https://www.facebook.com/wilber.carrion.1 - Twitter: @wilbercarrion  
  Su apoyo es bienvenido, cuenta: BBVA Continental- 0011 0175 0200256843  

martes, 15 de mayo de 2018

esperanza y la incertidumbre


Industria 4.0: la esperanza y la incertidumbre


FORBES- 15 de mayo de 2018
La industria 4.0 nos muestra un panorama lleno de esperanzas, sin embargo, también trae consigo ambigüedad e incertidumbre, ya que el camino a seguir aún no está totalmente claro.


 La Automatización, la inteligencia artificial, el Internet de las Cosas y otras tecnologías avanzadas tienen hoy en día la capacidad de capturar y analizar inmensas cantidades de datos para generar información en cuestión de segundos. Estos y muchos avances tecnológicos más, que vienen de la mano con la cuarta revolución industrial, son meros indicadores de la imperativa necesidad de adaptarnos a la digitalización.

El principal reto está en ¿cómo avanzar hacia la siguiente etapa? Para hacerlo, requerimos cambiar la manera en la que pensamos, decidimos y usamos la información a nuestro alcance para capitalizar el valor que podemos obtener de las tecnologías disruptivas. ¿Pero, estamos listos para hacerlo? ¿Estamos realmente preparados para desencadenar el potencial de la Industria 4?0?

El panorama de esta realidad lo podemos ver desde el estudio Global para la Industria 4.0 de Deloitte, donde el 47% de los ejecutivos consideran que sus organizaciones son altamente capaces de usar tecnologías avanzadas que permitan a sus empleados ser más eficientes, sin embargo, solo el 20% cree estar altamente preparado para la emergencia de nuevos esquemas.

 

La industria 4.0 nos muestra un panorama lleno de esperanzas, sin embargo, también trae consigo ambigüedad e incertidumbre, ya que el camino a seguir aún no está totalmente claro, especialmente dentro de las siguientes 4 áreas:


Entorno y sociedad: El 87% de los ejecutivos considera que la industria 4.0 conducirá a una sociedad más equitativa y socialmente estable, sin embargo, menos del 25% de ellos, cree que sus propias organizaciones ejercerán una influencia significativa sobre factores sociales claves como la educación, la sustentabilidad y la movilidad social.

Estrategia: A pesar de que solamente el 14% de los líderes globales confía en que será capaz de responder oportunamente con sus organizaciones durante los periodos de cambio hacia la digitalización, el 86% restante, aunque es consciente que es necesario prepararse, no ha modificado sus estrategias actuales y sigue anclado a la estabilidad que aún proporciona lo tradicional.

Talento y fuerza laboral: Una cuarta parte de los ejecutivos encuestados en el estudio son muy conscientes que la estructura de su fuerza laboral sufrirá cambios significativos. Por ello, el 86% de los líderes expresan que están haciendo todo lo necesario para preparar su fuerza laboral para enfrentar los retos de la nueva era, pero que los esfuerzos aún no suficientes para cubrir la alta demanda de capacitación.

Tecnología: Los ejecutivos esperan que la adaptación de las nuevas tecnologías disruptivas suceda dentro de los próximos 5 años, no obstante, existen tres dificultades principales para lograrlo: 43% argumenta que la mayor dificultad es la falta de alineamiento directivo hacia la digitalización, el 38% la falta de colaboración digital con socios externos y el 37% la falta de enfoque en cambios a corto plazo.

Sin duda, la tecnología será uno de los más poderosos motores de cambio asociados al mundo de la industria 4.0, junto con otros factores como la inversión en la integración de aplicaciones que puedan soportar nuevos modelos de negocio.

Para entender el im
pacto de las nuevas tecnologías, no debemos limitarnos a un único ámbito de la organización sino comprender el impacto global que van a producir en los procesos, los modelos de negocio, las interacciones con canales, clientes y otros stakeholders, una tarea de inmensas oportunidades, pero también de retos que van a cambiar no solo nuestra manera de entender los negocios sino la propia esencia de nuestra sociedad.

neoliberalismo


 A una década de la conclusión del neoliberalismo



FORBES- 15 de mayo de 2018
El neoliberalismo ha transformado el sistema financiero de un intermediario de la economía real al fin del proceso económico, creando así una concentración del capital sin parangón.

“Esta debacle es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo”. La frase, incendiaría en su esencia, tiene como autor al investigador del MIT, creador de uno de los libros de texto de economía más importantes de la actualidad y considerado en varios medios como el mejor economista de la historia, el profesor Paul Samuelson. Fue esta pronunciada en el 2009, en momentos posteriores a la caída de Lehman Brothers, el otrora segundo banco más grande de los Estados Unidos, cuya debacle dio inicio a una crisis económica mundial tan profunda que hoy no se ha podido encontrar un escape de ella, llevando a catalogar este periodo histórico por varios economistas de prestigio global como el de la Gran Recesión. Hoy, con la ventaja otorgada por el paso del tiempo, podemos criticar la sentencia del afamado ganador del Nobel en 1970, y proponer un cambio diciendo que, tal y como nos dijo el político colombiano Gustavo Petro en entrevista para este mismo espacio, no estamos ante el fin del capitalismo, sino ante el del neoliberalismo.

