¿Qué te hace más eficaz?
Emprendedores - sábado, 3 de enero de
2015
Planifica las tareas más repetitivas para
atajarlas
“Dedicarle demasiado tiempo a las tareas más
repetitivas es un error que veo que cometen casi todos los profesionales a
excepción de los informáticos. Deberíamos aprender más de ellos porque son
mucho más eficientes con un ordenador que el resto de nosotros en tareas
rutinarias. Imaginemos que tenemos que hacer una tarea muy común como puede ser
coger datos de Internet y llevarlos a una hoja de cálculo o un documento. Son
tareas que la gran mayoría se arranca enseguida a realizar sin pensar antes en
cómo hacerlo de la forma más eficiente. Desde usar atajos de teclado, pensar
cómo situar las distintas ventanas de la pantalla, hasta detalles tan
aparentemente insignificantes como pensar en qué casos, para buscar en Google,
debes utilizar el ratón o en cuáles la tecla de intro te ayuda a ahorrar
tiempo. Parece una estupidez de apenas segundos de diferencia, pero en tareas
que implica hacer esto mismo cientos de veces al día es mucho tiempo”, plantea
Santiago Salas, CEO de Bizneo.com, un buscador de empleo especializado en pymes
y startups.
Concentra las llamadas en un único día de la
semana
Por la naturaleza de mi trabajo [responsable de
marketing en un estudio de juegos deportivos para dispositivos móviles] suelo
tener muchas llamadas a la semana. Con el objetivo de ser más efectivo, suelo
concentrar las llamadas en un día de la semana dedicando el resto de días a
tareas más productivas”, señala David Cremades, cofundador de From The Bench.
“Está claro que este consejo no le sirve a
todos los emprendedores, sobre todo si tienes que atender directamente a
clientes por la naturaleza de tu negocio, pero te funciona cuando hay una
división de tareas entre socios”.
Contacta con los clientes por la mañana, a
primera hora
“Por la mañana, como tarea principal, me
planteo siempre llamar a un nuevo lead (posible cliente) para así acabar
siempre el día con la sensación de que al menos tengo un contacto nuevo que
puede ser cliente. Esto me motiva bastante ya que nunca recibes un NO de
primeras y siempre ayuda para los siguientes pasos”, comenta César Mariel, CEO
de Iristrace. “De igual modo, y aprovechando la frescura de ánimo que se
presume todos podemos tener al principio de la jornada laboral, suelo contactar
con los clientes por la mañana, a primera hora, a fin de que ellos también me
anoten como asunto prioritario en sus tareas del día”, señala Miguel Ángel Ruz,
CEO de Legadoo, una plataforma online de consultas legales.
Empieza el día antes que el horario estándar
“Un truco es empezar el día antes que del
horario estándar. Si hay una ética laboral, en no molestar telefónicamente o
personalmente antes de las 9:00 de la mañana, empieza tu jornada antes de lo
habitual y ganaras tiempo sin interrupciones y con buena concentración, siempre
con un buen check-list que te ayude a ganar concentración y enfoque”, sugiere
Jorge Mas, CEO de MasGourmets. “Recientemente he probado a entrar a trabajar
una o dos horas antes que el resto de los compañeros, a pesar de que soy una
persona más bien nocturna que mañanera, y se consigue un altísimo grado de
concentración y de eficiencia, por lo que creo que va a ser uno de mis hábitos
a seguir”, coincide Luca Carlucci, cofundador de BidAway, la plataforma de
subastas de habitaciones en hoteles de lujo, cruceros, entradas para eventos y
paquetes vacacionales.
Crea huecos al empezar la jornada
“Cuando tu jornada suele acabar entre las 22:00
y las 24:00, la única forma que he encontrado de crear huecos es ponerlos al
principio de la jornada. Me levanto todos los días alrededor de las 06:00 para
hacer deporte, salir a correr o hacer un poco de yoga. Cuesta, pero es una
buena forma de evitar la típica ansiedad matutina. Cuando vuelvo, aunque se
suele recomendar lo contrario, dedico media hora a responder correos
electrónicos pendientes e intento cerrar las tareas más rápidas, para dejar el
resto del día a redactar escritos y trabajar en tareas más complejas”, cuenta
Luis Gosálbez, socio director de Metricson, un despacho de abogados
especializado en negocios tecnológicos.
