El año financiero comienza con toda la atención
en el BCE y Berlín
Reuters - domingo, 4 de enero de 2015
En agosto de 2012, durante una visita a Canadá,
la canciller alemana Ángela Merkel despejó las dudas sobre su apoyo a Mario
Draghi y las promesas del jefe del BCE, hechas unas semanas antes, de que haría
lo que fuera necesario para preservar el euro.
La promesa del italiano fue recibida con un
aluvión de críticas en Alemania. Sin embargo, Merkel dijo a los periodistas
reunidos en el Parlamento canadiense en Ottawa que las declaraciones de Draghi
estaban "totalmente de acuerdo" con su propia visión de la crisis.
Sus comentarios ayudaron a convencer a los
mercados de que Draghi tenía el apoyo político para respaldar sus palabras con
acciones audaces, calmando los temores de que se produjera una catastrófica
ruptura del euro.
Dos años y medio después, la crisis en el bloque
de la moneda única ha pasado de aguda a crónica y una vez más lo toca a Draghi
salir al rescate.
Mientras Europa comienza el 2015 con tropiezos,
acosada por un débil crecimiento y la perspectiva de deflación, Draghi está a
punto de lanzar las compras masivas de bonos soberanos con dinero nuevo
-también conocido como flexibilización cuantitativa (QE)- con la esperanza de
reavivar la economía europea.
Pero esta vez, no está claro si podrá contar
con el mismo apoyo de Berlín.
Sin esta colaboración, la eficacia de cualquier
programa de QE podría verse afectada. Para empezar, esta desavenencia puntual
entre Alemania y el BCE anunciaría una nueva fase peligrosa para Europa en la
que las dos fuerzas con más peso en las estrategias del bloque llevan el paso
cambiado.
En una inusual entrevista de cuatro páginas el
viernes con el diario alemán Handelsblatt, Draghi hacía un esfuerzo para
extender la mano y evitar dicho choque, diciendo que el riesgo de que el BCE no
pueda preservar la estabilidad de precios había aumentado y es posible que
tenga que actuar para cumplir con su mandato.
"La posición de Alemania sobre el programa
de QE es posiblemente el tema más importante para el BCE en este momento",
dijo Marcel Fratzscher, jefe del instituto económico DIW en Berlín y un ex
funcionario del BCE.
"El apoyo de ambos Merkel y (el ministro
de Finanzas, Wolfgang) Schaeuble será absolutamente vital", agregó.
REACCIÓN FEROZ
¿Qué ha cambiado desde 2012?
Por un lado, los temores de una ruptura del
euro han disminuido. Eso ha hecho que sea más fácil para los funcionarios
alemanes mostrarse en desacuerdo contra las políticas que no son de su agrado.
La preocupación de Berlín es que la QE reducirá
la presión sobre los países del euro del sur para que introduzcan reformas.
Algunos piensan que la inyección de dinero nuevo en el sistema sembraría las
semillas de una futura crisis.
"Si el BCE no tiene cuidado acerca de cómo
hace la QE, la reacción en Alemania será feroz", dijo un funcionario
alemán de alto rango que pidió el anonimato debido a las sensibilidades sobre
de la independencia del BCE.
"Si hay QE (...) Draghi tiene que saber
cuáles son las líneas rojas".
Una complicación adicional es el surgimiento de
la Alternativa para Alemania (AfD), un partido euroescéptico que no existía en
2012.
Después de barrer en tres parlamentos
regionales en el este de Alemania el año pasado, la AfD intentará ganar sus
primeros escaños en una asamblea occidental cuando haya comicios en Hamburgo a
mediados de febrero.
Un programa de QE, que los mercados esperan que
se anuncie en la próxima reunión de política jugar a favor de la AfD.
La incertidumbre que rodea las elecciones 25 de
enero en Grecia, que podrían llevar al poder al partido de izquierda Syriza, ha
enturbiado las aguas aún más al aumentar el riesgo de una suspensión de pagos y
pérdidas para el BCE en los bonos griegos que posee.
En caso de que el BCE presentara un programa de
alivio cuantitativo que incluya a Grecia antes de que el resultado político de
Atenas esté claro, sería imposible que el gobierno alemán permanezca en
silencio, dijeron varios funcionarios.
"La situación de Grecia hace que sea mucho
más difícil anunciar un programa de alivio cuantitativo, donde los riesgos son
compartidos", dijo Christian Odendahl, economista jefe del Centro para la
Reforma Europea en Londres.
RETO EN LOS TRIBUNALES
El otro interrogantes sobre la QE es el riesgo
de una demanda legal en la Corte Constitucional de Alemania.
En febrero del año pasado, el tribunal de
Karlsruhe expresó la preocupación de que el plan de compra de bonos OMT, que
nunca se ha utilizado, violó la prohibición de la financiación a los gobiernos.
Llevó el caso al Tribunal de Justicia Europeo
(TJE) en Estrasburgo, cuyo consejero debe dar una evaluación preliminar el 14
de enero y una sentencia definitiva a mediados de 2015. Eso podría tener
grandes implicaciones para la forma en que el BCE considera la QE.
"La opinión de consenso en el mercado es
que el Tribunal de Justicia no va a encontrar nada malo con el esquema de
compra de bonos, pero hay un riesgo", dijo Elga Bartsch, economista jefe
para Europa de Morgan Stanley.
"Berlín está claramente preocupado por las
consecuencias de la sentencia del TJCE para el Tribunal Constitucional alemán.
Y el BCE también se lo está tomando muy en serio, de lo contrario, podrían
haber hecho algo en diciembre", agregó.
El BCE puede sentir la necesidad de actuar con
cautela a la espera de una sentencia definitiva, lo que aumenta las
posibilidades de un programa de alivio cuantitativo en el que los riesgos de
crédito vinculadas a los bonos adquiridos se quedan en los bancos centrales nacionales
-una idea lanzada por el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann el mes
pasado.
"Esta es una solución que podría funcionar
para Alemania", dijo el alto funcionario alemán.
Si el BCE va por este camino, Merkel podría
sentirse más cómoda apoyándolo, pero al limitar el alcance del programa, puede
disgustar a los mercados financieros y fracasar en la reactivación de la
economía del euro.
"Si lo limitas con las fronteras
nacionales, está claro que sería una decepción, ya que mostraría muy crudamente
que el BCE se está topando con sus límites", dijo Odendahl. "Draghi
sabe que el anuncio en sí será lo más importante. Espero que sea
valiente", añadió.
Si lo es, el silencio de Merkel puede ser
ensordecedor.
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