos o tratar de meterlos a todos dentro del mismo costal y que se han convertido en un referente de la comunicación digital en muchos sentidos, nos guste o no.

Ya sea a través de videos graciosos (o algo así), tutoriales, opiniones o cualquier otra forma de materiales, muchos de ellos se han hecho de una fama gigantesca y una legión de seguidores que siguen religiosamente cada una de las entregas que hacen en sus canales.

Ello dio pie a que marcas de cualquier índole se acercaran a estos personajes como un nuevo canal de exposición para sus productos y servicios, provocando que los influencers, entendidos como las estrellas de las redes sociales, se convirtieran ellos mismos en las nuevas plataformas de comunicación entre empresas y clientelas, convirtiéndose en una nueva marca.

A tal hecho, se suma el creciente abandono de los medios tradicionales y la prácticamente nula conexión que existe entre aquellos y los nuevos consumidores. Por más que la tele y la radio se han esforzado, simplemente no logran conectar con las audiencias más jóvenes. Por el contrario, su rechazo es cada vez más amplio.

Y quizá ese sea el motivo por el cual las marcas se hayan volcado con desesperación hacia las figuras digitales: la necesidad de seguir con las estrategias de marketing a como diera lugar, provocó que de repente los medios sociales se llenaran de burdos intentos por verse cool y mantenerse en la conversación.

Cabe aquí hacerse la pregunta sobre qué tanto funcionan los influenciadores. ¿En realidad logran su cometido de posicionar una marca, de ser un detonante de compra o de generar opinión? Creo que afirmar que sí es bastante cuestionable, sobre todo cuando a dichas figuras se les confunde con una especie de canal de televisión que puede lograr una cantidad de impactos enorme, cuya eficiencia no va más allá de un spot de televisión.

La figura de los influencers está sobrevaluada y su efectividad puede ser nula en algunas ocasiones. He aquí algunas razones que nos hacen cuestionar la efectividad de las figuras de las redes sociales.


Poca especialización. Es muy común que algunas figuras de las redes sociales tengan millones de seguidores porque cuentan chistes, hablan de su vida amorosa o de algún otro tema que no implica un grado de especialización. Y si bien pueden tener un espectro muy amplio de seguidores, recordemos que en las redes sociales la conversación gira en torno a lo específico y no a lo general. Es decir, los temas que realmente nos emocionan, nos mueven a la conversación o generan una opinión, son los especializados. Y es aquí donde el discurso de los mal entendidos influencers puede fallar: sus conversaciones a veces son tan generales, que pueden caber productos y servicios de lo que sea; cuando en realidad, un líder de opinión digital lo es en un solo tema.

Público amplio, pero no segmentado. ¿Sirve de algo tener millones de fans, pero todos con intereses y hábitos de vida y estilo diferentes? Las plataformas sociales resultan exitosas cuando se habla a audiencias con gustos muy específicos, atomizados y de manera contextualizada. Y ese tipo de conversación sólo se da en pequeños grupos.


Sobreexposición de figuras. Las estrellas de las redes sociales empiezan a causar cierto agotamiento debido a su constante aparición en prácticamente todos los espacios habidos y por haber, anunciando prácticamente lo que sea, lo que los aleja de la sensación de proximidad y naturalidad con la que en un principio lograron conectar con sus audiencias.


Alcance fraudulento. Ahora casi cualquiera se dice influenciador en las redes sociales. De pronto aparecen personajes de los que ayer nadie sabía nada, pero con cuentas con millones de seguidores. El asunto de la influencia es que no se puede ejercer con bots.


Poco entendimiento digital. La razón de que dichas figuras se vuelvan el centro de atención y se malentienda el formato de las redes sociales son en buena medida las marcas, quienes han confundido los canales de los influencers en algo muy similar a los medios masivos, robándoles la frescura y forzándolos a discursos fuera de lugar.



Las marcas no deben confundir a las plataformas sociales con medios de comunicación masiva, pues quitan la frescura y cercanía que las redes proporcionaron en un principio a los usuarios y que hizo a los influencers las figuras que ahora son.

miércoles, 21 de junio de 2017

gestión de talento

 Rutinas tóxicas en la gestión de talento



FORBES- 21 de junio de 2017
Las rutinas tóxicas de gestión de talento tienen como consecuencia problemas de bajo rendimiento, resultados raquíticos y pobre desempeño.


