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jueves, 24 de mayo de 2007

El cuadro santo ha sabido hacerse respetar
Con la victoria de Universidad San Martín ante Sport Ancash, ha logrado una ventaja de ocho puntos sobre Cienciano que, sin embargo, tiene un partido menos que el cuadro “santo”. En la fecha anterior el puntero ya había obtenido una diferencia de cinco unidades con el agónico triunfo conseguido frente a Deportivo Municipal, mientras que el equipo rojo apenas pudo empatar con F.B.C. Melgar en Arequipa.
En la vigésima fecha se enfrentarán ambos conjuntos, que son los únicos con opción al título del Apertura 2007, en el Cusco donde han jugado 6 contiendas desde que U. San Martín ascendió en el año 2004, ganado 2 encuentros cada uno y empatando también 2, con 5 goles a favor y en contra (50%). Esas dos derrotas de Cienciano en su cancha ocurrieron el año pasado, cuando el equipo “santo” venció 2-1 en el Apertura y 1-0 en el Clausura con gol de Hernán Rengifo. Es un partido decisivo.
Otro cotejo de interés es el que protagonizarán Universitario y F.B.C. Melgar quienes luchas por permanecer entre los seis primeros, en este siglo jugaron 11 partidos en Lima, de los cuales la “U” ganó 7, empató 1 y perdió 3 (66.6%) marcando 23 goles por 12 de Melgar. Una de las caídas de los cremas en su cancha se produjo en el Apertura del 2006 cuando los rojinegros vencieron 2ª1. En una lid clave.
En cuanto a Sport Boys, uno de los aspirantes a quedar en el sexteto del privilegio de la tabla de posiciones, la tiene difícil en Tacna ante Coronel Bolognesi al que no gana desde el Clausura del 2002, cuando obtuvo su única victoria desde que el club del Sur subió a la primera, contra 5 derrotas y 3 empates. Por su parte Sport Ancash y Sporting Cristal están parejos actuando en Huaraz: en el 2005 ganaron los celestes 1-0 en el Apertura y empataron 0-0 en el Clausura, y en el 2006 vencieron los auriverdes 1-0 e igualaron 1-1 en el segundo torneo del año. Encuentro parejo.

miércoles, 23 de mayo de 2007

INDUSTRIA DEL FÚTBOL: SE GASTAN $ 600 MILLONES SÓLO EN AVISOS, TELEVISORES Y VIAJESOTROS $ 100 MILLONES SE IRÁN EN DERECHOS DE TELEVISACIÓN, VENTA DE CAMISETAS Y SPONSOREO DE JUGADORES. LA MAYOR INVERSIÓN ES EN PUBLICIDAD. 5.000 HINCHAS VIAJARÁN A ALEMANIA Y OTROS 200 MIL RENOVARÁN SU TELE.
Por Sebastián CampanarioFuente: diario "Clarín"Más información: www.clarin.com
Cuando Lionel Messi encare el área de los temibles grandotes de Costa de Marfil, millones de argentinos se quedarán sin aliento. Pero algunos pocos sacarán sus calculadoras y empezarán a revisar números. Del talento del nuevo pibe de oro y sus compañeros depende un megaevento menos folclórico que el Mundial, pero igual de riesgoso e imprevisible: el mundial de los millones. No es novedad que detrás de la pelotita hay mucha plata en juego. Pero cuando llega el Mundial, los números se agigantan, desatan las mayores pasiones de hinchas y por empatía la de anunciantes, canales de televisión, fabricantes de televisores y agencias de viajes, principales beneficiarios del fenómeno. Esta vez, con un ingrediente que lo distingue de los anteriores: será el más mediatizado de la historia, ya que los partidos de la Selección serán transmitidos por primera vez por todos los canales abiertos y hasta por la televisión por cable.El Mundial de fútbol empieza el 9 de junio y durará hasta el 9 de julio. Y aunque faltan cuarenta días, ya están en marcha buena parte de las millonarias inversiones del otro mundial, el de los negocios. Los pronósticos son grandilocuentes. Estiman que las empresas invertirán 220 millones de pesos en publicidad, más 50 millones que aportaron por los derechos para usar la imagen de la Selección y 10 en sponsoreo de jugadores. Los hinchas, se calcula, comprarán 200 mil televisores para ver el Mundial con pantalla nueva y unas cien mil camisetas oficiales. Serán cinco mil los argentinos que pagarán un promedio de 32 mil pesos (8.500 euros) cada uno por ir a ver la primera fase del torneo. Sumando esas inversiones, más la que tienen que hacer la televisión por derechos de televisación y producción, habrá más de 700 millones de pesos en juego.Los gastos siguen y siguen. Venta de pelotas mundialistas, cotillón, eventos para ver el partido en restoranes o en hoteles. Todo para el gran show del año, que sumando todos los