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martes, 27 de junio de 2017

información

La evolución del acceso a la información



FORBES- 27 de junio de 2017
Existen empresas tecnológicas que ofrecen la capacidad de conocer quiénes somos, de dónde venimos y qué puede ser de nosotros en un futuro, sentando las bases para una revolución.

Cuando pensamos en empresas tecnológicas que han transformado nuestra sociedad típicamente pensamos en fabricantes de computadoras, software o teléfonos inteligentes, redes sociales o las nuevas empresas de medios digitales.

Y no es para menos, estas compañías han transformado la manera en que trabajamos, nos mantenemos en contacto con otras personas, nos entretenemos, informamos o viajamos.

Pero existe un segmento dentro de las empresas tecnológicas que sin hacer mucho ruido están creando las bases de una revolución que puede ser incluso más disruptiva que los ejemplos arriba mencionados; la capacidad de conocer quiénes somos, de dónde venimos y qué puede ser de nosotros en un futuro.

 

Me refiero a aquellas empresas que nos están dando la posibilidad de conocer nuestro código genético y los riesgos de adquirir enfermedades tan graves como distintos tipos de cáncer, Alzheimer o Parkinson.



Complejos y costosos

23andMe y Color Genomics son empresas fundadas en Silicon Valley que a través de la tecnología buscan facilitar el acceso a información genética y médica, la cual solo se obtenía por medio de estudios médicos muy complejos y costosos, de una manera simple y a un costo muy accesible.

Por aproximadamente 250 dólares envían a domicilio un kit con un dispositivo para recolectar una muestra de saliva, así como las instrucciones para enviar la muestra de vuelta para su análisis.

Después de algunas semanas uno recibe un análisis detallado sobre su ADN arrojando información como:

¿De qué parte del mundo viene nuestro ADN? ¿Qué “porcentaje” de nuestra sangre viene de Europa, África o Asia?
El tipo de fibras de nuestros músculos nos hacen aptos para deportes de resistencia o velocidad.
Cómo nuestro ADN define nuestros rasgos faciales y color de cabello.
Esta puede parecer información que más allá de satisfacer nuestra curiosidad puede no ser muy útil; sin embargo, después entramos a temas más delicados:


Riesgo de padecer los tipos de cáncer hereditarios más comunes: seno, colon, melanoma, ovarios, páncreas, próstata, estómago y uterino.

Riesgo de padecer otros tipos de cáncer tales como tiroides o riñones.

Riesgo de desarrollar enfermedades como Alzheimer y Parkinson.

Una vez hecho el análisis, si la persona lo acepta, su mapa genético es almacenado en una base de datos la cual se utiliza para la investigación y desarrollo de medicinas y tratamientos contra estas enfermedades por medio de la comparación y análisis de los millones de perfiles genéticos recolectados. Entre más grande sea la base de datos, más valiosa se convierte por la cantidad de muestras que se pueden utilizar para dicha investigación.

En 2013, la Food and Drug Administration (la agencia federal norteamericana responsable del control y supervisión de medicinas y alimentos) prohibió a 23andMe comercializar los kits debido a la falta de certificación de sus métodos de análisis, así como el mal uso que pudiera hacer la gente con la información provista. A principios de este año la prohibición fue levantada.

El argumento que utilizan estas empresas para defender sus servicios es que cada persona tiene derecho a conocer su mapa genético y riesgos de contraer enfermedades hereditarias o potencialmente mortales.

Este es un ejemplo de cómo, en muchos casos, la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad de regular su uso y de entender las implicaciones que puede tener en nuestra sociedad.

Por menos de seis mil pesos, podemos tener nuestro mapa genético y conocer los riesgos de contraer ciertas enfermedades. Algo impensable hasta hace algunos años.

Aquí se derivan varias preguntas. Si este tipo de servicios se masificaran, ¿qué implicaciones tendría para la industria médica y farmacéutica? ¿Cómo se verían afectados los laboratorios y las aseguradoras? ¿A qué nuevos retos de privacidad de información e incluso de derechos humanos nos estaremos enfrentando?