Es curioso como la preocupación de las empresas se centra en rentabilizar sus operaciones y ponen atención en el aprovechamiento de sus recursos materiales y financieros, mientras dejan de lado la gestión del talento humano. Lo cierto es que todas las organizaciones tienen problemas y estos involucran siempre a las personas. En realidad, en un gran porcentaje de circunstancias, la principal causa de un mal desempeño, es el factor humano. Nos preocupamos por la relación precio/calidad, por mantener márgenes de utilidad y de contribución en el mercado y dejamos de ver que el capital humano nos plantea grandes retos a ser resueltos para bien de la compañía. Aspectos como liderazgo, retención de talento, compromiso, capacitación y conformación del equipo de trabajo son temas pivote de gestión: pueden catapultar el éxito o constituirse en la debilidad que termine destruyendo nuestra cadena de valor. Por ello, son la mayor ventana de oportunidad, tanto como la mayor amenaza de las organizaciones modernas.


Sorprendentemente, ejecutivos y emprendedores están más al pendiente de los números, de los estados financieros y no ponen tanta atención en sus recursos humanos. Es frecuente toparse con situaciones en las que estamos más concentrados en los efectos que en las causas. Muchos de los problemas que se enfrentan en la cotidianidad tienen su origen y solución en el equipo de trabajo. Pero, al están concentrados en las consecuencias, dejamos de ver los orígenes. De acuerdo con Tomás Chamorro-Premuzic, profesor de la Universidad de Columbia y CEO de Hogan Assesment Systems, es preciso tener en cuenta cuáles son las rutinas tóxicas que pueden alentar el avance de las organizaciones y amenazar gravemente su desempeño. Desde mi punto de vista, podemos distinguir cinco:


Desestimar la importancia de la cultura organizacional. Cuando existe una brecha entre lo que la alta dirección de la empresa dice y lo que la base percibe, tenemos un grave problema. Ya sabemos que no hay la misma percepción desde las alturas que a nivel del terreno operativo. Cuando los valores de la empresa no son congruentes, cuando son tantos que no logramos distinguirlos, cuando todos los ignoran, cuando formalmente se dice algo y se opera en forma radicalmente distinta, estamos generando confusión y seguramente, sentimientos negativos hacia la compañía.

Confundir compromiso con felicidad. La felicidad se ha convertido en un concepto subjetivo que se ha infiltrado en las filosofías empresariales. El objetivo de una empresa es generar utilidades y para ello necesitamos colaboradores productivos. En esta condición, debemos estar al pendiente, más que de la felicidad como valor superior, en dar a los integrantes del equipo los elementos concretos para llevar a cabo su labor en forma efectiva y que, a partir de estar trabajando en forma eficiente, se genere una sensación de satisfacción. Si hablamos de felicidad, nos quedamos en una burbuja etérea que es fácil olvidar, si nos comprometemos con la productividad, con elementos concretos y parámetros bien definidos, entonces sí estaremos en el camino correcto

Ignorar el efecto tóxico de la incongruencia. Cuando nos tomamos el tiempo de convocar a juntas periódicas para diseñar el plan estratégico y delineamos políticas y procedimientos que finalmente serán encuadernados y puestos a dormir en un librero, estamos sentando las bases del desorden y de la falta de estandarización. De igual forma, cuando los lineamientos se convierten en barreras que nos llevan a trabajar doble o nos conducen por senderos más largos y costosos, cometemos errores costosos que conducen a la desmotivación y al desinterés de nuestra gente.

Tergiversar el liderazgo. La palabra ha sufrido un desgaste colosal y como consecuencia los buenos líderes son material escaso. Las personas que tienen que marcar la pauta no nacen sabiendo cómo hacerlo. Tal vez, los atributos del liderazgo sean innatos, la discusión es vieja. Sin embargo, la formación de un líder no debe dejarse al azar, debe prepararse para conseguir los resultados esperados. En esta condición, es preciso clarificar qué es un líder para la organización, cuáles son los atributos apreciados y qué conductas serían inadmisibles. La definición debe darla cada empresa en particular, debe confeccionar su traje a la medida. Debe desarrollar su propia fórmula. Descansar en que la eventualidad se encargará de generarnos un liderazgo en forma espontánea, además de ser ingenuo es sumamente arriesgado.