partidos será visto por 30 mil millones de espectadores en 220 países , casi un seis por ciento más que en el Mundial del 2002. En la Argentina, se prevé un rating de 50 puntos para toda la cobertura: casi cinco millones de personas viendo todo el tiempo fútbol y con picos imposibles de prever para cuando juegue nuestro equipo.La clave está ahí, en la tele. Para que se sepa desde ahora: al que no le guste el fútbol, será mejor que alquile videos o vaya al cine, porque la televisión será Mundial ciento por ciento. Los canales enviarán a Alemania unas 300 personas. Hasta Marcelo Tinelli y todo su equipo vivirán el torneo más importante del planeta desde la raya de cal.Nunca hubo tanta locura. En 1998, tres canales transmitieron el Mundial. En el 2002, fueron apenas dos. Ahora serán todos los canales de aire, incluido Canal 7, que transmitirá para el interior, y un canal de cable, que pasará los 64 encuentros. Semejante cobertura entusiasma a las empresas auspiciantes. Los gerentes comerciales de los canales compiten por una torta publicitaria extra que no bajará, dicen, de los 70 millones de pesos, que es casi lo mismo que recaudan en un mes entero. Es decir, que el Mundial representa un mes de más en la facturación anual.La mitad de la publicidad televisiva se invertirá en forma directa, con avisos durante la transmisión de los partidos. Los otros 35 millones se invertirán en avisos fuera del horario mundialista o en programas especiales que también coparán la pantalla. Como la tele insume hoy cerca del 30 por ciento de la torta publicitaria, según la Asociación de Agencias de Publicidad, habrá otros 160 millones para avisos en medios gráficos, radio, afiches callejeros y promociones.¿Quién pondrá esa plata? Las marcas más futboleras son las deportivas, pero también las de gaseosas, las tarjetas de crédito y los fabricantes de televisores. La competencia empieza por los derechos oficiales para auspiciar a la Selección. Porque hay que decirlo: además de pasión, juego bonito o brusco, la Selección argentina es una marca valiosa.A través de la empresa Puntogol, la AFA ya vendió los derechos de su marca por unos 50 millones de pesos anuales. Se anotaron Adidas (aporta 7,5 millones de dólares), Coca-Cola, Quilmes, Carrefour, Mastercard, YPF, CTI y el Banco de la Nación (con aportes de entre 2 y 3 millones de pesos cada uno), además de Volkswagen, Fibertel y Sanyo, que se plegaron como proveedores, una categoría algo más barata (un millón de pesos por marca). Todas tienen derecho a hacer campañas publicitarias con la imagen de los muchachos de Pekerman. Pero como ocurre cada cuatro años, los usos o abusos de esa imagen ya generaron demandas legales.Los acuerdos de la AFA durante este año superan en diez millones de pesos a los que se habían cerrado en el Mundial del 2002, cuando hubo seis sponsors en vez de ocho. No es la única variante que muestra cuánto más atractivo es este Mundial. La firma Adidas planea duplicar sus ventas en relación al Mundial de Corea-Japón, cuando no pudo liquidar las cien mil camisetas que había puesto en venta. ¿Lo hará ahora? Apuestan que sí. Los gerentes de marketing explican el entusiasmo que genera este Mundial, en tres razones:• El Mundial del 2002 se desarrolló en medio de la profunda crisis y con un dólar disparado en casi cuatro pesos. Hoy, el país vive una recuperación sostenida.• El Mundial 2002 se transmitió de madrugada y el de Alemania llegará a mediodía.• El de Alemania se transmitirá por todos los canales. El del 2002 se vio sólo por Canal 2 y Canal 7. Hay un cuarto factor imprevisible que marcó el Mundial del 2002: la mala performance de la Selección, eliminada en primera ronda. Todos los cálculos de las empresas, tanto en publicidad como en ventas, suponen un papel "normal" de la Selección, que estipulan en estar peleando hasta cuartos de final. De fracasar antes, se venderán menos televisores y camisetas y se invertirá menos en publicidad. Si llega a la semi o la final, la inversión subirá de inmediato.Donde más incide la efectividad o no de los jugadores de Pekerman, es en los paquetes de viajes. La AFA ya vendió las cinco mil entradas que tenía para cada uno de los tres partidos de la primera ronda. Se liquidaron en los clubes pero también entre empresas, ya que muchas están sorteando paquetes como incentivo para sus empleados. Cerca de 2 mil