Desde un punto de vista personal, ¿qué debemos hacer con esta información? ¿Estaríamos dispuestos a cambiar algunos de nuestros hábitos o adoptar otros para prevenir el desarrollo de estas enfermedades? ¿Es mejor no saber?

Nos acercamos a una época donde, como sociedad y como persona, nos tocará decidir ya que el acceso a la información no será limitante.




*Rafael Solares es Country Manager de VMware México. Egresado del ITESM con más de 20 años de experiencia en las Tecnologías de Información.

lunes, 26 de junio de 2017

inteligencia artificial

 ¿Cómo impacta la inteligencia artificial en los seguros?



FORBES- 26 de junio de 2017
Las compañías aseguradoras pueden evaluar los riesgos con mayor precisión, reducir costos operativos y ofrecer una mejor experiencia a sus usuarios con la ayuda de la inteligencia artificial.

A medida que la tecnología va avanzando, existe la presión de que las empresas se vuelvan cada vez más digitales, pero hoy en día, el ser una compañía digital no sólo debe involucrar el tener un sitio web como canal alternativo de distribución, también es necesario considerar el uso de otras herramientas que nos llevan hacia la digitalización y automatización como la Inteligencia Artificial.

La Inteligencia Artificial se define como el desarrollo de sistemas informáticos capaces de realizar tareas que, por lo general, requieren de una inteligencia humana. Su valor agregado se encuentra en la capacidad que tiene para aprender patrones y con ellos proyectar escenarios a fin de prevenir y medir riesgos latentes.

Sus orígenes se encuentran en el sistema financiero, siendo los bancos quienes utilizaron esta tecnología como medio para controlar el riesgo de fraudes e incluso fondos de inversión realizan sus inversiones con la ayuda de robots asesores que, en función de la información que tienen a su disposición, deciden automáticamente cuáles son las mejores inversiones en cada momento.

No sólo el sistema bancario se ha visto beneficiado a través de la Inteligencia Artificial, la industria aseguradora es uno de los sectores que más provecho puede sacar, principalmente por el hecho de que esta tecnología les permite a las aseguradoras evaluar los riesgos con mayor precisión, reducir costos operativos y ofrecer una mejor experiencia a los usuarios.

 

De acuerdo con un informe realizado por Accenture, la mayoría de las compañías de seguros siguen estando vinculadas a un modelo de negocios basado en la creación de pools de riesgos, el cálculo de precios promedio y la generación de ingresos a través de primas, pero este modelo estará cada vez más amenazado, a medida que el Internet de las Cosas, Big Data y la Inteligencia Artificial (IA) permitan a las aseguradoras evaluar y cotizar los riesgos directa e individualmente.

Actualmente ya hay aseguradoras que están desarrollando proyectos de IA como Zúrich, quien recientemente está utilizando robots para acelerar el proceso de las reclamaciones por lesiones personales, logrando reducir un trámite que duraba horas a segundos.

También una insurtech americana llamada Lemonade ha desarrollado su modelo de negocio a través de Inteligencia Artificial, logrando asegurar a sus clientes en tan sólo 90 segundos y dando el pago de las reclamaciones de siniestros en tres minutos con la ayuda de robots; un caso donde claramente vemos la optimización en función gracias a la tecnología IA.

Otro ejemplo nos lo muestra la compañía Insurify al lanzar Evia (Expert Virtual Insurance Agent), un agente de seguros virtual que utiliza Inteligencia Artificial para que el usuario pueda conseguir el mejor seguro para su vehículo, a partir de una foto de la matrícula y de algunas preguntas que plantea. En función de la información obtenida, Evia analiza las posibles pólizas con diferentes aseguradoras y envía las opciones que considera más adecuadas para la persona. En caso de que el usuario tenga duda de los resultados, se puede poner en contacto con el sistema de servicio al cliente que también utiliza tecnología IA, quien responde en base a la información de la que dispone, del mismo modo que lo haría un agente humano.


Si lo vemos de forma general, una de las principales aplicaciones que tiene la Inteligencia Artificial es la personalización en la experiencia de usuario, pues permite adaptar las diferentes herramientas, mediante un proceso de aprendizaje automático, con base en las preferencias de los diferentes clientes potenciales. Sin duda alguna está tecnología está transformando a la industria aseguradora y es parte importante para la digitalización del sector de seguros.

estrategias

5 estrategias para vender a Millennials en AL



FORBES- 26 de junio de 2017
Los Millennials no sólo están cambiando lo que compran, sino también cómo lo compran. Los comerciantes y las marcas deben conectarse e interactuar con ellos.

