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jueves, 15 de noviembre de 2018

libertad negativa


Redes sociales y el ejercicio de libertad negativa



FORBES- 15 de noviembre de 2018
No existe ninguna otra normativa que regule lo que se publica, por ello, en las redes sociales tengo derecho a mentir porque, en esencia, no hay un orden jurídico que indique lo contrario.

Cada que entramos a las redes sociales, podemos encontrar una multitud de posicionamientos sobre casi cualquier tema y, por supuesto, están presentes las antítesis a cada reflexión.

Lo mismo corre para política, economía, migración, violencia de género, música, comida, cine o cualquier tema: siempre hay un discurso en pro y uno en contra. Al parecer, el hecho de que las redes sociales nos hubieran proporcionado un estrado con todo y público para hablar y debatir, nos ha vuelto mucho más activos en nuestras opiniones.

Sin embargo, el que podamos opinar sobre cualquier tópico, no implica necesariamente que tengamos que hacerlo de manera informada, lógica o real. Por el contrario, la naturaleza de lo comunicación digital implica que somos libres para decir lo que queramos.

La eventualidad de escribir lo que sea es parte de la libertad negativa de las redes sociales. La libertad negativa, definía Isaiah Berlin, es la posibilidad de realizar cualquier acción en tanto no hubiera una coacción al respecto. Es decir, puedo hacer lo que sea, en tanto no esté prohibido.

 


Una máxima que se aplica de forma contundente en las redes sociales, puesto que prácticamente se puede hacer o publicar lo que sea, salvo las prohibiciones que la propia plataforma impone a sus usuarios. Por ello, nadie está obligado a decir la verdad, a debatir con argumentos o estar consciente de las limitaciones propias en los temas que se debaten.

Ello no implica que las redes sociales sean un mar de ambigüedad, en realidad existen una serie de prohibiciones respecto de los contenidos que se comparten. Por una parte, existe la autorregulación, que son las normas que las propias plataformas tienen respecto a sus publicaciones. Casi todas coinciden en prohibir la pornografía infantil, los mensajes de odio, las amenazas de muerte y la propaganda terrorista.

En México, existen algunas leyes que regulan los contenidos que se publican digitalmente. Por ejemplo, la difusión de material con contenido erótico o sexual sin el consentimiento de las personas exhibidas es un delito en Yucatán y Jalisco. Por su parte, el Congreso veracruzano aprobó una ley terriblemente ambigua que intenta prevenir el acoso cibernético, pero que podría afectar directamente la libertad de expresión y de derecho a la información.

Y eso es todo, no existe ninguna otra normativa que regule lo que se publica, por ello, en las redes sociales tengo derecho a mentir porque, en esencia, no hay un orden jurídico que indique lo contrario; son, en todo caso, argumentos inválidos, pero hasta el momento, no una falta jurídica. Es parte de las libertades digitales.

La perspectiva podría cambiar cuando hablamos de las burbujas de información que se crean utilizando los algoritmos de distribución de las redes sociales o los sistemas de publicidad digital automatizada, puesto que se segmenta la cantidad y calidad de información para un segmento de la población, haciendo que sólo tengan acceso a ciertas fuentes y discriminando otras. ¿Se puede calificar dicha faena como coacción?

Además, la autorregulación de las redes sociales es totalmente asimétrica, puesto que no todas las opiniones y acciones tienen el mismo peso dentro de la esfera de la opinión pública. Por tanto, podemos seguir debatiendo si es necesario limitar la libertad negativa de las redes sociales en pro del derecho de acceso a la información de los ciudadanos; o bien, es necesario que la libertad de expresión se mantenga incólume frente a cualquier tipo de regulación estatal.

martes, 13 de noviembre de 2018

El big data


 El big data: Del “Uber time” al “Kodak moment”



FORBES- 14 de noviembre de 2018
Hay que tener cuidado con cómo implementamos una estrategia de Innovación basada en Data, ya que siempre hay que recordar que: luego de un "Uber time" viene un “Kodak moment”.

