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lunes, 26 de septiembre de 2016

Snapchat

 La transformación de Snapchat pasa por el hardware



The  wall street journal- septiembre de 2016
Cuando uno se pone las videogafas y toca un botón cerca de la bisagra, graba hasta 10 segundos de video desde el punto de vista de quien las lleva puestas.


Evan Spiegel, presidente ejecutivo de Snapchat, de 26 años, está en una pequeña sala de conferencias en un edificio sin nombre de una calle tranquila cerca de la playa de Venice, California. Envuelve con una toalla el misterioso objeto que está en la mesa. Está ansioso al punto del nerviosismo.

 “¿Quieres verlo?”, pregunta, con una amplia sonrisa. Hay drama en esta revelación: estoy a punto de unirme al círculo extremadamente pequeño de personas a las que Spiegel ha mostrado el objeto. Mientras levanta la toalla, explota con una risa alegre. “¡Boom!”

Lo que inicialmente parece ser un par de gafas de sol corrientes resulta ser Spectacles, el primer producto de hardware de Snap Inc., como ha sido recientemente rebautizada la firma (Spiegel decidió refrescar el nombre de la compañía porque su oferta va ahora más allá de la aplicación Snapchat). Cuando uno se pone Spectacles y toca un botón cerca de la bisagra, graba hasta 10 segundos de video desde el punto de vista de quien las lleva puestas. Cada vez que se toca el botón, se graban otros 10 segundos.

¿Por qué usar un par de videogafas de sol —que se venderán en una medida única, en negro, verde azulado o coral— en lugar de sostener el teléfono móvil como todos los demás? Porque, dice Spiegel, las imágenes resultantes son fundamentalmente diferentes. La lente de la cámara de Spectacles tiene un ángulo de 115 grados, más ancho que el de un típico smartphone y mucho más parecido al campo visual natural de los ojos. El video que se graba es circular, más cercano a la visión humana. (Spiegel dice que los formatos rectangulares son un vestigio innecesario de las fotos impresas en papel). Mientras grabamos, nuestras manos quedan libres para acariciar a los perros, abrazar a los bebés o agitar las manos durante un concierto. Uno puede también extender los brazos hacia la gente que filmamos, en lugar de tener que sostener el teléfono, en palabras de Spiegel, “como un muro delante de la cara”.

Spiegel recuerda cuando salió a probar un prototipo de las gafas a principios de 2015, durante una excursión con su prometida, la supermodelo Miranda Kerr. “Eran nuestras primeras vacaciones, y nos fuimos a Big Sur por uno o dos días. Caminamos por el bosque, saltando sobre troncos, mirando para arriba hacia los hermosos árboles. Y después, al mirar la filmación pude ver mi propia memoria, a través de mis propios ojos. Era increíble. Una cosa es ver las imágenes de una experiencia que uno tuvo, pero tener una experiencia de la experiencia es otra cosa. Fue lo más cercano a sentir que estaba de vuelta allí”.


Cuando uno pregunta sobre Spiegel a la gente de la industria tecnológica, y cómo a los 26 años ha construido una empresa con más de 1.000 empleados y oficinas en tres continentes, algo que mencionan con frecuencia es su aptitud para el diseño de productos. Es lo que él estudió en Stanford, antes de abandonar cuando le faltaba muy poco para graduarse, para centrarse en Snapchat. Es lo que hace tan adictiva su aplicación, que ahora tiene más de 150 millones de usuarios diarios, cerca de 15 millones más que Twitter. Es lo que atrae a talentos estelares como Imran Khan, a quien Spiegel reclutó de Credit Suisse en 2014. “La razón por la que me incorporé aquí fue Evan”, cuenta Khan, ahora director de estrategia de Snap Inc., “porque él era, evidentemente, el mejor visionario de producto que había conocido en toda mi vida. Y en las empresas de tecnología, si uno no tiene un buen producto, muere”.

Las gafas son la culminación de un proceso de desarrollo de años que Spiegel describe como de “medir mil veces, cortar una vez”. El producto ha lanzado a la empresa, de repente, a un mercado minorista rebosante de aparatos. Y corre el riesgo de provocar, como sabe cualquiera que recuerde la saga de Google Glass, una buena cantidad de burlas no bien comience a aparecer en las caras granujientas de los adolescentes estadounidenses.

Por el momento, Spectacles parece apenas un divertimento. A un precio de US$129,99 y con distribución limitada, no se espera que genere ingresos significativos de inmediato. Spiegel se refiere a ellas como un juguete, para ser usadas por diversión en un asado o para grabar un concierto al aire libre. Los videos de Spectacles se sincronizan de forma inalámbrica con un smartphone, lo cual los hace fáciles de compartir. “Vamos a adoptar un enfoque lento para lanzarlas”, dice Spiegel. “Depende de nosotros averiguar si encajan en la vida de la gente y ver si le gustan”.

¿Por qué hacer este producto, con los riesgos del caso, y por qué ahora? “Porque es divertido”, dice con otra risa. Esta soltura, este sentido de la experimentación confiada, parece encerrar en una cápsula uno de los aspectos del sorprendente éxito de Snapchat.

Pero hay otro factor que contribuye a eso: el ojo de Spiegel para ver qué será lo próximo en imponerse en el mercado. Spectacles le permitirá a Snap Inc. tener al fin el control de una cámara física, en lugar de una aplicación esclavizada por la lente del smartphone. Él sugiere que la capacidad de Snapchat de apropiarse de un medio de producción de imágenes puede tener implicaciones de largo alcance. No es mera diversión, después de todo. Hay engranajes comerciales que ruedan bajo el frívolo exterior de estos anteojos.

Michael Lynton, presidente ejecutivo de Sony Entertainment, de 56 años, recuerda la primera vez que vio Snapchat. Fue hace unos años, antes de que Spiegel consiguiera algún financiamiento serio. Las dos hijas mayores de Lynton ya usaban la aplicación, y otra más joven estaba tratando de descargarla, por lo que la esposa de Lynton, Jamie, sintió curiosidad. “Cuando se dio cuenta de lo que era, dijo: ‘Esto es fantástico’”, recuerda Lynton. “Porque había habido un número de niños en la escuela de mis hijas cuyas reputaciones fueron perjudicadas por algo que habían puesto en internet”.

Ese fue el atractivo inicial de Snapchat: el medio para enviar mensajes —especialmente fotos— que se autoborran después de unos pocos segundos a la vista del destinatario. No más fotos poco recomendables de momentos de embriaguez que luego pueden perjudicarte en una entrevista de trabajo. No más selfies tomadas borracho o semidesnudo que pueden tornar tu vida en un infierno si algún día decides ser candidato a algo. Cosas de adolescentes, adultos jóvenes o incluso travesuras de Wall Street se evaporan antes de que puedan incriminar a alguien.


Jamie Lynton estaba tan enamorada de la idea de los contenidos que se desvanecen que rastreó a Spiegel y le preguntó si podían reunirse. Spiegel había cofundado Snapchat en 2011, cuando aún estaba en Stanford. Para entonces ya había abandonado la universidad y trabajaba en la aplicación a tiempo completo con un pequeño equipo en la casa de su padre en Los Ángeles. Spiegel llegó a la casa de los Lynton en Brentwood en menos de una hora. “Me quedé pasmado de lo impresionante que se veía en la habitación mientras hablaba con Jamie”, dice Michael Lynton. “Se sentía que tenía un instinto comercial. Pero también era muy elocuente acerca de la filosofía de lo que estaba tratando de hacer”.

Los Lynton, que estarían entre sus primeros inversionistas, le dieron a Spiegel financiación puente. Poco después recibió un importante aporte de capital de riesgo que valoraba a la compañía en decenas de millones de dólares. Cuando llegó el momento de nombrar una junta directiva, incluyó a Michael Lynton. A finales de 2013, con el asesoramiento de Lynton, Spiegel desdeñó una oferta de Facebook para comprar Snapchat por US$3.000 millones en efectivo (posiblemente más, dependiendo de a quién se le pregunte). El infame hackeo de Sony en noviembre de 2014 puso al descubierto, dentro del correo electrónico de Lynton, una masa de información sobre Snapchat. (“Es probable que algo pueda hablar, con más convicción que nadie, sobre el beneficio de tener cosas en línea que desaparecen”, dice Lynton, riéndose). Entre los detalles más sabrosos que salieron a la luz estaba un comentario privado que Lynton había enviado por e-mail a un amigo en cuanto a la oferta de Facebook. “Si supieras la cifra real, nos reservarías una suite en el Bellevue”, escribió Lynton, en referencia al hospital de Nueva York que tiene un famoso pabellón psiquiátrico.