fueron a parar a Rotamund, una agencia de viajes que tiene la exclusividad de las entradas de venta directa. "El primer paquete lo vendimos en febrero del 2005. Todavía recibimos reservas pero ya tenemos casi todo vendido", dijo a Clarín Ricardo Santiago, de Rotamund.Los paquetes para la primera fase del Mundial (del 9 al 25 de junio) cuestan entre 5.500 y 10.000 euros, según la categoría del hospedaje, y hay que sumarle las entradas (entre 120 y 650 euros) y la comida (no menos de cien euros diarios). En total, una inversión de unos $ 160 millones. Pero de avanzar la Selección a instancias finales, la venta de pasajes y paquetes puede hasta duplicarse.El Mundial enloquece a los fabricantes de televisores. Durante el 2005, en la Argentina se vendieron 1,2 millón de televisores y se calcula que la cifra crecerá a 1,7 o hasta 2 millones durante el 2006. Dijeron a Clarín en las dos principales marcas del mercado, Philips y Sanyo, que el aumento de ventas se explica en la recuperación económica y en el Mundial. Al juego de la pelotita le atribuyen 200 mil unidades de más, por unos 200 millones de pesos.El secretario de la Cámara de la Mediana Empresa (CAME), José Bereciartua, asegura que si bien hoy se ve el movimiento en las grandes empresas, "en un par de semanas se notará en todo el mercado: en las ventas de prendas deportivas, en los restoranes y bares que preparan pantallas gigantes, en las jugueterías y fábricas de cotillón". Todo estará listo para cuando Messi encare a los bravos de Costa de Marfil. Ahí se hará un silencio y ya no servirán los pronósticos.Por Gerardo YoungLa tele se muda a AlemaniaParecerá cadena nacional, pero esta vez no habrá ningún funcionario ni anuncios oficiales. El sábado 10 de junio a las cuatro de la tarde, todos los canales de aire estarán transmitiendo en simultáneo la presentación de la Selección argentina en el Mundial de Alemania. Así será cada vez: el viernes 16 (contra Serbia), el martes 21 (contra Holanda) y hasta donde llegue el equipo de José Pekerman.Los canales apostarán todo para posicionarse al frente en la contienda por un rating que, según los antecedentes, resultará apabullante. Durante el Mundial de Francia de 1998 —en horarios similares al actual—, el rating acumulado de los canales fue de 46 puntos, incluyendo los partidos donde no jugaba la Selección argentina. Aquella vez ganó Canal 13 (con 18,2 puntos), seguido por Telefé (16,8) y América (11 puntos). ¿Quién ganará esta vez?Cada uno de los canales enviará a Alemania a unas 50 personas entre periodistas y técnicos. Canal 7 también se sumará, aunque sus emisiones serán para el interior del país, de acuerdo a una disposición del presidente Néstor Kirchner para que nadie se quede afuera de los eventos de la Selección. El canal de cable TyC Sports, que transmitirá los 64 partidos del Mundial, enviará tantos especialistas y técnicos como los canales de aire.Los directivos de los canales aseguran que no será para ellos un gran negocio. Si bien recibirán entre todos cerca de 70 millones de pesos en publicidad, deben invertir cerca de 50 millones en derechos de televisación y en la producción para las transmisiones. Pero es una cuestión de posicionamiento. Hay que ganar el Mundial de la tele.A esa batalla no sólo se pliegan los programas de deportes. Canal 13 tendrá un fuerte plus gracias a ShowMatch, ya que Marcelo Tinelli hará su programa desde Alemania mientras dure el Mundial. Viajará con todo su equipo técnico y artístico. Telefé aún no confirmó si Susana Giménez hará alguna emisión especial, también desde Alemania, pero se anotó en la pelea por contratar como comentarista a Diego Maradona, la figura excluyente, que coquetea también con Canal 9. A diferencia de lo que ocurrió en otros años, los canales no venderán sus espacios de publicidad por segundos de aire, sino por paquetes. Las propuestas comerciales van desde el millón y medio de pesos en adelante por estar presente en los partidos de la Selección, el inaugural y en la final. Los avisos saldrán antes, después de los partidos y en el entretiempo, porque la FIFA prohibió sobreimpresiones durante los 90 minutos de juego. La pantalla estará entonces limpia para que sólo sea fútbol.Un espectáculo que influye en la economía global"Es muy difícil ser experto en un tema que todos entienden. Y más complejo aún serlo en un tema que