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martes, 30 de agosto de 2016

creatividad

8 claves de las personas exitosas para que fluya la creatividad


FORBES- 30 de Agosto de 2016
En esta era en la que tanta información confunde, las buenas ideas se convierten en un bien necesario y valioso. Son ese rayo de sol que es tan codiciado en una caverna oscura. Tanto clientes como emprendedores batallan en ambientes atiborrados de datos y es complicado encontrar inspiración.
Para triunfar en los negocios, para ser una persona exitosa se necesita innovar. La innovación es el grado más alto de excelencia y todos aspiramos a llegar ahí. Las ruedas de la continuidad y el progreso se aceitan con cambios que introducen novedades y para ello se necesita de un proceso de pensamiento creativo. Necesitamos ser originales —o ser percibidos así— para ganarnos la preferencia del mercado. Lo que no es tan popular es cómo ser únicos y como atrapar la atención de un cliente que cada vez está más distraído y abrumado por tantas opciones.

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En esta era en la que tanta información confunde, las buenas ideas se convierten en un bien necesario y valioso. Son ese rayo de sol que es tan codiciado en una caverna oscura. Tanto clientes como emprendedores batallan en ambientes atiborrados de datos y es complicado encontrar inspiración. La demanda constante de novedades se convierte en una exigencia cada vez más agresiva y la inspiración, ante la amenaza, se esconde entre los rincones del cerebro y se niega a salir. Como sucede generalmente, mientras más tratamos de forzarla, más huidiza se vuelve. Si traemos el foco de la imaginación algo apagado o de plano sentimos que se fundió, hay que cambiar la estrategia.

Tampoco es tan difícil. Algunos consejos de creatividad que ocupan escritores y artistas plásticos pueden ser de utilidad a empresarios y emprendedores.



No entrar en pánico. Primero lo primero, hay que guardar la calma. Cuando estamos asustados, tenemos todos los sentidos puestos en las señales de alarma y la inspiración se ve relegada. Los estados de máxima angustia no son propicios para generar nuevas ideas. El lobo feroz en el cuento de las novedades es el estrés, así que a respirar para encontrar el centro.


Hay que cambiar de escenario. El lugar común germina con mucha facilidad en nuestro lugar de confort. Para espabilarnos hay que salir, romper la rutina, tomar rutas diferentes. Caminar, andar en bicicleta, sentarse en otro espacio nos ayuda a ganar perspectiva y a tomar un punto de vista diferente. Incluso, ir por un camino distinto, estacionarse más lejos o más cerca puede dar con la clave. Tomar un café a una hora en la que no solemos hacerlo, en un local nuevo abre posibilidades. Es más, sacrificar la comodidad, a veces, ayuda. Cambiar es la clave.


La observación siempre ha sido fuente de inspiración de artistas y científicos. Poner la cabeza y el pensamiento en el entorno, en vez de estar pensando en la inmortalidad del cangrejo puede lograr que el foco creativo se encienda. Tina Seeling, en su taller de creatividad, hace que sus alumnos tomen conciencia del ambiente que los rodea. Les pide que escriban, a detalle, el salón de clases. ¿Está abierta la puerta? ¿Qué se ve desde la ventana? ¿Qué tan elevados están los techos? ¿Cuántos objetos verdes hay? ¿A qué huele? Va desde lo sensorial hasta lo abstracto. Sostiene que, al poner atención en lo aparentemente pequeño, se abre la puerta a la detección del problema y en consecuencia a la solución.


Mark Zuckerberg sostiene que las mejores soluciones le han llegado al estar caminando en los pasillos de la empresa. Algunas veces lo hace acompañado y otras, solo. La lógica es que, al salir de la oficina, al recorrer los andadores, los espacios de fotocopiado, el lugar donde la gente se sirve café, va con las antenas en alto. Verifica el estado de ánimo de su equipo, oye el tono de las conversaciones y eventualmente, capta alguna de las soluciones que estaba buscando. Sale a caminar como un cazador de mariposas y atrapa las soluciones al vuelo como quien las mete suavemente a una red. No busca soluciones en la grandilocuencia sino que las encuentra entre lo cotidiano.


Ponerse en contacto con el agua. Paulette Kauffman, autora de Bathing rituals to revitalize spirits, dice que los estudios de flotación confirman que la inspiración es amiga del agua. Lagos, mares, ríos han hecho magia en la vida artística de muchos virtuosos. Arquímedes gritó ¡Eureka! Mientras estaba en la bañera. Agatha Christie confesó haberse inspirado en la tina de baño para escribir sus misterios. El agua tiene el poder de diluir el estrés, de limpiar la mente, desbloquear la imaginación y hacer brotar la imaginación. ¿Cuántas ideas habrán germinado en una silla de playa oyendo el rumor de las olas? Pero, si no hay tiempo para ir al mar, un buen regaderazo puede servir.


Ordena el lugar en el que estás trabajando. El caos físico invade la mente y contagia al pensamiento. En sentido contrario, el orden y la limpieza destraban el pensamiento creativo. Las bibliotecas llenas de papeles y gatos por doquier funcionan a pocas personas. Los lugares en los que se incuban las ideas que huelen bien y en los que cada cosa tiene un lugar ayudan a acelerar el pensamiento creativo. Permiten concentrarse en lo importante y no se distraen. Un escritorio en el que nada más se encuentra lo que se necesita, evita entretenimientos innecesarios que quitan tiempo e inspiración.
El silencio es una incubadora natural de inspiración. Me refiero a un mutismo en el que no hay interrupciones y en el que el pensamiento encuentre esa libertad que tanto le negamos con mensajes electrónicos, llamadas telefónicas, juegos, recados urgentes.


Propiciar ambientes agradables en el que los sentidos puedan desarrollarse. Desplegar la mirada, estar en contacto con texturas, aromas seductores, sabores atractivos y el sonido que nos introduce a un modo creador son importantes. Aquí es necesario entender y escucharnos. Descubrir cuál es nuestra sensación regente y estimularla.

Dice Tina Seeling que la creatividad no es cara, es gratuita. Estoy de acuerdo, sin embargo, creo que la extraviamos frecuentemente y en vez de ponernos a buscarla, lloramos. Encontrarla no es tan difícil, pero hemos olvidado cómo hacerlo. Para espolear la creatividad, tenemos que dejar de hacer las cosas como siempre y hacerlas en forma distinta, tal como lo decía Einstein.


Pareciera que construir una ventaja competitiva, una imagen que nos distinga, resulta algo muy complicado. No lo es. La forma de activar la creatividad y llegar al grado de innovación se hace escuchando a nuestro cliente potencial y entendiéndolo. Eso se logra con mayor efectividad si dejamos la comodidad y nos aventuramos a ver las cosas en forma distinta.  Claro, no hay fórmulas mágicas. Pero podemos adoptar algunas prácticas de gente a las que sí le han resultado.




Cecilia Durán Mena-  le gusta contar. Poner en secuencia números y narrar historias. Es consultora, conferencista, capacitadora y catedrática en temas de Alta Dirección. También es escritora.