Desplázate en tren y metro
“A mí me funciona desplazarme en tren y metro
en lugar de transporte privado, aprovechando el viaje de ida y el de vuelta
para gestionar e-mails, acabar de preparar reuniones o simplemente relajándome
cuándo es necesario”, explica Carles Argemí, CEO de Testamenta.com,
Maquiclick.com, Rememori.com y Ful-seller.com. “Viajar en AVE a Madrid, me
aporta cinco horas de productividad mayor que si lo hago en avión”, añade Jorge
Mas.
Busca espacios y momentos para concentrarte
Si un día me siento desmotivado o falto de
energía para sumergirme en el trabajo y si la agenda me lo permite, me levanto
de la mesa y busco un lugar donde pueda estar solo con mis pensamientos media
hora o una hora. Con calma conecto de nuevo con mi motivación y con mi energía
vital y entonces regreso enchufado al trabajo. No es bueno ir tirando y no es
bueno estar bajo energía. Lo transmites a la organización. Que sí, que un
emprendedor tiene que estar conectado y al 100%, pero somos humanos y nuestra
mente es muy tramposa. Es fundamental repasar nuestra motivación de vez en
cuando para que nuestra energía esté alta y podamos entregarla a nuestro equipo
y nuestros clientes”, recomienda Carlos Alberto Pretel, CEO del Grupo Prilux
Iluminación, una empresa de soluciones de iluminación profesional, comercial y
doméstica.
Regla de los dos minutos
Siempre tengo presente la famosa regla de los
dos minutos: si me surge una tarea que sé que voy a ser capaz de resolverla en
menos de dos minutos, la acometo de inmediato y no la pospongo, ya que tardo
más tiempo en añadirla a la agenda, planificarla etc. que en hacerla en ese
mismo momento”, señala Santiago Salas.
El padre de esta teoría es el consultor David
Allen, autor de Haz que funcione (Alienta Editorial). Matiza que siempre que no
sean tareas delegables, si es así, que se ocupe otro...
Acostúmbrate a trabajar con cronogramas de
tareas
“Me gusta tener cronogramas de tareas para
visualizar los posibles cuellos de botella de alguna persona que puedan
retrasar a otros compañeros y anticiparme. Un ejemplo sería este: si tenemos
que decidir las promociones de un determinado momento y se va a llevar a la web
y después a campañas publicitarias, hasta que no estén aprobadas dichas
promociones, nadie puede avanzar el trabajo, por eso tengo muchos dibujos en
papel y en Google Docs con las tareas y su secuencia, las que van en paralelo,
las que van una detrás de otra, etc. Todo esto es para tener visibilidad y
anticiparme”, reconoce Manuel Arrufat, cofundador de Biicode, una biblioteca de
código, y de iConversity, una escuela de publicidad digital.
Tú decides cuándo respondes
“No responder a la inmediatez que exigen los
demás, cuando el tema no es urgente. Este hábito lo adquirí tras leer el libro
de Tim Ferriss La semana laboral de 4 horas (Editorial RBA). En la cuenta de
correo que tengo asociada al blog, tengo un mensaje de respuesta automática en
el que aviso de que, para equilibrar mi tiempo responderé en cuanto pueda y que
si es realmente urgente, pueden llamar a mi oficina. La realidad es que recibo
poquísimas llamadas en este sentido, así que la gente es bastante respetuosa
cuando les pones un límite”, comenta Marta Romo, socia directora de la
consultora BeUp.
