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viernes, 1 de julio de 2016

pequeños detalles

9 cosas que los pilotos saben cuando vuelas y de las que deberías ser consciente




El Confidencial - viernes, 1 de julio de 2016
Volar en avión nos preocupa porque sentimos que no controlamos prácticamente nada de lo que sucede. Pero hay un montón de pequeños detalles que nos ayudan a adueñarnos de la situación y pueden ser la diferencia entre un vuelo placentero y otro infernal sin necesidad de que haya turbulencias.

Aquí te contamos unos cuantos para que puedas pensar en ellos al contratar tu siguiente viaje. Los pilotos los conocen de primera mano y ahora tú también gracias a 'Men's Health'.



1. Cuanto antes vueles, mejor

A quien madruga, las compañías aéreas lo ayudan. Un retraso en un proceso afecta a los demás, y a primera hora no ha dado tiempo a que se acumulen los problemas, lo que convierte al primer vuelo de la mañana en el más demandado y no solo por cuestiones de horario laboral o biorritmos.

Si coges los vuelos más tardíos por ser los más baratos, ten en cuenta que puede constarte la puntualidad. Además, aunque se cambien algunos reposacabezas entre vuelo y vuelo, hay complementos que se usan varias veces durante el día. Estarán más limpios cuanto antes llegues.

2. No apto para escrupulosos

Si no eres padre, quizás sea un shock saber que a menudo los bebés no llevan el mismo pañal al subirse que al bajarse del avión... Moverlos al baño es una tarea titánica, cuando no está directamente prohibido, y no queda otro remedio que un cambio de urgencia en el asiento, que más tarde usará otro pasajero felizmente ignorante.

Los restos fecales, además de ser mala publicidad, son inevitables y contagian infecciones, así que de nuevo te aconsejamos los primeros billetes, o al menos usar toallitas higiénicas. La cabina suele limpiarse sobre todo durante la noche o la madrugada.

3. El lugar más seguro del avión

Esta es la pregunta de cuñado (de cuñado lógicamente preocupado) equivalente al “¿Cómo hago para no tener virus en el ordenador?” que tienen que escuchar los informáticos cada dos por tres. Por suerte, los pilotos lo tienen más fácil para contestar: los asientos de la cola son los mejores.

Hace un tiempo se creía que la parte delantera era la más segura. En 2008, un estudio de la universidad de Greenwich con datos de más de 100 accidentes concluyó que, lógicamente, había más supervivientes junto a las salidas de emergencia y que, en igualdad de distancia a estas, lo mejor era estar delante. Ahora —con todas las reservas posibles, porque hay muchos más factores— nos dicen que es todo lo contrario, porque por norma general los mayores impactos afectan a la zona de la cabina.

Así que ya sabes, aunque la cola parezca moverse más, no es la peor opción. A no ser, claro, que sea precisamente allí el impacto.

4. El aire de la ventilación

¿Cómo de limpio está? Instintivamente solemos pensar que surcando el cielo lo que estamos respirando es más cercano al aire puro que lo que obtendríamos en tierra. Pero no, se trata de un circuito cerrado, así que, por ahora, coger un vuelo aumenta mucho tus posibilidades de pillar un catarro o una misteriosa gastroenteritis, vayas delante o detrás.

5. ¿De verdad hay sexo en el servicio?

Una de las cosas más curiosas del sexo es que en todas las culturas parece algo prohibido y escandaloso, aunque sea tan natural como rascarse, así que esta es otra pregunta típica cuando nos presentan a un piloto o auxiliar de vuelo.

Lo hemos visto mucho en cine, sobre todo en comedias, y es una fantasía recurrente, aunque más en los que no se ven obligados a volar por trabajo una semana sí y otra también. Para estos últimos el avión significa de todo menos placer.

La respuesta es que sí, claro que sucede, el Mile High Club existe. Ha habido alguna que otra detención, porque el avión se suele considerar un lugar público. Otra cosa es que merezca la pena: es incómodo, la gente te mira raro al salir porque es difícil evitar el ruido y, en definitiva, si lo hubiéramos probado —que no lo hemos hecho— no repetiríamos ni en broma.

6. ¿Puedo pedir alcohol a cualquier hora?

Así es. A diferencia de los trenes, donde habrá que ir a la zona de cafetería, en los vuelos españoles puedes emborracharte sin problema, siempre que no te marques 'un Melendi'.

Lo que quizá no sepas es que, a pesar de que creemos ser más permisivos que otros países, y aunque se publican muchos estudios que minimizan los riesgos para la salud del vino o la cerveza, en realidad en nuestro país está bastante mal visto empezar una fiesta alcohólica antes de llegar al destino. Nos parece cultural beber entre amigos, solos viajando no tanto.

7. ¿Qué compañía tiene el mejor wifi?

Hoy por hoy, ninguna. Va muy lento casi siempre porque se usan 'routers' poco potentes para muchos pasajeros. En otro artículo ya explicamos por qué van tan mal y es tan caro.

8. Pilotos repentinamente enfermos

De nuevo, la comedia ha hecho mucho daño, y sobre todo la saga de Aterriza como puedas. Tranquilidad, porque existe un truco para evitar que la cosa se ponga fea de golpe: el copiloto y el piloto suelen comer cosas distintas para que haya menos probabilidades de que se pongan malos a la vez.

Más allá de las enfermedades leves, cuidado con la vieja falacia del apostador: aunque hay poquísimas posibilidades de que se encuentren dos bombas en el mismo avión, te aseguramos que no conviene intentar disminuir el riesgo llevando tu propia bomba.

9. Conseguir mejor asiento sin pagar

Circula con la rapidez de las leyendas urbanas el rumor de que se puede conseguir un asiento mejor contando ciertas historietas a las azafatas después del despegue. La verdad es que las posibilidades son pocas, porque si de verdad necesitas un asiento especial por tu salud o por un motivo justificado similar lo normal es que lo hayas conseguido antes.

No es imposible, de todas formas, pero lo que dicen los pilotos que funciona no es fácil de forzar: es más fácil que lo consigas si eres guapo, alto, bien vestido y muy amable. Una opción ganadora es estar embarazada, pero, si no lo estabas de entrada, te emplazamos a lo que hemos dicho del sexo en el servicio: no merece la pena. 


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