Europa pone bajo la lupa la estrategia
impositiva de Starbucks
The Wall Street Journal. - abril de 2015
En Europa, a Starbucks Corp. lo están pasando por el molinillo.
La mayor cadena de café del mundo ha despertado
las suspicacias de reguladores y gobiernos locales al reportar durante años
pérdidas en sus mayores mercados europeos, a pesar de registrar ventas anuales
de cientos de millones de dólares.
El año pasado, cuando los reguladores de la
Unión Europea abrieron una investigación formal, se produjo una ganancia: 407
millones de euros (US$446,6 millones), reportados por la sede central europea
de la compañía, ubicada entonces en Ámsterdam. La cadena luego trasladó su sede
central a Londres.
La causa de ese súbito beneficio fueron los
dividendos de 502 millones de francos suizos (US$527,8 millones) transferidos
por la división compradora de café de la empresa. Esta unidad, emplazada en
Suiza, cuenta con menos de 40 empleados, según documentos corporativos.
Semejante ganancia seguramente avivará las
preocupaciones en torno a las prácticas impositivas de Starbucks en Europa, que
están siendo investigadas por segunda vez en dos años. Dicha investigación está
encabezada por la directora antimonopolio de la UE, Margrethe Vestager, quien
ha prometido anunciar resultados para junio. Los anuncios podrían incluir el
reclamo de cuantiosas sumas de impuestos retrasados.
Durante mucho tiempo, Starbucks ha dicho que su
compleja estructura europea —hasta hace poco centrada en Holanda y no en el
Reino Unido, que es con mucho su principal mercado en la región— no fue
diseñada para evadir impuestos. La estructura, indicó la empresa, fue
desarrollada en torno a su planta tostadora de café en Ámsterdam, y reflejaba
la rica historia cafetera de esa ciudad.
Aun así, las ventajas tributarias son claras:
la división holandesa de Starbucks pagó sólo 2,6 millones de euros de impuesto
a las ganancias, que el año pasado ascendieron en ese país a 407 millones de
euros antes de impuestos. Ese pago —menos de 1% de las ganancias— fue parte de
un acuerdo con el gobierno holandés que ha atraído la atención de los
reguladores de la UE.
El café que Starbucks usa en todo el mundo es
comprado por la división suiza de la empresa, a pesar de que el café nunca pasa
por Suiza. Después se vende a las filiales nacionales de Starbucks a un precio
20% mayor, dijo el ex director financiero de la empresa, Troy Alstead, a
legisladores británicos en 2012, cuando Starbucks se encontró en el centro de
otra polémica por sus tributos.
Esto significa que la división suiza carga sus
costos en el café comprado por las sucursales de Starbucks en todo el mundo,
deprimiendo sus ganancias. Legisladores británicos han expresado sus dudas
acerca de si ese sobreprecio de 20% es “razonable”.
Starbucks afirmó que las “ganancias generadas
por [sus] compañías son periódicamente abonadas como dividendos”, y que sigue
directrices internacionales sobre el pago de servicios entre divisiones de una
misma empresa en diferentes países.
El mismo día que los dividendos suizos llegaron
a Ámsterdam, en octubre pasado, Starbucks transfirió la mayoría de ellos a un
nuevo holding en el Reino Unido —una de las tres entidades británicas que
Starbucks ha creado desde junio—, según documentos corporativos presentados a
reguladores. Posteriormente, Starbucks disolvió otra empresa fantasma con sede
en Londres, Alki LP, que se había convertido en el foco de indagaciones de los
reguladores de la UE ya que había recibido decenas de millones de dólares por
año en pagos de regalías desde Ámsterdam.
Starbucks es una de las cuatro empresas
multinacionales con operaciones europeas —junto con Apple Inc., Amazon.com Inc.
y Fiat Chrysler Automobiles NV— cuyos asuntos tributarios están siendo
investigados por reguladores en Bruselas.
La empresa cafetera se destaca sobre todo por
su respuesta. En lugar de invocar el deber que tiene ante sus inversionistas de
minimizar el pago de impuestos, como han hecho otras firmas como Google Inc.,
Starbucks se ha declarado repetidamente inocente.
“No hacemos nada, nada, para evadir impuestos”,
dijo Alstead a legisladores británicos en 2012.
Ahora, esa línea narrativa está siendo
cuestionada.
En una decisión preliminar en noviembre, los
reguladores de la UE argumentaron que la estructura de Starbucks en Holanda no
tenía lógica económica. La pesquisa podría resultar en una cuenta por impuestos
atrasados de decenas de millones de dólares. Por su parte, los reguladores
holandeses han dicho que consideran que la estructura de Starbucks en su país
es adecuada.
Evitar pagar impuestos no es ilegal. Otras
compañías como Google y Facebook Inc. minimizan su pago de impuestos
canalizando ganancias en el extranjero a través de países como Irlanda, Holanda
y Bermuda.
Starbucks apuntó que cumple “con todas las
reglas, leyes y… directrices tributarias relevantes” y que paga “una tasa
impositiva efectiva de 34%”. La cadena cafetera recauda alrededor de tres
cuartos de sus ingresos en EE.UU., donde la tasa corporativa marginal de
impuestos es 35%, más los tributos corporativos locales y estatales.
Pero la UE ha encontrado una nueva vía para
evitar el pago de menos impuestos, mediante la aplicación de una ley que
prohíbe acuerdos especiales que permitan que algunas empresas paguen menos
impuestos que otras. Esto la llevó a investigar también los asuntos tributarios
de Apple, Amazon y Fiat. Todas las tres empresas han negado haber recibido un
trato especial, y los gobiernos naciones implicados han negado haber
proporcionado tal trato.
Los legisladores británicos ya no están
investigando a Starbucks, que recientemente informó sus primeras ganancias
anuales antes de impuestos, un millón de libras sobre ventas de 409 millones de
libras en el año terminado en septiembre. Pero después de varios años de
pérdidas, la compañía ha acumulado 35 millones de créditos tributarios, que
pueden ser utilizados para pagar futuros impuestos. Esto significa que
Starbucks no tendrá que pagar ningún impuesto corporativo en Gran Bretaña por
algún tiempo.
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