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jueves, 18 de abril de 2019

comunicación


 El valor de la comunicación con tu jefe inmediato


FORBES – 18 de abril de 2019
Los reguladores están preocupados por la conducta de riesgo. Quieren asegurarse de que las empresas traten a sus clientes correctamente y que cumplan sus promesas de mantener integridad.


Lograr prevenir escándalos en la industria financiera no depende, necesariamente, de mayor regulación, sino de un cambio cultural. Involucrar a los empleados es la clave para reflejar integridad en este tipo de mercados.

El sector financiero se ha visto afectado por notables escándalos en los últimos años. Problemas como la manipulación de la libertad y la venta incorrecta de productos han llevado a los reguladores y a la misma industria a preguntarse qué podría hacerse para recuperar la integridad y restablecer la confianza de cara a sus múltiples grupos de interés.

Mientras que algunos exigen mayor regulación, las empresas de este tipo de servicios sugieren que se puede lograr un cambio sostenible y de gran alcance si existe un mayor compromiso por parte de los empleados. Cuando el personal está realmente comprometido, se preocupa por su empresa y su reputación. Ellos no lo hacen porque se los impone un regulador; por el contrario, lo hacen porque es positivo para el cliente y su empresa.


Sencillamente, el compromiso se reduce en una comunicación clara y consistente. La comunicación entre los empleados y el personal es importante; sin embargo, es más valiosa cuando se logra entre los gerentes y su personal. El mayor influenciador laboral de una persona es su jefe inmediato. Infortunadamente, cuando hablamos de servicios financieros, esta conexión entre empleados, sus colegas y sus empresas se ha venido perdiendo. Cuando las empresas de servicios financieros tenían fuerzas laborales más reducidas, la comunicación al interior de la organización era mucho más fácil de manejar. Ahora, es más complejo, especialmente, porque dichas empresas emplean a personas en diferentes continentes y zonas horarias.

Los reguladores están preocupados por la conducta de riesgo. Quieren asegurarse de que las empresas traten a sus clientes correctamente y que cumplan sus promesas de mantener integridad en el mercado.

Cualquiera puede crear su propio microclima de confianza e integridad. Así como usted construye su negocio, usted también crea una cultura persona por persona, grupo por grupo. Como cualquier programa de cambio, no hay una solución rápida para cambiar la cultura organizacional, asertivamente. Es crítico comenzar a educar a todo el personal de una empresa durante las primeras etapas de sus carreras profesionales al interior de la compañía, inculcando valores apropiados y recompensándolos por implementar dichas iniciativas. El cambio de mentalidad puede tardar años en integrarse, pero está claro que los jóvenes talentosos y motivados están en la capacidad de demostrar su integridad y su deseo de hacer lo correcto para los clientes siempre y cuando vean que las organizaciones son dirigidas por personas que realmente viven y respiran estos valores. En esa medida, obtendrán los beneficios, al igual que la compañía y, por supuesto, sus clientes.

tu imagen


Vístete para el puesto, tu imagen es la mitad de ti



FORBES – 18 de abril de 2019
El objetivo de lograr una imagen personal adecuada –al contrario de lo que comúnmente se piensa– no es lucir más guapo, sino transmitir sin palabras quién eres.

Todos tenemos una imagen, es inevitable esconderla y fingir que somos alguien más. No muchos son conscientes de la importancia de tener la imagen bajo control y el resultado puede ser catastrófico: que tu público entienda justo lo contrario de lo que querías decir.

Más importante de lo que parece

Al buscar trabajo pensamos que el currículum, la formación profesional y la experiencia laboral son los tres pilares únicos de los que depende que nos den el puesto, pero, sí, claro que son cosas importantísimas e incluso son los primeros filtros para que las personas de recursos humanos nos tomen en cuenta, pero una vez que logramos una entrevista viene la otra mitad del proceso: la de la imagen.


