La salida de la crisis económica
Forbes - enero de 2015
En esta quinta y última entrega sobre el libro
Teoría e Historia, de Ludwig von Mises, el autor de este blog concluye que
imprimir billetes sin límites para “estimular” la economía, expandir el
endeudamiento y derrochar dinero público nos mantienen con rumbo al precipicio.
La serie de entregas sobre el importante libro
Teoría e Historia, de Ludwig von Mises, concluye con este artículo. Si bien la
obra está dedicada en gran parte al pasado, también nos deja en claro que la
acción humana es capaz en todo momento de cambiar su futuro y, por tanto,
aunque es posible hacer ciertas predicciones con base en la teoría que
determina su actuar, la realidad es que el futuro siempre es incierto.
No podría ser de otra manera, a pesar de los
esfuerzos positivistas por forzar en economía un método inadecuado para
estudiarla y analizarla, como si de una máquina se tratara en la que ajustar
tornillos fuera suficiente para su “correcto” funcionamiento, y conocer de
antemano cuál será el resultado.
Mises es categórico en su afirmación de que no
es posible encontrar lo que no existe, refiriéndose, por supuesto, a las
constantes en la acción humana. Lo único invariable en ella es su variabilidad.
Es por eso que emplear el mismo método de las ciencias naturales en la economía
es no sólo incorrecto, sino perjudicial.
En los turbulentos tiempos económicos actuales,
las enseñanzas de Teoría e Historia son fundamentales, pues, por desgracia, el
intervencionismo, el Estado benefactor y las políticas de los bancos centrales
actuales no abonan a la acumulación de capital, a la libertad de acción de las
personas y, por tanto, al continuo progreso y crecimiento de la población. Se
está matando al capitalismo desde adentro y se comete el error de pensar que
los avances que ha traído son automáticos y permanentes. Nada más alejado de la
realidad. Justo por ello nuestra civilización está en riesgo. El progreso tiene
que estarse alimentando permanentemente con más acumulación de capital y el
intervencionismo presente lo está destruyendo. De ese tamaño es la gravedad del
asunto.
Mientras tanto, intervencionistas y
socialistas, con su demagogia, siguen engatusando a millones de personas con
falsas promesas de “igualdad” no sólo ante la ley, sino, en especial,
económica. Lo malo es lo que no dicen: que sus políticas sólo pueden alcanzar
su idea igualitaria en la miseria de todos, no en la abundancia.
Así que de la revisión de esta obra de Mises
debería quedarnos claro que ese sueño socialista es falaz –aunque hoy por hoy
se le disfrace con otro nombres y eufemismos, y que en el fondo lo que esconde
es un ánimo político totalitario, beligerante, discriminador y peligroso,
opuesto a lo que ha permitido a la humanidad alcanzar su actual nivel de
desarrollo: la cooperación, coordinación, la propiedad privada, la función
empresarial y la acumulación de capital.
Por lo tanto, se debe combatir el error por
medio de la razón. La confusión entre medios y fines, entre medios adecuados y
no adecuados para el continuo progreso, así como entre causas con efectos. Son
algunos de los problemas de nuestro tiempo que la revisión de la obra completa
de Mises nos ayuda a clarificar. Es una luz al final del túnel. Si lo que
queremos como humanidad es avanzar en el aspecto económico, político y social,
para salir de la depresión económica que nos tocó vivir, no hay otro camino que
el de la libertad de las personas. Imprimir billetes sin límites para
“estimular” la economía, expandir el endeudamiento y derrochar dinero público
–las viejas recetas de las corrientes económicas predominantes– nos mantienen
con rumbo al precipicio. Es hora de corregirlo antes de que sea demasiado
tarde.
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