Para Spiegel, entonces de 23 años, rechazar la avalancha de dinero de Facebook fue una apuesta sorprendente. La búsqueda de ingresos fue, y sigue siendo, incierta. Un enorme número de usuarios diarios no garantiza el éxito; basta con preguntarle a Twitter. Y hay riesgos inherentes a cualquier servicio que depende de la buena voluntad de los inconstantes usuarios jóvenes de internet. “Mira lo que ha pasado con Vine”, dice Richard Greenfield, analista de medios y tecnología de la firma de corretaje BTIG. El servicio de videos que se repiten indefinidamente “se puso de moda, pero ahora parece estar sufriendo de verdad. Creo que le ganaron en innovación. En el mundo móvil, sólo eres tan bueno como el próximo competidor que viene”.

Hasta ahora, sin embargo, el tiempo y los subsiguientes inversionistas han demostrado la sabiduría de Spiegel. Informes recientes sitúan el valor de Snap Inc. en el rango de US$16.000 millones a US$22.000 millones.

Lo que Facebook envidiaba en 2013, y lo que aún maravilla a los observadores del sector tecnológico, es el grado de hechizo de los jóvenes estadounidenses con Snapchat. Al final resultó que los usuarios no estaban centrados sólo en enviar contenido subido de tono sin consecuencias. (Ese aspecto siempre había sido un poco sobrevalorado. Cualquier persona con reflejos rápidos para hacer una captura de pantalla, o con una segunda cámara, puede tomar la imagen embarazosa de un amigo antes de que desaparezca en el éter). En lugar de eso, lo que los jóvenes han acabado adorando de las fotos efímeras de Snapchat es cómo eso ha convertido a las redes sociales en una experiencia mucho más informal.

Esto no era como Facebook, donde se puede construir un monumento duradero de uno mismo con álbumes de fotos seleccionadas de las vacaciones estudiantiles o la graduación. Tampoco era Instagram, donde se suben selfies autoindulgentes y luego se espera a ver cuántos “me gusta” se consiguen. En Snapchat, las fotos y los videos caducan rápidamente. Al no haber una forma de que los usuarios los marquen como “favoritos” o los compartan. Los “snaps” nunca se tornan virales. Hay menos presión para ser perfectos.

Los famosos se han subido al tren de Snapchat en parte debido a que no se exponen allí a los comentarios groseros que podrían enfrentar en otras plataformas. “En Snapchat puedes ser muy abierta y compartir lo que quieras”, dijo Kim Kardashian por correo electrónico. “Hay algo muy liberador en no sentirse juzgada, avergonzada o intimidada al no tener comentarios o ‘me gusta’. ¡Eres libre de ser como eres!”.

La mayoría de los “snaps” entre amigos son mensajes espontáneos y vivaces. Esta es la ropa tonta que llevo en este momento. Aquí hay un perro divertido que estoy viendo. Mira la ridiculez que estoy haciendo en este mismo instante. Los “snaps” no están destinados a resistir el paso del tiempo, o incluso ser vistos de nuevo mañana. Una “Historia de Snapchat” es el carrete de fotos y videos de las últimas 24 horas, en proceso de disolución y en camino a ser reemplazados por cualquier cosa que suceda a continuación. (Cuando Snapchat presentó hace unos meses “Memorias”, una función que permite agregar fotos viejas a la “Historia” del día, hubo un leve alboroto ya que eso ponía patas arriba una de las convenciones centrales de la aplicación. Spiegel lo ve simplemente como otra forma de darles a los usuarios más herramientas creativas para que expresen lo que sienten).

Incluso la interfaz es relajada. No hay manual de instrucciones en la aplicación, y encontrar a la gente no siempre es intuitivo; se espera que los usuarios se las rebusquen y descubran las cosas. “Hacemos que sea fácil jugar”, dice Spiegel. “No hay nada que se pueda romper en Snapchat”.


Para algunos usuarios mayores no tan duchos en la navegación de un nuevo software, la falta de orientación puede resultarl confusa. “Solía pensar que Snapchat era como esos silbatos muy agudos que sólo los adolescentes pueden escuchar”, dice Stewart Butterfield, de 43 años, presidente ejecutivo de Slack, la plataforma de mensajería para empresas. “Me resultó bastante difícil entenderla al principio. Soy de una generación en la que un disco duro de un megabyte era increíblemente caro, y la información digital parecía muy valiosa porque había que tomar decisiones difíciles sobre qué guardar o qué borrar. Así que me tomó un tiempo que me entrara en la cabeza la idea de que una foto no iba a ser guardada para siempre en algún lugar. Pero luego me di cuenta, es como una conversación. Uno la tiene en la memoria, pero no tiene una grabación perfecta. Y eso hace que sea mucho más espontáneo y libre”.

Ese concepto —conversaciones efímeras a través de imágenes— es el motor primario de la popularidad de Snapchat. “La gente se pregunta por qué su hija toma 10.000 fotos al día”, dice Spiegel. “De lo que no se dan cuenta es que ella no está preservando las imágenes. Ella está hablando”.

Snapchat hace que sea fácil anotar fotos y videos mediante la adición de texto, un dibujo rápido con un dedo o una variedad de adornos prediseñados, todos los cuales estimulan la creatividad. Te envío una foto mía con el ceño fruncido al lado de mi auto con las palabras “multa de estacionamiento” escrita arriba de mi cabeza y una leyenda de “Manhattan” provista por Snapchat al pie de la foto. Tú me respondes con un video en el que simulas llorar, con las palabras “lo siento” abajo y un emoji de cara triste flotando por encima de tu hombro.

“No se trata de una acumulación de fotos que define quién eres”, dice Spiegel. “Se trata de la expresión instantánea y de quién eres ahora mismo. La fotografía conectada a internet es realmente una reinvención de la cámara. Y lo que hace es permitir que compartas tu experiencia del mundo y al mismo tiempo ver la experiencia de todos los demás, en todas partes, todo el tiempo”.

Los números de Snapchat siguen creciendo. Más de 60 por ciento de los usuarios de smartphones de entre 13 y 34 años tienen la aplicación. Cada día, los “snapchatters” envían más de 1.000 millones de “snaps” y ven más de 10.000 millones de videos. Entre la generación más joven, Snapchat se ha convertido esencialmente en lo que la televisión era para los baby boomers, los nacidos entre 1946 y 1964. Una estadística que Snapchat emplea para atraer a los anunciantes dice que en un día cualquiera, la aplicación alcanza al 41 por ciento de todas las personas de 18 a 34 años en Estados Unidos, mientras que una cadena de televisión entre los 15 primeros llega en promedio a 6 por ciento del mismo segmento demográfico.

Dondequiera que vayan los ojos (en particular los ojos de los jóvenes), allí van los dólares de la publicidad. Este es el quid de la batalla brutal que en este momento se da en el ámbito de la tecnología. Plataformas como Facebook, Instagram y Snapchat luchan por su tajada del tiempo que la gente pasa mirando videos en los teléfonos. ¿Por qué? Porque las empresas pagarán un buen dinero para insertar dentro de ese contenido sus videos publicitarios para móviles.

Facebook sigue siendo el gigante, potenciado en gran parte por el hecho de que almacena las identidades digitales de tantas personas. Su apelativo básico es que la riqueza de su información sobre los usuarios permite a los anunciantes afinar la sintonía de su publicidad. Si alguien quiere venderle pañales a una mujer suburbana hispanohablante, con título universitario y que dio a luz recientemente, Facebook puede ayudar a encontrarla y llegar a ella con sus anuncios personalizados (aunque Procter & Gamble, el mayor anunciante del mundo, recientemente dejó de lado su meta de llegar a los consumidores de manera tan precisa, y uno de sus portavoces confesó que algunos anuncios de P&G “afinaron demasiado” su enfoque).

Snapchat no puede ofrecer esas capacidades de microfocalización y tiende más bien a conocer las cosas más generales acerca de sus usuarios, tales como género, ubicación y si el teléfono tiene sistema iOS o Android. Compensa esa diferencia, desde la perspectiva de un anunciante, con su funcionamiento más parecido al de la televisión.

Un anunciante que compra espacio en Snapchat tiene la garantía de que va a llegar a una amplia franja de los jóvenes estadounidenses, al igual que solían hacerlo con sus anuncios en MTV. “Usted llega a un grupo demográfico determinado, en términos amplios, en un lugar donde pasan una gran cantidad de tiempo y vuelven a lo largo del día”, dice Ben Thompson, que escribe sobre la industria de la tecnología en Stratechery.com. “Veo a Snapchat como un destino natural de los dólares de la publicidad en televisión conforme esos dólares se pasan a la publicidad en línea”.

Al ver videos en Snapchat —ya sean Historias de un amigo o de una celebridad como Kardashian, o contenido profesional en Discover, el canal de Snapchat para medios de comunicación como BuzzFeed o The Wall Street Journal—, la aplicación reproducirá automáticamente un clip tras otro e insertará anuncios entre ellos. Estos avisos pueden ser de videos de pantalla completa con sonido, para crear un efecto muy parecido a un anuncio de televisión que interrumpe una comedia. La función de Historias de Snapchat ha sido tan atractiva, tanto para los usuarios como para los anunciantes, que Instagram (que es propiedad de Facebook) se vio motivada a imitarla con Historias, sin siquiera molestarse en cambiar el nombre.

Ni Spiegel ni Kevin Systrom, presidente ejecutivo de Instagram, hicieron comentarios sobre Historias para este artículo. Sin embargo, no es la primera vez que Snapchat enfrenta los esfuerzos de imitación del imperio de Mark Zuckerberg. En 2012, Facebook creó una aplicación llamada Poke que en esencia intentó clonar Snapchat. El fracaso de Poke sin duda contribuyó a la decisión de Facebook de realizar la oferta de compra que Spiegel rechazó en 2013. Facebook intentó imitar a Snapchat nuevamente en 2014 con una aplicación llamada Slingshot, pero volvió a fracasar. A esta altura, Thompson, de Stratechery, ve los intentos de copiar a Snapchat por parte de Instagram como un “movimiento defensivo” de Facebook.

“Facebook está tratando de encajonar a Snapchat en la dominación [del mercado] de adolescentes y adultos jóvenes de EE.UU.”, dice Thompson. “Tratan de limitar la expansión de Snapchat. Sin embargo, han reconocido que no recuperarán a esos usuarios. No tratan de quitarle usuarios a Snapchat; simplemente intentan evitar que nueva gente pruebe Snapchat de entrada”. (Facebook no quiso hacer comentarios para este artículo).

Thompson tiene la sensación de que Snapchat ha superado un umbral de adopción de usuarios que hace poco probable que sea abandonada en masa. Greenfield incluso prevé que Snapchat crecerá entre los usuarios de mayor edad. Después de todo, Facebook comenzó en los campus universitarios, pero ahora las abuelas la usan a diario.

Snapchat no quiso comentar sobre sus cifras de ingresos. Un documento interno al que tuvo acceso el sitio de tecnología TechCrunch sugiere que la empresa facturó unos míseros US$59 millones en 2015. No obstante, Snapchat ha comenzado a mejorar sus propuestas para los anunciantes, ofreciéndoles una métrica más útil y opciones de focalización un poco más avanzadas (por ejemplo, saber si un usuario tiende a ver contenido basado en las noticias en los canales de Discover o cuál es su contenido de estilo de vida preferido). Según el documento en el que se basó el informe de TechCrunch, Snapchat proyecta ingresos de entre US$250 millones y US$350 millones en 2016. Su objetivo es llegar a entre US$500 millones y US$1.000 millones en 2017.

Ambiciones de esa escala dependerán en parte de la continua capacidad de Snapchat de generar nuevos formatos publicitarios que les gusten a los anunciantes. Por ejemplo, Lenses, una aplicación complementaria que provee efectos especiales a a una selfie de Snapchat, permite convertir un rostro humano en la cara de un perro con una lengua que menea, o hacer que mire a través de un agujero en un trozo de pan tostado. Con algunas versiones patrocinadas de Lenses, el usuario puede transformarse en un taco (con un logotipo de Taco Bell en la esquina de la pantalla) o animar un balde de Gatorade que se vuelca sobre su cabeza. Incluso minoristas de lujo como Burberry, Michael Kors y Tiffany & Co. se han sumado al patrocinio de Lenses. Lo que hace al formato especialmente atractivo es que los usuarios optan por incluir estos anuncios en sus “snaps”. Y, en promedio, pasarán 20 segundos jugando con una Lens patrocinada antes de enviar el Snap, un tiempo similar a la duración de un comercial de televisión aunque radicalmente diferente en términos de relación del consumidor con la marca. Facebook, en otro reconocimiento de su envidia, ha experimentado recientemente con su propia versión de esta función.

Spiegel eligió deliberadamente asentar Snapchat en Venice en lugar de los suburbios sosos de Silicon Valley. Una cultura mucho más vibrante lo rodea aquí. “Me di cuenta de lo que quiero hacer contigo hoy”, dice, y me lleva de la sala de conferencias a la acera. “Hay algo que quiero mostrarte”.

Mientras caminamos por las calles soleadas, le hago un aluvión de preguntas personales. Spiegel creció en Pacific Palisades con dos hermanas menores y padres abogados (su madre optó por quedarse en casa después del nacimiento de Spiegel). Asistió a la escuela privada Crossroads School for Arts and Sciences —conocida por atraer a los hijos de los ricos y famosos del sur de California— antes de ir a Stanford. Me dice que todavía tiene una relación estrecha con sus amigos de la secundaria. Que su libro favorito es La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, y que una vez escribió una monografía en el colegio en la que relacionó esa novela con la serie de instantáneas del fotógrafo checo-francés Josef Koudelka de la Praga de 1968. Con frecuencia pide reuniones informativas con personas ajenas al sector tecnológico, desde diseñadores de moda a analistas de riesgos y políticos, y las consigue. Dice que es el beneficio que más disfruta de ser un presidente ejecutivo famoso.

De todos modos, queda claro que Spiegel se siente intensamente incómodo cuando se trata de hablar de sí mismo. Cuando expreso empatía, confiesa, con una leve sonrisa: “Esto es como hablar con un terapeuta que tiene la capacidad de humillarte”.

La percepción pública de Spiegel ha sido moldeada por algunos incidentes desagradables de sus años de universidad. Hubo filtraciones de correos electrónicos vulgares que envió a amigos de su fraternidad en Stanford, que ahora considera “absolutamente mortificantes”. También libró una desagradable batalla legal con un hermano de la fraternidad de Stanford en torno a reclamos sobre la propiedad inicial de Snapchat, de la cual no puede hablar por cuestiones legales. La renuencia general de Spiegel a hablar mucho con la prensa ha generado una falta de contranarrativas halagüenas.

Spiegel es especialmente reservado cuando se trata de hablar sobre Kerr, la supermodelo australiana de 33 años con la que sale desde 2015. Kerr estuvo casada con el actor Orlando Bloom, con quien tiene un hijo de 5 años. “La amo, y ella es una inspiración”, me dice Spiegel. “Me siento muy afortunado y agradecido de tener una gran compañera”. Después de eso, pone fin a esa línea indagatoria y se niega a comentar acerca de los rumores de tabloides sensacionalistas de que ha estado en busca de un anillo. Unos días más tarde, surgieron informes de que él y Kerr se habían comprometido. Kerr dio la noticia en Snapchat, mediante un snap en el que un avatar de Spiegel tiene una rodilla en tierra y le propone matrimonio. (El dibujo animado fue creado por el servicio Friendmoji de Snapchat, lanzado luego de que la compañía adquirió Bitmoji este año).

“OK, llegamos”, dice Spiegel, mientras entra agachado a una carpa montada en los márgenes de una concurrida calle. Adentro está oscuro y hay varias sombrillas de fotografía y una cámara Hasselblad en un trípode. Unos días antes, Spiegel se había reunido con el documentalista Davis Guggenheim, director de Una verdad incómoda y Esperando a “Superman”. Guggenheim vive cerca de la oficina de Snapchat en Venice y había invitado a Spiegel a visitar la cabina fotográfica temporal que había armado en un capricho. Cualquiera podía entrar y, por una pequeña suma, tener un retrato con calidad de estudio. A Spiegel le encantó el concepto.

Según la visión de Spiegel, Snapchat no es una empresa de redes sociales, sino una empresa de cámaras fotográficas. Él ha estudiado la historia de compañías como Kodak y Polaroid y cómo se presentaron al público. “Primero fue para hacer una foto”, dice Spiegel, caracterizando la forma en que la gente visitaría un estudio similar a este en el que estamos ahora para una sesión formal. “Luego el tema fue tomar una foto”, conforme las cámaras portátiles permitieron que la gente capturara imágenes informales. “Y, por último, fue dar una foto”, empezando por las instantáneas de Polaroid que se daban a los amigos en una fiesta, lo que luego evolucionaría a las cámaras de los teléfonos inteligentes que nos permiten enviar una foto a cualquier persona en el planeta.