La imagen no sólo se refiere a la manera en la que nos vemos físicamente, sino a cómo nos perciben la o las personas que están frente a nosotros. La coherencia al hablar, la fluidez, los gestos, la dicción y la forma en la que nos desenvolvemos forma parte de la opinión que causamos en un primer encuentro. ¿Y qué tan importante es causar una buena impresión en una entrevista de trabajo? Pues básicamente de eso puede depender ganar o perder el puesto. Entonces regresemos un párrafo atrás, ¿es importante tu CV? ¡Por supuesto! No lo minimicemos, pero de nada sirve tener tres doctorados si a la hora de la entrevista no se es capaz de convencer al otro lo que el papel justifica. El fondo sin forma, pierde sustento. Esta frase es… digamos que la ley de la imagen pública.

Inseguridades, ¿cómo superarlas y lograr tu objetivo?

La buena noticia es que cuando se es consciente de esto, es posible trabajarlo y colocar a la imagen en coherencia con el fondo.

Comienza con tu forma de vestir. Si bien la imagen pública va mucho más allá del tema físico no olvidemos que la primera impresión –válgame la redundancia– siempre será la primera. La ropa que utilizamos a diario y la forma en la que lo hacemos es todo un código de símbolos que envían un mensaje. A esto se le conoce como semiótica del vestuario. El color, el corte, las texturas, los accesorios, el peinado, el maquillaje… envían un mensaje de nosotros y causan un impacto en quien nos percibe. En segundos la mente decodifica los mensajes que enviamos por medio de nuestra imagen física y emite una opinión. Me gusta, no me gusta; lo compro, no lo compro; voto, no voto; te contrato o mejor le doy el trabajo a alguien más.

Aunque no suene bonito cosificar a las personas, a veces es importante pensar que nosotros, hagamos lo que hagamos, léase despachador de una tienda o director general de una empresa trasnacional, somos un producto cuya envoltura puede (o no) parecer más atractiva que la que trae el producto de la competencia. Los reclutadores –como haríamos cualquiera de nosotros– cuando están frente a tres cajitas cuyo interior desconocen, elegirán a la que mejor pinta tiene. Ahora, si el dueño de cada cajita tiene cinco minutos para explicar por qué el contenido de su caja es el más atractivo, está recibiendo una segunda oportunidad para convencer al reclutador de que su producto es el más conveniente, es decir, hay que saberse vender. Ese es el segundo filtro cuando nos encontramos en una entrevista cara a cara: lenguaje corporal y la forma de hablar.

Estoy perdido ¿quién me ayuda?

Conocer los colores que mejor te quedan, así como los accesorios y la ropa que mejor se ajustan a las formas de tu cara y de tu cuerpo son dos cosas básicas que te harán lucir tus mayores atributos y hacer que los reclutadores volteen a ver tu cajita gracias a la atractiva envoltura que elegiste. Comunicar con claridad tus ideas hará que se interesen en el interior.

¿Cómo hacerlo? ¡Buenas noticias! Para eso existen los consultores de imagen pública. Al contrario de lo que se piensa, no necesitas ser un político, un artista o el CEO de una corporación para requerir sus servicios. Los consultores de imagen pública pueden asesorar a cualquiera que deseé comunicar algo que por alguna razón no está logrando.

Algunos tips

El objetivo de lograr una imagen personal adecuada –al contrario de lo que comúnmente se piensa– no es lucir más guapo, sino transmitir sin palabras quién eres.

Antes de comunicar hacia fuera haz el ejercicio de tú entender con claridad qué es lo que quieres decir. Entiende tu esencia, plantéate un objetivo y ten claro cuál es la audiencia a la que te quieres dirigir.

De ahora en adelante no sólo le prestes atención a cómo te ves, piensa qué mensaje estás enviando.

Recuerda siempre que a mejor imagen mayor poder de influencia.

miércoles, 17 de abril de 2019

Data Analytics


Katie Bouman y Data Analytics en las empresas



FORBES- 17 de abr. de 19
Katie Baoman, ingeniera en Ciencias de la Computación, con una foto nos hizo entender no solo cómo se ven los agujeros negros, sino la diferencia entre intuición, teoría y evidencia (visual).