Captar y retener la atención de compradores Millennials es el “santo grial” de las marcas y los comerciantes hoy en día. Con aproximadamente 154 millones de individuos en América Latina y el Caribe, se espera que los Millennials alimenten el motor económico de la región en el futuro previsible.

Pero la batalla por la preferencia de los Millennials no se ganará con actividades tradicionales de venta y mercadotecnia. La competencia es demasiado intensa para permitirse eso. Hoy, el reto está en atraer a los Millennials con campañas más innovadoras, mejor pensadas y digitalmente empoderadas que diferencien a las marcas en formas únicas.

Estas son las cinco estrategias principales para vender a Millennials en América Latina:

 


1) Comience con las redes sociales

Como la generación mejor conectada de la historia, los Millennials son también los más sociales.

En un reporte global de investigación de PwC, 45% de los Millennials encuestados dijeron que las reseñas, comentarios y retroalimentación que leen en las redes sociales influencian su comportamiento de compra; otro 44% mencionó que las ofertas promocionales a través de las redes sociales desempeñan un papel importante.

En una encuesta independiente a través de Facebook, 90% de Millennials en México, Colombia y Argentina dijeron tener acceso a Facebook todos los días en comparación a un 87% que hacen búsquedas en línea y al 72% que ven televisión.

Cualquier programa de mercadotecnia dirigido a Millennials debe involucrar a las redes sociales, el canal al que la mayoría de los Millennials de América Latina acceden todos los días.


2) Extienda su campo de acción con ideas y analítica

La actividad en línea de los Millennials, incluyendo su interacción con aplicaciones móviles, redes sociales, contenido Web nos da ideas de sus intereses y preferencias. Los datos sobre sus hábitos de compartir, identificar y tuitear información reflejan sus gustos y desagrados además de lo que encuentran interesante al estar desconectados.

La analítica puede revelar también qué productos buscaron, agregaron a un carrito de compras y compraron recientemente. Utilizando esta información, las marcas pueden personalizar experiencias sugiriendo productos y servicios asociados a través de ofertas promocionales personalizadas por medio de mensajes de texto o correo electrónico.


3) Genere experiencias ricas en contenido

Si diferenciar su sitio basándose en lo que usted vende es un reto, intente capitalizarlo con su forma de vender. Un sitio Web rico en contenido atractivo puede mejorar y personalizar la experiencia de compra en línea.

Una encuesta de Salsify realizada a compradores en línea se centró en qué impulsa a las personas a hacer sus compras. Casi el 90% de los participantes encuestados mencionaron que el contenido de productos, incluyendo características diferenciadas, imágenes, videos y reseñas, son importantes para su decisión de compra.

En una encuesta de Animoto realizada a más de mil consumidores, 96% de ellos dijeron que consideran útiles los videos al tomar decisiones de compra en línea, y casi tres cuartas partes de ellos indicaron que es más probable que compren un producto o servicio si tienen acceso a un video.

La organización también es clave: si organiza su contenido en áreas intuitivas y especializadas con capacidad de búsqueda, permitirá que compradores potenciales encuentren con facilidad lo que están buscando.


4) Dé prioridad a la actualización constante del contenido

Su sitio Web es una entidad viva que respira en la Internet. Toda actualización que se hace a un sitio Web desempeña un papel importante en su interacción con visitantes, clientes y los poderosos buscadores. Sin embargo, un sitio Web estático, sin actualizaciones coherentes puede ser visto por los buscadores como una entidad muerta y sin nada nuevo que ofrecer.

Un sitio Web que se actualiza frecuentemente ofrece a los buscadores una gran fuente de contenido y nueva información para solicitudes de búsqueda. Actualizar un sitio Web a menudo atrae a nuevos clientes y ayuda a retener a los clientes actuales. Los consumidores desean estar al día en cuanto a productos y buscan constantemente una nueva experiencia revitalizadora. El contenido de actualidad ayuda también a los sitios Web en las clasificaciones de búsqueda porque los buscadores consideran que el contenido actualizado es más relevante para las solicitudes de búsqueda.