En el mundo de los negocios de hoy, hay dos cosas claras, “si no innovas te innovan”, y “vas a tener que innovar usando Data”. Las empresas saben que los datos son un determinante fundamental de la generación de valor y ventaja competitiva, y que su data, muy probablemente, no está 100% disponible para lograr esto. Por lo tanto, es fundamental que las empresas desarrollen las capacidades para ser una empresa innovadora “data-oriented”. Para que ello suceda, recomiendo tres puntos a tomar en cuenta.

El primero, la empresa debe entender cuáles son los drivers que generan valor. Los ejecutivos deben comprender cuáles son los factores determinantes por los cuales se crea valor en la industria donde están hoy, y cuáles serán los factores determinantes por los cuales se creará valor en los próximos años. Muy probablemente estos determinantes de valor no sean los mismos. Por eso, los ejecutivos deben comprender cómo crea valor la empresa. Es decir, cuál es el “por qué pagan un precio los clientes por nuestros productos”. Además, deben entender si esta forma de crear valor (de diseño del modelo de negocio), es coherente con lo que es la industria hoy, y cómo será en el futuro. En esta etapa, es importante que la empresa pueda disponer de data propia, data pública y de data de terceras partes para poder comprender tendencias, impactos y causalidades. El Big Data en estos casos es determinante.

El segundo punto está relacionado con la estrategia y la estructura para explotar las oportunidades de innovación en base a datos. Los ejecutivos deben diseñar una estructura alineada a la estrategia tal que permita un dinamismo propio de los cambios que se están viviendo en estos tiempos. También deben desarrollar equipos de trabajo que pueda extraer, y generar valor a través de los datos. Este equipo debe ser multifuncional, debe tener las capacidades de pensar “en datos”, y las competencias de poder potenciar el negocio en función de los datos. Son equipos que deben tener un liderazgo no solamente técnico, sino de alto nivel ejecutivo. Y, por último, deben ser capaces de generar alianzas con distintos actores del ecosistema de negocios. Proveedores, clientes, gobierno, universidades, centros de investigación, y toda institución que pueda aportar valor.

Para lograr esto, es recomendable, que no implementen una estrategia de big bang sobre la gestión de valor a través de los datos, sino que desarrollen procesos de pilotos tales que se pueda aprender y reconsiderar. Para ello son fundamentales, y los recomiendo particularmente para empresas que su negocio principal no son los datos, los Data Innovation Labs. Estos laboratorios tienen la capacidad de poder entender quiénes son los clientes internos que más apoyo a nivel de datos necesitan, cuáles son los problemas con mayor impacto en el negocio, y qué puede ser resulto a través de data analytics, teniendo la velocidad y dinamismo para implementar soluciones diferentes a las tradicionales del negocio. Puede ser marketing, producción, etc. etc. es importante definirlo y trabajar junto entre negocio y el Data Innovation Lab.


En tercer lugar, los ejecutivos deben implementar esa estrategia en el día a día. Como todo proceso estratégico, es crítico que lo que dice o se escribe en la presentación al directorio se implemente en el día a día. Para ello es importante disponer del apoyo de la alta dirección en forma explícita y cotidiana. Y esto debe ser potenciado con un apoyo de feedback de expertos, ojalá externos a la organización, tal que se pueda opinar y recomendar en forma independiente.

En resumen, es importante que las empresas comiencen rápidamente a implementar este tipo de forma de pensar y hacer innovación basada en datos, ya que seguro ya existe un “Uber” que está pensando cómo dejarte en un “Kodak moment”.

Analítica geoespacial


 Analítica geoespacial, ¿arma secreta? de negocios



FORBES- 14 de noviembre de 2018
Con el análisis geoespacial avanzado podemos cuantificar el verdadero valor económico de cada punto de venta y descubrir aspectos prodigiosos de los negocios.