Si bien Bouman es ingeniera en Ciencias de la Computación, y tiene un doctorado en el MIT en la misma área, donde se especializó en el análisis y estudio de las imágenes, el pasado 10 de abril conocimos que en los últimos tres años había trabajado, junto a un grupo importante de científicos, en el desarrollo de un algoritmo capaz de “unir las piezas” para poder ver por primera vez un agujero negro.

En ese marco, y con tan relevante hecho científico, no es menor preguntarse sobre qué podemos aprender de Katie Bouman con referencia al Data Analytics en las empresas. Cómo el camino recorrido por Bouman con sus hallazgos, pueden aportar a una “imagen de luz” sobre cómo se trabaja con Data Analytics en las empresas.

Los agujeros negros son puntos en el espacio con una fuerza gravitatoria tan poderosa que atraen todo lo que se encuentra a su alrededor, incluso la luz. Los físicos más famosos alrededor del mundo, de la talla de Albert Einstein, Stephen Hawking y varios otros, han estado cautivados por estos objetos desde hace muchísimos años. De hecho, cuando se analiza la historia, Einstein los menciona ya en su libro “La teoría de la relatividad” en 1916. Desde ese monto han existido una cantidad de teorías sobre ellos.  Una cantidad de ecuaciones teóricas basadas en las leyes de la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad del propio Einstein.

Entonces, ¿cuál es el logro de Katie Bouman? Hoy dejaron de ser teoría, para ser evidencia que podemos ver. Bouman desarrolló un algoritmo capaz de unir y reconstruir todas las diminutas piezas de información que armaron la primera imagen real de un agujero negro.


“Las ondas gravitacionales nos indican que los agujeros negros existen, ya no son teoría están allá afuera y ahora podemos estudiarlos, analizar su distribución, conocer cuántos hay, dónde están, cuándo se formaron, qué tipo de estrellas les dan origen, y si hay muchos o pocos”, Miguel Alcubierre director del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM.

Cuando analizamos esto desde la perspectiva del Data Analytics en las empresas, y consideramos que esta disciplina ayuda a tomar decisiones informadas a los ejecutivos, podemos entender un poco más por qué suceden algunas cosas. Por ejemplo, algo común en las reuniones de ejecutivos, cuando se presentan algunos insights resultantes del análisis avanzado de datos, es la frase “ya lo sabíamos”.

Me ha pasado muy comúnmente que frente a la presentación de resultados que muestran evidencia nueva para la empresa, que por primera vez se exponen en “blanco y negro” datos relevantes para la toma de decisiones, los ejecutivos mencionen “eso ya lo sabía. No tengo los datos, pero lo intuía” y automáticamente reducen el análisis de datos a algo sin valor. Poco menos que dejando entender que ellos no tienen mucho más para asombrarse. Que saben todos los datos, que tienen toda la información necesaria para entender todos los acontecimientos relacionados con el comportamiento de los clientes, por ejemplo.

Volviendo a los hallazgos de Bouman, es como que estos ejecutivos, luego que la científica trabajó en la frontera del conocimiento desarrollando un algoritmo totalmente innovador, dijeran “ya sabíamos que los agujeros negros existían. ¿Qué hay de nuevo?”. Muchas veces en las empresas sucede que no se separa la intuición, de la teoría, y mucho menos de la evidencia.

Si bien son necesarias todas, poder complementarlas en fundamental. La intuición es importante, es lo que se logra muchas veces con años de experiencia. Igual que la teoría, que se logra con años de estudio y análisis. Pero si no disponemos de evidencia (que muchas veces es aportada por el analisis avanzado de datos) corremos el riesgo de estar utilizando la intuición y la teoría en forma errónea, en contextos en donde no se deberían utilizar de la forma que se están utilizando. Perdiéndose una cantidad de conocimiento real y potencial que puede desprenderse de ese análisis/descubrimiento que surgen del Data Analytics.

