La Argentina en la vanguardia regional de
empresas tecnológicas
INFOnews - junio de 2025
"La idea surgió de una doble
casualidad", relata Sebastián Cadena. "Mi socio leyó en una nota que
las empresas perdían hasta un 8% de la facturación al gestionar mal el cobro
mediante tarjetas bancarias y yo, por propia experiencia, sabía que los
pequeños comercios gastan muchísimo tiempo organizando y controlando este tipo
de facturación." Y la necesidad se convirtió en oportunidad.
"Desde que vimos que existía
la tecnología para controlar todos los pasos de pago supimos que la idea podía
ser una realidad." El resultado es Increase, una aplicación que permite a
los comerciantes conocer, en tiempo real, todo lo relacionado con el cobro
mediante tarjetas. "Desde febrero incrementamos nuestros clientes un 100%
cada mes." "Las previsiones para dentro de un año es gestionar más de
8000 terminales y aumentar la plantilla a 30 trabajadores (hoy son
nueve)."
Según consignó Tiempo Argentino,
el concepto de startup (literalmente empezar arriba) ha cambiado. No hace
mucho, el término aludía a empresas de cualquier tipo con gran proyección de
crecimiento a corto plazo. Hoy, la mayor parte de estas empresas se mueven en
la red; son compañías de tipo tecnológico que "vienen a cubrir un hueco o
a resolver un problema", comenta Natalia Tamayo, portavoz de Startup
Buenos Aires, una plataforma que difunde y promueve la actividad de este tipo
de empresas. "Los 'startaperos' son personas que piensan en grande y a muy
corto plazo. Esto provoca un altísimo índice de fracaso, pero los éxitos suelen
ser muy importantes", destaca.
Necesidad y oportunidad son las
claves que explican este fenómeno que, en Argentina, crece "de manera
exponencial". Detrás de cada uno de estos proyectos se encuentran
emprendedores con un altísimo perfil tecnológico que son auténticos analistas
de pequeñas necesidades que pueden ser suplidas a través de las nuevas
tecnologías. "Lo típico es llegar a la conclusión de que puedes crear una
herramienta que sea sencilla de usar y barata para la gente", explica
Tamayo. Los sectores de actividad son inmensos; desde sitios de compra a guías
turísticas pasando por portales de restauración, aplicaciones médicas o
gestores de redes sociales.
La empresa cordobesa Social Tools
es un buen ejemplo. El origen de este éxito argentino fue una modesta agencia
de publicidad y marketing creada por un publicitario y un diseñador gráfico que
prestaba servicios en Córdoba. "En un momento nos dimos cuenta de que la
mayoría de los clientes nos pedían crear concursos y promociones a través de
las redes sociales. Y empezamos a ver que este mismo problema lo tenían otras
empresas en el resto del mundo", comenta Lucas Emma, socio fundador de la
compañía. El chispazo fue ver que, a través de desarrollo informático, era
posible crear una herramienta digital que permitiera la gestión de redes
sociales y la creación de estas promociones de manera fácil y rápida.
"Entonces pasamos de ser una empresa de servicios a una empresa que oferta
productos."
Los números varían y hablar del
total de startups que están activas en la Argentina es una quimera. "Sólo
en algunos países asiáticos hay datos fiables", informa Tamayo. Pero hay
varios rankings internacionales que miden la popularidad de estas herramientas
digitales y, en consecuencia, su posición en el mercado. Y Argentina es el único
país de la región que sitúa a una de estas aplicaciones entre las 100 primeras.
Según el portal "startup ranking", Taringa ocupa el puesto 39 del
mundo. Esta clasificación tiene en cuenta parámetros como el número de
usuarios, la influencia en redes sociales y su repercusión global. Para
encontrar la siguiente aplicación latinoamericana hay que bajar hasta el puesto
185 con la brasileña Skoob; La chilena chevereto es la número 403; la
colombiana Pulzo, la 419; la uruguaya Feng Office, la 1186…
El secreto del éxito de este
portal argentino, que cuenta con más de 27 millones de usuarios registrados es
"haberle dado la vuelta al concepto de red social", desvela Matías
Botbol, socio de la empresa. "Taringa es un lugar dónde la gente comparte
información que considera importante y puede ser útil para otros usuarios con
independencia de que sean amigos." Y ahí reside la clave. El flujo de
información crea una segmentación por temas y usuarios que explotan desde el
punto de vista publicitario. "Es una plataforma que llega a mucha gente y
brinda la oportunidad de insertar publicidad de manera segmentada en base a los
contenidos o al perfil de los usuarios. Si hay una información que habla de
autos, tenemos la oportunidad de insertar publicidad sobre autos; si un cliente
quiere segmentar su campaña para el público de un determinado país también
podemos hacerlo", explica Botbol. Y la cosa funciona. Taringa no deja de
crecer y la empresa mantiene, en estos momentos, 40 puestos de trabajo.
El crecimiento a corto plazo es
el nexo de unión de este tipo de emprendedores. "Son personas que imaginan
grandes negocios para que funcionen a nivel global", dice Lorena Suárez,
"country manager" de Wayra Argentina, un acelerador de empresas
tecnológicas vinculado a Telefónica. La mecánica de estos aceleradores es
sencilla; aportan capital y acompañan a las empresas durante sus primeros meses
de vida hasta que éstas ya pueden funcionar por sí mismas.
Según explica Suárez, el
emprendedor argentino piensa en grande. "En Wayra teníamos la hipótesis de
que había talento emprendedor en el país y en estos últimos años analizamos más
de 5000 proyectos. Eso nos indica que existe un volumen grande de emprendedores
desarrollando soluciones digitales en distintas industrias." Según Lorena
Suárez, el apoyo de este tipo de aceleradores es crucial para la expansión de
las empresas.
De la mano de Wayra, Social Tools
logró "escalar tanto a nivel de clientes, como de mercados", indica
Lucas Emma. Al principio, el objetivo fue Latinoamérica, pero "vimos como
crecíamos y empezábamos a tener clientes de otras partes del mundo". Este
proceso de crecimiento llevó a esta empresa cordobesa a comprar Postcron, una
compañía holandesa que ha multiplicado la capacidad de negocio de estos
argentinos que, en apenas dos años, han pasado a "gestionar, más de 2
millones de cuentas en 170 países".
"Este nivel de clientes
sería algo impensable para una empresa de servicios; pero a través del
desarrollo de software es totalmente posible y superable, porque nuestra idea
es seguir creciendo", comenta. Pero no es el único caso; Taringa ya piensa
en implementar su red social en otros idiomas e Increase ya ha dado el salto a
Chile y pone sus vistas en el mercado brasileño donde el número de terminales
de tarjetas bancarias "multiplica por diez a los existentes en la
Argentina".
El resultado de la combinación de
todos estos factores es un mercado maduro en el que muchas empresas han logrado
dar el salto y colocarse en una posición de privilegio. "Para darse cuenta
del potencial de este sector hay que pensar en empresas como Despegar o Mercado
Libre que ya han logrado cotizar en bolsa", recuerda Matías Botbol.
Cimientos que no sólo incluyen a los proyectos con años de experiencia. Un
síntoma claro es que los que empiezan ya tienen las cosas claras.
"Cuando empezamos con Wayra
en 2011 el 80% de los proyectos que mirábamos no eran más que una idea plasmada
en un papel. Pero hoy, más de la mitad de los emprendimientos ya tienen un
producto funcionando, clientes y un equipo. Y eso nos habla de la madurez que
tiene el ecosistema. Argentina es un gran hubb creativo por el nivel de sus
emprendedores, su talento y pasión", finaliza Lorena Suárez.
Un ecosistema digital propicio
para empresas latinoamericanas
Emprendedores con ganas, formados
y nativos digitales; estos son los actores principales de lo que los expertos
denominan "ecosistema tecnológico". Éste brinda el ambiente propicio:
un entorno digital que difumina el concepto de distancia física; un abaratamiento
de costes que propicia la creación de herramientas sin necesidad de inversiones
millonarias y un entorno de usuarios de internet y de dispositivos smartphones
que crece a ritmos de dos dígitos en Argentina, en particular, y el continente,
en general. A eso se le suman las ganas de esta nueva generación de
empresarios. "Tenemos una cultura de emprendimiento arraigada",
asegura Lucas Emma. Los polos de crecimiento están claros. Brasil, por su
propio tamaño y por cuestiones de idioma, ha creado un espacio propio y
gigantesco; Chile ha apostado fuerte y ha creado una marca propia impulsada
desde las autoridades estatales y Argentina pone en liza una combinación
interesante de creatividad y gusto por la innovación. "Los emprendedores
argentinos tienen poca aversión al riesgo y son personas que, permanentemente,
encuentran soluciones a los problemas que se les presenta; y esto es algo
natural en el proceso de desarrollo de cualquier compañía y sobre todo en los
primeros años; saben resolver problemas de manera permanente y toman
decisiones; son perfiles de emprendedores que hacen, ejecutan, idean, saben
identificar los problemas para convertirlos en valor", añade Lorena
Suárez.
Conseguir inversores, la clave
Al cierre de esta edición, se
conocía que la empresa farmacéutica Bayer, por primera vez, incluía a la
Argentina en su convocatoria de apoyo a startups de temática sanitaria. La
delgada línea que separa el éxito del fracaso depende muchos factores; pero los
primeros pasos necesitan de un empujón decidido que convierta los planes en
realidades o que logre que una pequeña idea se materialice en un negocio
redondo. Este es el papel de instrumentos como Wayra, el mayor acelerador
global de empresas de base tecnológica que apadrina a los proyectos con buena proyección
de futuro con el único objetivo de convertirlos en empresas viables y
rentables. Con oficinas en Europa y Latinoamérica y una fuerte política de
alianzas "con aceleradores chinos", este instrumento de la
multinacional española Telefónica escoge, cada año, varias de estas empresas y
las acompaña en su proceso de consolidación. Para ello ofrece un monto de 50
mil dólares y cobijo en sus instalaciones de Buenos Aires por un período que
varía entre los cuatro y los doce meses. Esta herramienta "permite a los
emprendedores abrir mercados de la mano de un socio que ya tiene presencia
internacional muy consolidada", señala la directora de la oficina
argentina, Lorena Suárez. Telefónica, asegura, es "un socio que no sólo
invierte capital, sino que centra el foco en hacer crecer a las compañías y
ayudarlos a desarrollar sus negocios; con un gran potencial de desarrollo
regional y global". Desde 2011, Wayra ha apadrinado un total de 500
proyectos de los que 250 son latinoamericanos; 40 de ellos son argentinos.
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