El mundo está cambiando rápidamente y lo hace a velocidades que se nos hace difícil entender el entorno e interpretar las perspectivas. Una cosa es cierta, en México, de cada cien negocios que abrieron sus puertas en enero, sólo tres lograrán llegar a diciembre. No somos los únicos, de acuerdo con la consultora McKinesey, la ola de cierres de tiendas en todo el sector minorista de EU continúa. En 2017, más de 7,000 tiendas fueron incapaces de soportar la rápida migración de los consumidores al comercio electrónico y tuvieron que bajar las cortinas. El tráfico de clientes en los centros comerciales ha ido disminuyendo constantemente a nivel mundial. Los márgenes están disminuyendo en casi todas las categorías minoristas. En los primeros meses de 2018, los minoristas han anunciado planes para cerrar otras 3,800 tiendas adicionales en los Estados Unidos. Hay que tomar decisiones.

Desafortunadamente, a menudo, muchos emprendedores y empresarios toman decisiones equivocadas sobre qué hacer para conservar los márgenes de utilidad, lo que perjudica aún más su negocio. También pasan por alto oportunidades valiosas para expandir su presencia en el mercado y desbloquear el crecimiento. Según Alana Podreciks, Nathan Uhlenbrock y Kelly Ungerman de McKinesey, la razón principal de esta fallida toma de decisiones es que utilizan métricas obsoletas: muchos tienen en cuenta principalmente las ventas y las ganancias que generan dentro de las cuatro paredes de su negocio, sin considerar su impacto en otros canales. Esta evaluación luego afecta otras decisiones, incluida la nómina de la tienda, la cobertura laboral, y hasta la selección de inventario. Sin embargo, los consumidores hoy en día compran a través de canales: pueden visitar tiendas para ver productos y luego comprarlos en línea, o pueden buscar un producto en línea y luego comprarlo en una tienda.

Los emprendedores y empresarios más sofisticados ahora están examinando de cerca la interacción de los clientes fuera de línea y en línea. Están adoptando una visión general y obtienen una imagen más precisa del valor económico total de cada tienda y toman mejores decisiones sobre su presencia virtual y presencial. ¿Su arma secreta? Analítica geoespacial avanzada. Se atreven a ver fuera de la caja, fuera de las cuatro paredes.

Las tiendas físicas no van a desaparecer, eso es un hecho incontrovertible. Lo cierto es que sus funciones están cambiando. Una tienda ahora desempeña varios roles posibles: sirve como una sala de exhibición experiencial de productos, un centro de cumplimiento para pedidos en línea, un lugar conveniente para devolver o intercambiar compras en línea, un lugar donde grupos de amigos pueden probar tener una experiencia que luego publican en las redes sociales, o un destino para aquellos que buscan ideas e inspiración. Es totalmente posible que una tienda tenga pocas ventas y ganancias dentro de sus cuatro paredes y que al mismo tiempo contribuya de manera importante al rendimiento general del proyecto.


Tenemos que estar listos para aprovechar una nueva era en datos y análisis. Por años, hemos estado al pendiente de una variedad de datos demográficos y tendencias del mercado, para conocer a los clientes y brindarles un mejor servicio. Hoy, gracias a la disponibilidad de nuevos tipos y fuentes de datos, es posible que los emprendedores y los empresarios entiendan en forma mucho más profunda de los consumidores y los mercados. Actualmente, se tiene acceso a más datos de comportamiento del consumidor que nunca, en forma de programas de recibo electrónico de suscripción y datos de ubicación anónimos de teléfonos móviles. Los datos agregados pueden arrojar luz no solo sobre la cantidad, sino también sobre la calidad del tráfico del cliente. Esta información permite obtener una imagen detallada de cómo las personas se mueven e interactúan dentro de un mercado, y cómo se comportan a través de los canales en línea y fuera de línea. Las empresas ahora también tienen acceso a una mayor potencia analítica en los modelos de aprendizaje automático. Estos modelos pueden extraer activos de big data y ayudar a generar información granular y ejecutable a nivel de micro mercado.