Los científicos sabían (teoría), o sospechaban (intuición), que había un agujero negro en la galaxia Messier 87, a 55 millones de años luz de la Tierra, no porque lo vieran, sino porque la forma como se movían una serie de estrellas en esa zona indicaba que allí podía haber un objeto con tal característica. Hoy lo pueden ver (evidencia).

En las empresas, ¿realmente vemos las cosas o creemos verlas?

martes, 16 de abril de 2019

cumplimiento ético


‘Costo del cumplimiento ético’ en la empresa



FORBES- 16 de abr. de 19
Nadie contrata ni busca asociarse con empresas cuyo nivel de riesgo sea desorbitado y temerario o, visto desde otra perspectiva, cuya agenda de prevención sea demasiado limitada y deficiente.

En el artículo anterior explicamos que la ética es un bien en sí mismo, decimos que ella es más honda que la ‘rentabilidad’ que contribuye a la riqueza e incide de manera directa en la vida material. Esta vez analizamos a la ética como factor de ‘reputación empresarial’.

Nadie contrata ni busca asociarse con empresas cuyo nivel de riesgo sea desorbitado y temerario o, visto desde otra perspectiva, cuya agenda de prevención sea demasiado limitada y deficiente. ‘La prevención’ de riesgos, especialmente de riesgos en materia de responsabilidad administrativa o penal en la empresa es un ‘bien’, intangible y valorable, pero a fin de cuentas incluido como “inventario o activo” que se incorpora a la ventaja competitiva con que ésta trabaja. En el mundo actual no conviene subestimar los aspectos ‘reputacionales’ ni el ‘prestigio empresarial’, pues estos juegan un importantísimo papel en los ecosistemas de los negocios lícitos y economías formales.

Una de las herramientas más importantes para evitar ese tipo de ‘riesgos’ es contar con un código de conducta al que se le dé puntual seguimiento y en el que se invierta estratégicamente dinero y esfuerzo conforme a principios de proporcionalidad, ponderación y razonabilidad, no solo por motivos de marketing, sino por ‘utilidad’, pues si la empresa actúa con rectitud, honestidad y lealtad a las instituciones, es decir, con acreditable fidelidad al Derecho, será más confiable y, por ende, tendrá mayor reputación corporativa.

Desde este punto de vista es posible afirmar que el ‘Compliance legal y ético’ constituye no solo una parte de los activos de la empresa por cuanto la protege, disminuye, mitiga y evita ‘riesgos por incumplimiento’ y, como lo demuestran una gran cantidad de estudios, evita también mayores gastos a la postre, sino que, además, es parte de otro intangible que es precisamente la reputación corporativa, que podemos identificar como “capital simbólico” con el que cuenta para crecer, desarrollarse y consolidarse en el mercado.


La reputación de una organización o su capital simbólico es fruto de una serie de elementos como la calidad de sus productos o servicios, sus capacidades directivas, los resultados financieros, su congruencia y consistencia operativa, pero también de su ‘integridad corporativa’, inherente al cumplimiento eficaz de sus códigos de conducta y de su capacidad de integrar la rectitud ética y la utilidad en un esquema de ventaja competitiva. Estos temas se validan y verifican en casos concretos al momento de exteriorizar, no solo las conductas de sus integrantes en forma aislada, sino al momento de materializar la voluntad organizacional de la empresa.

Los códigos de conducta y la responsabilidad penal de empresa.

Más allá de la ventaja competitiva y la reputación, la ética empresarial tiene una enorme importancia en materia legal, incluida la penal. En efecto, el Código Nacional de Procedimientos Penales (CNPP) determina las sanciones o consecuencias jurídicas (artículo 422) para las personas jurídicas, al establecer que éstas serán penalmente responsables, de los delitos cometidos a su nombre, por su cuenta, en su beneficio o a través de los medios que ellas proporcionen, cuando se haya determinado que además existió inobservancia del debido control en su organización. Lo anterior con independencia de la responsabilidad penal en que puedan incurrir sus representantes o administradores de hecho o de derecho, como personas físicas (artículo 421).