Lee Los e-mails por la mañana, a primera hora,
y por la noche
“Hemos aprendido a leer los e-mails sólo dos
veces al día para que no te estén interrumpiendo constantemente. Los leemos por
la mañana a primera hora y por la noche”, coinciden Borja Martínez, Carmen
Aguilar, Carlos Antonio Fernandez y Teresa Tolsada, socios de la tienda online
de productos para mascotas Animal Clan.
“Uno de los hábitos que primero adquirí fue
leer únicamente el e-mail al principio y al final de la mañana. Leer otros
nuevos suele introducir tareas a resolver evitando así que te centres en
aquellas en las que estás trabajando”, señala también David Cremades.
Evita que te pongan en copia
“Es importante reducir el tiempo que se dedica
a leer correos y el número de los e-mails. No me gusta que me pongan en copia.
Prefiero que se resuma en el cuerpo del asunto lo más importante. Esto me ha
supuesto tener que explicarlo al equipo, pero funciona”, apunta Pilar Jericó,
socia de Be-UP.
Habitúate a escribir tus ideas primero a
mano...
“Cada vez estoy más convencido de que escribir
y/o pensar delante del ordenador está sobrevalorado. Siempre que tengo una
idea, empiezo a escribirla a mano. Esto me ayuda a asentar las ideas, a pensar
en voz alta pero plasmándolo, de forma que cuando acabo de escribir vuelvo a
releer lo escrito. No te puedes hacer una idea lo que puede evolucionar un
pensamiento cuando lo escribes a mano. Ausentarte en la escritura, tener que
escribirlo, te hace que estés pensando continuamente en ese “algo”. A la vez
que escribes estás pensando que es lo próximo que vas a escribir”, dice Joaquín
Juberías, cofundador de Selecta Home, una plataforma para contratar a
arquitectos en concursos privados.
... y, luego, a mezclarlas
“Tomo notas a todas horas, en dispositivos
móviles, y los tengo llenos. Luego las voy administrando en cuentas de correo
según para lo qué van destinadas y las paso a post-its de colores. Éstos, según
el área de la empresa a la que se focalizan, están todos colgados en un tablero
de corcho de 3x2 metros que tenemos en el estudio, y además deben de estar
desordenados. De esta forma, cuando te fijas en un post-it para desarrollarlo,
siempre tienes en su órbita ideas de otros temas que pueden a llegar a crear
sinérgias con otros que, a priori, tu mente no les había dado enlace de unión”,
comenta Juberías.
Distingue grados de urgencia
Me divido las tareas en tres: las que me van a
llevar bastante tiempo, las que hace tiempo que están pendientes y las que
puedo hacer para despejar la mente. Las cortas o menores de 5-10 minutos
simplemente las hago y ni las apunto por que si no, tardo mas tiempo en
apuntarlas en mi gestor de tareas [este emprendedor utiliza RedBooth, la
herramienta más popular junto con Workflowy y Evernote] que hacerlas”, propone
César Mariel, CEO de Iristrace, una plataforma para la gestión y control de
normativas y procesos mediante check-lists. “Las de bastante tiempo las hago
normalmente a horas en las que sé seguro que nadie me va a molestar a las 7 de
la mañana o a las 11 de la noche, cuando tengo todos los peques durmiendo y los
clientes no llaman al teléfono. No se trata de trabajar mas horas, sino de que
sean mas productivas las que trabajo)”, desgrana Mariel.
Activa el modo ‘No Molestar’
Para que mi móvil no me moleste, lo que hago es
siempre tenerlo activado en modo ‘No Molestar’ para que ni e-mails ni llamadas
me interrumpan. Prefiero devolver llamadas a coger las llamadas porque no tengo
el control de esa llamada y me puede romper la tarea que estoy realizando”,
apunta Mariel.
“El hábito que adquirí más recientemente, y que
me costó más, fue el de parar de abrir el e-mail, móvil y Whatsapp en distintos
momentos del día, para gestionar los mensajes y llamadas después. Los minutos
me cunden más...”, reconoce Carles Argemí.