Al iniciar un esfuerzo de análisis geoespacial, cada empresa tendrá un punto de partida diferente. Lo primero es levantar un inventario interno de disponibilidad de datos y capacidades de análisis avanzado. Algunos proyectos tienen datos limitados, si este es el caso, se deben desarrollar sus requisitos mínimos de datos y considerar asociarse con proveedores externos o adquirir capacidades analíticas de manera directa. En el otro extremo del espectro, hay quienes ya cuentan con información, procesos de intercambio de datos consistentes y confiables con sus cuentas mayoristas y una alta gerencia centrada en el éxito multicanal. Se puede optar por crear un equipo sólido de estudio de datos con experiencia en análisis geoespacial que genere información útil que se pueda integrar fácilmente en los procesos de negocios en tiempo real y en la toma de decisiones.

Más allá de las nuevas formas de análisis de datos, los emprendedores y los empresarios deben esforzarse constantemente por romper las barreras de los negocios. Para tomar las mejores decisiones multicanal, se debe de ampliar la visión, mirar más allá de las fronteras. Salir de la caja y observar el panorama en forma completa. Si alguien se fija únicamente en el estado de resultados y ve que los gastos de tienda son excesivos y basa una decisión trascendental en ese sólo dato, puede estar cometiendo un error y puede estar perjudicando su negocio.

Circunscribirse a una visión de cuatro paredes es tan efectivo como darse un balazo en un pie. Hay que extender la mirada y analizar lo que nos dice la información que tenemos a nuestro alcance. Sólo así podremos estar más seguros de que nuestra toma de decisiones está sustentada. Sólo así estaremos a la altura de ver ventanas de oportunidad que se abren y se dará la ocasión de aprovecharlas.

El ego


El ego: La batalla de novatos emprendedores



FORBES- 14 de noviembre de 2018
¿Por qué el casarme con mis ideas de negocio puede ser malo? ¿Qué debó comprender para tener éxito? ¿Qué factores debo privilegiar, por encima de mi ego, para que mi negocio sea exitoso?

Hay una realidad tajante en el mundo del emprendimiento. Las ideas no dan dinero. Los negocios sí. Y para llegar a la cumbre, se debe vencer la batalla más grande de todas, el ego.

Muchos grandes empresarios, emprendieron y erraron una y otra vez, para lograr acertar. Todos ellos comprendieron, en su momento, que para tener éxito se debe construir un puente equilibrado entre sus propias ideas y la mecánica que las hace rentables. Y es esto último, estimado lector, la base de todo.

Defender una idea a capa y espada, puede ser muy bueno o muy malo. Y muchas veces, los nuevos emprendedores, se entercan con ideas o formatos que pueden no ser viables, por el modelo de negocio que plantea, por la utilidad, o por carecer de diferenciadores claros en mercados competidos.

¿Pero cómo conectar a través de un puente, estas dos grandes montañas, tus ideas de negocio, con su rentabilidad verdadera?


Aquí cinco bases que debes comprender para que tu negocio dé frutos:

Se el verdugo de tus ideas de negocio. Será mejor que el primer maestro de la autocrítica seas tú, dejando a un lado cualquier ego que impida la funcionalidad de tu negocio.
Piensa en tus ideas de negocio como algo modificable. Recuerda que es un diamante en bruto y debe ser pulido, el principio para construir algo muy bueno y llevarlo hasta lo extraordinario está en tallarlo.
Ponlas a prueba una y otra vez. Recuerda que no basta con qué alguien te diga que, si lo compraría o lo contrataría, y mucho menos con que tu pienses que si lo harías. Muchas veces las opiniones que más trabajo te cuesta oír serán las mejores para hacer que tu negocio funcione. Haz caso de los contrapuntos lo más objetivamente que puedas.


Distingue tus ideas de negocio de las ideas del mercado y privilegia aquellas que resulten más certeras una vez que veas los pros y contras. No es sólo escuchar qué si les gusta, hay muchas cosas que nos pueden gustar y de verdad no compraríamos. Además, quienes hemos hecho investigación de mercado te podemos decir que es muy distinto lo que la gente puede decir en un focus group con lo que siente piensa y termina haciendo. La escala de valor en los negocios no depende sólo del “gusto”, busca más razones con fundamento y espacios de sentido común, notarás que de esta manera llegarás a un punto de Eureka. Recomiendo que, si haces investigación de mercado, te apegues más a la tendencia cuantitativa (análisis estadístico) que a la cualitativa (valoración de percepción del mercado), esta te permitirá tener una curva clara de si tu producto o servicio, será o no consumido y por lo tanto dará ganancias.


