https://www.facebook.com/wilber.carrion.1 - Twitter: @wilbercarrion  
  Su apoyo es bienvenido, cuenta: BBVA Continental- 0011 0175 0200256843  

miércoles, 15 de octubre de 2008

México

Cuarenta años después

Norma Enriqueta Basilio fue la primera mujer en realizar el encendido de la llama olímpica en 1968

Los Juegos Olímpicos de México en 1968 fueron los primeros realizados en América Latina y marcaron eventos que hicieron historia en el deporte

El 12 de octubre de 1968 se dieron cita en la ceremonia de inauguración de los XIX Juegos Olímpicos de la era moderna, 113 países representados por 5,531 deportistas, llegados de todos los continentes, lo que marcó en su tiempo un número nunca antes alcanzado en esta clase de competencias.

La primera sorpresa que se dio en la inauguración de los Juegos Olímpicos de México 1968, fue el acto del encendido, ya que nunca una mujer había sido la portadora de la antorcha olímpica que la llevara hasta el pebetero para prender y de esta forma declarar abiertos los juegos más importantes del planeta.

Norma Enriqueta Basilio Sotelo, nacida en Mexicali, Baja California, el 15 de agosto de 1948, fue la atleta mexicana que subió con el orgullo reflejado en el rostro los 93 escalones que formaban la escalinata antes de llegar al pebetero del estadio Olímpico de Ciudad Universitaria.

Basilio Sotelo dio inició a una justa deportiva en donde se tuvo que cumplir con 172 eventos diseminados en 23 deportes.

La justa de México 68 representa la única ocasión que la delegación mexicana es capaz de ganar nueve medallas, tres de oro, tres de plata y tres de bronce.

En la prueba de pecho a 200 metros, Felipe Tibio Muñoz Kapamas ganó la medalla áurea, Ricardo Delgado Nogales en boxeo 48 a 51 kilogramos, y Antonio Roldán Reyna en boxeo 54 a 57 kilogramos, obtuvieron el mismo metal.

Las medallas de plata fueron para el sargento José Pedraza Zuñiga, quien tuvo que sortear desde un pisotón a la hora de la salida que le restó tiempo para calzarse una vez más el calzado deportivo y terminar en segundo lugar en la prueba de los 50 kilómetros de caminata.

Otra fue ganada en la modalidad de florete, dentro del deporte del esgrima y fue Pilar Roldán Tapia, la mexicana que conquistó el segundo lugar, en una disciplina con gran contenido militar donde los países de Europa han arrasado, además de la obtenida por Alvaro Gaxiola Robles en clavados.

Agustín Zaragoza Reyna y Joaquín Rocha Herrera salieron con las medallas de bronce en el deporte del boxeo, el primero en la categoría de 71 a 75 kilogramos y el segundo en la categoría de más de 81 kilogramos.

Sin olvidar a la nadadora María Teresa Ramírez Gómez, quien se llevó el tercer lugar en los 800 metros estilo libre.

La Ciudad de México albergó los primeros Juegos Olímpicos en 1968 que se disputaron en América Latina, también la primera ocasión que fueron transmitidos por televisión en directo y a color.

Por esta razón, se dio la primera protesta televisada a millones de personas en el mundo que protagonizaron Tommie Smith y John Carlos (Black Power) en contra de la discriminación racial en Estados Unidos.

El tablero electrónico apareció por primera vez en México 68 y fue fiel testigo de los récords más longevos dentro del atletismo como el de Bob Beamon en salto largo con 8.90 metros, que duro más de 22 años y que fue superado en 1991 por Mike Powell, quien saltó 9.95 metros.

Aquí estamos
En 1968, México le dijo presente al mundo al convertirse en el anfitrión de los más grandes Juegos Olímpicos hasta ese momento, pero no fue nada fácil

El 12 de octubre se cumplieron 40 años de la realización de la ceremonia inaugural de los XIX Juegos Olímpicos México 1968, los cuales, de una forma u otra, cambiaron el entorno no sólo de México, sino del mundo.

Para que se llegara a esta instancia México debió antes llevar al cabo una dura lucha para lograr la sede de la magna justa deportiva, aventura que para las autoridades de este país inició el 7 de diciembre de 1962.

En esa fecha México empezó a soñar con convertirse en ser la primera sede de América Latina en albergar los Juegos Olímpicos que hasta ese momento sólo se habían disputado en ciudades europeas, estadounidenses, así como de la zona de Oceanía.

Como era de esperarse la candidatura de México tuvo una férrea oposición y no sólo en el aspecto deportivo, ya que había otras capitales interesadas en organizar la justa deportiva, sino también en el aspecto político y económico, pues jamás una nación latinoamericana había logrado tan alto honor.

Así fue que en el año de 1963 durante el transcurso de la Asamblea Anual del Comité Olímpico Internacional (COI) celebrado en la ciudad de Baden Baden, Alemania, México alcanzó el objetivo de lograr la sede de la justa al derrotar a sus rivales en esta carrera, Detroit (Estados Unidos), Lyon (Francia) y Buenos Aires (Argentina).

México logró la sede al obtener 30 de los 58 votos totales, dejando lejos en el segundo sitio a Detroit, que atrajo 14 sufragios, la ciudad francesa de Lyon consiguió 12, mientras que Buenos Aires apenas obtuvo dos votos a su favor.

Tras haber librado el primer escollo, éste no fue el único que México debió sortear para celebrar la magna justa deportiva, ya que el año de 1968 resultó especialmente significativo en la historia de la humanidad, por las protestas de los jóvenes, quienes no estaban de acuerdo con la forma en que se manejaba al mundo.

En México, las protestas estudiantiles fueron creciendo, pero diez días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, el 2 de octubre, estos estuvieron muy cerca de no efectuarse debido a los sangrientos hechos de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Llegado el día de la inauguración, México empezó a hacer historia cuando Enriqueta Basilio encendió el Pebetero del Estadio Olímpico México 68, en una justa a la que asistieron cinco mil 531 deportistas provenientes de 113 naciones, que compitieron en 72 especialidades de 18 deportes distintos.

Estos juegos se transmitieron a todo el mundo gracias a los avances tecnológicos, destacando el hecho de que fueron vistos a color, innovación que tenía poco tiempo de existencia y que le dio una perspectiva distinta a las transmisiones.

Asimismo, se implementaron varios récords, quizá los más recordados sean el de los 100 metros planos varonil que logró el estadounidense Jimmy Hines, quien detuvo el cronómetro en nueve segundos y 95 centésimas.

Otras marcas que también pasaron a la posteridad fue la que estableció el estadounidense Bob Beamon en la prueba de salto de longitud, al dejar el nuevo registro en ocho metros con 90 centímetros, y la medalla de oro en salto de altura del estadounidense Dick Fosbury, quien inventó el estilo que ahora lleva su nombre para librar la varilla.

También esta competencia deportiva es recordada por la boda que celebró en la Catedral de la Ciudad de México la gimnasta checoslovaca Vera Caslavska, quien antes de casarse con su compatriota Josef Odlozil se colgó cuatro medallas de oro y una de plata.

México sirvió de plataforma para que el deporte africano mostrara sus adelantos deportivos, siendo su estandarte Kenia, que logró tres oros además de las destacadas actuaciones del maratonista Demisse Mamo Wolde, quien mantuvo el dominio etíope en el maratón, ya que cuatro años antes esta prueba había sido ganada por su compatriota Abebe Bikila.

Por lo que toca a la actuación del contingente mexicano, éste tuvo su mejor desempeño histórico al concluir con tres oros, tres platas y tres bronces para nueve preseas en total.

Dos de las tres medallas de oro fueron conseguidas en un deporte donde México tradicionalmente ha brillado como lo es el boxeo, gracias a las victorias de Ricardo Delgado, en la categoría mosca, y Antonio Roldán, en la escala pluma.

La presea que más sorprendió fue la que obtuvo Felipe Tibio Muñoz, quien se apoderó del metal dorado en la prueba de 200 metros pecho que se celebró en la Alberca Olímpica Francisco Márquez, donde venció a los grandes favoritos, el ruso Vladimir Kozinsky y el estadounidense Brian Job.

Las preseas de plata fueron obra del sargento José Pedraza, quien pese al apoyo de los miles de aficionados reunidos en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, debió conformarse con el segundo sitio en la prueba de 20 kilómetros de marcha.

La segunda medalla argenta fue la que logró la esgrimista zurda Pilar Roldan en florete individual, en tanto que Alvaro Gaxiola debió conformarse con la plata, la tercera para México, en los clavados plataforma de 10 metros varonil, al ser superado por menos de un punto por el italiano Klaus Dibiasi

Mientras, los bronces fueron logrados por la adolescente María Teresa Ramírez, en natación, al terminar tercera en los 800 metros libres femenil, y el boxeo aportó dos más, por conducto de Joaquín Rocha y Agustín Zaragoza, en unos Juegos Olímpicos que marcaron un hito en la historia del deporte.

No hay comentarios: