Los 10 países en los que más y
menos gente tiene trabajo
Infobae - junio de 2025
Qatar es el país en el que más gente tiene
empleo. El 87,5% de su población de 15 a 64 años se encuentra ocupada, según
estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La tasa de desempleo es de apenas
0,3 por ciento. ¿Por qué es de 0,3 si los que no trabajan son en realidad el
12,5%? La explicación es que el desempleo no se estima sobre el total de la
población, sino sobre la que se considera económicamente activa. Es decir,
quienes tienen trabajo o están buscando uno. Por eso, los jóvenes que se
dedican exclusivamente a estudiar, o los adultos mayores que ya se jubilaron,
no se consideran desocupado.
El déficit que tiene este cálculo
es que, si una persona se cansó de buscar y se resigna a vivir de una
subvención estatal, no se considera técnicamente desempleada. Eso puede llevar
a que las estadísticas oculten un contexto social más complejo del real.
El segundo país en el que más
gente tiene empleo es Madagascar, con el 87,1 por ciento. Completan el top ten
Suiza (79,8%), Zimbabue (78,9%), Tanzania (76,9%), Tailandia (76,3%), Noruega
(75,2%), Suecia (74,9%), Guinea (74,6%) y Holanda (73,9%).
El listado es curioso. Cuatro
países son de África, el continente más pobre y menos desarrollado, y otros
cuatro de Europa, que tiene los más altos índices de bienestar social. La
explicación es que estos datos no tienen en cuenta si el trabajo es de calidad
y está bien remunerado, o es precario y ni siquiera garantiza salir de la
pobreza.
Por ejemplo, según la OIT, en
Suiza el 38,1% de la población adulta tiene estudios avanzados, sólo el 11% de
la fuerza laboral trabaja más de 48 horas por semana y el promedio es de 36,6
horas, y los ingresos medios son de 6.600 dólares al mes. El coeficiente de
Gini, que mide la desigualdad de ingresos de 0 a 100, es de 25,8.
En cambio, en Zimbabue sólo el
10,1% de los adultos tiene estudios avanzados, y el 49,7% de las personas
trabaja más de 48 horas semanales. En Tanzania, sólo el 1,5% de la población
tiene un nivel de educación superior, y el ingreso medio mensual es de 164
dólares.
En Tanzania el ingreso medio
mensual es de 164 dólares
Por eso es tan destacable lo de
Suiza, Noruega, Suecia y Holanda, entre otros. Aún después de la crisis
económica internacional, que afectó la situación del empleo en casi todos los
países centrales, consiguen que prácticamente todas las personas en edad de
trabajar tengan un empleo de calidad, que garantiza condiciones de vida dignas.
En el extremo opuesto, hay países
en los que la mayor parte de la población no tiene trabajo. El caso más grave
es el de Argelia, donde está empleada sólo el 36,2% de la población de 15 a 64
años. Apenas mejor están Irán, con 37,9%, y Túnez, con 42,5 por ciento.
Luego aparecen Marruecos (43,8%),
Egipto (44,5%), Macedonia (46,9%), Armenia (47,5%), Grecia (49,4%), Turquía
(49,5%) y Albania (50,2%).
Los que se quedan afuera
En distintas partes del mundo hay
un número muy importante de personas sin lugar en el mercado de trabajo. Muchas
veces, la gravedad del problema no se ve reflejada en las estadísticas
oficiales, porque sólo una parte de ese universo sigue buscando trabajo. Como
el resto se resigna a no trabajar, no figura entre los desocupados.
Para entender este fenómeno,
Infobae entrevistó a Jaime Tenjo Galarza, director del Departamento de Economía
de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, de Colombia.
los cambios tecnológicos han sido
muy rápidos. es difícil estar al día
"Es algo que se profundiza a
partir de cierta edad. Puede ser de 45 años en adelante, y se da especialmente
en el caso de las mujeres. Lo que encontramos es que después de los 45 años,
cuando una persona pierde el empleo no se preocupa por buscar otro, o lo hace
durante un tiempo y luego deja. Entonces no aparecen como desempleados, sino
como no participantes", explica.
En el caso de las mujeres, suele
profundizarse la condición de "desempleadas disfrazadas" porque, ante
la ausencia de oportunidades, las presiones sociales las llevan a conformarse
más fácilmente, a no trabajar y a quedarse en el hogar.
"Un factor es que los
cambios tecnológicos han sido muy rápidos. Entonces, para la población más
grande es difícil estar al día con requerimientos que se vuelven esenciales en
el mundo moderno", dice Tenjo.
América Latina
Sólo dos países latinoamericanos
se acercan a los niveles de empleo de los primeros diez: Perú, que ocupa el
puesto 13 con 72,8% de personas trabajando; y Bolivia, que está en el 15, con
72,2 por ciento.
Sin embargo, en calidad del
empleo están lejos de los mejores. En Perú el 37,4% de los empleados trabaja
más de 48 horas semanales, el promedio asciende a 44,6, y el coeficiente de
Gini es de 42,2.
Los indicadores son similares en
Bolivia, donde el 32,8% trabaja más de 48 horas y la media es de 43,2. Con
matices, ésta es una realidad común a toda la región.
"Gran parte del empleo que
se genera es de baja calidad y calificación -afirma Tenjo. Por ejemplo en el
comercio: personas que venden en las calles productos importados de China que
son muy baratos. Viven de eso, pero ganan muy poco, y no tienen ninguna
protección".
Otros tres países están en un
nivel de empleo que podría considerarse medio alto. Paraguay (70,2%), Uruguay
(68,9%) y Brasil (66,7%). En un nivel medio, están El Salvador (63,6%), Ecuador
(62,8%), Chile (62,2%), Argentina (61,6%), Panamá (60,9%), Venezuela (60,6%) y
Guatemala (60,3%).
"Gran parte del empleo que
se genera es de baja calidad y calificación"
Los que tienen más dificultades y
se acercan a los peores a nivel mundial son México (59,5%), República
Dominicana (58,1%), Colombia (58%). Costa Rica (56,4%) y Honduras (51,6%).
"Una razón que puede
explicar las diferencias con Europa son las estructuras de edad. En
Latinoamérica hay sociedades más jóvenes, entonces es superior el peso de los
mayores de 15 años que están estudiando. Otra explicación es la poca capacidad
que tienen nuestras economías para generar empleo", dice Tenjo.
El de Colombia es un caso
testigo. Está entre los tres países de la región en los que menos personas
tienen trabajo, y no hay señales de mejoría a la vista.
"A pesar de que fue uno de
los que más crecieron en la región -continúa Tenjo- sigue teniendo una de las
tasas de desempleo más altas en Latinoamérica. Eso muestra una capacidad muy
limitada para generar empleos. Una de las causas es que el crecimiento ha
estado basado en la explotación de recursos naturales, especialmente de
petróleo, que no generan mucho trabajo".
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