Mientras Guggenheim nos saca fotos, Spiegel le muestra Spectacles, cuidándose de ocultar el aún ultrasecreto producto de la vista de los peatones que merodean afuera. Aunque él lo llama un juguete, Spectacles también parece el caballo de Troya de la visión del futuro de Spiegel: una forma más natural de tomar fotos, en la que el usuario mira por reflejo las cosas que le interesan. Las escenas resultantes, espera él, se sentirán menos como fragmentos sosos captados por los smartphones que como un archivo de recuerdos. O sueños.

Más allá de las imágenes que produce, la cámara de vestir también sabrá acerca de lo que uno hace en un momento dado: a qué persona está mirando, qué producto observa en el escaparate de una tienda, si el cielo es azul o gris. Podría adivinar lo que el usuario necesita antes de que él lo pida. En un apilamiento de tecnologías donde la lucha por una cuota del consumo diario de video de las personas es un juego de suma cero, la utilización de una cámara como esta abre flamantes posibilidades comerciales.

Cuando Spiegel se entusiasma con un tema, como es el caso de Spectacles, a menudo rompe en una risita. “El otro día cuando pusiste esa canción”, le dice Spiegel a Guggenheim, todavía emocionado pero cambiando de tema, “todo me tocó, y me voló la cabeza. La escuché de nuevo ayer, y todo cobró sentido”.

Guggenheim camina hacia su computadora y comienza a pasar la canción otra vez: Little Room, de White Stripes:

Pues estás en tu pequeña habitación

y estás trabajando en algo bueno

pero si es realmente bueno

vas a necesitar una habitación más grande

y cuando estés en la habitación más grande

tal vez no sepas qué hacer

tal vez tengas que pensar

en cómo empezaste

sentado en tu pequeña habitación



“Es todo lo que he estado pensando”, dice Spiegel, con asombro. “Literalmente, estuve pensando en cuando empezamos Snapchat, todos sentados a la mesa del comedor. Y pensaba: ¿Cómo se accede a esa pequeña habitación dentro de la habitación grande? ¿Cómo se construye la habitación pequeña dentro de la habitación grande?”.

Conforme Snapchat abre las puertas a habitaciones cada vez más grandes, se enfrentará a una competencia más dura. Colosos implacables como Facebook continuarán dándole guerra. Tanto profesional como personalmente, este es un momento de transición para Spiegel, con el lanzamiento de un nuevo producto, la propuesta de matrimonio a su novia y la lucha contra compañías rivales mientras se convierte rápidamente en un presidente ejecutivo famoso. Si los conceptos fundamentales de Snapchat son la privacidad, la conexión, la creatividad y el carácter efímero, se me ocurre que esos son precisamente los temas que deben pesar sobre Spiegel en este momento.

“¿Se están divirtiendo?”, pregunta Guggenheim.


“Estoy pasando el mejor momento”, responde Spiegel, y empieza a reírse de nuevo. •

los JJOO

¿Realmente los JJOO mejoran el mercado laboral?


 Expansión.com -   septiembre de 2016
Decir que los juegos Olímpicos y Paralímpicos transforman la ciudad por donde pasan es poco. Los efectos van más allá del nuevo urbanismo y e impresionantes infraestructuras.
Hace algo más de una semana finalizaron los Juegos Paralímpicos de Río de Janeiro y su repercusión total se tardará en conocer. Sobre todo, teniendo en cuenta que Brasil atraviesa una coyuntura económica complicada. Pero ciertamente hay pautas algunas que se repiten en la mayoría de ciudades, antes, durante y después de celebrar unos juegos. Aunque hay ciudades que han sacado mucho más rendimiento que otras.

PiperLab, empresa dedicada al análisis de datos, ha realizado para Expansión.com un análisis sobre el impacto en el mercado laboral de los juegos.

Todas las ediciones han tenido, al menos, cierto éxito temporal. "Barcelona y Londres son ejemplos de gran éxito sobre el mercado laboral, por haber conseguido reducir de forma consistente y duradera la diferencia entre la tasa de desempleo en la región y en el país. Sin embargo, Atlanta, Sydney y Atenas volvieron a niveles previos al proyecto olímpico poco tiempo después de la celebración de los juegos", asegura el análisis.

Hay una pauta común: la reducción del paro regional respecto al estatal comienza a notarse poco después de la elección oficial de la ciudad como sede olímpica. Esta reducción continúa hasta los JJOO, tras los cuales, puede consolidarse o no.
En el caso de Río de Janeiro, la reducción es pequeña y podría no resultar muy duradera, según PiperLab.

Si se analiza el comportamiento del mercado laboral Juego a Juego (ver gráfico interactivo), se puede ver cómo han variado los efectos de una edición a otra.



Barcelona 92
Antes de que Barcelona fuera elegida como sede, la tasa de paro en Cataluña era superior a la del resto de España. Sin embargo, tras la elección, la tasa de paro se redujo fuertemente hasta quedar en un rango de entre tres y cinco puntos de la media.


Atlanta 96
La región analizada en este caso es el estado de Georgia, cuya capital es Atlanta. Al igual que en Barcelona 92, tras la decisión final del COI, hay una fuerte reducción de la tasa de desempleo respecto a los niveles de EEUU, y llega a 1,75 puntos porcentuales por debajo. Tras la celebración de los JJOO, el desempleo se acerca a la media nacional y alcanza una diferencia previa a la elección de Atlanta en el año 2005.


Sydney 2000
Sydney es la capital del estado de Nueva Gales del Sur. "Con un primer vistazo a la gráfica con las tasas de paro de Nueva Gales y Australia, vemos que no hay grandes diferencias, esto podría deberse a que Nueva Gales del Sur representa aproximadamente un tercio de la población total de Australia", indica el análisis. En este caso se ve una tendencia parecida a la de Atlanta: tras la elección hay una reducción del desempleo en Nueva Gales con relación a Australia, que se mantiene hasta la celebración de los JJOO. Posteriormente el paro se acerca progresivamente a niveles nacionales, llegando a superarlos.


Atenas 2004
No están disponibles los datos anteriores a 2001. Desde entonces hasta la celebración el paro en Ática (la región donde se encuentra Atenas) relativo al de Grecia se reduce hasta llegar a un mínimo de -1,25 puntos. De nuevo, tras los JJOO, el efecto vuelve a disiparse. "Como curiosidad, se puede observar el efecto de la reciente crisis económica en el mercado laboral griego, pasando de un 8% en 2008 a un 27% en 2013. La crisis fue más aguda en Ática, cuya población es mayoritariamente la de Atenas. Puede deberse a que este tipo de crisis financiera afecta mayor grado a las zonas metropolitanas que a las rurales", afirma el análisis.
Respecto a los JJOO de Pekín, apenas hay datos fiables.



Londres 2012
Como tendencia general, el paro en Londres siempre ha sido superior al del Reino Unido desde el año 2002. Aquí también se observa la tendencia general de que, tras la elección de la ciudad como sede, el paro relativo al nacional cae hasta las olimpiadas. Se ve un repunte a partir de los inicios de 2009 debido a la crisis financiera, que tuvo mayor impacto en la capital que en el resto de Reino Unido. "De todos los casos analizados, este es el único que se parece al de Barcelona 92, conservando hasta la actualidad los efectos beneficiosos de los juegos sobre el mercado laboral de la región", aseguran en PiperLab.


Río de Janeiro 2016

Brasil es el único caso en el que se ve que los juegos no tienen un efecto demasiado significativo sobre la región respecto al país. Podría deberse a que muchos de los puestos de trabajo creados a causa de los juegos, hubieran sido cubiertos por personas procedentes de otras regiones menos prósperas del país, que habrían emigrado a la capital en busca de oportunidades. "La reducción del desempleo conseguida en la región, además de ser pequeña, no creemos que vaya a ser duradera debido a la reciente historia económica de Brasil, con recesión, y a las grandes deudas que han generado los JJOO y el mundial", añade el análisis.

imperio

Así es el sencillo amo del mundo


El Confidencial -   septiembre de 2016
Desde 1976, Bernie Ecclestone creó con la Fórmula 1 un acontecimiento global. Por primera vez desde entonces dejará de tener el control sobre su criatura. Cuándo está por ver. Pero no será a mucho tardar porque John Malone ha comprado uno los eventos más mediáticos a nivel global. Ya antes se había hecho con los derechos de los Juegos Olímpicos para el canal Eurosport, que recientemente entró también a formar parte de su imperio. Y quien conoce a Malone, sabe lo que ello significa.
Nacido en Connecticut hace 75 años, no se puede hablar de John C. Malone sin dedicarle alguno de los apodos ‘salvajes’ que otros le han atribuido. Le han llamado Mad Max, “el guerrero de la autopista de la información”, por su dominio implacable del paisaje televisivo; Darth Vader, según Al Gore; y sobre todo “El Cowboy de Cable”, el título de su biografía más conocida. Hoy es el nuevo dueño de la Fórmula 1a través de Liberty Media.