todos creen que entienden. En ese aspecto, no envidio a los directores técnicos de fútbol, pero ser un economista no es algo muy distinto".La frase de Franklin Fisher, profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets, tiene más validez que nunca por estos días. A menos de dos meses del Mundial de Alemania 2006, la competencia se puso en el centro del debate de académicos, bancos de inversión y blogs de discusión económica.Hay varios factores que explican el creciente interés de los economistas por temas deportivos. El principal es el crecimiento del negocio, que viene aumentando a tasas muy superiores a la de la suba del PBI mundial, de la mano de la publicidad y los derechos televisivos.De acuerdo al informe especial sobre el Mundial difundido el miércoles pasado por la Unión de Bancos Suizos (UBS), se estima que sólo las ganancias para Alemania, el país anfitrión, tendrán un impacto neto positivo del orden de los 6.800 millones de euros para el período 2002-2010. Según Andreas Hofert, analista de UBS, las variables económicas de los países no son adecuadas para predecir los resultados del Mundial, pero la relación funciona en sentido contrario: una buena performance en Alemania 2006 implica una inyección de confianza de los consumidores e inversores que hace que el crecimiento económico del país ganador se fortalezca. Bancos de inversión como ABN AMRO, HSBC y Goldman Sachs han realizado predicciones en ese sentido. Calculan que ganar el campeonato podría redundar en un aumento extra del PBI de entre el 0,7% y el 1% para el país victorioso.El deporte también se está convirtiendo en un tema cada vez más analizado por los economistas académicos, que descubrieron allí un océano de datos estadísticos ideal para testear hipótesis. David Romer, de la Universidad de California, y Richard Thaler, de Chicago, utilizaron partidos televisados de fútbol americano y de básquet, para verificar algunas de las hipótesis de conducta irracional que están en la base de la economía del comportamiento. A nivel local, como tesis de grado en la Universidad Di Tella, dos economistas midieron el "aguante" de las hinchadas argentinas. El cálculo permitió detectar que Platense (que jugaba en Primera durante el período analizado) tenía a los hinchas más esforzados: llevaba más gente cuando peor le iba. Lo que se dice un amor incondicional (testeado econométricamente) por la camiseta.
La importancia del deporte-salud
fuente :www.efdeportes.com
*Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Doctorando por la Facultad de Medicina (Universidad de Oviedo). Profesor del Colegio La Salle de La Felguera **Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y Deporte,Doctorando por la Facultad de Medicina (Universidad de Oviedo).Profesora Titular de la Escuela Universitaria de Magisterio "Padre Enrique de Osso"
José Antonio Prieto Saborit*Paloma Nistal Hernández** jantonioprieto@lasalle.es(España)

Resumen Actualmente vivimos en una sociedad donde los adolescentes tienden con facilidad a los hábitos insanos (fumar, beber alcohol, drogas...) que añadido al sedentarismo precoz, estropea la salud de nuestra juventud. La principal causa por la que los adolescentes practican deporte, no es por el placer intrínseco que conlleva, ni por el hecho de ser beneficioso para su salud, el joven de hoy que realiza ejercicio físico, lo hace basándose en la competitividad y en la mayoría de los casos con el objetivo de ser una figura en ese deporte y ganar mucho dinero (este aspecto se ve fomentado frecuentemente por diversos factores: medios de comunicación, publicidad, opinión de sus padres y una pobre educación deportiva en valores). Los jóvenes que no destacan en la competición o que no tienen "grandes cualidades" para el deporte abandonan la actividad física en los últimos años de estudios obligatorios, (donde ya no tienen clases obligatorias de Educación Física) coincidiendo este momento con un aumento de esos hábitos insanos en el joven. El problema del tabaco, las drogas, el alcohol en los adolescentes debe atajarse incluso antes de las primeras edades de esta etapa del desarrollo evolutivo, y sin duda una de las soluciones más eficaces, es instaurar en el niño hábitos saludables como la actividad física, que sirvan de factor protector a este problema. Palabras clave: Deporte. Salud. Tabaco. Adolescente.