Respecto de dichas sanciones o consecuencias jurídicas en contra de las empresas, por su parte, el artículo 11 Bis del Código Penal Federal (CPF) prevé que podrán atenuarse hasta en una cuarta parte dichas sanciones, si con anterioridad al hecho que se les imputa […] contaban con un órgano de control permanente, encargado de verificar el cumplimiento de las disposiciones legales aplicables para darle seguimiento a las políticas internas de prevención delictiva y que hayan realizado antes o después del hecho delictivo que se les imputa, la disminución del daño provocado por el hecho típico.

Es precisamente en ese contexto donde los ‘códigos de conducta’ o ‘de ética empresarial’ juegan un papel determinante, pues constituyen parte fundamental, entre otros aspectos, de lo que la ley federal denomina “Políticas internas de prevención delictiva” (PIPD). De tal manera que si la empresa incurre en responsabilidad penal y demuestra que ha realizado esfuerzos considerables, proporcionales y racionales para prevenir el delito, como, por ejemplo, contar con un auténtico ‘código’ que regula las conductas o define los comportamientos en el seno de la corporación, al cual se le da seguimiento y se imparten, en relación con el mismo, cursos de capacitación y actualización, podrá ser causa atenuante de la pena que se le pudiera imponer a la organización en un procedimiento penal.

Esta es otra de las utilidades que tiene la ética empresarial y que, sin duda, han de considerarse al momento de diseñar las políticas de integridad o Compliance.

Neurociencias y Teorías del comportamiento humano.

Un código de conducta, basado en componentes éticos, debe necesariamente ser implementado y empoderado conforme al apoyo que brindan las neurociencias y teorías del comportamiento humano, aplicadas a los ecosistemas organizacionales. La eficacia del objeto de tales códigos o dispositivos normativos puede ser enriquecida mediante herramientas mentales que apoyen a los directivos, empleados y miembros de la corporación para adoptar lineamientos de desarrollo laboral, profesional y de autoayuda con el fin de redireccionar pensamientos y acciones con un ‘enfoque de cumplimiento’.

Bienvenidos los esfuerzos para hacer que los ‘códigos de conducta empresariales’ sean un componente, entre muchos otros, que se integren a las Políticas Internas de Prevención Delictiva (PIPD). Sobre todo, al reconocer que estamos ante la presencia de un novedoso ‘Derecho Penal Preventivo’, como cambio de perspectiva: de un modelo tradicional meramente ‘reactivo-represivo-sancionador’, a uno que también incluye el aspecto ‘preventivo’. Esta es una importante transformación del Derecho penal. Ahora el reto es encontrar la mejor forma en que puedan ser prevenidas, de manera eficaz y eficiente, las situaciones de peligro o riesgos penales en el seno de las organizaciones.

¿Qué prefieren contabilizar las empresa: el ‘costo del cumplimiento’ o el ‘costo del incumplimiento’?

sábado, 13 de abril de 2019

reflexión desde el futuro


 Autotransporte 4T: una reflexión desde el futuro



FORBES- 13 de abr. de 19
Antes que de que se cumpliera un año, se inició en una primera etapa con esquemas de financiamiento para transportistas con las flotas antiguas, dotando a las Mipymes de facilidades.

Esta administración tuvo en el autotransporte uno de sus logros más destacables. Se podría decir que, desde la apertura del autotransporte en la época del TLCAN, no se habían experimentado cambios tan benéficos para la industria. Todo inició en 2019 el día en que se presentó el Plan Nacional de Desarrollo, en el que, por primera vez, no sólo se incluyeron proyectos de infraestructura, sino también una solución integral para mejorar el autotransporte. Las autoridades tuvieron el acierto de comprender perfectamente que el medio de transporte que traslada el 56% del total de la carga, el 96% de los pasajeros en carreteras federales, el 50% de la población económicamente en las zonas urbanas, era crucial para el desempeño económico de país.