Confiar más en la intuición que en los datos. No hay nada más cotidiano que la visión clemente para nuestros propios hechos. Nos endulzamos con indulgencia y autocomplacencia y este es uno de los pecados más recurrentes que comente la alta dirección. Las organizaciones que operan de oído y que basan sus decisiones únicamente en la intuición, se acercan peligrosamente a la orilla del barranco. Es necesario verificar que lo que nos dicen, lo que creemos tiene un sustento duro. Desestimar los datos es un error. Es verdad, la intuición es una herramienta valiosa, si y sólo si, la acompañamos de un análisis serio.

Para Chamorro-Premuzic, las organizaciones que son capaces de evaluar objetivamente su cultura organizacional, sustentar la productividad por medio de su equipo de trabajo, basar sus políticas en la congruencia, potenciar un liderazgo a medida y desarrolla una buena capacidad de análisis están en posición de construir una ventaja competitiva robusta y de enfrentar con éxito a su competencia.



Las rutinas tóxicas en una compañía son como heridas que nos estamos causando a nosotros mismos. Es necesario atenderlas, limpiarlas y sanarlas. La medicina no resulta tan amarga como puede parecer.  La objetividad no es fácil de alcanzar si estamos acostumbrados a la autocomplacencia y a ser dirigidos por la intuición.  Sin embargo, la fórmula tampoco es complicada de aplicar. Se trata de abrir los ojos y poner atención. La recompensa es la confianza que obtendremos, primeramente, de nuestro propio talento y en seguida de nuestros clientes, que son el motivo por el cual nos atrevemos a estar en el mercado.

trabajar

Cómo trabajar menos pero producir más



Emprendedores - miércoles, 21 de junio de 2017
Hacer menos, pero mejor. Este es el objetivo que dice haberse marcado para 2017 Miguel Arias en su blog emprender a golpes. También el libro del autor británico Greg McKeown, Esencialismo, la búsqueda de lo importante, alerta del riesgo de la adicción al trabajo. El peligro es que la obsesión por la productividad acaba convirtiéndose en un catalizador para el fracaso ya que conduce a la búsqueda indisciplinada de hacer cada vez más. El antídoto sería, pues, el que ha decidido aplicarse Miguel Arias para este año: la búsqueda disciplinada de hacer menos, pero mejor.
Esto es lo que propone también Isra García en su libro Ultraproductividad. Trabajar menos, producir más y vivir mejor, donde recoge el método que él mismo ha desarrollado para conseguir trabajar menos de 5 horas al día obteniendo, cada vez, mejores y más rentables resultados. El método es personal, es decir que cada cual deberá adaptarlo a sus circunstancias y preferencias, pero el autor facilita unas líneas generales para ayudar a diseñarlo.
Las 4 dimensiones que debes cultivar
Si solo produces y produces, llegará un momento en el que te vacíes y ya no tengas nada nuevo que aportar. Para ser eficiente y creativo, además de arrojar, hay que nutrirse y cultivar otras áreas que nos proporcionen la vitalidad necesaria. Podría resumirse con la expresión popular de recargar las pilas. Las áreas que hay que trabajar son las siguientes:
Lo físico: Se trata de desarrollar hábitos saludables. Las principales propuestas en este apartado son: dormir lo suficiente, preferiblemente las 8 horas seguidas, mantener una alimentación sana y practicar ejercicio diario en franjas horarias que cada cual determine.

