10 hábitos universitarios que sirven en el
mundo real
Forbes -enero de 2015
Todos conocimos la estrechez financiera propia
de la época de estudiante, pero generalmente no tomamos conciencia de las
habilidades que adquirimos para el manejo de nuestro dinero. Aquí las
recordamos.
Y bien, recién graduados, ¿cómo es la transición
al mundo real? Ya sea que te hayas graduado hace una semana o hace un año,
seguro ya has empezado a sentir cierta nostalgia por la vida universitaria.
Extrañas a tus amigos, la libertad, y si tiene un trabajo o aún estás buscando
uno, es probable que extrañes la manera como los gastos cotidianos eran más
fáciles de cubrir.
La sacudida financiera producida al dejar la
burbuja de la universidad puede ser enorme. Si viviste en casa de tus padres
durante la carrera, puede que no estés acostumbrado a pagar renta, Internet,
electricidad ni tu comida, ropa y otros gastos. Si recibías una beca, quizá
sepas administrar tus recursos de manera sensata, y si trabajabas mientras
estudiabas, tienes también una ligera ventaja.
La buena noticia es que como eres un recién
graduado, tienes una serie de habilidades y hábitos desarrolladas en la escuela
que en verdad pueden ayudarte a manejar un presupuesto e incluso a ahorrar
dinero. ¿No me crees? Quizás es sólo que no te das cuenta de que los tienes.
“Tendemos a fallar en la ejecución de nuestros
planes; no nos preguntamos ‘¿cómo podrían mis habilidades ayudarme a comprar
una pantalla plana?’”, dice Art Markman, profesor de psicología y marketing en
la Universidad de Texas y autor de Smart Change: Five Tools to Create New and
Sustainable Habits in Yourself and Others. Markman dice que los estudiantes o
recién graduados necesitan dar un paso atrás y darse cuenta de que han
aprendido a hacer muchísimas cosas que pueden mejorar su vida financiera.
“Quien eres es la suma total de las
experiencias que has tenido, y la escuela es una gran parte de esa
experiencia”, dice.
Con ese fin, he aquí 10 hábitos universitarios
que, si aplicas a tu vida fuera de la universidad, pueden hacer de ti un adulto
financieramente más responsables e incluso ahorrar dinero:
1. Calcular el retorno de la inversión antes de
adquirir un compromiso financiero.
¿Recuerdas la lista de pros y contras que
hiciste antes de escoger carrera y escuela? Esa experiencia, dice Erin Lowry,
fundador de BrokeMillennial.com y administrador de contenidos para
MagnifyMoney, te ayudará con todas las grandes compras en el futuro.
“Elegí la universidad valorando el costo de la
inscripción y colegiatura, lo confronté con lo que mi papá podía darme y lo que
obtenía de una beca”, explica Lowry. “Mi elección de universidad fue resultado
de esos factores y del hecho de que no variaban tanto los programas en ambas
escuelas.” Para ella, el proceso de elección de universidad fue la primera vez
que tuvo que tomar una decisión financiera grande sin impulso, y que también le
ayudó a perfeccionar sus habilidades de negociación: al elegir la universidad
más barata, ella consiguió que sus padres le dieran un coche.
2. Buscar comida barata y ofertas.
¿Recuerdas cómo tenías el don de encontrar los
lugares más baratos para comer y sabías en dónde recibías descuentos por ser
alumno de tu escuela?
“La credencial de estudiante o ex estudiante es
muy valiosa; puedes ahorrar dinero en museos, espectáculos e incluso en algunos
servicios.
3. Rentar, revender e intercambiar.
Para cuando terminaste tu segundo año
probablemente te habías dado cuenta de que en realidad no tenías que comprar
ese libro de cálculo; no importa cuántas comas le hayan cambiado en la edición
“actualizada”. Puede que incluso hayas recuperado la inversión revendiendo tu
libro usado a alguien a quien no le importara usar uno doblemente usado. Esta
capacidad de tener una visión a largo plazo sobre una compra –y darse cuenta de
que después de tres meses y medio nunca tendrás que cursar cálculo o usar esos
libros de nuevo– es una mentalidad que se debe aplicar a todos los aspectos de
la vida.
Si estás por mudarte a tu nuevo departamento
(rentado, ¡claro!), en Internet puedes encontrar en venta bienes usados en
excelentes condiciones que pueden ayudarte a establecerte. También existe algo
denominado share economy, que es una excelente manera no sólo de ahorrar
dinero, sino también de ganarlo. Uber y Airbnb son dos buenas maneras de
obtener recursos.
4. Investigar hasta el amanecer.
Aunque pudiste haberte despedido de los ensayos
y trabajos al graduarte, el doloroso proceso de investigación que has pasado
con el fin de impresionar a tu profesor de ciencias políticas será muy útil –y
mucho menos doloroso– si lo aplicas a las cosas que compras en la edad adulta.
