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jueves, 15 de septiembre de 2016

genio

Cómo criar a un genio: El experimento más largo de la historia



RT -   septiembre de 2010
Un estudio sobre los niños superdotados que ha durado 45 años revela las claves para educar a los científicos que liderarán el mundo en el siglo XXI.
El trabajo 'The Study of Mathematically Precocious Youth (SMPY)', que fue iniciado por el profesor Julian C. Stanley en la Universidad Johns Hopkins en 1971, ha cambiado radicalmente el enfoque a la detección y apoyo de los niños superdotados en el sistema de educación estadounidense.
La revista 'Nature' recoge algunos hallazgos de esta investigación, que podrían ayudar a educar a los científicos que liderarán el mundo en el siglo XXI.


Una larga trayectoria
El proyecto, que se ha convertido en el estudio del desarrollo intelectual de los niños más largo realizado hasta la fecha, lleva ya 45 años siguiendo la trayectoria y los logros de 5.000 personas, muchas de las cuales se han convertido en destacados científicos.
Al principio del experimento, Stanley eligió a 450 niños de entre 12 y 14 años que habían mostrado los mejores resultados en la parte matemática del examen SAT, una prueba estandarizada para el acceso a las instituciones de educación superior en EE.UU.
En los años siguientes, el profesor amplió la muestra y comenzó además a rastrear el destino posterior de los niños, de la secundaria a la universidad y a la vida laboral. En 1992, el número total de paticipantes alcanzó los 5.000.


Algunos hallazgos
Una de las conclusiones a la que llegaron los investigadores es que las habilidades innatas del niño son más importantes que el trabajo duro y la formación, y son el único indicador fiable que permite predecir el futuro éxito. Ahora, cuando el primer grupo de niños superdotados ha alcanzado la cima de su carrera, se ha hecho evidente que sus logros son superiores a la media.
Entre los que en su día entraron en el 1% de los niños estadounidenses con mejores resultados en la prueba SAT y pasaron por el Centro para Jóvenes con Talento Académico de la Universidad Johns Hopkins, fundado por Stanley, se encuentran los destacados matemáticos Terence Tao y Lenhard Ng; el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg; el cofundador de Google, Sergey Brin, o la cantante Stefani Germanotta (Lady Gaga).



Los autores del estudio, dirigido actualmente por Camilla Benbow y David Lubinski, de la Universidad de Vanderbilt, destacan también que los niños dotados pueden hallarse en desventaja en un sistema de educación que se centra en los niños con problemas de aprendizaje.
Por otro lado, los resultados de la investigación apoyan la idea de que los niños superdotados logran mejores resultados si se les permite adelantar años escolares y si se les ofrece acceso temprano a los materiales educativos universitarios.


Cómo nutrir a un niño con talento: ocho consejos
"Criar un genio es lo último que aconsejaríamos a los padres", advierte Benbow, quien explica que "ese objetivo puede dar lugar a todo tipo de problemas sociales y emocionales".
Con todo, Benbow y otros investigadores del desarrollo de talento han elaborado una serie de consejos que ayudarán a fomentar tanto los logros como la felicidad de los niños inteligentes.


Exponer al niño a diversas experiencias;
•Si el niño muestra intereses o talentos fuertes, proporcionarle oportunidades para desarrollarlos;
•Apoyar tanto las necesidades intelectuales como las emocionales del niño;
•Ayudar a los niños a desarrollar una 'mentalidad de crecimiento' elogiando el esfuerzo en vez de la capacidad;
•Animar a los niños a tomar desafíos intelectuales y a estar abiertos a fallos que les ayuden a aprender; 
•¡Ojo con las etiquetas! Ser identificados como 'superdotados' puede representar una carga emocional para el niño. 
•Colaborar con los maestros para satisfacer las necesidades del niño, ya que los estudiantes inteligentes a menudo necesitan materiales más desafiantes, ofrecer apoyo adicional o la libertad de aprender a su propio ritmo.

•Poner a prueba las habilidades del niño: ello puede revelar problemas como la dislexia, el déficit de atención y la hiperactividad, así como problemas sociales y emocionales.

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