‘Afila’ tu herramienta de trabajo
Al igual que un carpintero afila sus
herramientas, en mi caso mi herramienta principal es mi portátil, por lo que
nunca dejo de mejorar todo aquello que me permita ser más eficiente con él.
Para ello utilizo herramientas de GTD, softwares, add-ons, configuraciones,
atajos de teclado etc. Es increíble el número de pequeñas acciones que
realizamos a diario cientos de veces con un ordenador y que podríamos hacer
tres o cuatro veces más rápido de otro modo”, plantea Salas, en un guiño al
libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva (Paidós), de Stephen Covey.
El autor hablaba también de “afilar”, pero se refería a un equilibrio emocional
y social.
Deja reposar una decisión importante durante 24
horas
“Un buen hábito, que me funciona, es dejar
reposar una decisión importante durante 24 horas o incluso un fin de semana. Si
el lunes sigo pensando lo mismo, no hay tiempo que perder para poner en marcha
la decisión. De esta forma evitamos cometer errores de bulto y tomar decisiones
en caliente”, sugiere Carlos Alberto Pretel. “Una cosa que me ha enseñado mi
profesión [este emprendedor es arquitecto] y que, como es lógico, aplicamos en
nuestra empresa, es el hecho de dejar reposar las ideas. A veces cuando estás
desarrollando algo y te encuentras tan metido no eres capaz de ver su
deficiencias porque las quieres defender a “capa y espada”, pero el tiempo te
permite esto mismo, coger distancia y poder volver a moldear esa idea. El
tiempo me permite coger distancia de la idea y verla con un sentido mucho más
crítico”, coincide Joaquín Juberías.
Busca un Sr.Lobo para gestiones sencillas
“Una persona de confianza de mi equipo tiene
las claves de todos mis correos y redes, así que si hay algo urgente en
cualquier momento, puede entrar y solucionarlo. Es mi señor Lobo”, explica
Mariel.
“He aprendido a decir NO cuando sé de antemano
que algo no me va a encajar en la agenda o será un esfuerzo importante que no
me compensa. Desgraciadamente, no puedes contentar a todos y eso es algo que he
tenido que aprender”, insiste Jericó. Jim Collins, autor de Empresas que caen y
Empresas que sobreviven (ambas en Deusto Editorial), va un paso más allá que
Jericó y ha llegado a acuñar el término de stop-doing lists, formalizar por
escrito a qué cosas estas dispuesto a renunciar antes de que te las planteen,
para que cuando te las planteen no tengas que pensar si aceptas o no: ya sabes
que no lo vas a hacer.
Trabaja en días festivos
“Trabajar en festivos cuando lo necesito para
una mejor conciliación de vida laboral y familiar. Aunque pueda parecer
contradictorio, a veces dedico tres o cuatro horas de trabajo en días festivos.
Es un tiempo bien aprovechado, que me permite avanzar trabajo y rentabilizar la
dedicación. A lo largo de una semana, entre llamadas, emails y reuniones
varias, resulta muy complicado poder dedicarse en profundidad a abordar
determinados temas. Este avance en el trabajo de fondo me permite, en muchas
ocasiones, ganar tiempo para poder invertirlo en la vida familiar/social
durante la semana (escaparme algún día a buscar a mis hijos al colegio p.e.).
Sin avanzar determinado trabajo, estas horas libres me resultarían imposibles”,
propone Xavier Casado, director de la agencia Q&A Imagen.
Responde como se merece
“El correo electrónico se ha convertido en la
puerta de entrada para distintos tipos de comunicación dentro de la empresa:
preguntas rápidas entre compañeros de trabajo, invitaciones, mensajes de
nuestra familia y amigos, información, y una larga lista de cosas en las que,
sencillamente, no estamos interesados. Nos hemos acostumbrado a responder
rápido y a veces se pierden las formas. Para evitarlo, he desarrollado el
hábito de marcar los correos que necesitan una respuesta formal, seria, y no
los respondo hasta la última hora del día (la que sea) y sólo respondo rápido a
los correos urgentes internos del equipo”, indica Jorge Mas. “Me fijo en la
agenda salir a realizar entregas de compras a clientes [este emprendedor dirige
un supermercado online] cada seis meses y así estar cerca de los repartidores”,
explica Jaume Gomá, cofundador y CEO del supermercado online Ulabox. “También
he convertido en hábito realizar atención al cliente tanto por teléfono como
por mail o redes sociales una vez por semana”.