En nueva edición de su texto clásico, “Economía”, para ser lanzada en pleno auge de la Gran Recesión, Samuelson estipula que “muchos libros se han excedido en su presentación de un liberalismo excesivamente complaciente. Se unieron a celebrar las finanzas del libre mercado y apoyaron tanto el desmantelamiento de las regulaciones como la abolición de la supervisión del Estado. La amarga cosecha de esta celebración ha sido evidente en los exuberantes mercados hipotecario y accionario, que se colapsaron y provocaron la crisis financiera actual”.

Ignacio Ramonet hace análisis de la debacle con evidente soltura, ya tradicional en él, en uno de sus poderosos escritos de aquellos aciagos días. Era un mundo con unos banqueros “dispuestos a todo para sacar ganancias: ventas en corto abusivas, manipulaciones, invención de instrumentos opacos, titulización (sic) de activos, contratos de cobertura de riesgos, hedge funds… La fiebre del provecho fácil se contagió a todo el planeta. La globalización condujo la economía mundial a tomar la forma de una economía de papel, virtual, inmaterial. La esfera financiera llegó a representar más de 250 billones de euros, o sea seis veces el montante de la riqueza real mundial. Y de golpe, esa gigantesca ‘burbuja’ reventó”.

 

Para 2010 la situación económica se hallaba en un abismo del que parecía imposible salir. Cambios políticos, sociales e incluso académicos comenzaron a suceder. Se entendía ya que el dogma neoliberal era el causante de la pavorosa situación vivida. Las tesis impuestas por Ronald Reagan y Margaret Thatcher entraban en un marcado proceso de desprestigio. El centrismo, la necesidad de la participación del Estado junto al mercado en la economía, postulado por economistas como Stiglitz, Krugman y nuestro citado Samuelson, entraba de nuevo en auge, en parte como consecuencia de la respuesta bastante hipócrita dada a la crisis por el gobierno Bush.

En “Wall Street: Money Never Sleeps”, el filme de Oliver Stone, se pone el dedo en la llaga del asunto cuando en una escena entre el secretario del tesoro de los Estados Unidos y los principales banqueros del país, estos últimos a punto de perder sus empresas, le solicitan al gobierno 700 mil millones de dólares para evitar la quiebra de las instituciones privadas a su cargo. Dice el representante del gobierno: “¿ven lo que están pidiendo? El mayor rescate en la historia de la humanidad. Nacionalización. Socialismo. Todo contra lo que he luchado toda mi vida”.

Comprensible que de tal desbarajuste se desprenda el nacimiento de movimientos sociales alternativos, con fuerza política en todo el planeta que han cambiado el panorama electoral. Bernie Sanders, quien sorprendió a medio mundo con su astronómico crecimiento en las primarias por el Partido Demócrata de los Estados Unidos, a pesar de ser un declarado “socialista”, en sus masivas presentaciones citaba constantemente a Martin Luther King, líder crítico del “cómodo socialismo para los ricos y el más salvaje capitalismo para los pobres” habido en su país. La descripción hecha encuentra sustento en la realidad, precisamente en los albores de la Gran Recesión: meses antes de salvar al corrupto sistema financiero con una cantidad de dinero sin precedentes en la historia, George W. Bush se negó a entregar una ayuda para alimentar a los niños pobres de su país, arguyendo falta de recursos, a pesar de que el monto requerido era 175 veces menor al entregado a la banca.

Barack Obama, presidente demócrata elegido en Estados Unidos en gran parte por el voto castigo contra los republicanos, consecuencia del pésimo manejo económico durante su mandato, propagaba el eliminar la ley Glass-Stegall, algo que hizo a medias con la promulgación de la Dodd-Frank. No obstante, no sólo en la oposición política se hallaba eco en la crítica al modelo económico dominante. En reporte de la BBC se deja saber que, en aquellos años, “el Comité Basel, que reúne a bancos centrales de todo el mundo, propuso a instancias del G20 una reforma que incluye un aumento de los encajes o reservas que los bancos deben tener para hacer frente a una crisis”. Se buscaba una nueva arquitectura financiera internacional que controlara a la banca y evitara otra crisis.

Pero tal y como sucedió a principios del milenio con la ida a nada de la iniciativa del FMI, organismo quien tuvo la exacta misma solicitud de regulación como respuesta a la crisis del sudeste asiático en 1997, hoy el sistema financiero internacional sigue tan irresponsable como antes, estableciendo nuevos productos de altísimo riesgo, que podrían llevar a una nueva debacle.

En un primer escenario, debemos decir que Wall Street, principal foco de origen de la crisis desatada hace una década, no busca, ni por equivocación, regular o frenar sus negocios. En texto de la ex ejecutiva de Goldman Sachs, Nomi Prin, dicientemente titulado “Donald Trump y la siguiente debacle financiera”, queda claro que el presidente de los Estados Unidos, quien como candidato prometió regular ese sector de su país, ha cedido al ubicar en los principales puestos de su banco central, la FED, a connotados hombres de ese sector de la economía. Sobresalen Richard Clarida, antiguo asesor del gigante de inversiones Pimco; John C. Williams, anterior presidente de la FED en San Francisco, cuyo mandato es recordado por haber permitido a Wells Fargo crear 3.5 millones de cuentas falsas y estafar a sus clientes con seguros de auto e hipotecas falsas en un monto total de mil millones de dólares; y, por supuesto, Steven Mnuchin, secretario del Tesoro y antiguo hombre fuerte de Goldman Sachs.