Robo de vehículos, incremento de los combustibles, tipo de cambio inestable, falta de operadores, financiamiento limitado, atomización del sector, vehículos en promedio con 18 años de antigüedad, los retos en 2019 eran complejos. No obstante, se estableció una coordinación integral desde la oficina de la Presidencia de la República de temas estratégicos para impulsar la economía y alcanzar el crecimiento del 4%, que derivó en la implementación del esquema VAMUS (Visión del Autotransporte Mexicano Unido Sostenible). Un eje estratégico innovador de planeación, que se tradujo en acciones inmediatas y definición simultánea de medidas a mediano y largo plazo.

Antes que de que se cumpliera un año, se inició en una primera etapa con esquemas de financiamiento para los transportistas con las flotas más antiguas, dotando a las Mipymes de facilidades administrativas y fiscales. La Secretearía de Economía y la banca de desarrollo trabajaron de la mano, supeditando los apoyos a la capacitación. Así se empezaron a aprovechar los esquemas de economías de escala y las empresas comenzaron a agruparse en esquemas similares a las cooperativas, pasando de una administración familiar informal, a una administración formal que permitió un crecimiento sostenible del negocio. De esta manera, se apoyó directamente al sector más vulnerable del autotransporte.


Al modernizar los vehículos más antiguos, se logró reducir las emisiones contaminantes, el consumo de combustible, mejorar la seguridad vial, y lo más destacable, incrementó la productividad del eslabón más importante de la cadena logística. El autotransporte se transformó en la base para poder hacer más competitivas todas las industrias en el movimiento de sus productos, impulsando directamente los objetivos planteados para fomentar la inversión, el empleo y el crecimiento económico.

El apoyo al hombre camión que se materializó a principios de sexenio, hizo a las empresas más rentables y generó una renovación vehicular sustentable, logrando que solo vehículos pesados en buenas condiciones circulen. En los siguientes cinco años, se logrará bajar la edad promedio de la flota a menos de 10 años, es la primera vez en la historia de México que esto sucederá. Finalmente, los análisis de medio ambiente y seguridad vial reflejan avances importantes en estadísticas de salud pública. Los accidentes viales, han dejado de ser la principal causa de muerte de niños y jóvenes. Los avances que se dieron en este sexenio nos dejan en una posición inmejorable para saltar hacia las nuevas tecnologías y recibir el futuro con una industria fuerte. Los beneficios no fueron únicamente para el transportista, sino para toda la sociedad, en particular para las nuevas generaciones. Enhorabuena.

Se requieren entrepreneurs



Se requieren entrepreneurs y muchísima data



FORBES-13 de abr. de 19
El ser humano siempre encuentra recursos, en este caso es la misma población que convierte al mercado en una fuente de demanda, pero en especial, de información.

Todos hemos escuchado que la moneda corriente de la Inteligencia Artificial (específicamente de Machine Learning) depende un recurso en cierto sentido infinito: los datos. Cuanta más información dejamos (de preferencia sin manipular) los impresionantes sistemas de procesamiento de datos que hemos construido brincarán de alegría. Los ingenieros tienen que ayudar a definir los puntos de conexión entre bloques de datos para llegar a un posible resultado, pero los datos no pueden ser ficción, sino que tienen que ser lo más cercano a acciones habituales.

Pero tenemos que dejar a un lado nuestra visión centrada en Silicon Valley para ver el verdadero punto de quiebre de la tendencia del aprendizaje de las máquinas. No estoy hablando de fabricantes o ingenieros en sistemas con data centers enfocados en ser autosuficientes con energías limpias, sino de un cambio de paradigma desde la raíz más filosófica de ética y pensamiento filosófico occidental. Si bien la gran crítica a nuestros pares del enorme país de Asia caía ante la común frase de “es una copia China”, hoy se respira otro aire alrededor de sus productos.

Por supuesto que al tocar este tema que tenemos que hablar de algunos productos tecnológicos, pero tenemos que dejar de generalizar el mercado chino. Es bueno aceptar que están cambiando varias industrias gracias a su capacidad de masificar productos, pero además ya cuentan con la capacidad de manejar datos clave al crecer la adopción de equipos móviles en su país. Lo importante, además de la adopción de equipos, es la capacidad que están demostrando para alterar modelos de negocio por la información que les comparten los dispositivos que se encuentran tras la gran muralla digital que se han impuesto.