Continúa innovando, no hagas productos estáticos que no se mejoran a sí mismos. El ego no te ayuda a comprender que es necesario seguir trabajando en tu producto o servicio. Lo que te lleva a pensar en que tal producto o servicio está terminado. Recuerda que si algo generará la diferencia es la dinámica del negocio mismo, donde tu producto o servicio tiene vida, respira y mejora.


Así que recuerda, distinguir cuáles son tus ideas y cuáles son las formas o ideas que ayudarán a que el negocio prosperé y conectar con aquellas ideas certeras bajo la comprensión del mercado, de forma objetiva y fundamentada, esto ayudará a vencer una gran cantidad de obstáculos, donde tu ego te pueda estar jugando en contra.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Gestión de reputación


 Gestión de reputación, no vanidad, si inversión


FORBES- 13 de noviembre de 2018
La gestión de la reputación es uno de los retos a los que se enfrentan las empresas y sus marcas en la actualidad. A nivel global la reputación se ha convertido en el tercer riesgo más relevante.

La gestión de la reputación es uno de los retos a los que se enfrentan las empresas y sus marcas en la actualidad. A nivel global la reputación se ha convertido en el tercer riesgo más relevante para los ejecutivos (KPMG, 2017). En México, el 52% de las empresas manifestaron que proteger y mejorar la reputación de la organización es uno de sus principales objetivos, de acuerdo con el estudio “Perspectivas de la Alta Dirección en México 2018” de KPMG.

Sin duda el crecimiento exponencial de la difusión de noticias y sobre todo de las “fakenews”, así como la inmediatez de las comunicaciones han contribuido en el incremento de la desconfianza de las audiencias, y por consecuencia en la relevancia del riesgo reputacional y la complejidad de la gestión de los intangibles. De acuerdo con el Digital News Report 2018 (Reuters Institute) más de la mitad (54%) de los encuestados están preocupados por identificar ‘what is real or fake’ cuando piensan en noticias online.

De acuerdo con el estudio, los smartphones son utilizados por casi el 75% de las personas para consumir noticias. Y en común con otros países de la región, las redes sociales Facebook y WhatsApp son las principales para informarse.


Ante estos desafíos, qué están haciendo actualmente las organizaciones para generar o fortalecer su reputación, cómo gestionan la comunicación de sus marcas para mejorar su posicionamiento ante los públicos de interés. Cómo deciden qué comunicar y a través de qué medios de comunicación o qué redes sociales. ¿Las empresas saben qué se está diciendo de sus marcas? ¿Pueden interpretar un sinnúmero de datos e indicadores que arroja actualmente el “data analytics” y asociarlo con el desempeño y éxito de su negocio?

Estas son algunas de los cuestionamientos a los que se enfrenta la alta dirección de las empresas. Desafortunadamente, algunos directivos perciben a los medios de comunicación y a las redes sociales como catalizadores de los riesgos o de las crisis; y en el mejor de los casos comprenden que los medios de comunicación pueden ser un enlace con sus públicos de interés, sin tener claro cómo iniciar el diálogo y formar parte de la conversación.

Para resolver estas preguntas, repasemos cuatro puntos clave de cómo gestionar la reputación de la empresa y navegar entre las “aguas turbias” de las fakenews.

Escuchar y definir indicadores. El objetivo es identificar si los públicos de interés conocen nuestras empresas o marcas, qué saben de ellas y qué atributos valoran. Activar monitoreos y medir la información. A partir de ahí evaluar y definir los indicadores y las metas que queremos alcanzar. Este ejercicio debe estar alineado a los objetivos del negocio.


Elaborar el mapa de comunicación. Una vez definida la meta, seleccionar los medios que tienen mayor impacto (credibilidad y alcance) en nuestros públicos de interés, los atributos a posicionar, la definición de mensajes y la narrativa a transmitir, para aplicarse en un plan de medios. En la medida que tengamos integrados los objetivos de negocio, con los objetivos de comunicación y sus indicadores de reputación a este mapa, podremos asegurar la eficiencia y eficacia, así como el valor estratégico de nuestro mapa de comunicación.