Es fácil comprender porque Wall Street vive una luna de miel con Donald Trump. El presidente tiene como objetivo mantener tasas de interés bajas, que permitan préstamos baratos a las grandes instituciones financieras, quienes, nos deja saber la historia, especulan con él en apuestas aventuradas que dan ganancias rápidas, incrementos altos en el Dow Jones; y, he aquí el, pero, posibles consecuencias más adelante, con pérdidas que la nación entera se ve obligada a asumir, a pesar de que en la época de ganancias es ella completamente ignorada.

Esa laxitud, exigida con vehemencia por el sector financiero (pagando hasta cinco lobistas por congresista), busca crear nuevos mecanismos de enriquecimiento fácil y rápido, demasiadas veces ellos ilegales. En el filme, “The China Hustle”, que Forbes llamó el más importante del 2018, se narra la historia de cómo los hombres de finanzas lograron, en tiempo récord, cambiar la estafa de las hipotecas subprime (causantes de la debacle de 2008), por la de fusiones inversas con compañías chinas.

Al igual que las hipotecas de casas sin valor que se mezclaban con inmuebles valiosos, lo que realizaban banqueros y abogados de Manhattan (en asocio con empresarios de la potencia asiática) era la compra de una empresa ya quebrada de los Estados Unidos por parte de una de China con rendimiento mediocre. Con la acción se creaba una organización norteamericana que podía cotizar en el NYSE. Los banqueros y abogados de los Estados Unidos falseaban los reportes de este nuevo ente económico y los presentaban con excelentes resultados, con lo que conseguían inversionistas. El documental calcula que lograron mover hasta 50.000 millones de dólares.

Buscando poder hacer grandes operaciones de venta en corto (pedir prestada una acción a punto de caer su precio, para vendérsela a otra persona antes de que baje su valor, con tal de poder comprarla más adelante cuando esté desvalorizada y devolverla a su dueño original, obteniendo una ganancia en el ejercicio), los corredores lograron mover capitales ingentes a China, incrementando el precio de unas empresas de papel, cuyo valor en sus acciones se desmoronó una vez se conoció el real estado de sus finanzas. Lo más impactante del filme es que concluye insinuando que la entrada a bolsa de Alibaba en Estados Unidos, no es otra cosa que una operación de este tipo: una estafa masiva.

Pero los afanes de liberarse de cualquier atadura regulatoria no suceden exclusivamente en el continente americano. Frederic Lemaire y Dominique Plihon escriben en su texto “Una bomba de tiempo financiera”, que: “apenas siete años después de una de las mayores crisis de la historia económica, el tren de la desregulación financiera vuelve a ponerse en marcha. La angustia que embargaba a los directivos de los bancos en el otoño de 2008 ya no es más que un vago recuerdo”. Citan ellos a Jonathan Hill, comisario europeo de servicios financieros, quien en 2015 proponía para Europa el “derribar los obstáculos para facilitar la libre circulación de capitales entre los veintiocho Estados miembros”.

¿A qué se refería exactamente el burócrata del Viejo Continente? Responden los autores que “la propuesta faro concierne al desarrollo de la titularización de los préstamos bancarios”. En breve, busca el ente regulador que los bancos y organismos financieros de Europa tengan todas las herramientas necesarias para poder hacer negocios, exactamente iguales a los realizados por sus colegas al otro lado del Atlántico a inicios del milenio, con las hipotecas subprime y que llevaron a la debacle de todo el sistema económico.

Podríamos decir fácilmente que Wall Street, y sus colegas a nivel mundial, no han aprendido nada de la crisis. Pero la realidad es más aterradora: somos nosotros, los votantes del planeta, quienes no hemos sacado las lecciones correctas de las catástrofes anteriormente sufridas. El negocio está perfectamente diseñado y ejecutado por estos grandes emporios: tomar los recursos del público, invertirlos en productos arriesgados con alta rentabilidad, esperar a que caigan ellos y, luego, para asumir las pérdidas, pedir dinero público para ser rescatados. Banqueros de todas latitudes han entrado en un circulo que los hace enriquecerse para comprar poder político, con el que pueden emitir leyes a su favor que los hace más ricos, dándoles más capital para comprar más poder político que produzca más leyes a su favor. El riesgo moral hace a estas instituciones unas peligrosas para el capitalismo mundial.

El neoliberalismo ha transformado el sistema financiero de un intermediario de la economía real al fin de todo el proceso económico. Lo anterior ha llevado a una concentración del capital sin parangón en el pasado. La razón: en el capitalismo tradicional, la riqueza provenía del trabajo; en el capitalismo financiero actual, sólo aquellos con capital pueden hacer crecer su riqueza. En breve: nuestros padres podrían hacer riqueza trabajando; en nuestra era, sólo los que ya tienen dinero pueden hacer más dinero. Los niveles de movilidad social hoy son de los más bajos en todos los tiempos.

liderazgo y la competitividad


 Factor humano: el liderazgo y la competitividad



FORBES- 15 de mayo de 2018
Las empresas tenemos la tarea de atraer, retener y desarrollar al talento adecuado, con una mirada hacia el bienestar de nuestro capital humano.

Las empresas tenemos la tarea de atraer, retener y desarrollar al talento adecuado, con una mirada hacia el bienestar de nuestro capital humano.

El entorno laboral está cambiando a un ritmo sin precedentes. De acuerdo con ManpowerGroup, firma global de servicios y soluciones de capital humano, las cuatro fuerzas fundamentales en este cambio de paradigma son:


Mayores posibilidades de elección individual.

Aumento de la sofisticación de los clientes.

Demografías cambiantes/escasez de talento.

Revolución tecnológica constante.

El resultado es un ambiente de negocios altamente incierto del que surgen nuevas formas de realizar el trabajo. El mercado laboral favorece a aquellos con habilidades técnicas, relacionadas con STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Para el resto de la población, que no tiene estos grados de especialización, adquieren especial importancia la capacidad para aprender, así como habilidades “soft” como la adaptabilidad, la empatía, la creatividad y la Inteligencia Emocional.

 

De acuerdo con Mónica Flores Barragán, presidente de ManpowerGroup para Latinoamérica, quien también preside American Chamber/Mexico (AmCham), el talento ha reemplazado al capital como diferenciador clave de la competitividad. En un mundo en el que se habla cada vez más de Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas y ChatBots, 40% de las empresas –tanto en México como en el mundo– tienen problema para encontrar al talento adecuado, por lo que estamos viviendo una auténtica guerra por el talento.

La gran paradoja es que este talento existe y tiene dificultad para encontrar un lugar de trabajo en que sienta que puede crecer y desarrollarse con propósito. Una tarea importante para las empresas es crear el entorno propicio para atraer, retener y desarrollar al talento adecuado.

Liderazgo y competitividad

De acuerdo con el Informe de Aprendizaje en el Lugar de Trabajo de LinkedIn 2018: “El auge y la responsabilidad del desarrollo del talento en el nuevo mercado laboral”, que encuestó a aproximadamente 4,000 profesionales de América del Norte, Europa y Asia:

Entre el 55% y 65% de los ejecutivos señalaron que el liderazgo, la comunicación y colaboración son las tres principales habilidades que deben aprender de los programas de capacitación y desarrollo.
Más de 74% de los desarrolladores de talento señaló el liderazgo como la principal habilidad que deben aprender los empleados.

De acuerdo con el resumen ejecutivo Technology Vision 2017: Tecnología para las Personas, elaborado por Accenture, “las empresas deben ganarse y mantener la confianza y la mejor manera de hacerlo es colocar el poder en manos de los clientes y los empleados”. Existe una tendencia hacia jerarquías horizontales, que favorecen la autogestión del talento y fomentan el desarrollo del liderazgo en su capital humano.

Los líderes requieren adelantarse en el tiempo y comprometerse con ellos mismos y con sus organizaciones, considerando que el bienestar del capital humano es el factor que impulsa la productividad, que atrae al talento y lo invita a quedarse en las organizaciones.

Bienestar para atraer y cuidar al talento adecuado

De acuerdo con el Índice de Satisfacción Laboral 2017 de Dinamarca:

El sentido de propósito tiene un efecto mayor en la satisfacción laboral que salario, resultados y colegas combinados. Esto es particularmente cierto para las nuevas generaciones, Millennials y Generación Z, que representan más de 30 millones de personas en México (Inegi).

El estrés y horas de sueño insuficientes impactan de manera negativa satisfacción laboral. Esto último puede tener dos explicaciones. Por un lado, un buen descanso significa que la persona cuenta con mayor energía y se encuentra motivada; por otro, las preocupaciones y dificultades en el trabajo pueden mantener a las personas despiertas por la noche.

En la misma línea, hay evidencia de que la meditación contribuye con el bienestar de las personas; previene el estrés y libera el que está acumulado en el organismo; disminuye dolores relacionados con la tensión. En esto hace gran énfasis la Dra. Barbara L. Fredrickson, profesora de Psicología con distinción Kenan de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y presidente de la Asociación Internacional de Psicología Positiva.

Cada vez más empresas incorporan, como eje central en su estrategia de negocios, una mirada hacia el bienestar del personal: existe mayor flexibilidad laboral, se imparten cursos en las empresas cuyos temas parten de la persona; se adoptan estrategias para concientizar a los empleados sobre la importancia del sueño, buenos hábitos de alimentación y socialización sana.

De la mano de éstas, es esencial que las personas en cargos de toma de decisiones se enfoquen en servir con propósito y valores éticos, poniendo atención en el aspecto humano –los hábitos y satisfacción– de sus colaboradores, buscando siempre la transformación positiva de su entorno. Es indispensable no dejarse llevar por el ego y enfocarse en la consecución de metas comunes.

Los que dan resultados


Los que dan resultados y los que dan pretextos



FORBES- 15 de mayo de 2018
Las líneas que separan a las personas efectivas de las que no lo son parecieran ser sutiles, pero son definitivas y dan resultados opuestos.

Estoy cierta de que en este mundo hay divisiones que nos colocan en diferentes lugares. La primera división se da cuando sabes leer y cuando no puedes interpretar el secreto de las letras. La segunda división es para los que saben interpretar los misterios de los números y los que no saben qué hacer con ellos. La tercera es más sutil y, aunque pareciera otra cosa, es la más contundente: es la línea que se tiende entre los que entregan resultados y los que sólo saben dar pretextos.