Lo que antes fueron torpes copias de relojes de lujo, ahora son dispositivos que recolectan de datos que permiten correlacionar varios datos para llegar a una suposición que tiene un cierto grado de certeza. Ahora estamos ante un nuevo grupo de entrepreneurs que no están enfocados a alcanzar misiones loables como reducir la contaminación del planeta o atajar el tema de la digitalización de las personas que no tienen una cuenta bancaria. Los entrepreneurs de China buscan alcanzar el éxito dentro de una cultura que tiene a ver bien la copia y están dispuesto a hacer muchas cosas por el bien de verse adinerados.


Sabemos que copian productos, pero dentro de estas copias logran hacer integraciones que no se lograron hacer en otros países. Los locales que inician negocios en China cuentan con apoyos importantes por parte de las autoridades del país ya que diseñan lugares para alimentar el ecosistema de nuevos empresarios, acercan la tecnología a su creciente fuente de trabajo calificado y llenan de datos controlados detrás de una muralla. El estar en este ambiente controlado también habilita dos cosas: conseguir datos limpios y atender las subjetividades locales del enorme mercado.

El mejor caso para explicar la actual situación puede ser el mensajero WeChat. Nosotros en México, y buena parte de occidente, estamos acostumbrados a tener nuestras aplicaciones son independientes una de otra, pero WeChat ha integrado sistema de pagos con mensajería con micrositios de navegación. La razón no es fácil de explicar, pero se puede comprender con un poco de análisis sobre costumbres.

Cuando utilizamos un buscador solemos dar clic a la liga que nos gusta y vamos a lo que creemos que es la solución a nuestra pregunta. En China lo que hacen es ir y regresar, porque lo utilizan más como un sistema de comparación. También están atendiendo el tema de pagos por código QR (tipo lo que se busca hacer con el CoDI en México), pero uno puede pagar o cobrar con WeChat, pero además el sistema guarda información de navegación. Todo esto está atorado por un intrínseco sentido de competencia y búsqueda de ganancias.

Pero lo que va a alimentar la maquinaria de la inteligencia artificial es el “líquido” llamado volumen de datos. Una vez que tienes a todos en un mismo lugar, en especial si son los cientos de millones de habitantes, tienes un laboratorio perfecto para machine learning. Puedes analizar tasas de crédito, reducir comisiones causados por fraudes de pagos y alcanzar muy buena rentabilidad sobre un producto que hace varias cosas.

La duda que me queda de todo esto es ¿una vez que los entrepreneurs tengan la disponibilidad de datos y los equipos, ¿cuál es la línea filosófica que tienen para tratar la información de las personas dentro de China? Por supuesto que les servirá para saber que vender más. Las subjetividades de cada país pueden marcar tendencias de cambios culturales que se modifican con la entrada de la definición algorítmica, pero principalmente por el tipo de agua que le demos de beber a esos sistemas.

jueves, 11 de abril de 2019

código de ética



Toda empresa requiere un código de ética o conducta



FORBES- 12 de abril de 2019
Sin importar su tamaño o giro, toda empresa debe tener en claro los principios y valores que la rigen y le otorgan una identidad propia.

Resulta por demás natural que, al tomar la decisión de iniciar una nueva familia, se establezcan los valores y principios intrínsecos que regirán su existencia, más allá de lo establecido en la ley o definido por nuestras creencias. Estos valores y principios son los que nos dan un sentido de unidad y permanencia dentro de este núcleo social; que nos orientan en nuestras decisiones diarias y que nos caracterizan como grupo; con independencia de que se tengan o no por escrito.

De la misma manera, en el caso de la empresa, resulta indispensable definir las reglas y comportamientos que deben regir el actuar de los empleados y directivos de la empresa, sin importar el número que la conforme. Por lo general, estas reglas y comportamientos se recopilan en un código de ética o conducta que sirve como documento rector del comportamiento esperado por parte de los empleados y directivos en sus relaciones internas y con el exterior y articula la misión y visión de la empresa, así como sus valores y principios.