Lo emocional: Una vida social gratificante con personas que nos aporten energía, leer, escuchar música que nos levante el ánimo, escuchar una charla Ted que nos motive, hacer algo nuevo cada día…hay muchas maneras de activar esa parte emocional que, con frecuencia, reservamos sólo para los fines de semana.
La parte espiritual: Requiere de la introspección y de la reflexión. Son muchas las personas que huyen de la soledad porque temen enfrentarse a sus propios pensamientos. Sin embargo, es la mejor vía para ser conscientes de cómo somos, de lo que hacemos o del entorno. La práctica de mindfullness o de yoga son muy recomendables para relajar la mente.
Intelectual: Incluye tanto el aprendizaje permanente como el trabajo. En este último caso, Isra García habla de las ventanas de eficiencia, esto es, identificar cuáles son aquellos momentos del día en los que somos más productivos y aprovecharlos para realizar las tareas más importantes. Él suele aplicarse 2 franjas al día de 90 minutos de trabajo intensivo porque ahí sitúa el límite de máxima concentración.
Los 3 hábitosque debes desarrollar
Sabiendo ya cuáles son las 4 áreas en las que debemos trabajar a diario para mantener el equilibrio personal, falta desarrollar los hábitos que conviertan ese planning inicial, en acción hasta implantarse de forma natural en la rutina diaria. Para ello hay que desarrollar 3 hábitos que, “si los consigues, ya puedes ir a cualquier sitio”, dice el autor. Son estos:
Autoconsciencia: Lo primero es ser plenamente consciente de lo que eres, de lo que te gusta y de lo que quieres cambiar. “Si no eres consciente y sincero contigo mismo, no harás nada”.
Disciplina: Una vez que hayas diseñado tu plan, tendrás que cumplirlo en la frecuencia estipulada. Así, si te propones media hora de lectura y otra media de ejercicio diario, recuerda que son innegociables.
Iniciativa: Se refiere a la fuerza de voluntad. La que te hace dar el salto de la idea a la acción. Una idea no vale nada si no se ejecuta, hay que validarla fuera. Así que “hazlo y deja de embellecer ideas”.

Plan de acción para hacer menos
Ya hemos dicho que el objetivo final es mejorar el ratio de productividad trabajando menos y que el provecho de esa eficacia repercuta en beneficio propio. Cada cual aprenderá a conseguirlo a base de prueba y error, pero Isra García facilita unas pautas generales:
Márcate objetivos: Da igual del tipo que sean, personales o profesionales, y a esa lista de objetivos les asignas un tiempo para su ejecución. Puedes empezar con cosas pequeñas, pero tendrás que cumplirlas en el tiempo fijado y hacer un seguimiento.
Segmenta el día por horas: Lo mejor es hacer un calendario y repartir las tareas que te has propuesto para cada día de las 4 dimensiones. Como mejor te venga.
Sistematiza: Lo relaciona con categorizarlo todo al objeto de no repetir errores o replantearnos situaciones que ya hemos vivido. Fijar una respuesta de antemano a lo que nos interesa y lo que no, es una habilidad para ganar tiempo y eliminar ítems absurdos de la agenda. Él lo sistematiza todo mediante listas que acotan la toma de decisiones. Utiliza plantillas para contestar mails, elabora black list, se ha desprendido del televisor, no retuitea y escribe absolutamente todo lo que le viene a la cabeza por si acaso lo puede aprovechar más adelante.
Prioriza: Hay que aprender a distinguir entre lo que es urgente, importante y esencial y realizar una lista con las cosas que incluimos en cada categoría. Su consejo para la lista de cosas urgentes es romperla, si se puede, porque suelen corresponder a las prioridades de otro. Las importantes las apreciamos nosotros y aquí también es importante priorizar y no procrastinar. En su opinión, es imposible realizar bien más de tres tareas al día, por eso las cosas importantes deben realizarse en esos momentos de mayor productividad. Una manera de ganar tiempo, es irse a la cama sabiendo ya cuáles son esas tres tareas importantes que deberás hacer el día siguiente.
Aprende a decir no: tanto a las personas como a las situaciones que no te aportan nada. Muchas reuniones, correos, actividades…podrían eliminarse de la lista sin que notásemos el efecto. Aprender a decir no es difícil cuando siempre has cumplido órdenes, pero es un hábito que hay que desarrollar, con elegancia pero sin pedir disculpas.

