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sábado, 4 de junio de 2016

transformación

 La caída del gas posterga la transformación de África oriental


The wall street journal -  junio de 2016  
A lo largo de la costa oriental de África, una región rica en recursos, la promesa de una prosperidad basada en el gas natural se desvanece en un futuro incierto.

Cinco años atrás, Tanzania y Mozambique eran aclamados como dos de las fronteras de gas natural más prometedoras del mundo, perfectamente posicionadas para alimentar el auge industrial de Asia.

Hoy, cuando una prolongada caída de los precios del gas aplaza indefinidamente su transformación económica, estas naciones pobres están pagando el precio de años de inacción de sus gobiernos.

Funcionarios de Tanzania dicen que pasará una década antes de que esos recursos, estimados en 1.500 millones de pies cúbicos de gas, puedan ser bombeados y vendidos, pero ejecutivos del sector dicen que esa estimación es muy optimista.

Las empresas de energía creen que frente a las costas de Mozambique hay tres veces más gas que en el territorio del país. Pero la producción, que teóricamente debía comenzar este año, no podrá empezar sino hasta 2020.

“Hemos visto empresas que no pueden cumplir con sus obligaciones debido a que los precios del petróleo están tan bajos”, dijo James Mataragio, director general de la estatal Tanzania Petroleum Development Corp. “Eso ha arrastrado todo hacia abajo. Es duro”.

Recientemente, los precios del gas se han recuperado un poco, junto con los de otras materias primas. El jueves, el precio de un millón de unidades térmicas británicas de gas natural fue aproximadamente de US$2,40, bastante por encima del mínimo de marzo (US$1,64) pero muy por debajo de los promedios de comienzos de 2014, de más de US$4.


En 2011, cuando el gigante de servicios petroleros Halliburton Co. llegó a Dar es Salaam en 2011, desplegó su logotipo a lo largo de un edificio de lujo con espectaculares vistas al Océano Índico. Hace unos meses, después de haber reducido sus operaciones, la firma mudó sus oficinas a la primera planta de un discreto centro comercial.

Funcionarios del gobierno dijeron que tienen entendido que Halliburton está suspendiendo la mayoría de sus operaciones y que mantendrá en Tanzania una pequeña delegación administrativa.

Una portavoz de Halliburton, dijo que la empresa con sede central en Houston continúa operando en el país, pero que ha “ajustado su negocio para que coincida con las condiciones actuales del mercado y las necesidades de nuestros clientes”.

La legislación sobre petróleo y gas de Tanzania permaneció estancada durante cuatro años antes de ser finalmente aprobada hace unos meses, más de un año después del desplome del precio del gas.

Una importante empresa de energía gastó cientos de miles de dólares para reubicar personal especializado en Dar es Salaam tres veces entre 2014 y 2015, sólo para terminar repatriándolos debido a que los retrasos con la legislación les impedían empezar las labores, dijo un empleado que pidió permanecer en el anonimato porque la empresa está nuevamente en negociaciones con el gobierno.

En enero, el presidente de Tanzania, John Magufuli, rompió un estancamiento de un año para asegurar la entrega de un terreno para una planta de gas licuado cerca de Dar es Salaam. En marzo, Dodsal Group, con sede en Dubai, dijo que había verificado nuevas reservas en tierra cerca de aquella ciudad por valor de US$8.000 millones a los precios del gas de hoy.

Mataragio señaló que las negociaciones sobre la manera de construir y operar la terminal con empresas como Exxon Mobil Corp., Royal Dutch Shell PLC y Ophir Energy tomarían 18 meses. Representantes de la compañía dijeron que podrían llevar tres años.

Ahmed Salim, analista de la consultora Teneo Intelligence, elogió al presidente de Tanzania por tratar de llevar los depósitos de gas al mercado lo más rápidamente posible. “Pero la pregunta importante sigue siendo, ¿es demasiado poco, demasiado tarde?”, dijo.

No obstante, las perspectivas económicas de estos países siguen siendo relativamente fuertes. El Fondo Monetario Internacional espera que el crecimiento en Mozambique y Tanzania supere 6% este año, el doble de la tasa de crecimiento de sus vecinos. El ritmo de crecimiento, más lento que el de los últimos años, refleja en parte los efectos de arrastre de los US$30.000 millones en inversión extranjera que llegó en los pasados cinco años.