Esta semana participé en forma directa en dos eventos que me llevaron a reflexionar sobre la tercera división y sus efectos al enfrentar la vida profesional. En uno de los casos, un miembro de un grupo de trabajo de alto rendimiento cometió un error que afectaría el desempeño y el resultado de todos los demás con lo que su bono de desempeño se vería mermado. En el otro, tuve que fungir como jurado en un concurso de emprendimiento y uno de los equipos hizo una presentación verdaderamente deplorable. En ambos casos, tuve que encargarme de la retroalimentación y, con mucha tristeza pude corroborar que lo relevante era salir del paso, tapar el hoyo y dar una vuelta de tuerca que permitiera un borrón y cuenta nueva. No se daban cuenta de que habían perdido una oportunidad. La fuente de los pretextos era inacabable. Mi padre solía decir: Si pusieran el mismo empeño en hacer lo que se debe en vez de desgastarse en explicar por qué no pudieron, lo habrían logrado.

La diferencia entre quien entrega resultados y quien da pretextos tiene que ver con una filosofía de vida, va mucho más allá que el corto plazo y más lejos que una excusa. Está directamente relacionado con las grandes preguntas que nos forjan como personas, sobre el significado mismo de nuestro ser y es un planteamiento que no tiene respuesta ni en la ciencia ni en la tecnología. El conocimiento y el honor pertenecen a mundos totalmente distintos.

El que entrega resultados y el que da pretextos, tal como lo decía mi padre, gastan la misma cantidad de energía, pero lo hacen en forma diferente y pagan precios distintos. Ambos cruzan la línea de la meta, pero los primeros lo hacen bien. Esopo lo plantea muy bien en la fábula de La liebre y la tortuga. Seguramente, las habilidades de la liebre eran superiores a las de la tortuga, pero la planeación y la forma de desempeñarse para hacer lo debido en tiempo y forma hacen que las mejores posibilidades de uno sean desperdiciadas y del otro sean eficientemente aprovechadas.

 

El que, como la tortuga, entrega resultados se prepara con tiempo, administra eficientemente sus recursos, abre los sentidos, pone atención, acepta críticas y llega a la meta a cosechar el resultado de sus esfuerzos. El que, como la liebre, se duerme en sus laureles y después da pretextos, confía demasiado en sus atributos, comete errores y no presta atención, ve que el tiempo se le viene encima, y cuando sus resultados son evaluados con la rúbrica que evidencia su mal desempeño, lejos de aprender, se sienten ofendidos, toman el papel de víctimas y cuando ven que de todas formas no lograrán conseguir con palabras lo que no supieron construir con esfuerzo, empiezan a rogar.

Digo que, en todos los casos, tanto liebres y tortugas pagan su cuota. Los que entregan resultados, seguramente sacrifican tiempo de ocio, o dejan algo por estar haciendo lo que deben. Sin embargo, cumplen y tienen satisfacción con las consecuencias. Los que dan pretextos, además de enfrentarse a los efectos, pagan otro precio más alto: los que ruegan para emparejar la marca pierden dignidad. Los que se olvidan del estilo y se enojan y buscan conseguir a gritos lo que el trabajo no les dio pierden decoro. Los que buscan culpables de la situación, los que elevan el dedo para aventar la responsabilidad a alguien más hacen gala de su incompetencia.

Lo curioso es que hay ocasiones en que dar pretextos funciona. Pero, no arregla las cosas. Las evasivas son salidas temporales. Los subterfugios son mentiras que salvan el momento, pero se deshacen con el tiempo. Y, esas pequeñas mentiras que pueden hasta sonar inocentes son materiales porosos sobre los que se construye el prestigio y esos cimientos no logran soportar un vida personal y profesional exitosa a largo plazo.

Por eso, es mucho mejor construir un prestigio profesional sobre las bases de la Verdad. Si no logré el resultado esperado, hay que aceptarlo; si cometí un error hay que admitirlo. Entonces sí que llega el borrón y cuenta nueva. El ingeniero Barros Sierra, ilustre rector de la UNAM, daba el siguiente ejemplo a sus alumnos: dos calculistas recién egresados tuvieron que hacer el estudio para construir un puente. El cálculo estuvo mal hecho y el puente se cayó. Ambos muchachos fueron llamados a rendir cuentas. Uno le echó la culpa al otro, al capataz, al señor de la ferretería, a los malos maestros que tuvo en la carrera y a la mala suerte de que su calculadora no funcionara bien. El otro presentó su renuncia explicando su error. El primero fue despedido y el segundo conservó el empleo. ¿Por? El segundo aprendió la lección, el primero sólo dio pretextos.

La línea divisoria es clara. El hilo de Ariadna que nos orienta a una sociedad civilizada y digna nos lleva por el sentido de esa Verdad con la que debemos construir el activo más preciado que tiene un profesional: su prestigio. Ese concepto que se forma desde muy temprano en la vida, que se va fundando a partir de nuestros modos que inician en la juventud, nos acompañan toda la vida. Recordamos a nuestros compañeros de escuela que entregaban trabajos excelentes y a los pillos que se quisieron pasar de listos con un profesor; no se nos olvida ese flojo que no colaboró en el trabajo de equipo ni el que nos rescató con una buena intervención.