La regla de las 24 horas del buen comercial
Antes de finalizar la primera reunión, tienes
que fijar un segundo paso para no perder el contacto. Si tu producto o servicio
ha gustado, te pedirán una propuesta económica. No debes tardar más de 24 horas
después de la reunión comercial para agradecer por e-mail la reunión, enviar la
propuesta económica, si te la han solicitado, y añadirle en Linkedin como nuevo
contacto”, recomienda Antonio Quirós, CEO de la startup Sportize.
Trabaja desde un lugar distinto
Ocasionalmente, trabajar desde otro lugar
distinto al habitual me ayuda a lograr la máxima dedicación y energía hacía el
proyecto que estoy gestionando en ese momento”, comenta Carles Argemí. “Cuando
necesito estar aislado, cojo el portátil y me voy a trabajar a una cafetería o
un lugar público donde pueda tener Internet”, reconoce César Mariel. En ese
mismo sentido, David Cremades nos comenta que “siempre que necesito pensar en
temas más estratégicos o solucionar temas más concretos, intento aislarme en alguna
sala para estar más tranquilo y sin ninguna distracción”. Vamos, que no siempre
necesitas salir de tu oficina.
Intercambia tareas entre distintos perfiles
Es también importante convertir la
multidisciplinariedad en hábito. En mi empresa, aunque cada uno de los socios
sea el responsable de un área de determinado de la compañía, nos vamos
intercambiando tareas que deberían de hacer otros compañeros. Este modo nos
permite aportar ideas nuevas a diferentes temas y poner en crisis el trabajo de
otros. Aunque cada uno es el responsable de algo, siempre es importante perder
esta responsabilidad y tener un sentido crítico que ayude a la mejora de la
idea de negocio”, recomienda Joaquín Juberías.
“Un perfil muy creativo (un financiero, un
comercial o un profesor) tiene formas distintas de ver la vida y afrontar los
problemas. Hay que aprovecharlo”, coincide Arrufat.
Prepara un guión y asigna tiempos a temas y
personas en las reuniones
“Para lograr reuniones más efectivas, dedico
siempre un tiempo previo exclusivo y proporcional a la importancia que le doy a
la reunión. Me ayuda a visualizar los objetivos y resultados deseables en la
reunión (que siempre apunto) y lo que considero más importante, la dinámica
teniendo en cuenta a los protagonistas de la misma. De esta forma, cuento con
una especie de guión que evita navegar sin rumbo en temas que no tocan o
tiempos indefinidos y contempla una participación activa de los presentes,
ayudando a que hable no sólo el más hablador si no el que interesa que de
verdad aporte en las propuestas o decisiones”, apunta Borja Recolons, CEO de la
tienda online de ventas flash Mequedouno.com.
La reunión de los tres minutos
“Para la organización del equipo hacemos lo que
llamamos la reunión de los tres minutos semanales. Cada uno de los miembros del
equipo tiene que llevar una gestión de las tareas y tracking de horas en
redbooth, pero para que todo el mundo se entere de qué ha hecho cada uno
procuramos tener una reunión semanal (esté yo o no). Es una manera de que todos
los miembros del equipo sepan que están haciendo cada uno. Consiste en que
tenemos un sistema de organización Kanban montado en nuestras paredes de
pizarra y todos tienen que tener preparado post-it con las tareas que han hecho
durante la semana vigente y que han planificado hacer para la próxima. Tienen
tres minutos para contarlo todo y si alguien quiere mas información, lo que
tiene que hacer es reunirse con esa persona cuando haya pasado la reunión, pero
con un máximo de 10 minutos. Les sirve para ver si ellos están cumpliendo los
objetivos que se plantean ellos mismos y para pedir ayuda en caso de que haya
una tarea que se esté encallando”, desgrana César Mariel.