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 9 - N° 61 - Junio de 2003
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El tabaco es una de las drogas más consumida por los escolares de nuestro país, constituyendo, por tanto, uno de los problemas prioritarios de Salud Pública en la preadolescencia y adolescencia. (Villalbí, y cols., 1995).
En la práctica, el consumo entre los jóvenes sigue siendo muy elevado y la incorporación a este hábito se produce entre los 12 y los 14 años (Pérula de Torres y cols., 1998; Llave Gomero y cols., 2001; Sala Felis y cols., 1994). Incluso algunos estudios la edad de inicio alarmantemente entre los 9 y 11 años (Pascual Lledó y cols., 1996 y Sala Felis y cols., 1988).
Dentro del ámbito relacionado con otro tipo de drogas distintas al tabaco, Duque Alcuña y cols., (1995) indican que los adolescentes entre 12 y 16 años que han probado el alcohol, supera el 70% y más de un 30% bebe alcohol habitualmente.
Estos datos indican que la educación para la salud es fundamental en el tratamiento este problema. Además el objetivo final de alcanzar calidad de vida pasa por aquí, por hacer que la población, más específicamente, los jóvenes, participen activamente, modificando sus comportamientos insanos, eliminando factores de riesgo y procurando alternativas preventivas, como la realización de práctica deportiva de forma habitual.
Relación de la práctica de ejercicio físico con la salud
Los estudios en población general indican que la práctica de una actividad física regular, estable y moderada ayuda a mejorar tanto la salud física como la psicológica, incrementando así la calidad de vida. La práctica de ejercicio regular contribuye a instaurar estilos de vida más saludables y a reducir o eliminar factores de riesgo asociados al sedentarismo. (Dishman, y cols., 1985).
Estudios recientes señalan un 54% de actividad en la práctica deportiva (Ariza, y cols., 2001), y un 57,2% (Cantera-Garde, y Devís-Devís, 2000) en los jóvenes. Otros estudios muestran un porcentaje de población inactiva superior al de la población activa adolescente (Aarón y cols., 1993; García Ferrando, 1993 y Mendoza y cols., 1994).
El tipo de deporte practicado según el sistema energético a utilizar tiene diferentes efectos sobre la salud. Así podemos diferenciar entre deportes aeróbico, anaeróbicos o mixtos. (Tabla I)
Tabla I: Clasificación según la principal modalidad fisiológica de dispendio energético.Gómez Carramiñana, y Pérez, Pérez, 1992)
El ejercicio aeróbico es una actividad física que incrementa la acción de los sistemas pulmonar y cardiovascular. Durante el ejercicio aeróbico el organismo utiliza y transporta oxígeno a los músculos para mantener la actividad. El ejercicio aeróbico incluye actividades como paseos rápidos, carreras, natación, subir y bajar escaleras, ciclismo, danza aeróbica, esquí de montaña y remo.
En contraste con ello el ejercicio anaeróbico es de corta duración y generalmente de una alta intensidad, por lo que la demanda de energía a los músculos se produce mediante el sistema ATP-PC o la glucólisis, con la consiguiente acumulación de ácido láctico.
El ejercicio físico mejora el rendimiento cardiovascular debido a cambios hormonales, metabólicos, neurológicos y de la función respiratoria. La perfusión de los pulmones se intensifica gracias a las adaptaciones inducidas por el ejercicio, y se facilita el paso de oxígeno de los alvéolos a los capilares pulmonares (F.I.M.S., 1989). Las adaptaciones inducidas por el ejercicio contrarrestan las modificaciones del sistema respiratorio típicas de la persona fumadora. Interviene en la modificación de los factores de riesgo cardiovascular y, en consecuencia, desempeña un papel relevante en la prevención primaria y secundaria de la cardiopatía isquémica.
Prevención del hábito tabáquico mediante el ejercicio físico
El ejercicio físico contribuye al abandono de los hábitos tóxicos (especialmente el tabaco), al mantenimiento de dietas equilibradas y al menor consumo de alcohol. En un estudio efectuado por Hartley (1985) en individuos aparentemente sanos, se observó que muy pocos participantes con nivel de actividad física alto eran fumadores y tenían sobrepeso. En la misma línea Hickey y cols. (1975) comprobaron que los hombres físicamente activos en tiempo de ocio eran menos fumadores y con menores índices de obesidad.
Por consiguiente, la actividad física regular promueve cambios generalmente muy importantes en el estilo de vida, caracterizados por una mejoría espontánea en los hábitos higiénico-dietéticos. El efecto inmediato es la sensación subjetiva de bienestar, que a largo plazo se traduce en un estado de salud y condición física superiores.
Diferentes estudios han demostrado una reducida incidencia de enfermedades arteriales coronarias, hipertensión arterial, diabetes y otras enfermedades prevalentes entre personas físicamente activas frente a las inactivas (Berlin y Goldtiz, 1990; Gordon y cols., 1990; Hagberg, 1990; Morris y cols., 1990; Schneider y Ruderman, 1990; Schwartz, 1990) citados por Aztaráin y De Luis 1994.
Como se puede comprobar en estos estudios el ejercicio físico realizado con unas determinadas condiciones es beneficioso para prevenir numerosas enfermedades, ayuda en la mejora de la condición física de los sujetos practicantes y ofrece una ayuda más favorable.
Bouchard establece un modelo donde se concibe la mejora de la salud gracias a las relaciones entre la práctica física y la mejora de la condición física. La salud se traduce en mejorar del funcionamiento de los sistemas orgánicos (cardiorrespiratorio, locomotor, nervioso, endocrino) en relación con la prevención de determinadas enfermedades, algunas de ellas relacionadas con los estilos de vida sedentarios. La salud es una finalidad alcanzable a través de la actividad física y este modelo trata de determinar la dosis de aplicación apropiada de dicha actividad física en función de algunos parámetros como la frecuencia, la intensidad, la cantidad de trabajo, el tiempo, el tipo de actividad. (Bouchard y cols., 1990; Devis y Peiró, 1992) en Pérez Samaniego (2001).

Los programas de ejercicio supervisados se recomiendan ya desde la infancia con el objetivo de estimular el hábito hacia el deporte, una de las medidas más adecuadas para ocupar el tiempo de ocio y, paralelamente, mejorar el estado de salud.
La evidencia de los beneficios del ejercicio físico a través de revisiones de efectos fisiológicos, ensayos epidemiológicos y documentación clínica ha promovido numerosas iniciativas de ámbito público y privado con el objetivo de sensibilizar a la población sobre la conveniencia de cambiar el estilo de vida hacia costumbres más saludables. La modificación de los hábitos dietéticos y la eliminación del tabaquismo constituyen dos de las piezas fundamentales en la mejora y promoción de la salud. El ejercicio físico constituye el tercer elemento sobre el que recae una parte importante de la responsabilidad en alcanzar ese objetivo.
El consejo de colegios médicos de Cataluña, con el soporte de consejo asesor de actividad física y promoción de la salud de la Dirección General de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña, elaboró un documento en el que se recomienda promover el ejercicio físico, entre otras medidas, para fomentar la salud cardiovascular (Serra, 1996).
En nuestro contexto español, la investigación en materia de actividad física relacionada con la salud es bastante limitada y no suele centrarse específicamente en la infancia y la adolescencia. Así los principales estudios llevados a cabo, a nivel nacional han investigado diferentes dimensiones de la actividad física como son:
El ocio y las actividades deportivas en la población general con una breve referencia a los jóvenes (García Ferrando, 1986, 1991, 1997, y Ruiz Olabuénaga, 1994).
Los patrones generales de ocio y actividades deportivas en la juventud (García Ferrando, 1993).
El nivel general de salud de los niños y adolescentes escolares con escaso énfasis en la actividad física (Mendoza y cols., 1988; 1994).