El arte de las decisiones: Este podría enlazarse con la de sistematizar, dado que cada día tomamos más decisiones de las que pensamos, muchas de ellas absurdas. Así, para evitar plantearse la ropa que viste cada vez que pronuncia una conferencia, Isra García ha decidido vertir siempre de negro, de la misma manera que en las comidas se ha impuesto una dieta regular, ”macrobiótica, que es la que a mí me funciona”. Otra estrategia es delegar la toma de decisiones en gente de tu equipo o contratar a terceros servicios que sabes lo que van a hacer mejor que tu. “La cosa es eliminar decisiones que no aportan nada”.
Haz una dieta digital: Se refiere al hábito, cada vez más arraigado, de estar las 24 horas del día conectado. “Hay gente que lo primero que hace al despertarse es consultar el whatsApp y empresas obsesionadas con los likes y la comunicación, cuando lo realmente importante es tener un buen producto. Eso es lo que debe preocuparles porque, si lo consiguen, las estrellas y los likes llegarán solos”. Como experiencia, cuenta que él prescindió durante meses del iphone y no le pasó nada ni a él ni a su empresa.
Practica la aleatoriedad: Es útil para entrenar la creatividad. Él la consigue planteándose retos como trabajar un día con un ojo tapado, usar los pies para escribir o un ayuno voluntario de 20 días. “Igual no tiene sentido, pero es divertido y me sirve para ser más creativo”.

Cuida a tu equipo: Es también pata fundamental. “A mí me preocupa ayudarles a cumplir sus sueños. Si lo consiguen, su brillantez se multiplica y me ayudan, también, a cumplir los míos”.

martes, 20 de junio de 2017

obstáculos

 Venciendo tus obstáculos mentales



FORBES – 20 de junio de 2017
El número de obstáculos crece en la medida en la que te enfocas en ellos. Los fantasmas se multiplican, sólo en los escenarios de aquellos emprendedores que voltean a verlos.


Decía René Descartes que: “La razón es la mejor riqueza repartida en esta vida, porque todos creen tener suficiente”

El problema comienza cuando le das peso a las razones y estas se vuelven justificaciones, haciéndose verdades obstaculizables para tus metas.

Los fantasmas emergen del suelo en el pasado en el futuro, y te voy a explicar por qué.

En el pasado; nacen a través de la idea de “creer saber comprobar” lo que no les llevará a la meta haciendo un sobre análisis en lugar de elegir la acción.

 

Sobreanalizando de manera minuciosa y cautelosa una verdad aparente, que carece de utilidad real.

Y en el futuro; mediante las suposiciones, que cobran sentido, entrando al terreno de “los asegunes” que les provoca incertidumbres debilitándolos.

Así se crean sus fantasmas. Tras la comprobatoria que excusa una constante falta de valentía, valor o posibilidad de aprendizaje, a partir de la razón.

La realidad es que muchas veces son ellos mismos quienes por su propia mente se ponen la ridícula mantita blanca haciéndole hoyitos a la misma.

Enlistar posibilidades en contra te vuelve cazafantasmas, y cualquier indicio te llevará a sentir miedo.

Porque tras pensarlo y sobre analizarlo cualquier cantidad de cosas pudieran salir mal.

Centrar tu mente en ese enfoque equivocado, sólo traerá una bola de nieve. Incluso pensando que por evitar el fracaso se está siendo muy inteligente, pero ese camino tampoco te llevará al éxito porque finalmente te aleja de las acciones que te saquen del estancamiento.

Esa es la verdad de los fantasmas de la mayoría de los emprendedores que buscan sin saberlo, comprobarse ideas de batallas que podrían perder, con la finalidad de no luchar.

Causas hay muchísimas para estar detrás de la mantita y crearnos fantasmas, aquí te enlisto tres muy comunes para que los identifiques:



Un profundo miedo al compromiso que implica el tener buenos resultados

La falta de seguridad personal con respecto a lo que se quiere

La incertidumbre de las acciones en la lucha para conseguir la meta


Pero ¿Cómo vencerlos?, aquí te damos tres importantes consejos:




En la medida en la que te enfocas en la meta y no en los fantasmas o en los obstáculos, y decides aterrizarla en un conjunto de acciones medibles entonces los fantasmas desaparecen.
Utilizando la pregunta filtro: ¿Esto qué estoy pensando me va ayudar a conseguir la meta?
Definiendo que el único camino importante es el que se recorre diario, con cada llamada hecha, y cada acción que te lleva al objetivo.

