Las impresoras 3D podrían revolucionar la
guerra y la economía
Agence France-Presse (AFP) - sábado, 3 de
enero de 2015
Tras haber sido durante mucho tiempo anecdótica,
la impresión en tres dimensiones empieza a tener usos múltiples, en particular
en el sector de la Defensa, que podrían anunciar una nueva revolución
industrial, según los expertos.
Para muchos, la impresión en 3D sigue siendo un
"gadget", eficaz únicamente para reproducir figuritas en plástico.
Pero con el vencimiento reciente de varias patentes cruciales, las nuevas
impresoras capaces de utilizar metales, madera o tela van a ser mucho más
accesibles, lo que permite entrever un cambio histórico para la producción
manufacturera.
Siempre en búsqueda de nuevas tecnologías, la
poderosa industria de la Defensa está en la vanguardia de estas innovaciones.
El ejército de Estados Unidos invierte masivamente en la impresión
tridimensional para poder producir uniformes, piel sintética para curar a los
heridos o incluso alimentos, explica Alex Chausovsky, analista de IHS
Technology.
Investigadores del famoso MIT (Massachusetts
Institute of Technology) han inventado incluso la "impresión en 4D",
con materiales que se transforman en contacto con otros elementos como el agua.
Esto podría llevar un día a la fabricación de uniformes camaleón que cambiarían
de color en función del entorno.
La tecnología tiene ya sus primeras
aplicaciones prácticas.
A finales de diciembre, la tripulación de la
Estación Espacial Internacional (ISS) pudo fabricar una especie de llave
inglesa cuyo diseño le fue enviado desde la Tierra, gracias a una impresora 3D
especialmente adaptada a la ingravidez.
A finales de 2013, el gigante británico del
armamento BAE Systems integró por primera vez una pieza de metal impreso a un
cazabombardero Tornado. En un video reciente, el grupo imagina posibles
utilizaciones para el futuro, como por ejemplo la impresión tridimensional de
un avión.
"Es una perspectiva a largo plazo, pero
tenemos el objetivo de fabricar una aeronave utilizando exclusivamente la
tecnología de impresión 3D", explica Matt Stevens, responsable de la
división de impresión 3D en BAE.
- Revolución y nuevos riesgos -
Conseguir llevar impresoras al campo de batalla
también podría revolucionar las técnicas de combate y la industria de la
Defensa, subraya Peter W. Singer, experto en la guerra del futuro en la New
America Foundation.
"Soldados desplegados en lo más recóndito
de Afganistán podrían, por ejemplo, crear un programa para fabricar una pieza
de recambio e imprimirla", lejos de las cadenas de producción de la
industria armamentística.
En materia de política exterior, la tecnología
acabaría con la práctica de las sanciones.
"Estados Unidos ha impuesto sanciones a
todo, desde la piezas de recambio de los aviones de combate a los equipamientos
petroleros. Pero la impresión en 3D podría volver totalmente obsoletas esas
sanciones, que constituyeron una parte crucial de las políticas exteriores
desde hace una generación", agrega Singer.
Esta facilidad para producir armas fuera de los
circuitos industriales clásicos conllevará también nuevos riesgos.
"Imagínese que expertos en explosivos de
Oriente Medio se pusieran a fabricar bombas con apariencia de objetos de la
vida cotidiana o un lobo solitario imprimiendo un arma clásica con la que
pudiera engañar a los pórticos de seguridad de la Casa Blanca", advierte
Chausovsky.
Además de este creciente riesgo de seguridad,
sería sobre todo una revolución económica con consecuencias imprevisibles.
Si cualquiera pudiera imprimir bienes, los
países cuya economía se basa en la fabricación de juguetes o de ropa por una
mano de obra barata afrontarían dificultades reales.
"Si quiere entender la amenaza que supone
la impresión en 3D, fíjese en hasta qué punto China es dependiente de su sector
de fabricación de productos de gama baja", señala Chausovsky.
Inventada en los años 80, la impresión en 3D es
una tecnología mucho menos nueva de lo que algunos se imaginan. Pero goza de un
nuevo interés porque las patentes que limitaban el uso de la tecnología
original están expirando, lo que allana el camino para una competencia que
debería hacer subir la calidad y bajar los precios.
"No se puede perforar un tubo
curvado", subraya Chausovsky. "Con la impresión en 3D, se pueden
crear productos que sería imposible producir con métodos tradicionales".
Todavía es difícil predecir las implicaciones
que tendrá esta tecnología.
"Es la primera vez desde hace mucho tiempo
que se produce un cambio tan radical en materia de ingeniería industrial",
observa el responsable de BAE. "No estamos haciendo un simple avance, sino
que estamos reinventando las reglas".
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