Indudablemente, hay empresas que por regulación y/o práctica de mercado (por ejemplo, por cotizar en bolsa) requieren contar con un código de conducta.  Sin embargo, sostengo que aún en supuestos en los que éste no sea requerido, existen claros beneficios para las empresas que deciden adoptar uno.

Estos beneficios incluyen:
• Comunicar a los empleados cómo se espera que actúen; es decir, cuales son los comportamientos deseados en el ambiente de trabajo, así como cuáles no son tolerados. Asimismo, les otorga un punto de referencia o marco contra el cual evaluar el desempeño individual en el ámbito conductual.

• Empoderar a los empleados para manejar dilemas de ética, proporcionándoles guía y herramientas para facilitar la toma de decisiones y proporcionándoles canales de comunicación para disipar y aclarar dudas.

• Promover el comportamiento ético dentro de la empresa, apoyando la creación de la cultura organizacional de la misma y fortaleciendo, en este sentido, la reputación de la empresa, al distinguirla como una compañía confiable.

• Ayudar a prevenir violaciones inadvertidas de ética por parte de los empleados, al definir estándares y expectativas que orientan y sensibilizan a los empleados de cómo actuar en situaciones no tan obvias o claras o, en su caso, a quién contactar.

• Proporcionar guía de cómo enfrentar potenciales violaciones de ética, en caso de materializarse, incluyendo las posibles consecuencias para los empleados que hayan incurrido en las mismas.

• Constituye una herramienta de mercadotecnia con prospectos de empleados, clientes, proveedores y demás terceros, al mostrar el compromiso público de la empresa por hacer negocios de forma responsable y bajo altos estándares de integridad y buena conducta.

• En el caso de empresas con operación en varias regiones o países, proporciona un marco común de comportamiento aplicable de forma estandarizada a todos sus empleados, fomentando la unidad e identidad común.



Un código de ética no basta
Contar con un código de ética o conducta no asegura por sí solo que no se presenten riesgos conductuales dentro de la empresa, pero sí mitiga su existencia. Por eso es importante tomar en cuenta las siguientes recomendaciones al desarrollarlo:

• Redactar de forma simple y sencilla, evitando términos legales, teniendo como meta que su contenido sea comprendido por todos los empleados, sin importar su nivel de preparación.

• Establecer y mantener mecanismos de consulta para los empleados en caso de dudas, así como canales seguros y confiables para el escalamiento de potenciales violaciones al código que aseguren su seria y responsable investigación.

• Difundir de manera amplia, preferiblemente a través de mecanismos y canales en los que participe o esté presente el director general (CEO), para demostrar su importancia para la organización, desde la alta dirección.

• Asegurar que el código no sea letra muerta, fomentando su referencia y utilización frecuente, dando el ejemplo desde la alta dirección, de forma tal que pase a formar parte de la cultura de la empresa y no simplemente un documento que se hace leer a los empleados una sola vez, durante su contratación. Es de suma importancia que los empleados noten consistencia en el comportamiento diario de la empresa y los valores y principios recogidos en el código, evitando que exista una ‘doble cultura’.

• Exigir su cumplimiento, designando a un directivo o área responsable de supervisar su acatamiento, definiendo y aplicando consecuencias para los eventuales infractores.

• Implementar mecanismos de difusión y capacitación que fomenten la mejor comprensión del contenido del código, utilizando preferiblemente ejemplos y casos prácticos, que permitan relacionar lo allí establecido, con sus actividades diarias.

No debe subestimarse el valor del código de ética o conducta como importante marca personal de la identidad de la empresa.  En este sentido, no solo sostengo que toda empresa requiere un código de ética o conducta, sino que recomiendo que se difunda públicamente en sitios externos, como la página web, de forma tal que tengan acceso no solo los empleados sino también otros interesados, como prospectos de clientes, reguladores, accionistas, clientes, proveedores, activistas y sociedad en general.