Fijarte una meta clara y sus indicadores de desempeño, te ayudará a sobreponerte de los obstáculos que se presenten, porque te dará enfoque en lo que habita en el presente, el objetivo a conseguir y sus acciones.

Así que no recorras otros tiempos que no sea el de las acciones actuales, pues como te explico, cada que te distraes de tu meta aparecen más y más obstáculos, traídos del pasado y del futuro a un presente donde lo único importante sería el realizar las acciones que te acercarían a tu meta.


Recuerda, la medida de obstáculos en tu vida es la medida de distracciones que tienes del objetivo, no pienses en ellos, enfócate en las acciones que te llevarán donde quieres.

marketing

 Inbound marketing: más allá de HubSpot



FORBES – 20 de junio de 2017
El inbound está dominando el panorama global del marketing. Hubspot es la plataforma líder ¿pero existen formas de hacerlo sin depender de esta herramienta?


El 72% de los profesionales de ventas tienen como prioridad principal centrar la mayor parte de sus esfuerzos en cerrar más negocios en 2017; el principal problema es generar tráfico y oportunidades de venta.

Si bien, este dilema es muy común en todo tipo de empresas y tiene origen desde la elección de la tecnología, misma que debe adaptarse a nuestro negocio para obtener las métricas necesarias en función de nuestros objetivos de ventas y medición de ROI.

Hoy en día, Inbound Marketing es considerado el enfoque que más ROI genera a las empresas, y HubSpot el medio más efectivo para ejecutarlo, sin embargo, existen otras herramientas que pueden adaptarse a nuestros objetivos. A continuación, te hablaré de las opciones más competitivas en el mercado:

 



Mailchimp. Es un proveedor de servicios de correo electrónico que ayuda a las empresas a enviar correos electrónicos de forma masiva.

Cómo ayuda: Centrándose en la administración de listas, campañas y análisis de datos.
Getresponse. Plataforma de E-mail Marketing que permite tener una lista de clientes potenciales, socios y clientes con el objetivo de construir relaciones sólidas con ellos.

Cómo ayuda: Get Response ayuda a sus clientes a aumentar sus ventas, fidelizar a los clientes ya existentes, y, por ende, a maximizar el ROI con su conjunto de herramientas para administración de E-mail Marketing.
CRM

Salesforce. Es un CRM (Customer Relation Management) de gestión en la nube que permite la implementación de procesos comerciales, acercándose a los prospectos de manera personalizada.

Cómo ayuda: El principal beneficio de Salesforce es la optimización de procesos de negocio y la mejora de comunicación entre distintas áreas dentro de la empresa.
Generación de contenido

WordPress. Es un sistema de gestión de contenidos (Content Manager System), cuya función principal es el poder escribir, modificar artículos, incluso crear una página web sin tener tantos conocimientos de programación.

Cómo ayuda: La única ventaja que tiene WordPress es el poder subir el contenido a la web.
Creador de landing pages

Unbounce. Es una plataforma de Marketing Online enfocada a la creación de landing pages.

Cómo ayuda: Unbounce ayuda a la conversión de prospectos a leads, permitiendo construir, optimizar, integrar y publicar landing pages.
Leadpages. Herramienta Muy intuitiva que permite crear landing Page en cuestión de minutos.

Cómo ayuda: Leadpages ofrece templates que se pueden modificar de acuerdo a las necesidades de cada estrategia y de cada cliente de manera sencilla.
Analítica

Google Analytics. Es una herramienta de análisis web que ofrece información concentrada en el tráfico de visitas que llega a un sitio web, según audiencia, conversiones, adquisición y comportamiento detectado en la página web.

Cómo ayuda: permite extraer insights que ayuden a la analítica de un sitio web; por ejemplo, saber la rentabilidad diaria de un banner afiliado, de una campaña de e-mailing, ingresos generados por una keyword en SEO o las keywords más rentables para SEM.
En conclusión, la elección de la tecnología de Marketing dependerá al 100% en los objetivos planteados por marketing y ventas, así como la medición de los KPI’s que te ayuden a calcular el ROI y optimizar tu estrategia día con día.


Y tú, ¿llevas a cabo estrategias de Inbound Marketing? ¿Utilizas alguna de estas herramientas?