5) Considere el comercio conversacional

El comercio conversacional emplea tecnologías que los consumidores disfrutan utilizar, como el chat, mensajes u otras interfaces de lenguaje natural, con inteligencia artificial. Esto permite a compradores potenciales interactuar con marcas a través de bots para hacer preguntas, obtener recomendaciones, seleccionar productos, hacer pedidos y rastrear entregas sin contratiempos.

La experiencia conversacional tan natural que hace posible esta tecnología es mucho más personal y simple que las funciones de toque o clic que utilizan las aplicaciones tradicionales de comercio electrónico.

Los Millennials no sólo están cambiando lo que compran, sino también cómo lo compran. Los comerciantes y las marcas deben conectarse e interactuar con ellos. Las buenas nuevas son que, una vez que una compañía captura la confianza y la lealtad de un Millennial, éstas no se pierden con facilidad.




*Marcos Razón es Director y Gerente General de América Latina HP Inc.

viernes, 23 de junio de 2017

trabajo

 La derrota de los pequeños



FORBES- 23 de junio de 2017
Cabe esperar un crecimiento del poder de mercado de las grandes empresas, y una caída de la participación de las rentas del trabajo.

En un reciente documento de trabajo presentado por el MIT, John Van Reenen y sus coautores documentan una clara tendencia global hacia la caída de la participación de las rentas del trabajo en la renta total.

Durante decenios, y como predecía el modelo económico más sencillo al respecto, el reparto de la renta entre capital y trabajo fue constante: en Estados Unidos, donde los datos históricos son más fiables, dos tercios de la renta fueron rentas del trabajo y un tercio de rentas del capital durante las cuatro décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

En los últimos años, esta constancia se ha roto. Desde hace algo más de dos décadas, en todos los sectores de actividad y en la gran mayoría de los países occidentales, la participación de las rentas del trabajo en la renta nacional ha caído de manera significativa y constante.

Dada la generalidad del resultado en todos los sectores, no parece que tenga relación directa ni con el comercio internacional ni con la robotización (ya que afectaría a unos sectores y no a otros), aunque sí puede ser una consecuencia indirecta de ello.

Para saber por qué está obteniéndose este resultado, es útil entender tres importantes observaciones recientes muy relacionadas:

Van Reenen y sus coautores muestran que, en casi todos los sectores de actividad, las grandes empresas representan una proporción creciente de las ventas. Es decir, en cada segmento (coches, computadoras, tiendas, banca) se produce una concentración creciente de la actividad, de manera que el gran “monstruo” (por ejemplo, Zara o Bimbo) acumula una proporción mayor que antes de las ventas totales.

Por otro lado, como comenta Luis Garicano, este incremento de la concentración está relacionado con la caída de la renta del trabajo: cuanto mayor es el aumento de la concentración en un sector, mayor es la caída de la participación del factor trabajo en la renta global.

Sin embargo, esto no parece deberse a incrementos de los salarios. Un reciente equipo de la OCDE, liderado por Chiara Criscuolo, muestra que, sector por sector, crece fuertemente la brecha de productividad entre las mejores empresas y las empresas con desempeño medio: las mejores están cada vez más distanciadas de sus perseguidoras.

Por ejemplo, en la industria, los mejores tuvieron, entre 2000 y 2013, crecimientos anuales de productividad total de casi el 3%, mientras que los demás se quedaron en el 0.6%. En servicios, los mejores vieron su productividad crecer al 3.6%, pero el resto sólo alcanzó 0.4%. Este reparto del crecimiento de la productividad explica, en parte, el mal comportamiento reciente de la productividad en todo Occidente y la crisis en que nos hallamos sumidos.

¿Cómo explicamos estos datos? ¿Por qué sube la productividad de las mejores, ocurre la concentración de las ventas y cae la participación del factor trabajo? ¿No puede haber Pymes competitivas?

Los tres fenómenos parecen estar relacionados y pueden reflejar un impacto indirecto, un cambio tecnológico en la producción: en muchos sectores industriales, las ventajas de ser grande y estar bien gestionado cada vez son mayores. Y son los grandes los que, dados los costes fijos existentes, tienen una menor proporción del factor trabajo en la renta.

Estos cambios pueden, perfectamente, ser temporales: hay nuevas tecnologías; las empresas están aprendiendo a aprovecharlas y, poco a poco, aprenderán todas. Pero puede ser que se esté produciendo un cambio secular en los niveles de competencia en los mercados. En muchos de ellos hay economías de red, que suponen que cada consumidor quiere consumir el servicio con mayor número de consumidores. Si esto sucede, cabe esperar un crecimiento del poder de mercado de las grandes empresas, y una continuación de la caída de la participación de las rentas del trabajo en la renta global.

Es necesario crear políticas públicas en apoyo a las Pymes para compensar estos efectos del mercado. Si no, la terrible desigualdad mundial y nacional no hará otra cosa que crecer.


Y si hay algo que debemos por lo menos intentar que aumente es el fantasma de la inequidad empresarial. Ojalá nuestros políticos tengan más originalidad que los candidatos a gobernar el Estado de México para resolver estos problemas. ¿Será?

Fashion tech

Fashion tech y Retail tech



FORBES- 23 de junio 2017
Fashion tech o retail tech se refiere a las starups que apoyándose sobre tecnología están también redefiniendo el negocio de la moda, el de la belleza y la venta al detal.

Nos hemos acostumbrado a oír hablar de fin tech en referencia a aquellas startup o nuevas empresas disruptivas para el sector financiero. Son estas las empresas que están arrancando trozos de la cadena de valor de los bancos y creando nuevos negocios a precios más competitivos para los clientes de la banca. Esta dinámica no se limita al campo financiero sino que afecta otros sectores incluido el de moda, belleza y venta al detal. El termino fashion-tech se refiere a las startups que apoyándose sobre tecnología están también redefiniendo el negocio de la moda y el de la belleza. Las retail-tech son las empresas de nueva creación que hacen lo propio en el campo de la venta al detalle.

En el curso que imparto en IE Business School a los alumnos de IMBA y que llamo “Premium & Luxury entrepreneurship” revisamos como a lo largo de la historia la oportunidad para crear nuevas empresas nace siempre de los cambios. Cambios en tecnología, cambios sociales o cambios económicos. Como Armani entendió que el cambio social que suponía incorporación de  las mujeres  al mundo del trabajo en el entorno corporativo y el impacto que tendría en su forma de vestir. Hayek entendió la oportunidad del cuarzo para el sector relojero suizo. Lo vio como una posibilidad no como amenaza y creó Swatch salvando la industria en Suiza.

Internet ha permitido el descalabro o la redefinición del entorno competitivo en algunas categorías premium y lujo. Las gafas siendo el más relevante. Warby Parker el pionero en EU. Hoy en todos los continentes nuevos jugadores nos ofrecen un producto de calidad similar a los líderes a una quinta parte del precio. Hawkers en España, Gentle Monster en Corea, “pure players” de internet, sin estructura que pueden reducir sus márgenes para darnos más valor. Luca Solca identifica en uno de sus estudios que además de gafas esta disrupción es notable en la categoría de zapatos masculinos.

En el mundo de la belleza LÓreal ha pisado el acelerador invirtiendo en Founders Factory, una aceleradora en Londres para tener acceso a las startups con más potencial. Para ello seleccionan cinco al año de casi 180 solicitudes presentadas en 2016. La cosmética sigue siendo todavía la categoría premium menos comprada on-line aunque una de las que más ha crecido en 2016. Es en el sector de la belleza es donde vemos sobre todo el impacto de otras tecnologías que no son e-commerce. Entre las seleccionadas este año por LÓreal una plataforma de tratamientos personalizados Insitu, una app para manicura Preemadonna, una plataforma para conectar con influencers Tailify, un sitio de asesoramiento Velezay y una startup de geolocalización Cosmose.


Nos queda también por ver todavía el impacto que la impresión 3D puede tener en el desarrollo de productos personalizados. En particular en la joyería puede ser una tecnología disruptiva ya que transforma los precios de los productos a medida tan demandados.


Desde la perspectiva del retail, internet y el e-commerce obligan a las tiendas físicas a reinventarse ya que ahora podemos hacer nuestras compras on-line desde el sofá de casa. Por ello las tiendas deben ser lugares que aporten algo más, que merezcan que nos desplacemos. A las tiendas les toca redefinir su papel para dejar de ser lugares donde se despacha el producto y convertirse en lugares para vivir experiencias. En retail-tech veremos en los próximos años nacer empresas que ofrecerán servicios que permitan a las tiendas proporcionar una mejor experiencia basadas en la tecnologías de Internet of Ihings/ Internet de las Cosas o IOT.


Por otro lado, ya hemos asistido al nacimiento de nuevas empresas que aprovechando internet se han convertido en la tabla de salvación de las tiendas. Léase Farfetch o Trouva ambas en UK. Otros como Le Guide Noir y Olapic nacen para dar servicio y navegar el difícil mundo de las influencers y de la comunicación en redes sociales.


En este contexto los jugadores bien establecidos reaccionan para no quedarse fuera de juego. Algunos como LVMH pescan a sus directivos digitales en el charco de Apple. Otros como L´Oreal han comenzado sus propias aceleradoras. Otros como H&M organizan competiciones como Global Change Awards que les abren el camino a la innovación.

 


Lo que es claro es que ni la moda ni el retail pueden quedarse fuera de la necesidad de innovar. Para ello persiguen diferentes caminos. Uno que ha mostrado su eficacia es lo que se llama “corporate venturing”.  Se trata de establecer conexiones y acoger y apoyar a emprendedores aportándoles un cliente y con el objetivo de captar talento, aprender nuevos modelos de negocio y tecnología. Damos la bienvenida a una nueva forma de emprendimiento corporativo para dinamizar los procesos de innovación.

jueves, 22 de junio de 2017

influencers

Las cinco razones del porqué los influencers ya no funcionan



FORBES – 22 de junio de 2017
Ante acercamiento de las marcas a los influencers cabe hacernos la pregunta si es que en realidad sirven y de qué manera logran sus objetivos.         

Las grandes figuras de nuestros días son los influencers, es decir, aquellos generadores de contenido que inundan las redes sociales y las plataformas digitales, con una oferta tan variopinta, que es muy complicado clasificarlos a todos o tratar de meterlos a todos dentro del mismo costal y que se han convertido en un referente de la comunicación digital en muchos sentidos, nos guste o no.

Ya sea a través de videos graciosos (o algo así), tutoriales, opiniones o cualquier otra forma de materiales, muchos de ellos se han hecho de una fama gigantesca y una legión de seguidores que siguen religiosamente cada una de las entregas que hacen en sus canales.

Ello dio pie a que marcas de cualquier índole se acercaran a estos personajes como un nuevo canal de exposición para sus productos y servicios, provocando que los influencers, entendidos como las estrellas de las redes sociales, se convirtieran ellos mismos en las nuevas plataformas de comunicación entre empresas y clientelas, convirtiéndose en una nueva marca.

A tal hecho, se suma el creciente abandono de los medios tradicionales y la prácticamente nula conexión que existe entre aquellos y los nuevos consumidores. Por más que la tele y la radio se han esforzado, simplemente no logran conectar con las audiencias más jóvenes. Por el contrario, su rechazo es cada vez más amplio.

Y quizá ese sea el motivo por el cual las marcas se hayan volcado con desesperación hacia las figuras digitales: la necesidad de seguir con las estrategias de marketing a como diera lugar, provocó que de repente los medios sociales se llenaran de burdos intentos por verse cool y mantenerse en la conversación.

Cabe aquí hacerse la pregunta sobre qué tanto funcionan los influenciadores. ¿En realidad logran su cometido de posicionar una marca, de ser un detonante de compra o de generar opinión? Creo que afirmar que sí es bastante cuestionable, sobre todo cuando a dichas figuras se les confunde con una especie de canal de televisión que puede lograr una cantidad de impactos enorme, cuya eficiencia no va más allá de un spot de televisión.

La figura de los influencers está sobrevaluada y su efectividad puede ser nula en algunas ocasiones. He aquí algunas razones que nos hacen cuestionar la efectividad de las figuras de las redes sociales.


Poca especialización. Es muy común que algunas figuras de las redes sociales tengan millones de seguidores porque cuentan chistes, hablan de su vida amorosa o de algún otro tema que no implica un grado de especialización. Y si bien pueden tener un espectro muy amplio de seguidores, recordemos que en las redes sociales la conversación gira en torno a lo específico y no a lo general. Es decir, los temas que realmente nos emocionan, nos mueven a la conversación o generan una opinión, son los especializados. Y es aquí donde el discurso de los mal entendidos influencers puede fallar: sus conversaciones a veces son tan generales, que pueden caber productos y servicios de lo que sea; cuando en realidad, un líder de opinión digital lo es en un solo tema.

Público amplio, pero no segmentado. ¿Sirve de algo tener millones de fans, pero todos con intereses y hábitos de vida y estilo diferentes? Las plataformas sociales resultan exitosas cuando se habla a audiencias con gustos muy específicos, atomizados y de manera contextualizada. Y ese tipo de conversación sólo se da en pequeños grupos.


Sobreexposición de figuras. Las estrellas de las redes sociales empiezan a causar cierto agotamiento debido a su constante aparición en prácticamente todos los espacios habidos y por haber, anunciando prácticamente lo que sea, lo que los aleja de la sensación de proximidad y naturalidad con la que en un principio lograron conectar con sus audiencias.


Alcance fraudulento. Ahora casi cualquiera se dice influenciador en las redes sociales. De pronto aparecen personajes de los que ayer nadie sabía nada, pero con cuentas con millones de seguidores. El asunto de la influencia es que no se puede ejercer con bots.


Poco entendimiento digital. La razón de que dichas figuras se vuelvan el centro de atención y se malentienda el formato de las redes sociales son en buena medida las marcas, quienes han confundido los canales de los influencers en algo muy similar a los medios masivos, robándoles la frescura y forzándolos a discursos fuera de lugar.



Las marcas no deben confundir a las plataformas sociales con medios de comunicación masiva, pues quitan la frescura y cercanía que las redes proporcionaron en un principio a los usuarios y que hizo a los influencers las figuras que ahora son.

miércoles, 21 de junio de 2017

gestión de talento

 Rutinas tóxicas en la gestión de talento



FORBES- 21 de junio de 2017
Las rutinas tóxicas de gestión de talento tienen como consecuencia problemas de bajo rendimiento, resultados raquíticos y pobre desempeño.


Es curioso como la preocupación de las empresas se centra en rentabilizar sus operaciones y ponen atención en el aprovechamiento de sus recursos materiales y financieros, mientras dejan de lado la gestión del talento humano. Lo cierto es que todas las organizaciones tienen problemas y estos involucran siempre a las personas. En realidad, en un gran porcentaje de circunstancias, la principal causa de un mal desempeño, es el factor humano. Nos preocupamos por la relación precio/calidad, por mantener márgenes de utilidad y de contribución en el mercado y dejamos de ver que el capital humano nos plantea grandes retos a ser resueltos para bien de la compañía. Aspectos como liderazgo, retención de talento, compromiso, capacitación y conformación del equipo de trabajo son temas pivote de gestión: pueden catapultar el éxito o constituirse en la debilidad que termine destruyendo nuestra cadena de valor. Por ello, son la mayor ventana de oportunidad, tanto como la mayor amenaza de las organizaciones modernas.


Sorprendentemente, ejecutivos y emprendedores están más al pendiente de los números, de los estados financieros y no ponen tanta atención en sus recursos humanos. Es frecuente toparse con situaciones en las que estamos más concentrados en los efectos que en las causas. Muchos de los problemas que se enfrentan en la cotidianidad tienen su origen y solución en el equipo de trabajo. Pero, al están concentrados en las consecuencias, dejamos de ver los orígenes. De acuerdo con Tomás Chamorro-Premuzic, profesor de la Universidad de Columbia y CEO de Hogan Assesment Systems, es preciso tener en cuenta cuáles son las rutinas tóxicas que pueden alentar el avance de las organizaciones y amenazar gravemente su desempeño. Desde mi punto de vista, podemos distinguir cinco:


Desestimar la importancia de la cultura organizacional. Cuando existe una brecha entre lo que la alta dirección de la empresa dice y lo que la base percibe, tenemos un grave problema. Ya sabemos que no hay la misma percepción desde las alturas que a nivel del terreno operativo. Cuando los valores de la empresa no son congruentes, cuando son tantos que no logramos distinguirlos, cuando todos los ignoran, cuando formalmente se dice algo y se opera en forma radicalmente distinta, estamos generando confusión y seguramente, sentimientos negativos hacia la compañía.

Confundir compromiso con felicidad. La felicidad se ha convertido en un concepto subjetivo que se ha infiltrado en las filosofías empresariales. El objetivo de una empresa es generar utilidades y para ello necesitamos colaboradores productivos. En esta condición, debemos estar al pendiente, más que de la felicidad como valor superior, en dar a los integrantes del equipo los elementos concretos para llevar a cabo su labor en forma efectiva y que, a partir de estar trabajando en forma eficiente, se genere una sensación de satisfacción. Si hablamos de felicidad, nos quedamos en una burbuja etérea que es fácil olvidar, si nos comprometemos con la productividad, con elementos concretos y parámetros bien definidos, entonces sí estaremos en el camino correcto

Ignorar el efecto tóxico de la incongruencia. Cuando nos tomamos el tiempo de convocar a juntas periódicas para diseñar el plan estratégico y delineamos políticas y procedimientos que finalmente serán encuadernados y puestos a dormir en un librero, estamos sentando las bases del desorden y de la falta de estandarización. De igual forma, cuando los lineamientos se convierten en barreras que nos llevan a trabajar doble o nos conducen por senderos más largos y costosos, cometemos errores costosos que conducen a la desmotivación y al desinterés de nuestra gente.

Tergiversar el liderazgo. La palabra ha sufrido un desgaste colosal y como consecuencia los buenos líderes son material escaso. Las personas que tienen que marcar la pauta no nacen sabiendo cómo hacerlo. Tal vez, los atributos del liderazgo sean innatos, la discusión es vieja. Sin embargo, la formación de un líder no debe dejarse al azar, debe prepararse para conseguir los resultados esperados. En esta condición, es preciso clarificar qué es un líder para la organización, cuáles son los atributos apreciados y qué conductas serían inadmisibles. La definición debe darla cada empresa en particular, debe confeccionar su traje a la medida. Debe desarrollar su propia fórmula. Descansar en que la eventualidad se encargará de generarnos un liderazgo en forma espontánea, además de ser ingenuo es sumamente arriesgado.

Confiar más en la intuición que en los datos. No hay nada más cotidiano que la visión clemente para nuestros propios hechos. Nos endulzamos con indulgencia y autocomplacencia y este es uno de los pecados más recurrentes que comente la alta dirección. Las organizaciones que operan de oído y que basan sus decisiones únicamente en la intuición, se acercan peligrosamente a la orilla del barranco. Es necesario verificar que lo que nos dicen, lo que creemos tiene un sustento duro. Desestimar los datos es un error. Es verdad, la intuición es una herramienta valiosa, si y sólo si, la acompañamos de un análisis serio.

Para Chamorro-Premuzic, las organizaciones que son capaces de evaluar objetivamente su cultura organizacional, sustentar la productividad por medio de su equipo de trabajo, basar sus políticas en la congruencia, potenciar un liderazgo a medida y desarrolla una buena capacidad de análisis están en posición de construir una ventaja competitiva robusta y de enfrentar con éxito a su competencia.



Las rutinas tóxicas en una compañía son como heridas que nos estamos causando a nosotros mismos. Es necesario atenderlas, limpiarlas y sanarlas. La medicina no resulta tan amarga como puede parecer.  La objetividad no es fácil de alcanzar si estamos acostumbrados a la autocomplacencia y a ser dirigidos por la intuición.  Sin embargo, la fórmula tampoco es complicada de aplicar. Se trata de abrir los ojos y poner atención. La recompensa es la confianza que obtendremos, primeramente, de nuestro propio talento y en seguida de nuestros clientes, que son el motivo por el cual nos atrevemos a estar en el mercado.