Sobre todo, paciencia
Lo que más intimida de Malone es su constancia. Una paciencia recta y precisa hasta la obsesión, como atestigua la arquitectura corporativa que ha ido levantando desde que se graduó como ingeniero (carrera, máster y doctorado) en las universidades más selectas de la Costa Este y entró a trabajar de planificador económico en AT&T.

Su vida es una sucesión de siglas y corporaciones que no caben en ningún esquema: AT&T, McKinsey & Co., CI, TCI (Tele-Communications Inc., que dirigió como CEO y presidente durante casi un cuarto de siglo); Liberty Media, Global, Starz, Lionsgate, Charter Communications, ITV o All3Media. Un entramado televisivo que llega a millones de hogares en EEUU, Europa y América Latina. Sólo Liberty Global, la mayor empresa de TV por cable del mundo, tiene 27 millones de clientes en 14 países.


La búsqueda de gangas, como la Fórmula 1
¿Cómo lo ha hecho? A Malone, dicen quienes le estudian, le gusta mucho ahorrar: busca vericuetos fiscales y, sobre todo, gangas. Empresas venidas a menos que pueda comprar barato, lavar, remodelar y devolver al ruedo con el doble de fuerza. Su compra de Fórmula 1 este mes valdría como ejemplo.
“La venta de Formula 1 por 8.000 millones [deuda incluida] refleja su pérdida de valor”, tituló 'Forbes'. Es un precio menor al que se le estimaba en años anteriores. También ha caído su audiencia, de 600 millones de televidentes en 2008 a 400 millones en la actualidad. Pero la gente de Malone ha tomado el control y ya tiene algunas ideas en mente. Según el CEO de Liberty Media, Greg Maffei, el negocio está “subdesarrollado”; hay que mejorar el apartado digital, potenciar la promoción, los videojuegos y la realidad virtual, y ampliar la agenda de carreras en Asia y América.


Un tiburón en el fondo del mar
Malone es como un tiburón que aguarda en el fondo del mar. Como el emperador Augusto, se “apresura lentamente”, pelea en varios frentes a la vez, de manera lenta, invisible y compleja: un 10% aquí, una venta allá, tres empresas que se unen, otra que se ramifica. Su especialidad son los acuerdos de muchas capas que se cocinan lentamente y luego se materializan con el fulgor del relámpago. Ahí está la compra de Starz por Lionsgate, que podría seguir amasando: AMC, Discovery o CBS estarían en su punto de mira.

El millonario tiene otra ventaja: su falta de ego, según ha reconocido Jarl Mohn, que dirigió para él Liberty Digital entre 1999 y 2002. “A diferencia de mucha gente que está muy activa en los mercados, John no se siente obligado a cerrar un acuerdo por el hecho de cerrar un acuerdo. Él busca oportunidades, no acuerdos”. Reflejo, quizás, de su fría y concienzuda formación universitaria como ingeniero.

La revista 'Variety' dice haber captado la esencia de Malone, su filosofía de vida: “preservación y sostenibilidad”. El magnate acumula para mantener luego el orden del universo, en este caso el universo de la televisión, con sus vertientes deportivas. Es la fuerza invisible que está detrás de productos como 'Mad Men' o “Los Juegos del Hambre', y, desde ahora, las carreras de Fórmula 1.



En 2002 perdió el 70% de su fortuna
Como a cualquier sabio con cara de póker y cabello blanco, también le llaman “oráculo”. Y como cualquier sabio, igualmente ha atravesado algún que otro desierto. En los años ochenta y noventa Malone se enfrentó a la Casa Blanca e hizo temblar sectores enteros, pero el estallido de 'las puntocom' en 2002 borró el 70% de su fortuna. Se quedó con 1.300 millones de dólares, que ha multiplicado por cinco en la última década, paso a paso, como una hormiga.
Malone volvió con su firma de siempre: una de las compañías en las que participa, Charter Communications, compró Time Warner Cable y Bright House News por 79.000 millones de dólares. Esperó a que el intento de Comcast naufragase, observando desde el fondo del mar, y luego lanzó su dentellada: el regulador dio luz verde y ahora Darth Vader tiene la segunda compañía mediática del mundo en las filas de su imperio.



El mayor propietario de tierras de Estados Unidos
Malone acumula y preserva siglas corporativas, y también tierra: una porción de su país física, dura, húmeda. Es el mayor terrateniente de Estados Unidos, donde posee casi 9 millones de hectáreas que ha ido acumulando paralelamente a los canales de televisión. Tiene ranchos, bosques y praderas en media docena de estados, de norte a sur, la mayoría en Maine y New Hampshire. Él mismo ha dicho que su intención es preservar la tierra y sacar un rendimiento lento, pero seguro.

Esta es la reputación pública de Malone. Su lado privado es mucho menos espectacular. Vive en una localidad de Colorado, Englewood, a una hora en coche de Denver, junto a poco más de 30.000 habitantes. Prescinde de chucherías y lujos habituales en tiburones igual o menos ricos que él. A Malone le gusta la naturaleza, los ríos, salir a pescar. En verano se va de vacaciones con su amigo de toda la vida y los reporteros que le entrevistan siempre comentan la olvidable sencillez de su oficina.

Su tiempo libre lo dedica a la filantropía, que le agradece Colorado con lágrimas en los ojos, y es ahí donde va a estar su legado, según explicó él mismo al canal 'CNBC'. Su fortuna (7.100 millones) quedará en fundaciones de caridad, que seguirán controlando los intereses en las compañías mediáticas. Sus hijos y nietos tendrán puestos en la dirección de las fundaciones. “Ese es el escenario de salida para mí”.

Los drones

Los drones: un 'juguete' de 127.000 millones de dólares


Bolsamanía - lunes, 26 de septiembre de 2016
Los drones han pasado de ser considerados casi un juguete para niños a transformar la actividad en diferentes sectores abriendo un amplio abanico de posibilidades. El incipiente mercado relacionado con el uso de los drones genera oportunidades de negocio por un valor total de más de 127.000 millones de dólares en todo el mundo, según un estudio de la firma de servicios profesionales PwC.
Los más beneficiados por la inclusión de esta tecnología dentro de los procesos productivos son sectores como las infraestructuras, la agricultura o el transporte. Los drones permiten a las empresas de los diferentes sectores crear nuevas oportunidades de negocio, así como transformar sus procesos sean más eficientes y ahorrando una cantidad importante de costes.
Una de las grandes ventajas de esta tecnología es su versatilidad. Un dron puede ser adaptado para potenciar, por ejemplo, su velocidad de vuelo, la carga útil para aumentar su capacidad o centrarse en proporcionar datos de alta calidad de una manera económica. El estudio de PwC estima en 127.300 millones de dólares el valor actual de los negocios y el trabajo en cada industria que puede ser sustituido por soluciones lideradas por drones, tomando como referencia el año 2015.


LAS INFRAESTRUCTURAS, EL SECTOR MÁS BENEFICIADO
Los drones pueden abrir oportunidades dentro del sector de las infraestructuras. Son varios los tipos de subsectores que pueden beneficiarse de la tecnología de los aviones no tripulados, aunque unos lo tienen más fácil que otros: energía, carreteras, ferrocarriles, el petróleo o el gas ya utilizan o están implementando de alguna manera estos dispositivos en sus procesos. Esta tecnología podrá ayudar no solo en los trabajos de riesgo, en los que cada vez más las máquinas han ido sustituyendo a las personas, sino también en la recopilación de datos.
Los drones acabarán por convertirse en una de las mejores formas de recolectar información sobre, por ejemplo, la evolución de una gran obra. Todos los datos recabados servirán para evaluar, siguiendo con el ejemplo, si el proyecto se está ejecutando de forma correcta y dará la posibilidad de adelantarse a posibles errores graves que se traducirían en una importante pérdida de tiempo y dinero. También ayudará en los procesos de mantenimiento donde se podrán llevar a cabo inspecciones que en la actualidad suponen elevados costes de forma más económica.
Otra aplicación se puede observar, por ejemplo, en una inspección estándar de la turbina de un molino de viento. Actualmente cuesta alrededor de 1.500 dólares por cada torre; la realización de la misma inspección utilizando un avión no tripulado reduce el coste de la operación de mantenimiento hasta el 50%. Ahorros similares se pueden conseguir en las inspecciones de puentes o túneles, donde los costes del mantenimiento son aún mayores.
La tecnología de los drones no sólo permite alcanzar cotas altas o desplazar objetos por las alturas, los avances en el procesamiento de imágenes, son otra de las armas secretas de esta tecnología. Estos sistemas permitirán analizar datos mucho más rápido y con mayor precisión. El desarrollo de este tipo de software actualmente permite la extracción de mucha más información y conocimientos valiosos que nunca antes.


GOOGLE Y AMAZON, ALUMNOS AVENTAJADOS

El sector del transporte es uno de los que más oportunidades tiene ante sí, y aún no ha comenzado a ponerlas en marcha. Aunque no sea su sector específicamente, Google y Amazon se han convertido en pioneros dentro del transporte de mercancías. Ambas compañías están desarrollando modelos de reparto de paquetería que trasladen desde la fábrica, o punto de distribución, hasta la misma puerta de casa del cliente el pedido. Los drones son el gran favorito para llevar a cabo esta tarea.
Las compras por Internet, el llamado e-commerce, se han popularizado con el paso del tiempo. Tras ganarse la confianza del gran público, compañías como Amazon ahora deben mejorar el proceso de envío reduciendo costes y mejorando los tiempos. El gigante de las ventas online pretende poder entregar paquetes en menos de 30 minutos a un coste de 10 céntimos, frente al coste actual de 2 a 8 dólares para un radio de 10 kilómetros en transporte terrestre. Algo muy parecido a lo que lleva tiempo preparando también Google.

Pero el uso de drones en el campo del transporte va más allá. Incluso la medicina puede llegar a verse beneficiada. La NASA y el Instituto Politécnico de Virginia trabajan desde hace tiempo en ‘Flirtey', el primer avión medicalizado no tripulado del mundo. En un futuro este drone se espera poder enviar un desfibrilador a un paciente que esté sufriendo un paro cardíaco a una velocidad de 100km/h, localizar e identificar a la víctima del infarto y luego realizar automáticamente la desfibrilación. Al disminuir el tiempo entre la identificación de los primeros síntomas de un ataque al corazón y la desfibrilación, la respuesta rápida de aviones no tripulados puede aumentar la tasa de supervivencia a un paro cardíaco del 8% al 80%.


POLONIA MARCA EL CAMINO
Pero si tantos beneficios tiene esta tecnología y tan avanzada está, ¿por qué aún no es tan cotidiana? La legislación se ha convertido en el gran impedimento de los drones. No existen leyes concretas que regulen estas aeronaves. Únicamente un país se ha preparado para ello. En 2013, Polonia fue el primer país del mundo que creó un marco legal para el uso comercial de los drones.
En España, el primer paso hacia regular comercialmente los drones se dió en 2014 cuando se pusieron las bases para regular a los operadores. Dos años después, más de 1.500 personas cuentan con este título. Hasta esta última ley, los drones eran considerados aeronaves, con lo que tenían que regirse por todas las normas europeas y nacionales referidas a la circulación aérea.

No se contemplaba, por ejemplo, la posibilidad de que una aeronave no tripulada realizase trabajos aéreos. Pero el desarrollo industrial y las expectativas de negocio hacen que la regulación de estos drones se haga imperativa. La Unión Europea ha presentado sus planes para crear una normativa que derive en que pronto estas aeronaves formen parte también en el espacio aéreo europeo. Fueron un juguete. Ahora se son un negocio.

domingo, 25 de septiembre de 2016

redes sociales

Los adolescentes que eligen decir no a las redes sociales


The  wall street journal- domingo, 25 de septiembre de 2016  

Algunos adolescentes optan por salir de la búsqueda incesante de los ‘me gusta’ en Facebook e Instagram, y no sentirse como si estuvieran perdiendo

Cuando Brian O’Neill, un adolescente de 14 años, de Washington, quiso averiguar qué habían estado haciendo sus amigos durante las vacaciones de verano, hizo algo radical: les preguntó. A diferencia de la mayoría de los jóvenes de su edad, Brian no está en las redes sociales. No revisa las fotos de Instagram de sus amigos ni publica las propias. Tampoco utiliza Facebook o Snapchat. “No necesito las redes sociales para mantenerme en contacto”, dice.

Esta abstención de las redes sociales coloca a Brian en una pequeña minoría de su grupo de pares. De acuerdo con un informe de 2015 del Centro de Investigación Pew, 92% de los adolescentes estadounidenses (edades 13-17) están en línea todos los días, incluyendo el 24% que dice que están en sus dispositivos “casi constantemente”. El 71% utiliza Facebook, la mitad está en Instagram, y 41% son usuarios de Snapchat. Casi tres cuartos de los adolescentes utilizan más de un sitio de redes sociales. Un adolescente típico, según Pew, tiene 145 amigos en Facebook y 150 seguidores en Instagram.

Pero, ¿qué pasa cuando un adolescente no quiere vivir en ese mundo en red? En una cultura en la conducta prosocial sucede cada vez más en línea, negarse a participar puede parecer antisocial. ¿Qué se están perdiendo realmente los jóvenes que rechazan a las redes?

Antes del advenimiento de internet y las redes sociales, mantenerse en contacto con amigos durante las vacaciones significaba escribir cartas a casa desde el campamento o hablar con el mejor amigo por teléfono. “Cuando yo tenía su edad, durante el verano estaba atada al teléfono”, dice la madre de Brian, Rebecca O’Neill. “Pero cuando mi hijo quiere ver a alguien simplemente le manda un texto o un email, y se reúnen en persona”.

La mayoría de los abstemios de redes sociales que entrevisté no son tecnófobos. Por el contrario, tienen teléfonos móviles que utilizan para comunicarse con sus amigos, por lo general a través de mensajes de texto. Son expertos en internet y están totalmente inmersos en la cultura popular. Están familiarizados con las redes, pero simplemente no les gusta.

Jacqueline Nesi, investigadora de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, que estudia los adolescentes y las redes, dice que “sobre la base de datos de la encuesta de nuestro laboratorio, así como de las estadísticas nacionales, yo estimaría que sólo entre el 5% y el 15% de los adolescentes se abstiene del uso de redes sociales”.

Para estos adolescentes que optan por no usar las redes, la búsqueda incesante del “me gusta” resulta agotadora. “Creo que requieren mucho tiempo y los chicos se dejan absorber demasiado”, dice Annie Furman, 19, que se crió en el área de Dallas y está a punto de empezar la universidad de Iowa. “Prefiero ver a mis amigos en persona que mandarles un tuit. No quiero pasar todo mi tiempo en mi teléfono, quiero pasarlo en el mundo real”.

Para muchos de los no usuarios de las redes sociales, la inmediatez de la interacción cara a cara supera la intimidad filtrada de Facebook e Instagram. “Me encanta ver a los chicos que están siempre pegados a sus teléfonos ecualizar cuando no están conectados”, dice Katy Kunkel de McLean, Virginia, que tiene cuatro hijos de edades de 7 a 12 años, ninguno de ellos en las redes. Especialmente durante el verano, señala, “los niños recalibran mucho más rápido que los adultos. Encuentran una tribu, a continuación se divierten o se preocupan entre árboles y arroyos...son mucho más activos por defecto”.

Los propios niños a menudo no sienten estar perdiéndose nada. A pesar de que “casi el 100%” de sus amigos están en las redes, Brian O’Neill dice que él no puede recordar un momento en que sucedió algo importante en su círculo social y que no escuchó nada al respecto. “Me hicieron saber si algo estaba pasando”, dijo. La experiencia de la joven Furman es similar: “A veces no entiendo una broma específica que hace todo el mundo, pero el 90% de las veces no es algo que realmente valga la pena, es simplemente una broma”.

“Los padres tienen mucho miedo de que sus hijos sientan excluidos”, dijo Kenney Marnie de Washington, cuya hija de 14 años, Raya, ha optado por salir de las redes sociales. “Ellos proyectan el miedo en sus hijos”. Pero, señala, “las redes son sólo chismes, un montón de chismes”, y cree que su hija está mejor sin ellos.

