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domingo, 16 de agosto de 2015

oficina

¿No soportas a tus ‘co-workers’? ¡Aquí la solución!


Cosmopolitan  - agosto de 2015
Todo marcha de maravilla en la oficina si hay buen ambiente laboral, pero cuando no es así, tu vida puede convertirse en un infierno

Aprende las claves para llevarte bien con tus compañeros de trabajo y sé feliz mientras lo haces. 

1. Cuida tus modales

Los conozcas, te caigan bien o mal, sean de tu mismo departamento o nunca los has visto, cuando te cruces con alguien en el pasillo siempre sonríe y saluda. No hace falta que hagas una fiesta o que finjas amor incondicional; un simple “buenos días” o un “hola” puede hacer la diferencia. Lo ideal es que hagas contacto visual y, que si sabes como se llama la persona en cuestión, saludes por su nombre. Si en tu oficina hay sitios comunes como la cocina, deja siempre tus platos limpios y ni se te ocurra olvidar un tupper en el refri durante semanas. Esas pequeñas cosas pueden hacer la diferencia entre llevarse bien o mal, así que respeta al máximo esos detalles.

2. Usa los canales de comunicación

Hay personas a las que se les da muy bien comunicarse por email, pero otras prefieren el teléfono o hablar de frente. Identifica qué método funciona mejor con cada uno. Tal vez tu jefe prefiera que le expliques verbalmente ese nuevo proyecto que tienes entre manos o que tu compañero de mesa opte por recibir un Whatsapp cuando quieres decirle algo. ¿Vas a usar el correo? Asegúrate de que sea claro y conciso. Por ejemplo, en el asunto abrevia el motivo del correo y en el cuerpo, explica el tema con claridad. Siempre empieza con un saludo y una despedida. Ten precaución cuando debes añadir a una persona en copia, sobre todo si se trata del jefe de a quien te estás dirigiendo. También es importante que no se te pase contestar los correos. No hay nada más insoportable que alguien que se queda esperando una respuesta durante días.

3. ¿Usas el tiempo de los demás?

Si necesitas de otros para realizar tu trabajo, organízate bien para hacer uso de sus servicios durante el horario laboral. Aunque seas la jefa no esperes que los demás siempre estén a tu disposición o que trabajen horas extra sólo porque tú quieres. Obviamente siempre surgirán emergencias, y tarde o temprano todas las personas terminan trabajando en horarios que no les corresponden; sin embargo, es importante que cuides que los demás no paguen los platos rotos sólo porque has hecho una mala administración del tiempo.

4. Pide sólo la ayuda necesaria

Las personas que piden demasiados favores tarde o temprano cansan. No está mal solicitar ayuda, pero antes de hacerlo piensa si de verdad es algo que tú no puedes resolver o si hay algo que al menos puedas adelantar para que el proceso de apoyo sea más sencillo.

5. Ojo con las redes sociales

Aunque creas que tu perfil de Facebook está superprivado, ¡algo se puede escapar! Para evitar problemas jamás hables mal sobre tu empresa o sobre alguien del trabajo. De hecho lo mejor sería que no publicaras nada personal que pudiera comprometerte o afectarte a nivel laboral, como fotos en las que aparezcas muy enfiestada o con ropa demasiado provocativa, pues seguramente hay alguien en tu oficina que ama las habladurías y puede intentar perjudicarte.

6. ¡No hagas chismes!

Resiste la tentación de querer saber la vida de los demás. Aunque es atrayente y puede despejarte de lo cotidiano, es lo peor que puedes hacer. Si no lo has resistido, ni se te ocurra dejar rastro por escrito; es decir, a través de email o Whatsapp, ya que en el futuro alguien podría utilizarlo en tu contra. Lo mejor es no confiar demasiado en nadie y dedicarte a hacer tu trabajo.

