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jueves, 27 de abril de 2017

futuro de la educación

 ¿Cuál es el futuro de la educación?



FORBES- 28 de abril de 2017
Entre los ejes principales que deberían configurar la educación del futuro serían: Fomentar la curiosidad y el interés en los estudiantes y diseñar nuestra propia educación. 


 ¿Cuál es el futuro de la educación? apareció originalmente en Quora: un lugar para adquirir y compartir conocimiento, y mejor entender el mundo.


Respuesta por Ruben Vizcaino, Editor web sobre aprendizaje en soloeduca.com:


La pregunta es muy, muy difícil de contestar, porque no creo que haya una única respuesta válida sino una multitud de enfoques y propuestas diferentes y no necesariamente incompatibles.


No obstante, me permito aportar una breve reflexión personal.


En mi opinión, los ejes principales que deberían configurar la educación del futuro serían:

Fomentar la curiosidad y el interés en los estudiantes. Cualquier educación que no consiga motivar a quienes la reciben está destinada al fracaso, más tarde o más temprano. Por muchos planes que se diseñen o por mucho presupuesto que se disponga, si el estudiante no está interesado en aprender, no lo hará. (Creo que lo que menciono en los puntos siguientes puede contribuir a construir esta motivación).


Personalizar la enseñanza. Cada persona tiene sus propios intereses, sus habilidades particulares, sus debilidades o carencias, su carácter, su contexto familiar, su inteligencia, su ritmo de aprendizaje, sus afectos y sus odios, etc. Pretender que todos aprendamos lo mismo, de la misma forma y exactamente al mismo ritmo, puede conducir a frustraciones, fracaso escolar, lagunas formativas o simple desinterés. Salman Khan o Ken Robinson han tratado estos temas en conferencias memorables.



Preservar y fomentar la creatividad. Casi se ha convertido en un lugar común, pero lleva años repitiéndose el mantra de que las escuelas matan la creatividad. Y es que si la creatividad siempre ha sido importante, cada vez lo será más en un mundo donde la tecnología y la robótica van haciendo desaparecer los trabajos más repetitivos y menos cualificados. Sin duda alguna, las habilidades más valoradas pasarán a ser las vinculadas a lo creativo, sea la resolución de problemas complejos, el diseño de nuevos productos, el desarrollo de software, el análisis cualitativo de datos, la toma de decisiones, el marketing, etc.


Aprender durante toda la vida. Creo que es evidente que aquello de estudiar hasta los veintipocos años y no volver a hacerlo nunca más es ya una cosa del pasado. El vertiginoso avance de la tecnología en un mundo que cada vez cambia más rápido implica que debemos seguir aprendiendo y actualizándonos durante toda la vida. El que no lo haga corre el riesgo de quedarse atrás definitivamente, no conseguir un trabajo o sentirse completamente al margen de la sociedad. Afortunadamente la tecnología está facilitando enormemente este aspecto, permitiéndonos acceder a una formación de calidad de forma gratuita, a través de MOOCs, webs de aprendizaje de idiomas, innumerables apps educativas, etc.


Diseñar nuestra propia educación. Este sería un paso más en la personalización de la educación, de modo que cada vez más nos hagamos responsables de diseñar nuestro plan de aprendizaje personal. También aquí las nuevas iniciativas en educación (como Coursera, EdX, Udacity y similares) ponen a nuestro alcance la configuración de un itinerario educativo único, adaptado a nuestras necesidades, intereses y objetivos.


Compatibilizar la enseñanza de contenidos con la de habilidades. Aquello de aprenderse la lista de los reyes godos o los ríos de Europa nos parece ahora un polvoriento vestigio del pasado, teniendo como tenemos en nuestro bolsillo un dispositivo que nos puede proporcionar esa información en tan sólo unos segundos. Ello no quiere decir que debamos eliminar el aprendizaje de contenidos, pero sí enfatizar más el aprendizaje de habilidades, la búsqueda de información, el conocimiento de los mecanismos del aprendizaje y la aplicación de los conocimientos adquiridos; en definitiva, aprender a aprender.



La enseñanza de la felicidad. Quizás pueda sonar un poco ñoño, pero creo que no deberíamos olvidarnos de proporcionar a cada persona unas determinadas herramientas o conocimientos que le ayuden a ser más feliz a lo largo de su vida. Porque todo lo demás sería superfluo si viviésemos sumidos en la tristeza o la desesperación. De este modo, me parecería muy beneficioso estudiar los mecanismos psicológicos que están detrás de nuestros estados de ánimo, proporcionar herramientas para lidiar con la frustración o para conservar la motivación, desarrollar nuestras habilidades sociales, etc. En definitiva, como decía Sartre, “felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”.                    

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