“Hacer investigación es una herramienta
increíblemente eficaz y sumamente infrautilizada después de la graduación. Por
ejemplo, 10 horas de investigación y redacción pueden darte un 10 en un trabajo
final, pero sólo una hora de investigación y llamadas telefónicas al año te
pueden ahorrar miles de pesos en el pago del seguro de tu coche, dice el
blogger Mr. Money Mustache (nombre real: Pete), quien se hizo famoso en
Internet al retirarse a los 30 y ahora ofrece consejos de finanzas personales a
miles de seguidores leales. “Pasa igual con la compra de un auto: puedes
comprar uno nuevo cada cinco años en el concesionario y perder miles en
depreciación, o puedes invertir unas ocho horas cada cinco años para comprar
uno usado en los anuncios clasificados y reducir ese costo en 75%.”
Pete también recomienda a los recién graduados
usar su capacidad para navegar en Internet para aprender cómo hacer proyectos
de mejoras en el hogar. “Un poco de investigación en YouTube y otros sitios
web, y aprenderás a construir o arreglar casi cualquier cosa que necesites.”
5. Precopeo.
Aunque el término es poco elegante, el concepto
general de comer y beber en casa antes de salir de fiesta indica que, si
consumes con sensatez y moderación, ahorrarás dinero.
6. Compartir departamento con amigos.
Esto es menos un hábito y más una condición
cuando eres universitario. Sí, los departamentos pueden sentirse más pequeños
con más gente, y sí, es una pesadilla que la alarma de tu compañero suene a las
5 cuando tú no tienes que levantarte sino hasta las 7, pero ten en cuenta todos
esos gastos que no corren completamente por tu cuenta: electricidad, cable,
Internet, papel higiénico y la despensa.
7. Aprender a hacer múltiples tareas (y a
priorizarlas).
Ya sea que hayas estudiado una doble
licenciatura, o cursado la universidad mientras trabajabas, o que hayas tenido
muchas actividades extracurriculares, es muy probable que tu agenda tuviera más
cosas de las que pudieras hacer. Y seguramente ello fue muy estresante, pero
lidiar con múltiples tareas de forma simultánea te ayudará a hacer frente a las
muchas demandas que tienen que ver con dinero.
“A veces, cuando estaba en la escuela de
posgrado, no podía leer lodo lo que me pedían, así que aprendía a distinguir
entre lo que tenía que hacer, lo que estaría bien que hiciera y lo que no tenía
que hacer”, comenta Alan Moore, un asesor financiero y cofundador de la Red de
Planificación XY, que se especializa en el asesoramiento a la Generación Y con
la forma de administrar su dinero. Dice que ésa es una habilidad que sin duda
necesitas, porque en algún momento te verás haciendo malabares con tus ahorros:
“Casi nunca hay dinero suficiente para cumplir con todos nuestros objetivos
financieros. Se trata de dar prioridad a lo que es más importante.”
8. Ir caminando o en bicicleta a la escuela.
Seguramente te preocupaba muy poco el precio de
la gasolina cuando estabas en la escuela; el transporte público o la caminata
no eran una idea descabellada. Pues bien, intenta replicar eso en tu vida como
egresado tanto como sea posible. Además, activarte físicamente es también más
saludable e incluso podría ahorrarte el dinero o la necesidad de ir a un
gimnasio. Caminar es más barato que tomar el Metro o el auto, pero recuerda
también que es más barato cocinar en casa que comer en la calle (y también más
saludable).
9. Ganar dinero en verano que hacerlo durar el
resto del año escolar.
¿Trabajabas durante tus vacaciones de verano y
administrabas ese dinero para usarlo en libros, comida y fiesta todo el año?
Este proceso implicó tres de las más importantes habilidades de manejo de
dinero que necesitarás en la edad adulta: ahorro (no gastar hasta el último
centavo de tu dinero), hacer un presupuesto (calcular lo que ganaste y determinar
cuánto podrías gastar cada semestre) y, lo más importante, apegarte a ese
presupuesto, aun cuando las fuentes de ingresos no fueron consistentes a lo
largo del año.
10. Involucrarse en actividades y la búsqueda
de experiencias, no en cosas.
Es muy probable que tus mejores recuerdos de la
universidad no involucren bienes materiales, sino más bien las cosas que
hiciste: fiestear con amigos, ese gran juego de futbol o un enfrentamiento de
Pictionary. Ésa, dicen los expertos, es la lección más importante que
aprendiste en la universidad y que no te diste cuenta que estabas aprendiendo.
“La universidad es un ambiente perfecto para la
felicidad”, dice Moore. “Las cosas que te hacen feliz son experiencias. Cuando
eres universitario no tienes nada de dinero, así que te concentras en
participar en las actividades. Pero eso es algo que perdemos en la edad adulta.
La búsqueda de experiencias y no cosas es “un
conjunto de habilidades que desarrollaste en la universidad y que es fácil
perder a causa del gran cambio en tu medio ambiente”, añade el profesor de
Texas, Art Markman, “pero si te las arreglas para no perderlo, tu vida será
mejor en muchos aspectos”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario