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lunes, 17 de marzo de 2008

Hassan

Hassan: “Siempre busco nuevos retos”

Hossam Hassan, el africano que acumula más convocatorias para una selección nacional y uno de los futbolistas más laureados de Egipto, acaba de cambiar los terrenos de juego por los banquillos. Hassan ha aceptado hacerse cargo de los destinos de uno de los clubes más antiguos de su país, el Al Masry.

Este futbolista de 41 años de edad es toda una leyenda en su tierra. Cuando Hassan conquistó su primer título con la selección de Egipto, la Copa Africana de Naciones de 1986, su sucesor como jugador más prominente de los Faraones, Mido, tenía sólo tres años. Dos décadas después, ambos hombres subieron juntos al podio en el que Hassan levantó su tercer trofeo continental conquistado en su propio país.

No obstante, a pesar de contarse entre los futbolistas africanos de más éxito, la polémica ha sido la tónica durante la brillantísima carrera de este delantero, internacional en 170 ocasiones. A principios de año, mientras sus antiguos compañeros de equipo defendían satisfactoriamente el título de la Copa de Naciones en Ghana, Hassan se vio obligado a suspender su carrera como jugador. Su contrato con el Al-Ittihad egipcio expiró sin que el delantero consiguiera asegurarse otro compromiso durante las vacaciones invernales.

Pero, como es habitual en él, Hassan sigue siendo el único dueño de su propio destino. En una entrevista en exclusiva para FIFA.com, el legendario egipcio afirma que convertirse en entrenador representa para él otro desafío.

Hossam, ¿cuál es su secreto? Porque algún secreto habrá para que se haya convertido en uno de los pocos delanteros del mundo que han conseguido mantenerse tan prolíficos durante tantísimo tiempo.
Es sólo el resultado de mi entrega, de mi trabajo duro y de mi regularidad. Conforme te hacer mayor, por fuerza tienes que perder algo desde el punto de vista físico, pero mejoras táctica y mentalmente. Mi profundo amor por el fútbol ha sido siempre el secreto de mi éxito.

¿Qué le lleva a pensar que éste es el momento más adecuado para hacerse entrenador?
El fútbol es el centro sobre el que gira mi vida, y no puedo dejar de pensar en él. Para mí, no se trata de un trabajo ni de un pasatiempo: es mi mundo. Cuando recibí la oferta, no tuve que pensármelo demasiado, porque me di cuenta de que me había llegado el momento de llevar a otro plano mi relación vital con el fútbol.

¿Cree que reúne las condiciones necesarias para lanzarse a la carrera de entrenador?
Sí, y el éxito que [Jurgen] Klinsmann y Dunga han conseguido con sus respectivas selecciones es una buena prueba de que, en este campo, no sólo pueden hacerlo bien las figuras más expertas. Me puse muy contento cuando me enteré de que Irán había contratado a Ali Daei. A decir verdad, estoy convencido de que debería haber empezado la carrera de entrenador hace cinco años, mientras todavía era jugador en activo.

¿No cree que es un poco arriesgado estrenar su nueva carrera en un club, el Al Masry, que ya ha despedido a dos entrenadores esta temporada?
Muchos entrenadores se lo pensarían dos veces antes de trabajar en un club como el Al Masry. Tiene razón, es un gran reto, pero yo siempre ando en busca de nuevos retos. Además, conozco bien el club porque ya había pertenecido a él. Conozco a su Presidente y a la Junta Directiva, de manera que estoy muy ilusionado con mi nueva misión, y no me asusta.

¿Y qué nos dice de los aficionados del club? Son famosos como hinchada entusiasta, pero también excesivamente exigente.
Intentaré usar su entusiasmo en mi favor. Soy enormemente popular entre la afición y creo que, tan pronto como le obsequie la primera victoria, lo tendré más fácil y todos querrán ayudarme a alcanzar el éxito.

¿Qué les diría a quienes aseguran que a usted, en primer lugar, le falta experiencia y, en segundo lugar, tampoco se ha sacado la licencia de entrenador?
Tengo toda la experiencia que necesito y he adquirido conocimientos muy valiosos de todos los técnicos con los que he trabajado, como Roy Hodgson, Uli Stielike, Gerard Gili u Otto Pfister, entrenadores de primerísima clase, de los que he aprendido muchísimas cosas y muy provechosas. Y, por descontado, por encima de todos ellos está Mahmoud Al-Gohary (antiguo técnico de la selección de Egipto y del Al Ahly).

¿Qué convierte a Al-Gohary en alguien tan especial?
Es el mejor entrenador que he tenido jamás. Es como un padrino para mí, ha influido mucho en mi carrera y en mi personalidad. Es un ser humano excepcional y me ha enseñado muchas cosas que me han cambiado la vida, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego.

¿Qué nos dice de Hassan Shehata, ganador de la Copa de Naciones en dos ocasiones, que fue su entrenador en 2006?
Es un buen técnico, pero coincidieron circunstancias muy favorables que le facilitaron mucho el trabajo. En 2006, ganamos la Copa en nuestro país; e incluso este año, que ha defendido con éxito el título, era lo mínimo que podía hacer, porque Egipto disputó la competición en calidad de vigente campeón. Estoy convencido de que la Copa de 1998, que levantamos en Burkina Faso bajo la dirección de Al-Gohary, ha sido la más difícil que Egipto ha conquistado en toda su historia. En aquella época, no teníamos el apoyo que la selección recibe ahora, y no había ni patrocinadores ni ningún tipo de operaciones logísticas tan avanzadas. Yo creo que actualmente, con la mejor administración que tenemos y por el hecho de que, desde hace cuatro años, nos hemos convertido en el mejor país futbolístico de África, debemos ser los favoritos en la clasificación para la fase final de la Copa Mundial de 2010.

¿Echa en falta algo en su carrera?
Sí, debería haber seguido adelante con mi carrera europea después de aquel breve paso por Suiza y Grecia (con el Neuchatel Xamax y el PAOK); era mi oportunidad de alcanzar más fama internacional. Me habría encantado jugar en Italia, pero decidí regresar a mi país, sin pensármelo dos veces, para ayudar a mi antiguo club, el Al Ahly, a recuperar el orgullo. Tiré por la borda todas las ilusiones que me había hecho de labrarme una carrera en Europa.

¿Se arrepiente de algo más?
Bueno, marcharme del Ahly después de haber pasado en él 20 maravillosos años me resultó muy duro. Sin embargo, cuando lo pienso ahora, me parece que en realidad fue una bendición, porque después jugué en las filas del eterno rival, el Zamalek, y con el mismo éxito. Eso me convirtió en uno de los futbolistas más famosos de Egipto.

¿Cómo se siente ahora que ha colgado las botas definitivamente?
No es mi intención contradecirle, pero yo nunca he anunciado semejante decisión, aunque debo admitir que estoy considerándola seriamente. Anunciaré lo que decida el próximo verano, y puede que siga jugando a la vez que me dedico a entrenar. Confío en que, cuando me retire de los terrenos de juego, pueda invitar al señor Blatter y a Michel Platini, quienes me encumbraron en El Cairo hace siete años como el jugador que posee más convocatorias para una selección nacional de todo el mundo. Mi objetivo final es convertirme en seleccionador de Egipto.

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