Una generación perdida por los videojuegos
BBC Mundo - sábado, 6 de
junio de 2015
En un cuarto silencioso lleno de
los trofeos que ha ganado, Lee Young-ho se arremanga la camisa gris en el brazo
derecho. Una cicatriz, de más de un centímetro de grosor, va desde un poco más
arriba del codo hasta su hombro.
"Nuestra compañía pagó todos
los gastos médicos, por eso lo pudieron operar", explica su entrenador,
Kang Doh Kyung. "(Él) es el mejor jugador en StarCraft y ha ganado todo en
su campo y todavía sigue imbatible".
El esfuerzo repetitivo ha
lesionado los músculos de Lee deformándolos, por lo que la cirugía es la única
opción para salvar su ilustre carrera. Manteniendo su brazo alzado para mostrar
la cicatriz, Lee hace una pausa. "Es como una insignia de honor ",
dice.
Es como la confirmación que he
estado esperando: que los juegos de computadora en Corea del Sur han llegado a
un punto peligroso, donde los profesionales y aficionados están destruyendo sus
vidas y sus cuerpos.
Sin embargo, el entrenador Kang
lo ve de manera diferente. Son atletas -explica- y las lesiones ocurren. Uno de
sus colegas luego sugirió que si yo estuviese entrevistando al campeón
maratonista más condecorado del mundo, no sería extraño que tuviese las
rodillas lesionadas.
Ni le insinuaría que someter a
cirugía a un futbolista es algo "extremo", la frase que yo usaría
para describir el brazo de Lee. En todo caso, entiendo a lo que se refieren.
Tac, tac, tac, tac
El juego de ordenador profesional
-e-sport- es un asunto bastante importante en Corea del Sur. Hay un
departamento del gobierno dedicado a su desarrollo. Estos jugadores son como
profesionales del fútbol, sus partidos son transmitidos -en TV y en internet-
en inglés y en coreano. El mejor gana cientos de miles de dólares al año, una
mezcla de salario, premios en metálico y apoyo de patrocinadores.
Lee es jugador de Starcraft para
KT Rolster, uno de los equipos más grandes de Corea del Sur. Su cicatriz es el
resultado de estar en la cúspide de su juego durante 10 años.
El día que lo visité, los
jugadores de Starcraft de KT Rolster estaban entrenando duro sólo para ser como
Lee. El sonido que produce la práctica es casi hipnótico: tac, tac, tac, tac,
algo que recuerda a un salón al que debes ir para responder a un examen frente
a una computadora.
Cada ordenador tiene su propio
cubículo, los jugadores tienen sus audífonos puestos y hay un mensaje pegado
que dice "No moleste".
La diferencia aquí es que esos
cubículos parecen que estuvieran vivos por sí solos. Fotos de familia,
desperdicios de snacks y cepillos de dientes usados. Y luego regalos, muchos regalos.
Los jugadores profesionales son
en su gran mayoría hombres, pero sus fans más obsesivas son mujeres, dándole a
los jóvenes la clase de atención que antes sólo estaba limitada a estrellas de
la música pop local, el otro boom de entretenimiento de exportación. Pero a
diferencia de la moda de Gangnam Style, e-sports es algo que Corea del Sur
siente que puede aportar al mundo.
"Creo que e-sports tiene
mucho potencial (para ser considerado un deporte), aunque quizás no tanto como
un juego físico", dice Kang. "E-sports está en el proceso de
convertirse en un deporte mental como el ajedrez".
"Son adorables"
Cruzando el pasillo -y luego de
pasar a una habitación llena de botellas de la bebida "deportiva"
Pocari Sweat -otro patrocinador- me consigo con el salón de entrenamiento para
el equipo KT Rolster de League of Legends.
League of Legends -LoL- es sin
discusión el mayor de los títulos de los e-sports, y no es otra cosa que
trabajo en equipo y estrategia de grupo.
Los jóvenes bromean sobre salir y
tomar cerveza para ver quién obtuvo el mejor o peor premio. Así como entrenan
juntos, el equipo vive junto en un apartamento cerca de la oficina donde
entrenan.
Esperaba un salón lleno de
aparatos tecnológicos y cosas afines. Después de todo, estos son jugadores
importantes. Pero no, más allá de una TV, había muy poco. Aquí, una dama de
llaves hace lo que debe hacer para mantener al equipo saludable.
"Ellos invierten la mayoría
del tiempo sentados haciendo poco ejercicio", asegura mientras limpia.
"Por ello evito cocinar alimentos con muchas calorías. Sin embargo, les
encanta la comida basura como esa".
Adicción toda la noche
En el punto máximo del juego,
lucen definitivamente bien, saludables y felices, incluso si las duras rutinas
significan que ya no quieren jugar más. Y todo se debe a que se trata de un
trabajo.
Pero para los no profesionales,
el impacto de jugar mucho en la salud y las vidas sociales de los jóvenes
coreanos es tema de gran preocupación para muchos.
Tras visitar KT Rolster, fui a
otra parte de Seúl a visitar lo que se conoce como un PC Bang. Están por toda
Corea del Sur. Son cafés de internet, esencialmente, pero con computadoras para
juegos de última generación.
Cientos de ellos, en grandes
salones que lucen como un club, con su propio bar. Están abiertos las 24 horas.
Ha habido numerosos casos donde los jugadores han muerto en estos PC Bangs. Son
caso raros, pero han llegado a los titulares de las noticias a nivel mundial.
Corea del Sur ha hecho numerosos
intentos para controlar el número de horas que los jóvenes están jugando. En
2011, se aprobó la llamada "Ley de Apagado", o Ley de la Cenicienta,
que impedía que los jóvenes de 16 años o menos jugaran entre las 10:30 pm y las
6:00 am.
La normativa luego fue enmendada
para permitir que los padres establecieran sus propias normas en torno a las
horas que sus hijos debían invertir en juegos dentro de sus hogares.
El país es líder mundial en el
tratamiento de toda clase de dependencia tecnológica, pero los juegos de
computadora son, de lejos, el problema más común. Los padres literalmente están
arrastrando a sus hijos a centros de adicción abiertos en toda Corea del Sur.
Adicción
En KT Rolster, el entrenador Kang
es responsable de cuidar por el bienestar del equipo, pero reconoce lo negativo
que es jugar con esa intensidad.
"Cuando la gente se mete de
lleno en algo y se vuelve adicta, puede cruzar la línea".
"Nuestros cuerpos pueden
quedar muy cansados y en muy malas condiciones. Esto no solo ocurre mientras se
juega. Incluso cuando la gente hace ejercicios, se puede experimentar un ataque
cardiaco".
Durante el tiempo que estuve en
KT Rolster, mi punto de vista cambiaba entre la noción de que los juegos de
computadora son un asunto serio, a un serio problema.
Con el tac, tac, tac de los
teclados todavía resonando en mis oídos, llegué a la única conclusión
razonable: son las dos cosas.
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