La mala racha de las petroleras
latinoamericanas
BBC Mundo - febrero de 2015
No hace mucho que Petrobras era el símbolo más
rutilante de un nuevo milagro económico brasileño.
Hoy enfrenta un escándalo de corrupción, la
reciente renuncia de su presidenta Graca Foster y la sensación de tener por
delante un camino espinoso para desarrollar a plenitud los nuevos yacimientos
petroleros brasileños con los que esperaba convertirse en una superpotencia
energética.
Pero Petrobras no está sola en sus preocupaciones.
Otra de las grandes firmas de la región, la
petrolera estatal mexicana Pemex, también enfrenta señales de alerta y anuncia
drásticos recortes precisamente en momentos en que entra en vigencia una
reforma energética que por primera vez en décadas los pone a competir con
muchas firmas privadas extranjeras.
Y la colombiana Ecopetrol, que por un breve
periodo a principios de 2013 superó incluso a Petrobras para convertirse en la
empresa más grande de América Latina por su valoración en bolsa, alcanzando los
US$129.500 millones, vió desplomar el valor de su acción en un 43% a lo largo
de 2014.
Cerca de medio millón de colombianos que habían
invertido en sus acciones desde que el anterior gobierno de Alvaro Uribe
(2002-2010) puso en venta un porcentaje minoritario de sus acciones, han
sufrido las consecuencias de un mercado que ya no cree tanto en la empresa.
Ecopetrol ha enfrentado el desplome de los
precios internacionales del petróleo además de recurrentes problemas por los
ataques guerrilleros a la infraestructura energética del país.
Esto para no mencionar el caso de la venezolana
PDVSA, que por su especial y extensivo papel en el desarrollo de los objetivos
políticos y sociales del gobierno de Nicolás Maduro, casi podría ubicarse en
una categoría distinta de actividad empresarial a la de sus contrapartes en
otros países latinoamericanos.
Pero que, sin duda, también acusa el golpe de
los nuevos precios internacionales del petróleo estabilizándose en un nivel
mucho más bajo al que se habían acostumbrado en años anteriores.
En todos estos casos, las petroleras estatales
latinoamericanas llevaban años como fuente crucial de recursos para sus
gobiernos, permitiéndoles emprender ambiciosos programas de gasto social que
sacaron a millones de la pobreza.
Situación que se ve mucho menos clara hacia el
futuro en la medida que esas estrellas de la economía regional han perdido
parte de su lustre.
Foster se va
Graca Foster renunció en medio del escándalo.
Tal vez la situación más controversial entre
las que aquejan a estos grandes del petróleo latinoamericano es la que enfrenta
Petrobras.
La salida de su máxima ejecutiva, Graca Foster,
ocurre en momentos en que la atención del país está centrada en el escándalo de
la "Operación Lava Jato", una investigación por corrupción que
involucra a varios ex ejecutivos de la petrolera.
Todo esto ocurre al tiempo que se multiplican
las dudas por el posible impacto que pueda tener la caída de los precios del
crudo en el desarrollo de los yacimientos "presal", los enormes
campos petroleros localizados en aguas profundas frente a las costas
brasileñas, que para su explotación requieren de grandes recursos financieros y
tecnológicos.
Por lo que el gobierno brasileño puede haber
concluido que necesita una figura nueva para tomar las complejas y
multimillonarias decisiones que afronta Petrobras para desarrollar los yacimientos
presal en un nuevo entorno de bajos precios del crudo.
Menos presupuesto y menos valor
Pemex anunció uno de los mayores recortes en
los últimos años.
Otra caída preocupante en el panorama
empresarial latinoamericano es la que viene experimentando la petrolera estatal
mexicana.
Pemex anunció en los últimos días un recorte de
presupuesto por valor de 62 mil millones de pesos mexicanos, equivalentes a
cerca de US$4.200 millones.
"Es el primer recorte en más de una década
realizado a Pemex", aseguró a BBC Mundo el consultor mexicano en energía
Ramses Pech.
"Petróleos Mexicanos está inmerso en un
profundo proceso de transformación para modernizar sus estructuras y sus
procesos, y en un cambio de cultura organizacional para ser más eficiente,
basado en crear las condiciones para que todos y cada uno de los trabajadores
tengan la oportunidad de desarrollar al máximo sus capacidades, lo que resulta
esencial en el nuevo entorno de competencia que enfrenta la empresa",
indicó por su parte en un comunicado a comienzos de año el presidente de Pemex,
Emilio Lozoya.
Y efectivamente, ese nuevo entorno de
competencia del que habla el ejecutivo, establecido por la reforma energética
aprobada en 2013, termina con décadas de monopolio del que gozaba Pemex.
Ante lo cual la estatal mexicana enfrenta una
difícil combinación de más competencia y menos precios por sus productos.
Ecopetrol ya no es la más grande
La colombiana Ecopetrol también le genera
dolores de cabeza al gobierno de Juan Manuel Santos.
Pese a que este martes la acción de la
petrolera subió en un 10% en un solo día, todavía sigue estando bastante por
debajo del precio que llegó a tener en su momento de gloria a comienzos de
2013, de 5.500 pesos colombianos frente a los 2.320 pesos actuales.
Las dificultades en Pemex ocurren a poco tiempo
de entrar en vigencia una ambiciosa liberalización del sector.
Como respuesta a la caída en los precios
internacionales del crudo, la petrolera colombiana anunció a finales de 2014
una reducción de 25% en su presupuesto de inversión este año, un recorte de más
de US$2.000 millones.
Además de la compleja situación externa,
Ecopetrol afronta dificultades particulares originadas por la persistente
violencia en Colombia.
La Asociación Colombiana del Petróleo (ACP)
calcula que solo en 2014 el sector petrolero colombiano sufrió más de 650
atentados, por los que las empresas dejaron de comercializar más de US$420
millones en ese año.
Las dificultades de Ecopetrol repercuten en
todo Colombia.
La Asociación Nacional de Instituciones
Financieras (ANIF) de ese país estimaba en diciembre del año pasado que la
reducción en las utilidades de Ecopetrol, junto con la perdida de regalías
pagadas por las petroleras a las regiones, podrían llevar a una disminución de
1 a 2% del PIB de ese país en 2015 y 2016.
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