Implementación flexible. A la hora de llevar a la práctica el mapa de comunicación tendremos que estar abiertos a formar parte de conversaciones complejas. A veces escuchar a los clientes o detractores “duele”. No obstante, en la medida que ejercemos nuestra comunicación con transparencia, que compartimos información y asumimos nuestra responsabilidad ante los públicos, ellos nos conocerán mejor, valorarán y respetarán la apertura de la empresa.


Evaluar para tomar decisiones. Posteriormente evaluamos la operación de las tácticas y herramientas de comunicación, y también su impacto reputacional, es decir verificamos si cumplimos los indicadores estratégicos. Y aquí nos regresamos al primer punto. Escuchar de nuevo y tomar decisiones.


Este ejercicio de comunicación estratégica podrá contribuir en la generación y fortalecimiento de la reputación en la medida que sea una práctica permanente y forme parte de los ejes prioritarios de la organización. El CEO y la Alta Dirección tendrán que estar convencidos que el invertir en la reputación impacta en los resultados de negocio, minimiza el riesgo y genera valor para la empresa.

Como dijo el filósofo Henry Amiel: “Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra, y por amor a la verdad”.

Industria química



 Industria química, catalizador de comunidades


FORBES- 13 de noviembre de 2018
Para complementar el compromiso como agente de cambio que contribuirá a generar un futuro sostenible, las empresas del sector químico también deben promover la diversidad e inclusión.

El capital humano es un factor clave y cada vez más importante para el progreso económico continuo en los países en desarrollo. Es por esto que para garantizar que la población alcance su máximo potencial se requieren implementar en todos los sectores, tanto a nivel público, como privado: buenas prácticas enfocadas en seguridad, sustentabilidad y desarrollo.

En este sentido, la responsabilidad corporativa se ha convertido en una parte indispensable de las estrategias de algunas compañías que buscan operar con base en lineamientos globales, encaminados a la evolución del mundo y a mejorar las condiciones y la calidad de vida de las personas que viven en las comunidades en donde tienen presencia.

Este año, México ocupó el sitio 64 de 157 países evaluados en el Ranking del Índice de Capital Humano (ICH) del Banco Mundial con un puntaje de 0.61, lo cual se traduce en una pérdida de 40% en productividad económica al no invertir lo necesario en educación de calidad y resiliencia ante los retos económicos y sociales en la actualidad.


Dicho porcentaje refleja la importancia de que las empresas se adhieran lo antes posible a la Iniciativa de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para que en 2030 logremos un mejor futuro para todos.

En el sector químico, considero tres aspectos fundamentales para lograr un futuro más próspero y sostenible:

Seguridad: Mantener un firme compromiso con la seguridad de los trabajadores y la comunidad al garantizar que los procesos sean realizados con la tecnología más innovadora, eficiente y segura a nivel global, alineada con protocolos de seguridad internacionales. De esta manera, involucrar a todos los proveedores en la cadena de valor en acciones orientadas a garantizar el bienestar de los trabajadores y las comunidades aledañas, además de promover la implementación de protocolos básicos para prevenir incidentes.


Sustentabilidad: El mundo requiere productos y prácticas más sustentables para encontrar soluciones a los grandes retos del mundo como reducir la huella de carbono y otros. Es necesario invertir en infraestructura más avanzada y utilizar energía limpia para generar procesos con menos impacto al medio ambiente.


Desarrollo: Además de la inversión en proyectos regionales, aprovechar el talento local y generar empleos bien remunerados que contribuyen a mejorar la calidad de vida en las comunidades. Por lo tanto, es esencial crear programas de fortalecimiento educativo en materia de ciencia, tecnología, ingeniera y matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), así como carreras técnicas que preparen a estudiantes para trabajar en sectores industriales.


Para complementar el compromiso como agente de cambio que contribuirá a generar un futuro sostenible, las empresas del sector químico también deben promover la diversidad e inclusión entre su talento, como parte del reto colectivo para solucionar de forma innovadora las problemáticas actuales.

emprendedores


Santa Fe, Argentina, ciudad de emprendedores



FORBES- 13 de noviembre de 2018
La ciudad de Santa Fe hace una apuesta importante para incentivar el emprendedurismo e innovación tecnológica para el desarrollo e integración social resiliente.

Argentina es una tierra de emprendedores. Un país que se forjó con una fuerte cultura de inmigrantes de diferentes países que encontraron aquí un lugar para transformar su fuerza de trabajo en una oportunidad de desarrollo. Y eso es lo que constituyó la nueva Nación que lograba independizarse de la época colonial y dar el salto hacia la modernidad.

La ciudad de Santa Fe está enclavada en el corazón de esa cultura emprendedora, pues fue uno de los puertos de entrada de las corrientes migratorias que crearon ciudades y trabajaron la tierra para ver a sus hijos crecer en un entorno mejor.

Por eso, cuando nos unimos a la red 100 Ciudades Resilientes, impulsada por la Fundación Rockefeller, este tema apareció como nodal para avanzar hacia una ciudad pujante, que se anima a innovar y transformarse, liderando el desarrollo regional y creando oportunidades de crecimiento para todos. Santa Fe venía de sufrir dos graves inundaciones que dejaron secuelas en el territorio y en las familias, porque vivimos rodeados de ríos con los que debemos aprender a convivir. Así, logramos aprender de aquellos desastres e incorporar las políticas de reducción de riesgos a los planes de desarrollo urbano.


La Estrategia de Resiliencia nos permitió contar con una cartera de 50 iniciativas que buscan avanzar en 13 objetivos concretos para estar mejor preparados ante los desafíos sociales, económicos y ambientales que presenta el siglo XXI. En ese marco, pusimos en marcha la iniciativa “Santa Fe, Ciudad de Emprendedores”, que se propone convertir a la ciudad en una tierra de oportunidades, a partir de la generación de empleo y el fomento de diferentes sectores económicos atendiendo los retos de la nueva revolución tecnológica. Conectar con oportunidades y abrazar los cambios, son nuestros pilares, y con ese espíritu abrimos en mayo el Club de Emprendedores, recuperando parte de un viejo edificio municipal con fondos del Ministerio de Producción de la Nación.

Este nuevo espacio se transformó en un lugar de coworking y empezamos a transitar el camino hacia un proyecto más ambicioso, que se llama “Santa Fe Activa”, inspirado en experiencias similares de Barcelona y Medellín. Apuntamos a potenciar el crecimiento económico desde una perspectiva innovadora, siendo el nexo entre quienes quieren emprender, las pequeñas y medianas empresas, las universidades y los organismos públicos y privados.

Este año también lanzamos “Santa Fe Emprende”, un concurso para ampliar la base emprendedora, al que se presentaron 91 proyectos orientados a 4 categorías: impacto social, impacto ambiental, fomento del turismo y la gastronomía, y comunicación y nuevas tecnologías. En este marco impulsamos capacitaciones y cursos orientados a elaborar planes de negocios, mejorar la comercialización y obtener fuentes de financiamiento, de los que participaron más de 5.600 beneficiarios. Fortalecimos la Ciudad Cluster, sumando al Foro de Capital para la Innovación, el Cluster TIC, el Cluster Cervecero, el Polo de Diseño, las Incubadoras de base cultural, científico y social, el programa de Empleo Independiente, el Registro de Productores Locales. La meta es llegar a 10.000 beneficiarios de los programas, con impacto no sólo en Santa Fe sino también en el Área Metropolitana.

Estamos entusiasmados en consolidar el proyecto y obtener el financiamiento necesario para desplegarlo en toda su magnitud, porque sabemos que fomentar el talento y la educación en nuevas habilidades es la base para generar iniciativas de innovación que sean inclusivas para las nuevas generaciones. Bajo este lente de resiliencia, desde el Gobierno de la Ciudad seguimos trabajando codo a codo con la comunidad con el objetivo de orientar las políticas públicas en torno al desarrollo sostenible y la promoción de derechos para todos los santafesinos.