Y, ese prestigio que nos impregna la vida y va con nosotros acompañando nuestros pasos también nos da recompensas o nos cobra cuota. Las escuelas de alto rendimiento se diferencian de las que no lo son precisamente porque unas forman para dar resultados y las otras aceptan todo tipo de pretextos. Las compañías que son confiables tienen entre su gente a personas que entregan en tiempo y forma lo que les pidieron, las otras sufren de pérdida de credibilidad. Los proyectos de emprendimiento que tienen éxito fueron generados por personas inteligentes y responsables de hacer las cosas en el momento preciso y los que entregaron pretextos hoy forman parte del enorme porcentaje de proyectos que cierran sus puertas antes de cumplir un año.

Estoy cierta de que en este mundo hay divisiones que nos colocan en diferentes lugares. También, sé muy bien en qué lado de la línea me gusta estar y con el tipo de colaboradores que me gusta trabajar. De igual forma, es importante identificar a los que están en el otro lado de la línea y saber lo que debemos hacer con ellos.

lunes, 14 de mayo de 2018

gestión de riesgos


 La importancia de adoptar la gestión de riesgos



FORBES- 15 de mayo de 2018
Es fundamental que las empresas y organizaciones implementen acciones y planes que les permitan transformar sus riesgos en ventajas competitivas reales y sostenibles.

En un entorno volátil como el que vivimos hoy en día, donde existen muchas amenazas y oportunidades, cada vez existe un menor margen de maniobra. Un escenario así obliga a las organizaciones a contar con estrategias que permitan conocer los efectos tanto negativos como positivos que pudiera tener la incertidumbre sobre los objetivos del negocio.

En Latinoamérica, casi la mitad de las empresas no identifica, analiza o evalúa los riesgos emergentes y dentro de los diferentes sectores de la industria hay una importante disparidad en la valoración de los riesgos. Por ejemplo, áreas como construcción, infraestructura, energía o transportes, tienen un mayor nivel de valoración de amenazas que la de manufactura, agricultura y pesca.

De acuerdo con el Tercer Benchmark de Riesgos de Latinoamérica elaborado por Marsh y la Asociación Global de Gerentes de Riesgos (RIMS por sus siglas en inglés) este año, en México, menos del 6% de las compañías considera que la gestión de sus riesgos está en un nivel de desarrollo óptimo, lo cual es un reflejo del bajo porcentaje de corporaciones que cuentan con algún plan de Administración de Riesgos Empresariales (ERM por sus siglas en inglés).


Para conocer y anticiparse a la incertidumbre es recomendable que cuenten con un marco de trabajo que permita implementar y coordinar los planes de acción que logren la mayor eficiencia en el aprovechamiento de esfuerzos y sinergias.

La implementación de una Administración de Riesgos Empresariales, otorga un valor agregado a estos esfuerzos, permitiendo a la organización mantenerse competitiva en su entorno.

Cuando se busque implementar un ERM es importante tomar en cuenta lo siguiente:

Definir los principios básicos que debe tener la organización en cuanto al aprovechamiento de las oportunidades, así como la gestión de las amenazas o riesgos en su entorno tanto interno como externo. Este punto en particular tiene mucho que ver con la cultura de la empresa. Desarrollar una cultura que permita un enfoque en la administración de riesgos es parte esencial de este proceso. En Latinoamérica un 64% de las firmas considera que la integración de la gestión de riesgos en la estrategia y valores de la corporación, son claves para transformar la cultura corporativa y, por tanto, la efectividad de la gestión.


Aumentar la madurez de la gestión integral de riesgos en las empresas al diseñar un marco de trabajo que permita realizar sinergias entre los diferentes esfuerzos, además de medir avances y cumplir con los principios definidos en el punto anterior. En Latinoamérica, el 25% de las corporaciones cuenta con un nivel de madurez avanzado, aunque no es el óptimo. Una forma de llegar al nivel deseado podría ser la creación de un área dedicada a la administración de riesgos.


Realizar una identificación y valoración de oportunidades y/o amenazas que establezcan los criterios para su control a lo largo y ancho de la organización. Aunque el 80% de las compañías han oído hablar de los riesgos emergentes, solamente el 14% han implementado una herramienta de control para dichas contingencias.


La Administración de Riesgos Empresariales debe ser una herramienta de gestión que ayude a entender, priorizar y gestionar el impacto tanto positivo como negativo en los objetivos de la organización. Su implementación dará certeza no sólo a todos los involucrados con la compañía, sino también a la sociedad en general, de que se busca la generación de riqueza para todos.

empresas de tecnología


 Todas las empresas son empresas de tecnología



FORBES- 15 de mayo de 2018
No importa la industria en la que estén incrustadas, al final, la transformación está orillando a empresas a sacar provecho del nuevo recurso renovable de las organizaciones, los datos.

Las empresas que usan tecnología para obtener ventajas competitivas ganarán en el acelerado entorno empresarial de hoy, en el que todas las empresas se están convirtiendo en empresas tecnológicas.

Las cinco compañías más grandes del mundo por capitalización de mercado son compañías de software. Pero Alphabet, Amazon, Apple, Facebook y Microsoft no son las únicas grandes empresas de tecnología de hoy en día. A medida que las tecnologías se vuelven más y más penetrantes en todas las industrias y funciones, empresas tan variadas como Goldman Sachs, Exxon, GE, Citi y Walmart también se están convirtiendo en compañías tecnológicas.

¿Cómo evolucionan las empresas de industrias tradicionales como finanzas, comercio minorista, manufactura u otros sectores para convertirse en empresas de tecnología?


Hoy en día, la distinción entre empresas de tecnología y empresas que no son de tecnología es cada vez menos relevante. ¿Tesla es una compañía tecnológica que está aprendiendo a convertirse en una empresa automotriz? ¿Ford es una compañía automotriz que está aprendiendo a convertirse en una empresa de tecnología?

Las empresas de hoy necesitan cambiar sus perspectivas y sus industrias para competir y prosperar. Así es como Amazon se convirtió en una de las compañías más valiosas del mundo. Aprovechando su experiencia en logística, permitió a los consumidores pedir productos y tenerlos en la puerta de su casa en dos días o menos. Y aplicó esas lecciones para desarrollar nuevos negocios, por ejemplo, cómo administrar centros de datos masivos a escala, creando el servicio de computación en la nube de Amazon Web Services.

Del mismo modo, Goldman Sachs ha sabido por muchos años que la tecnología es una ventaja competitiva clave en los servicios financieros. El presidente y CEO de la empresa, Lloyd Blankfein, dijo una vez que “Goldman Sachs es una empresa de tecnología” y señaló el hecho de que, en ese momento, la empresa empleaba más ingenieros que empresas como Facebook, Twitter o LinkedIn.

¿Cuáles son los impulsores clave y las oportunidades de que las organizaciones de todos los sectores se conviertan en empresas de tecnología?

Un mundo constantemente conectado: el enfoque actual de 24/7/365 ha conectado a los clientes que esperan productos y servicios cuando y donde los quieran. La tecnología que lo ha hecho posible ha revolucionado el servicio al cliente y subido el listón de la relación con el cliente.

Internet de Todo: según Cisco, habrá 50,000 millones de dispositivos conectados en el mundo para 2020. El Internet de las Cosas (que se está convirtiendo rápidamente en Internet de Todo) ofrece una enorme oportunidad, ya que las empresas podrán recopilar y comprender datos sobre comportamiento e intención en formas nuevas y diferentes. Además, los sensores permitirán que las máquinas inteligentes se comuniquen (cuando necesitan mantenimiento, por ejemplo) y brinden datos que aumenten la eficiencia.


Innovación en todas partes: las empresas inteligentes —como las que hemos citado anteriormente y muchas, muchas otras— han comenzado a abrir sus organizaciones y su propiedad intelectual para asociarse con empresas emergentes más pequeñas y ágiles y acelerar el proceso de innovación, mientras reducen costos.
Los líderes del mañana

De hecho, la carrera para convertirse en el líder del mercado se está acelerando entre las empresas establecidas, así como entre las nuevas y prometedoras empresas en una amplia gama de tecnologías, sectores y geografías. Y aunque las startups pueden aprender de las prácticas financieras y de gestión de los líderes de tecnología, las empresas ya establecidas también pueden aprender de las startups. Independientemente de la edad, las empresas que mejor utilicen la tecnología para crear una ventaja competitiva ganarán. Las empresas que adoptan un rápido crecimiento junto con principios y enfoques innovadores serán más escalables y abiertas que nunca.

Y los líderes en tecnología del mañana serán aquellas compañías que dominen cómo mantener e incrementar la participación en el mercado, administrar cadenas de suministro globalmente dispersas, cumplir con regulaciones multijurisdiccionales y superar numerosos obstáculos operacionales y estratégicos.

problema de reputación


El problema de reputación de Facebook, de todos



FORBES- 15 de mayo de 2018
La dependencia de Facebook ha forzado a los medios a descuidar descaradamente sus valores fundamentales y ha espoleado la desinformación, y hacia dónde vamos desde aquí.

Tradicionalmente, los medios han construido su negocio basándose en la reputación al establecer una voz clara, integridad editorial, acceso a noticias exclusivas y la labor de sus grandes periodistas para dar vida a esas informaciones. Pero esa fórmula se disolvió en cuanto las redes sociales, y principalmente Facebook, se convirtieron en la plataforma exclusiva de acceso a contenidos digitales por parte de sus usuarios.

Cuando los lectores dejaron de visitar sus publicaciones de confianza y recurrieron a los titulares que aparecían en sus redes, los responsables de los medios se dieron cuenta rápidamente de que su difusión ya no dependía de su reputación, sino de dominar las técnicas y habilidades tácticas para adaptarse a los algoritmos de Facebook, en línea con los comportamientos de sus usuarios, los que a su vez incrementaría la promoción de sus noticias en los canales sociales.

Vuelta a sus raíces

 

Los editores de los medios pusieron en un pedestal lo que Facebook considera importante. Pero a cambio sólo han conseguido que la plataforma les dé la espalda, reste prioridad a sus publicaciones y frene el tráfico. Y si no bastaba con enojar a los principales medios de comunicación y marcas del mundo, la compañía se encuentra ahora en medio de una crisis de relaciones públicas donde hasta sus propios usuarios cuestionan su seguridad.

Como vicepresidenta ejecutiva de la plataforma de storytelling Playbuzz, en la que hemos trabajado estrechamente con las principales marcas y editores durante años para asegurar que alineen sus prácticas narrativas con los hábitos de consumo modernos, la actual situación de la relación de Facebook con todas las partes no me sorprende. Y no es el último obstáculo de la red social que los medios de comunicación tendrán que superar. Sólo en los últimos cinco años nuestras herramientas han ayudado a los editores a sobreponerse a la caída de visitas a sus portadas online, a la obligación de dedicar más recursos a sus equipos de social media y al simple hecho de que el 79% de los lectores sólo hace un somero escaneo de su contenido, todo debido en parte a la existencia de Facebook.

Ahora que tanto el público como los medios de comunicación ponen en duda la confiabilidad de la plataforma, es hora de que los editores vuelvan a sus raíces y reconstruyan su negocio en base a los rasgos genuinos que los hicieron valiosos desde el primer momento. Aquí van cinco consejos para conseguirlo.

Habla el idioma de tu público
Las redes sociales han cambiado para siempre los hábitos de consumo de las audiencias, consolidando su falta de receptividad a los artículos largos y densos. Con el tiempo de media que se dedica a una pieza de contenido digital reducido a ocho dolorosos segundos, los lectores de hoy buscan historias que sean sobre todo visuales, interactivas y digeribles.

Es por eso que los medios innovadores prosperan: han ajustado sus formatos narrativos para alinearse con las expectativas de los lectores, ya sea encontrando un nicho y combinando “contenidos, datos y plataforma”, o bien “construyendo conexiones con su audiencia en una era posterior a la sección de noticias de Facebook”.

Para atraer la atención de los lectores, debes evolucionar y hablar con ellos, no a ellos. Esto puede incluir pedirles que voten sobre los últimos cambios políticos en América Latina a través de una encuesta, clasifiquen a sus futbolistas favoritos de la liga española, o participen en un cuestionario para averiguar cuánto saben sobre la crisis en Siria al tiempo que les ofreces vías para que puedan ayudar.

Los ‘ciberanzuelos’ seductores no son sostenibles
Los cambios en el algoritmo de Facebook, quizás de forma involuntaria, abrieron una carrera hacia los abismos de la calidad ínfima que llevó a los editores a producir historias que atraen la atención del usuario a toda costa. Sin embargo, los medios deben evitar presentar titulares falsos e irresistibles junto con imágenes llamativas (aunque irrelevantes para la información), ya que los lectores frustrados no volverán a por más. Y como los usuarios no dedican mucho tiempo al contenido, no hay forma de monetizarlo con éxito en un entorno en el que ya es bastante difícil mantenerse a flote.

Dicho esto, no estoy sugiriendo de ninguna manera que los titulares no sean seductores, siempre y cuando sean veraces y fieles a la noticia a la que se accede después del clic, y que dicha historia tenga un formato que empuje a los lectores a consumir el contenido activamente.

Ser un imitador no es la respuesta
No intente imitar los formatos de las redes sociales. Por ejemplo, las Historias de Snapchat son una gran experiencia, cuando se construyen dentro del marco de la red social. Separarlas y pegarlas en el sitio web o la app de un medio fuerza al formato original a salirse de la experiencia prevista. Ten presencia en las redes sociales relevantes que te permitan transmitir informaciones cortas y distribuirlas con éxito. Pero a la vez, invierte en herramientas de terceros que hagan que el contenido de su sitio web sea lo suficientemente atractivo como para consumirlo. Esto puede incluir plataformas que te permiten añadir encuestas, listas, clasificaciones, juegos y otras propuestas similares con el fin de incentivar la participación de tu audiencia.

Tus espacios publicitarios no tienen por qué dar grima
Desde mi punto de vista, el volumen decreciente del tráfico ha sido el catalizador de una histeria masiva que ha empujado a los medios a inundar sus páginas con anuncios, sacrificando aún más la calidad del contenido. Vende menos espacio publicitario, pero que sea más significativo y, al hacerlo así, crearás nuevas fuentes de ingresos que permitirán que tu publicación reemplace los aburridos anuncios estáticos. Esta idea puede desarrollarse con experiencias de marcas con las que tu público realmente desea interactuar, y que no empeorarán la usabilidad de tu web ni degradarán tu oferta informativa. Menos, es más: un sitio web con menos bloques de anuncios y emplazamiento más cuidados generará tasas de conversión mucho más altas para los anunciantes, a la vez que mantendrá contentos a los lectores.

Frena la obsesión con los vídeos
La apuesta masiva por el vídeo en la actualidad debido a la priorización de este tipo de contenidos (no monetizados) por parte de Facebook en la sección de noticias ha llevado a una percepción errónea de que puede usarse como reemplazo del texto, lo que hace que los medios pongan a su personal a producir piezas de baja calidad. En realidad, el contenido en vídeo funciona mejor cuando se combina con texto y elementos atractivos. Para refrendar esta idea, nuestros datos en Playbuzz muestran que, si se combina texto, vídeo y un elemento interactivo en una noticia, el tiempo que la gente pasa en ese contenido aumenta un 20%

Despierta y prepara tu regreso

Facebook aprovechó el cambio global en los hábitos de consumo, obligando a los medios a apoyarse cada vez más en la plataforma, para al final darles la espalda con su reciente cambio de algoritmo. Ahora tenemos que lidiar con las secuelas: usuarios hartos de contenidos mediocres y medios que descaradamente han descuidado la profundidad de su trabajo para priorizar la optimización de su tráfico.

Pero estas inevitables consecuencias representan una gran oportunidad: los medios pueden volver a sus raíces y recuperar sus negocios basándose en los rasgos genuinos que los hicieron dignos de ocupar el tiempo de sus lectores en primer lugar, sin la excesiva dependencia en Facebook.