Después de una reunión estresante, dedícate a
tareas secundarias
“Las tareas secundarias las acometo en huecos
libres o cuando necesito desestresarme, como después de una reunión
importante”, dice Pretel.
Acostumbra a levantar acta de las reuniones
“Creo que es importante no acabar nunca una
reunión sin conclusiones y sin haber repartido tareas. Una reunión de hablar
por hablar no es una reunión”, resume Alfons Nonell, cofundador de Mind the
Byte, una startup especializada cloud computing para acelerar el I+D+i de los
laboratorios científicos. “Cuando estamos repasando en equipo un cambio de
proceso complicado o cerrando una negociación difícil, tengo la costumbre de
volver a repetir lo que he entendido sobre la petición de la otra parte.
Incluso si es posible se deja por escrito. De esta forma se evitan muchos malos
entendidos que suelen ser muy perniciosos para todo el mundo. Levantar acta por
escrito de las decisiones tomadas durante una reunión importante y hacerla
llegar rápidamente a todos los participantes. Evitamos olvidos, se fijan las
fechas y los responsables y todo queda muy claro”, coincide Carlos Alberto
Pretel.
Da prioridad a los efectos a medio y largo
plazo cuando te organices
“Resulta básico concentrarse en las tareas que
van a tener un impacto mucho más directo e importante en la empresa y en el
medio y largo plazo. Creo listas diarias en una agenda de ‘asuntos para hacer’
que voy marcando según los voy realizando. Aparte de ayudarme a no dejarme nada
olvidado, ayuda al sentimiento de consecución y de ir avanzando. Cuando estoy
fuera de la oficina o no tengo mi agenda a mano, me lo apunto en el móvil para
poder añadirlas más tarde”, recomienda Luca Carlucci. El problema de base de
los emprendedores a la hora de adoptar este hábito, según explica el
prestigioso psicólogo Dan Ariely, asesor ténico y cofundador de la aplicación
de productividad Timeful, “está en que lo que necesitamos ahora, por lo
general, está claro, pero no tanto las necesidades que tendremos después”.
Crea un listado con cosas nuevas para probar
Lista de experimentos: tenemos un listado con
todas las cosas nuevas que queremos probar, cuándo hemos empezado a ponerlas en
práctica y cuándo queremos que finalice la prueba, añadiendo las notas que sean
necesarias durante el experimento”, explican Borja Martínez, Carmen Aguilar,
Carlos Antonio Fernandez y Teresa Tolsada, cofundadores de Animal Clan. Eso, sí
cuando apruebes un experimento que podría generar conocimiento nuevo, dale
tiempo y recursos, eliminando algún punto de lista de tareas pendientes de las
personas responsables de llevarlo a cabo.
Deja que fracasen
Cuando veas que alguien tiene dificultades con
un experimento, reconoce lo difícil que es aprender del éxito y del fracaso.
Durante las evaluaciones de rendimiento habituales, valora la capacidad de
asumir riesgos sensatos. Que no tengan miedo a equivocarse.
Pon hora de entrada y salida a las reuniones
A veces vale la pena juntar varias reuniones a
la vez para gestionar mejor el tiempo y ser más productivo. Pon hora de entrada
y salida. Dejar mucho tiempo entre las reuniones te penaliza, ya que en muchas
ocasiones se alargan innecesariamente”, recomienda Jorge Mas, que aprovecha su
reloj de correr triatlones para fijar alarmas que le recuerden cuando acaba la
reunión. Todo, claro, sin pillarte los dedos. “He convertido en un hábito crear
huecos entre cita y cita, para no tener que ir corriendo de un sitio a otro”,
reconoce Pilar Jericó (BeUP).
Una agenda para cada área de negocio
A las reuniones, ya no acudo con una única
libreta donde trabajo todas las acciones que realizo, ahora tengo una por
actividad, ejemplo: una para comunicación, otra para gestión del personal, otra
referente a la plataforma”, reconoce Montse Piquer, fundadora de Nidmi, una
plataforma digital especializada en la selección de personal doméstico y
cuidadores para la familia. “Más vale lápiz pequeño que una memoria grande,
siempre tomo nota”.
Investiga a tus interlocutores en redes
Me gusta buscar a mi interlocutor en Linkedin,
ver su foto, analizar su perfil en base a su pasado profesional, si es
ingeniero la reunión la enfocaré de una forma distinta a si es psicólogo, por
ejemplo. Me fijo en si hay puntos de conexión entre los dos o contactos
comunes. Si consigues ver su perfil de Facebook, obtienes una información muy
valiosa sobre sus aficiones. Es una forma fantástica de poder aprovechar un
momento para establecer ese punto de conexión que relaja la reunión en su
inicio”, comenta Antonio Quirós.
Ayuda a negociar
“Es un hábito importante porque te ayuda a
enfocar la conversación hacia temas e intereses comunes. Cuanto más conoces a
la persona con la que tienes que negociar, mejor te irán las cosas”, apunta
Leonard Pera, fundador de Open Ideas.
Déjate huecos libres en tu jornada
“He convertido en un hábito poner huecos libres
cuando sé que tengo una temporada muy dura de trabajo”, propone Pilar Jericó.
“El hábito que he desarrollado más recientemente es el autocuidado. Trabajo con
mucha intensidad. Por ese motivo, después de periodos de muchas horas,
incorporo descansos de desconexión. Intento mantener un nivel de energía
constante”, reconoce. “Hay semanas duras, con un alto índice de estrés, y pocas
horas de sueño, donde sientes que estas a punto de petar, en algunas ocasiones
tienes que saber decir off. El tiempo te lo autorregulas tu mismo, por lo que
si un día tienes que decidir plegar antes y disfrutar de tus hijos antes o de
otros asuntos, puede ser una buena forma de al día siguiente estar al 200%”,
coincide Jorge Mas. “Piensa que la productividad depende de las horas en las
que estas concentrado y enfocado. Es cierto que las jornadas de 10–12 horas o
más suelen ser frecuentes en la gente efectiva... siempre y cuando sean, eso,
efectivas. Si no estás concentrado es mejor que tu jornada finalice”, continúa.
Mantén tu curiosidad a raya durante las horas
de trabajo
“Debido al boom que vivimos en nuestro sector
[marketing móvil], existen, cada vez más, numerosos blogs y artículos en
Internet que son interesantes y que me gusta leer para poder estar al día de lo
que hacen otras empresas, encontrar nuevas ideas... Para no interrumpir mi
trabajo, cuando encuentro algún artículo así durante mi jornada laboral, me lo
envío al e-mail personal o a mi eReader y trato de leerlos por la noche
tranquilamente”, señala David Cremades. Cremades utiliza una aplicación (Send
to Kindle: http://amzn.to/13nzhOA) para luego puedo acceder a ellos desde
cualquier dispositivo, móvil, tablet, o libro electrónico.
Contacta con gente con la que hace tiempo que
no hablas
Este último hábito, lo reconocemos, no es de un
emprendedor, pero no queríamos dejarlo en el tintero. Adam Grant, un psicólogo
organizacional, y uno de los principales investigadores (desde la Universidad
de Wharton) sobre productividad en el trabajo ahora mismo, tiene una alarma en
su agenda electrónica para ponerse en contacto una vez al mes con alguien con
quien haga tiempo que ha perdido el contacto. Recientes estudios demuestran que
los viejos contactos y los viejos amigos pueden tener más valor que los
contactos actuales a la hora de generar nuevas oportunidades. Grant, por
cierto, acaba de publicar en España el libro Dar y recibir (Gestión 2000), un
nuevo enfoque sobre el networking.
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