Las discusiones sobre el impacto de las redes sociales a menudo se focaliza en el acoso cibernético o en los depredadores en línea, pero un peligro más inmediato y crónico es la tendencia a alentar a los adolescentes a compararse constantemente con sus pares. Y no sólo con sus pares sino también con Gigi Hadid, Kylie Jenner y otras estrellas de Instagram, o con modelos y celebridades de YouTube cuyas hazañas son incesantemente documentadas en todas las plataformas. “Toda esa comparación no es saludable”, dijo Sue Lohsen, madre de dos hijas, también en Washington. “Cada uno tiene una vida feliz, de una perfección Facebook. Pero usted tiene que desentrañar su propio ser. Las redes sociales no animan a la gente a hacer eso”.

En un estudio publicado este año en la revista Psychological Science, unos investigadores crearon un programa de Instagram y luego usaron escáneres de resonancia magnética para medir las reacciones de los adolescentes a las fotos que recibían más o menos “likes”. Lo que descubrieron fue un proceso de “apoyo social, cuantificable”, en el que los adolescentes usaban aquello que había por lo que habían recibido “me gusta” en las redes sociales “para aprender a navegar su mundo social”. Pero esas señales pueden ser adaptativas, o lo contrario. Los investigadores hallaron que los adolescentes “tenían más probabilidades de poner ‘me gusta’ a una foto, incluso una que retrata a los comportamientos de riesgo, como fumar marihuana o beber alcohol, si esa foto había recibido más ‘me gusta’ de sus pares”.

Dicha presión de grupo no es nueva. Lo que es nuevo con las redes sociales es la velocidad con la que los compañeros pueden hacer comentarios sobre la vida del otro, así como el supuesto de que deben hacerlo. “Hay una especie de efecto bipolar que las redes tienen en niñas de su edad”, dijo Kenney Marnie de su hija. “Son juzgadas constantemente. Su autoestima se mide constantemente por la respuesta de otras personas para cada cosa que ponen en línea”.

“Siento que mucho de lo que sucede en Instagram no es comunicación valiosa”, dijo Katherine Silk, de 18 años, que creció en Los Ángeles y está a punto de comenzar un año sabático antes de ir a la Universidad de Emory, en Georgia. “Estoy con amigos comiendo y digo: ‘¡Vamos a publicar esto en Instagram!’ A veces me digo [que] debería estar hablándome a mí y las otras personas aquí, no publicando cosas para gente a la que puede o puede no importarle, sólo para conseguir más ‘me gusta’”. Al igual que muchos abstemios de las redes sociales, ella piensa que con demasiada frecuencia sus compañeros “no tienen límites adecuados” cuando se trata del uso de esas redes.


En cuanto a la posibilidad de que se estén perdiendo algo, los abstemios son optimistas. “Si tengo algo importante que decir a mis amigos, voy a llamarlos. Eso es suficiente”, dice Silk. “¿Honestamente? Aún como adulto, no lo utilizaría a menos que sea realmente necesario”, dice Brian O’Neill. “No hay nada realmente nuevo o creativo en las redes. En 10 años, esta locura habrá prácticamente desaparecido. Cada uno encontrará una manera diferente de perder su tiempo”.

equilibrio emocional.

 Las increíbles formas en las que la falta de sueño hace su vida más difícil



The  wall street journal- domingo, 25 de septiembre de 2016  

Científicos hacen nuevos hallazgos sobre cómo la falta de sueño puede alterar nuestro equilibrio emocional.

Los Investigadores han descubierto que la gente con privación de sueño tiene dificultades para leer expresiones faciales de otras personas, en particular cuando las expresiones son más sutiles. Son menos capaces de discernir, por ejemplo, si su pareja está molesta o simplemente serena.

Cuando no han dormido lo suficiente, las personas también son menos expresivas en sus emociones. Por ejemplo, sonríen menos, incluso cuando sienten que algo es gracioso. Usando neuroimágenes, científicos están descubriendo ciertos patrones de actividad cerebral que podrían explicar la volatilidad emocional que puede ser causada por la falta de sueño.

“Pocas cosas llegan trastornadas de forma tan rápida y profunda como nuestra estabilidad emocional (...) cuando no estamos durmiendo lo suficiente”, dice Matthew Walker, profesor de neurociencia y psicología de la Universidad de California en Berkeley. Las malinterpretaciones y los lapsus pueden causar estragos en las relaciones.

Los expertos en general recomiendan que los adultos saludables duerman entre siete y nueve horas por noche. Sin embargo, los adultos en Estados Unidos, por ejemplo, dicen que duermen en promedio menos de siete horas por noche, según datos de una encuesta de 2014 a más de 444.000 personas analizadas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de ese país. Casi 12% de los encuestados dijo que dormía siete horas o menos.

En un estudio de 2014 publicado en la revista Experimental Brain Research, 49 adultos jóvenes saludables fueron divididos en dos grupos. Uno pasó una noche sin dormir, mientras que el otro pudo dormir normalmente.

Al día siguiente, les mostraron imágenes de rostros que variaban en su grado de expresión emocional. Los sujetos con privación de sueño fueron mucho más lentos en identificar las emociones en todos los tipos de caras y menos capaces de identificar de forma correcta los rostros felices.

Otros estudios también han hallado que la gente privada de sueño es menos capaz de identificar de forma precisa caras enojadas y felices, en particular cuando las expresiones son sutiles. Si bien muchos estudios de privación de sueño dejaron a los sujetos despiertos toda la noche, científicos dicen que los resultados probablemente sean aplicables a la experiencia más común de dormir insuficientes horas de forma crónica.

La privación de sueño puede tener implicaciones para la seguridad pública, dice Namni Goel, investigador de sueño de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. El personal militar y los oficiales de policía, señala, a menudo enfrentan situaciones en las que necesitan interpretar de forma precisa las expresiones faciales, y motivaciones, de otros.

“Si uno es más lento en identificar lo que está sucediendo y eso se combina con lo que sabemos, que uno se vuelve más impulsivo cuando está privado de sueño y la toma de riesgos aumenta, eso puede tener consecuencias fatales”, sostiene Goel.

David F. Dinges, profesor del departamento de psiquiatría de la misma universidad, tiene evidencia científica de que la gente con falta de sueño tiende a sobrerreaccionar ante cosas menores.

En un estudio de 2012, él y sus colegas mantuvieron un grupo de sujetos sin dormir por una noche mientras el otro durmió normalmente. Al día siguiente, los participantes realizaron una serie de tareas, incluyendo problemas matemáticos. Algunos eran fáciles y otros más complicados. También recibieron comentarios sobre su desempeño, a veces positivos y otras veces negativos.

Después de completar difíciles problemas matemáticos con comentarios negativos, ambos grupos reportaron estar similarmente estresados, enojados, ansiosos y deprimidos. En cambio, después de resolver problemas fáciles, los sujetos privados de sueño tuvieron mayores niveles de estrés, enojo y ansiedad que el grupo que descansó.

“La privación de sueño baja tu umbral de estrés. Uno básicamente es menos capaz de lidiar emocionalmente con eso. Eso explicaría las respuestas de ira a cosas pequeñas”, señala Dinges.

Catherine Shearon ha notado que los días que duerme seis horas la noche anterior, está más irritable y nerviosa. “Soy mordaz con la gente e impaciente”, dice la mujer de 54 años de Ottawa, que trabaja en ventas educacionales y es también entrenadora personal a tiempo parcial. Pequeñas molestias —como olvidar su cepillo de dientes en un viaje— puede volverse “catastrófico”, dice.

En estudios por neuroimágenes, científicos han descubierto que la privación de sueño puede amplificar la actividad de la amígdala cerebral, una parte del cerebro que juega un papel clave en el procesamiento de emociones, y debilitar la actividad de la corteza prefrontal, que es crucial para regular emociones.

Walker, de Berkeley, ha hallado que cuando los sujetos con falta de sueño ven imágenes perturbadoras —como tarántulas o incendios de casas— mientras se encuentran en máquinas de resonancia magnética, sus amígdalas son 60% más reactivas, comparadas con las de personas que durmieron bien y que ven las mismas fotos.

Esta hiperreactividad del cuerpo amigdalino puede empezar a ocurrir a aproximadamente 6 horas y media de sueño o menos, explica. El sueño de movimientos oculares rápidos, en particular, parece ser crítico para el procesamiento de experiencias emocionales.

“He llamado esto terapia por la noche”, dice Walker.

