La
tecnología también es doping
elespectador.com
Según la Agencia Mundial
Antidopaje (AMA) el doping tecnológico consiste en obtener una ventaja competitiva
al usar equipamiento deportivo.
Los problemas de doping que
aquejan a los deportes olímpicos y de alto rendimiento ya no solo se limitan a
sustancias prohibidas como anabólicos o metabólicos u otro tipo de productos
que alteren de alguna manera la genética de los competidores.
Con el tiempo la tecnología
avanza de forma más rápida y se hace su lugar en distintos campos de la vida
cotidiana. El deporte no es la excepción, el doping tecnológico es un problema
en crecimiento que con cada evento deportivo de alto rendimiento suena más en
los medios.
Los equipos deportivos siempre
han jugado un papel primordial, sin ellos algunas competencias ni existirían,
como es el caso de muchos de los deportes que se llevan a cabo en los actuales
Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi. La cuestión es que hay una delgada línea
entre usar equipos que aseguren la comodidad y la seguridad del deportista
mientras compite y usar otros que aseguren una aplastante superioridad sobre
los rivales.
Son varios los casos de dopaje tecnológico
que se han presentado en los últimos años, pero sin duda alguna el más polémico
fue el del traje LZR Racer, usado en los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008 y
con el que se rompieron 168 records mundiales gracias a sus nanopartículas
hidrofóbicas, lo que quiere decir que el traje, usado por Michael Phelps entre
otros, básicamente repelía el agua, asegurando una mayor velocidad. Su uso más
tarde sería prohibido para otras competencias como los juegos de Vancouver en
2010.
Con los olímpicos en Sochi el
tema ha vuelto a entrar en furor. La nanotecnología sigue siendo la favorita
para mejorar cualquier cosa de uso cotidiano, incluido el equipamiento ultra
tecnológico que ha debutado esta semana, como por ejemplo los skis con
nanotubos de carbón para aumentar la velocidad en el certamen de ski alpino.
Sin embargo toda la atención está
puesta en el traje Mach 38, diseñado por la compañía Under Armour con ayuda de
físicos espaciales para el equipo estadounidense de patinaje de velocidad. De
este se dice que es el traje más veloz jamás hecho gracias a su diseño
aerodinámico óptimo, aunque claro, China y Rusia afirman lo mismo con respecto
a los suyos.
Lo cierto es que no hay manera de
prever qué clase de tecnología vendrá, por lo que es muy difícil prevenir el
dopaje tecnológico, como medida se dice que el ente regulador de cada deporte
decide qué equipamiento se considera válido y cual amenaza la integridad del
espíritu del deporte.
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