Tanzania podría estar en mejores condiciones para gestionar este período de espera. A diferencia de su vecino del sur, no se endeudó a cuenta de futuros ingresos de gas. Su nuevo gobierno, además, está recortando el gasto y luchando contra la corrupción. Y mientras se sientan las bases de la industria del gas, las políticas públicas deberían apoyar el desarrollo de otros sectores, como la agricultura.

Mozambique ha sido golpeado más duramente porque el gobierno hizo grandes apuestas al auge gasífero, inversiones que ahora están fracasando de forma espectacular.

Anticipando una bonanza, el gobierno mozambiqueño tomó prestado miles de millones de dólares. En 2014, cuando los precios del gas comenzaron a caer, el país sufrió una caída de 20% en la inversión extranjera directa, según datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Su relación deuda-Producto Interno Bruto aumentó 30 puntos porcentuales en tres años al actual 87,4%.

En abril, el FMI suspendió un plan de rescate para Mozambique después de que The Wall Street Journal informara que el gobierno había ocultado préstamos de otras entidades financieras y malgastado los fondos.

Parte del dinero se gastó en buques especializados para patrullar los yacimientos de gas costa afuera. La idea era devolver los préstamos cuando llegaran los ingresos por la venta de gas, antes de que nadie notara que se habían usado para otra cosa. Pero la caída de los precios retrasó ese flujo de ingresos y los préstamos secretos no han sido pagados. Los barcos comprados con ese dinero permanecen amarrados en el puerto de Maputo, la capital del país.


Los arrendamientos de las villas preferidas por los extranjeros se han derrumbado, arrastrando consigo un reciente auge de la construcción. Red Sea Housing Services Co., empresa de bienes raíces basada en Arabia Saudita, dijo que después de haber construido unos pocos cientos de camas para trabajadores de la industria del gas, los planes de construcción de viviendas más grandes, por valor de decenas de millones de dólares, quedaron en lista de espera.

Las grandes petroleras Anadarko Petroleum Corp. y Eni SpA dicen que siguen comprometidas con sus planes de inversión en el país, pero sus operaciones están detenidas.

Eni señaló que su descubrimiento de nuevos yacimientos de gas en Mozambique “es uno de los mayores en la historia de Eni y uno de sus principales proyectos en cartera”. Pero la firma italiana añadió que estaba reduciendo su participación en el proyecto como parte de una estrategia más amplia. “El petróleo y el gas se recuperarán, pero es probable que esta sea una de las caídas más profundas que he visto en mi vida”, dijo Mark Sumner, presidente para África de Red Sea.

Anadarko dijo que estaba “trabajando duro para poner en marcha una serie de acuerdos con el gobierno, [que] proporcionarán la base para los acuerdos de venta definitivos con los clientes de gas natural licuado” y que “está muy comprometido con el desarrollo del proyecto.”

Bajo un sol calcinante en Pemba, el puerto de Mozambique que alguna vez se promocionó a sí mismo como un pueblo gasífero, algunas empresas están quebrando.

“No hay dinero en el mercado,” dijo Julio Sethy, que expandió su negocio de camiones sólo para ver caer la demanda el año pasado, luego del derrumbe de la moneda de Mozambique. “Estamos frente a una gran crisis económica”.

Celmira da Silva, gobernadora de la provincia que abarca la mayor parte de las ricas aguas gasíferas de Mozambique, dijo que el derrumbe del gas es un desafío para construir fábricas y modernizar las explotaciones de anacardo y de algodón, que pueden ayudar a la región a capear futuras crisis.

“Sin otros productos y exportaciones no vamos a ser capaces de proporcionar puestos de trabajo a todos”, dijo da Silva.

John Fabian, de 28 años, dejó el interior de Mozambique para estudiar economía. Hace unos años consiguió un trabajo como cajero de banco en Pemba.

Pero ahora, muchas empresas de esta otrora prometedora ciudad están cerrando sus puertas. Fabian perdió su empleo en noviembre y desde entonces le ha costado mantener a su esposa y a su hija de 3 años de edad.


“No hay trabajo aquí”, dijo el hombre de 28 años, en una tarde reciente mientras pasaba un rato en la playa. “Iría a cualquier lugar por un trabajo”.

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