La caxirola no se dejará escuchar
en los partidos del Mundial
LaNacion - miércoles, 4 de
junio de 2014
Ha sido comparada con una granada
de mano con manoplas, ridiculizada por ser un "sonajero agrandado" y
calificada por un escritor de deportes británico de "basura".
Se trata de la caxirola, la
respuesta de Brasil a la vuvuzela, la trompeta alargada que suena como un
búfalo belicoso que desencadenó su furia contra los tímpanos de la raza humana
durante el Mundial de 2010 en Sudáfrica.
"Si le pareció que las
vuvuzelas eran irritantes, espere a oír la caxirola", se quejó el
periódico The Guardian en Inglaterra.
Pero resulta que muchos no
tendrán esa experiencia.
Aunque el sonajero ha recibido la
bendición de algunos, incluyendo la presidenta brasileña, Dilma Rousseff , y el
respaldo de la FIFA, las autoridades federales han prohibido la caxirola en los
12 estadios de fútbol en donde se disputarán los partidos del Mundial .
Evidentemente, el instrumento fue
vetado de los juegos por motivos de seguridad. Sin embargo, la prohibición no
ha frenado a la caxirola de hacer ruido en el mercado.
Los comercializadores oficiales
del Mundial se encuentran ocupados vendiendo la caxirola en línea como uno de
los 10 artículos que el hincha bien equipado "tiene que tener". Ya
que sí se puede seguir usando fuera de los estadios, y en las celebraciones
generales del Mundial, está disponible en tiendas grandes como las de la cadena
estadounidense Wal-Mart y puestos selectos libres de impuestos en aeropuertos,
según su fabricante, The Marketing Store con sede en Chicago. El precio usual:
US$ 14.
Parecida a un aguacate con una
base plana, la caxirola está compuesta de plástico producido con etanol de
azúcar de caña brasileña y está llena de pequeñas partículas de plástico.
Cuando se agita produce un tintineo moderadamente alto, entre una sonaja de
bebé y una tormenta sobre un techo metálico. Hecha en Brasil, cada caxirola
lleva el sello oficial de la FIFA, y está disponible en los colores de cada uno
de los 32 equipos participantes del Mundial.
El compositor y percusionista
Carlinhos Brown, el ídolo cultural brasileño y nominado al Oscar que inventó la
caxirola, no tenía ninguna idea del ruido que haría en el mercado.
Las comparaciones con la vuvuzela
inundaron varios sitios de Internet. En la BBC, algunos usuarios indicaron que
prefieren el tamaño más pequeño de la caxirola; otros la halagaron por
parecerse más a un instrumento musical. En un blog de ESPN, un usuario se
lamentó por lo cautelosa que se ha vuelto la tumultuosa cultura de los
estadios.
Brown dice que cuando se dispuso
a diseñar la caxirola, quería crear un símbolo ecológico de las raíces
afrocaribeñas de Brasil, algo similar a un bloque de percusión de madera de un
monje budista.
"Estaba buscando un
instrumento sagrado y casi todas las culturas tienen uno", dice.
Su instrumento puede estar
pagando el precio de la controversia que rodeó a la vuvuzela, la cual se coló
en los estadios sudafricanos durante el Mundial de 2010. Con su zumbido perenne
durante las transmisiones televisivas, el instrumento se convirtió en el sonido
de fondo del torneo. Algunos televidentes recibieron bien el ruido, otros
corrieron corrían a presionar el silenciador del control remoto.
La caxirola no fue bien recibida
por los organizadores el año pasado, luego que los hinchas en un partido en
Bahia llenaran el campo con caxirolas que Brown les había obsequiado. El
Ministerio de Justicia de Brasil prohibió la entrada del instrumento en la Copa
Confederaciones del año pasado, el torneo considerado como una especie de
ensayo del Mundial. Brasil organizó y ganó este evento.
En un golpe aún mayor, el
ministerio también decidió prohibir la entrada del instrumento a los partidos
del Mundial.
"Recomendamos que no se use
porque podría dañar a los aficionados" asistentes a los partidos",
dijo Danyelle Simões, una portavoz del ministerio.
Brown admite que se sintió
"un poco avergonzado" por la debacle de Bahia, particularmente porque
involucró a su equipo favorito, Esporte Clube Bahia. Pero aún cree que la
caxirola está siendo injustamente estigmatizada.
"Estamos culpando al
instrumento, cuando tenemos actualmente el tipo de violencia que fue creada por
una ausencia de una estructura social, violencia creada por el deseo, violencia
creada por necesidad", dijo.
El artista asegura que cuando
creó la caxirola quería que otros pudieran copiarla y producirla, sin intención
de lucrar con ella. Como resultado, existen al menos cinco versiones de la
caxirola en línea, que ofrecen una aproximación del estruendo de la caxirola
que, según algunos, no debería ser comparado con su molesto predecesor.
Según un estudio de un profesor
de acústica en Alemania, la caxirola no crea una cacofonía ensordecedora.
Stephan Paul, quien dicta ingeniería acústica en la Universidad Federal de
Santa Maria en Brasil, dice que comenzó a probar el nivel de presión acústica
de la caxirola hace meses.
Sus pruebas encontraron que el
sonido de la caxirola es considerablemente más suave que el de la vuvuzela, con
un nivel de alrededor de 80 decibeles en comparación con 109 decibeles para el
instrumento sudafricano.
"La caxirola no
representaría peligro alguno al sistema auditivo humano, como lo hacía la
vuvuzela", aseguró Paul. Él compara el nivel de decibeles de la caxirola
al ruido de una calle.
Brown, quien le gusta
caracterizarse como un "hombre sin educación formal", parece estar
más perplejo que molesto por la fortuna de la caxirola.
"Cuando veo que este
instrumento se vende por 14 dólares, creo que es un poco absurdo", dice.
"Quizás no es un buen instrumento para el Mundial".
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