La mayoría de las investigaciones se ha enfocado en el impacto negativo de la privación de sueño sobre la cognición y el desempeño. Esto es especialmente preocupante para las fuerzas armadas y sectores como la medicina, el transporte por camión y la aviación.


Algunas personas capean la pérdida de sueño mucho mejor que otras. Los investigadores tampoco saben cuánto tarda la gente en recuperarse de los efectos emocionales negativos de la pérdida de sueño.

desempleo y la inflación

Los argentinos sienten que Macri no resultó ser la solución que esperaban



The  wall street journal -  domingo, 25 de septiembre de 2016  

La economía se sigue contrayendo, mientas que el desempleo y la inflación siguen en niveles altos

BUENOS AIRES—La contracción de la economía argentina y el alza del desempleo empiezan a generar quejas cada vez más fuertes entre la población en Argentina, todo un desafío para el presidente Mauricio Macri en un país donde el malestar económico ha derribado a líderes anteriores.

El problema es que Macri prometió que esto no ocurriría. Cuando asumió la presidencia en diciembre con el compromiso de derrotar la inflación y reactivar la economía, les dijo a los argentinos que podían esperar un futuro mejor en el segundo semestre.

Los inversionistas siguen de cerca el ánimo de la calle puesto que el malestar económico y social ha contribuido a la caída de algunos políticos que no pertenecían al todopoderoso movimiento populista del peronismo. De hecho, Macri aspira a ser el primer mandatario no peronista en completar su período en al menos medio siglo.

“Muchas empresas han demostrado que confían en la Argentina”, dijo el presidente el martes en su intervención en Naciones Unidas. “Cada día se anuncian más inversiones, que se van a traducir en empleos y pondrán al país en el camino de la expansión de la economía”.

La situación de muchos argentinos, no obstante, dista de ser color de rosa. “Estoy muy desilusionado con el presidente Macri”, reconoció Fabián Vicente, un vendedor de revistas de 55 años. “En su campaña dijo que no iba a ver inflación y hasta ahora hizo todo lo contrario y la verdad pensé que iba a cumplir. La gente está muy enojada”.

El mandatario ha intentado estimular el crecimiento e implementar políticas de mercado sin provocar una reacción social en contra. Reactivar la economía es clave para sus esperanzas de conseguir más escaños en el Congreso en las elecciones del próximo año, indican sus asesores.

Durante los primeros días de su gobierno, Macri redujo los impuestos a las exportaciones, puso fin a los controles cambiarios y devaluó el peso, ganándose los elogios de economistas y del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los ejecutivos de multinacionales como Coca-Cola Co. y Siemens AG lo alabaron en un foro de negocios realizado la semana pasada, afirmando que sus políticas restaurarán la riqueza perdida hace mucho en Argentina, si la gente le da tiempo.

“Lo más importante en este momento es tener paciencia”, dijo Peter Orszag, vicepresidente de banca de inversión de Lazard. “El gobierno ha puesto en marcha un conjunto adecuado de reformas. Se necesitará tiempo para ver los frutos”.

Las cifras, sin embargo, han sido desalentadoras. La economía se contrajo 4,3% en el período de 12 meses terminado en junio, el desempleo alcanzó 9,3% en el segundo trimestre y la producción industrial cayó 7,9% en julio frente a igual mes del año anterior.

Algunos líderes sindicales dicen que es hora de que Macri cambie de estrategia y han convocado a una huelga nacional, aunque no han definido la fecha.

Decenas de miles de personas se reunieron frente al palacio presidencial a fines de agosto en la mayor manifestación realizada contra el gobierno. Hace una semana, los pilotos de la línea aérea bandera, Aerolíneas Argentinas, dejaron de volar durante casi un día para exigir una mejor remuneración.

Las dificultades ponen de manifiesto una dura realidad para Macri: desmantelar las políticas populistas de su predecesora, Cristina Fernández de Kirchner, puede demorar más tiempo de lo que esperaba. El trabajo es tanto más difícil, dicen sus asesores, porque los argentinos se acostumbraron a la generosidad del Estado que Macri está terminando.

En los últimos años, el gobierno gastó miles de millones de dólares al año para subvencionar el gas y la electricidad, a veces incluso para familias en mansiones con piscinas climatizadas. Gastó otros miles de millones, mientras la pobreza aumentaba, para subvencionar la compra de dólares estadounidenses y pasajes de avión internacionales, lo que permitió que un número récord de argentinos pasara sus vacaciones en lugares como Orlando y Playa del Carmen, en México.

Presidentes anteriores enfrentaron crisis más graves, como la hiperinflación de los años 80 o la cesación de pagos de 2001, pero ninguno asumió el cargo con tantas personas dependiendo del Estado para sus ingresos o asistencia económica.

Miembros sindicales protestas contra el gobierno del presidente Macri en Buenos Aires el 2 de septiembre. ENLARGE
Miembros sindicales protestas contra el gobierno del presidente Macri en Buenos Aires el 2 de septiembre. PHOTO: AGENCE FRANCE-PRESSE/GETTY IMAGES
“Las circunstancias en que Macri toma el gobierno son muy difíciles. Es tanto lo que tiene que hacer que me gustaría simplemente que al cabo de cuatro años Macri haya llegado a normalizar el país”, dijo el historiador Luis Alberto Romero.
Macri heredó la mayoría de sus problemas, incluyendo un déficit fiscal de 7% del Producto Interno Bruto y una inflación de dos dígitos. Algunos, sin embargo, son de su propia creación.

El gobierno redujo los subsidios al gas, elevando tanto los precios que en el Gran Buenos Aires las facturas de calefacción se multiplicaron en algunos casos por diez.

La Corte Suprema obligó a Macri el mes pasado a reponer los subsidios, diciendo que antes de elevar las tarifas debe llamar a audiencias públicas. El error costó cientos de millones de dólares y dificulta la esperanza de reducir el déficit de Argentina este año y el próximo.

“Las políticas del gobierno sólo están beneficiando a un grupo de empresas multinacionales y afectan a la mayoría del pueblo”, dijo Hugo Godoy, secretario general de ATE, un sindicato de trabajadores estatales que está llamando a una huelga nacional.

La aprobación de Macri cayó de 63% en diciembre a 40% en la actualidad, según el encuestador Hugo Haime. La inflación, que superó 40% después de la devaluación, golpea con fuerza a las familias de menores ingresos. Alrededor de 1,5 millones de personas han caído en la pobreza desde que Macri asumió el cargo, de acuerdo con un estudio de la Universidad Católica de Argentina.

Haime dijo que muchos en las afueras de esta ciudad temen una “explosión social” si la situación no mejora pronto. “Esta preocupación está basada en la historia, no en el gobierno de Macri, porque hemos pasado por momentos en que la gente no llegaba a fin de mes y tuvimos saqueos en diciembre”, aseveró Haime.

Los funcionarios del gobierno y algunos analistas, sin embargo, dicen que Argentina está mejorando y que las protestas se limitan a los sindicatos y los militantes leales a Fernández de Kirchner.

“Sabemos que falta muchísimo y que hay un momento de recesión, pero vamos por el camino correcto”, dijo Marcos Peña, jefe de gabinete del Macri. “Vamos a crecer y vamos a estar mejor”, prometió.

“Sabemos que aún queda mucho por hacer y que estamos en una recesión, pero estamos en el camino correcto”, dijo Marcos Peña, jefe de gabinete del Macri. “Vamos a estar mejor”.

Los encuestadores también recalcan que si bien los índices de aprobación de Macri han caído, muchos argentinos dicen que les gusta la persona del presidente, lo que implicaría que su popularidad se podría beneficiar de un repunte de la economía.

Algunos sectores se están recuperando. Las ventas de automóviles aumentaron 21% en agosto frente a julio y los recortes de impuestos les han permitido a los agricultores sembrar más e invertir en nuevos equipos.

Estos son los primeros brotes de una recuperación que impulsará el crecimiento a 3,5% en 2017, dijo la semana pasada el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay. La inflación se está moderando y caerá a 17% anualizado el próximo año, estimó el ministro ante el Congreso.


En comparación con anteriores transiciones económicas difíciles, la clase media no ha salido a protestar contra el gobierno, dijo Jimena Blanco, jefa de análisis de riesgo en América Latina de Verisk Maplecroft, una consultora británica. “Si la tasa de inflación sigue disminuyendo y Macri se las arregla para evitar la agitación sindical, creo que no estamos en un camino fácil, pero estamos en un camino viable”, aseveró.