7. Deja las quejas

Aunque odies a tu jefe, la política de la empresa o tus horarios de trabajo, cuida que (al menos en la oficina) esas opiniones no salgan de tu boca. Habla de ello con tu novio, tus amigas o tus padres, pero intenta ser imparcial con tus compañeros. ¡Nunca se sabe quién más puede estar escuchando!

8. Reconoce tus errores

No intentes echarle la culpa a alguien que no la tiene, porque ¡te aborrecerán de por vida! Es mejor afrontar la verdad y buscar una estrategia para que no vuelvas a come- ter el mismo error. Si ves que alguien más ha cometido un tropezón, procura hablar primero con esa persona en vez de acusarlo con tu jefe.
9. No hables sobre tu salario 


Es un tema que despierta mucha curiosidad, pero es mejor mantenerlo en secreto, pues no sabes si los demás mienten sobre lo que ganan, si les da envidia que tú tengas más ingresos o si puedan usar esa información en tu contra, por ejemplo, reclamándole al jefe por qué uno gana más que el otro. Si alguien te pregunta lo que percibes simplemente haz como si no hubieras oído, cambia el tema o, bien, responde con otra pregunta que no tenga nada que ver, como ¿sabes si mañana va a llover?

10. Colabora en lo que puedas


Siempre y cuando no interfiera con tu trabajo y productividad, ayuda tanto como puedas a tus colegas, sobre todo si lo ves en apuros. Si no quieres hacerlo, entonces ¡no des problemas! Si puedes hacer algo para agilizar las cosas de los otros o, bien, no entorpecer su camino, ¡actúa! Piensa que si todo el equipo funciona, habrá mejor ambiente en la oficina y, por lo tanto, tú también te verás beneficiada.

11. Trabaja en equipo 


Hoy día una sola persona difícilmente podrá hacer grandes cambios en una compañía, pero sí influye mucho lo que hace cada uno, por eso respeta las funciones de los demás, confía en ellos y, sobre todo, concéntrate en hacer lo que sabes. Aunque una sinergia depende mucho de los procedimientos de organización de cada empresa, también es responsabilidad tuya y de que cada uno de tus compañeros que se lleven a cabo los proyectos y todo fluya. Si todos ponen de su parte, vivirán en armonía.

12. Convive

¿Cuando es el cumpleaños de alguien de la oficina suelen comprar un regalo o un pastel? En vez de verlo como un compromiso del que no te puedes escapar, tómalo con entusiasmo. ¿Tus compañeros se suelen reunir para tomar algo de vez en cuando? Aunque no sean tus personas favoritas haz el esfuerzo por ir, pasártela bien, tratar de ser empática y hasta descubrir si alguno de ellos puede convertirse en un amigo.

13. ¿Guerra declarada?  


Si con alguno de tus compañeros de trabajo hay demasiada mala vibra, pero no puedes dejar de trabajar con esa persona, lo mejor es afrontar la situación. Habla con el sujeto en cuestión y plantéale una tregua; es decir, dile que aunque no es necesario fingir que se caen bien, sí es importante que ambos pongan de su parte para sacar el trabajo. A veces al confrontar a las personas es más fácil eliminar las tensiones.

14. Sé clara con lo que quieres  


Si tienes un equipo a tu cargo, no permitas que queden dudas cuando des instrucciones. Para lograrlo, después de una reunión siempre envía un correo en el que quede por escrito los parámetros acordados, las fechas de entrega, los objetivos esperados y cualquier otro detalle claramente definido para evitar que haya confusiones.

15. Da las gracias
  


Cuando se trata de relaciones personales, los pequeños detalles hacen la diferencia y si quieres que los demás aprecien tu trabajo, tú también deberás hacer lo mismo. Si le ha pasado algo bueno a alguno de tus compañeros, felicítalo y de corazón, alégrate por sus éxitos. ¿Alguien hizo algo por ti? Deja una nota en su escritorio como muestra de tu agradecimiento. Aunque solamente estén cumpliendo con su obligación, estos pequeños gestos propician un ambiente de gratitud.

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