Existen otra serie de estudios a nivel más autonómico y local que también recogen información sobre la actividad física en la infancia y la adolescencia y contribuyen al conocimiento general de esta conducta (Generalitat de Cataluya, 1991; Nebot y cols., 1991; Sánchez, 1990, y Vázquez, 1993). En general, la mayoría de los estudios muestran la existencia de importantes índices de inactividad física entre los distintos grupos poblacionales estudiados con el consiguiente perjuicio para su salud, aunque es necesario comentar que la diversidad en la metodología empleada hace difícil las comparaciones.
Conclusiones
Las declaraciones sobre la necesidad de recomendar a la población el ejercicio físico son coincidentes, y todas ellas vienen respaldadas con sólidos argumentos por la amplia bibliografía que se ha puesto en circulación en los últimos 10 años. El estilo de vida físicamente activo se asocia generalmente a costumbres más saludables y a una menor incidencia de tabaquismo y de otros hábitos tóxicos.
Las investigaciones realizadas en estos años demuestran la necesidad del ejercicio físico en todas las edades por los beneficios que indudablemente tienen para la salud, pero además se observa como el ejercicio físico en adolescentes funciona como factor protector ante los hábitos nocivos (tabaco, alcohol, otras drogas...). Por lo que cada día tiene mas fuerza la necesidad de educar en el deporte-salud y dejar en un plano secundario la obligación de ganar para poder seguir practicando deporte.

80 AÑOS DE RELATOS FUTBOLISTICOS

80 años de relatos futbolísticos
fuente
BBC Deportes


El micrófono sumado a su voz y su intelecto son las herramientas fundamentales del relator.En 2007 se cumplen 80 años de la primera narración radial de un partido de fútbol en Inglaterra. Pero el origen del género, dicen algunos, está en Latinoamérica, de donde han salido algunos de los más grandes relatores de la historia.
El 22 de enero de 1927 los ingleses escucharon en la BBC la primera narración de un partido de fútbol, en un encuentro de primera división entre Arsenal y Sheffield United en el estadio de Highbury.
Pero del otro lado del Atlántico, el primer relato es fechado por algunos estudiosos en 1927, cuando se transmitió el partido entre Sportivo Barracas y Estudiantil Porteño en Argentina. Para algunos, la historia va más atrás, hasta 1924, cuando Horacio Seever narró el encuentro Argentina-Uruguay. Otros dicen que la primera vez que se transmitió un partido fue en Uruguay en 1922.
Sea cual fuere la fecha exacta, lo trascendente está en lo que el relato futbolístico brinda a sus oyentes. Desde el inicio de este género único de la radiofonía, la voz de los que desde los estadios cuentan el devenir de las justas futbolísticas ha informado, emocionado y también indignado o entristecido, a millones de aficionados en todo el mundo.
Para recordar los orígenes de la narración futbolística, BBC Deportes conversó con los grandes referentes del género en América Latina, el uruguayo Víctor Hugo Morales, el mexicano Francisco Javier González y el colombiano Edgar Perea.
Les preguntamos sobre su arte, su historia, sus narraciones favoritas y aprovechamos también para pedirles que nos cuenten cuál fue a su entender el partido más grande de todo los tiempos.
Para leer lo que nos dijo cada uno de ellos, haga clic sobre su nombre.

También queremos invitarlos a ustedes, los lectores de BBC Deportes, a decir cuál creen que ha sido el mejor encuentro futbolístico de la historia, eligiendo entre los preseleccionados que se encuentran en el voto en la columna derecha de esta nota.

FRANCISCO JAVIER GONZÁLEZ - MÉXICO

(Los relatores) somos portadores de emociones, pero tienen que ser emociones que obedezcan a una realidad
Empecé casualmente, a los 14 años de edad, cuando un tío que tenía relación con un comentarista deportivo muy afamado en radio, notó que yo durante varios fines de semana inventaba mis crónicas.
Recuerdo el primer relato parcial en un partido, cuando me invitaron a la transmisión de un juego de segunda división, y el narrador, muy afamado en México, Oscar "El Rápido" Esquivel, decide probarme al aire y sin previo aviso. Y comentó al aire: "Me parece que este muchacho puede tener cualidades para narrar partidos, que nos narre 15 minutos desde la cancha".
(Los relatores) somos portadores de emociones, pero tienen que ser emociones que obedezcan a una realidad... Es el poder regular la emoción con el mejor lenguaje posible, y hacer en la mente del aficionado muy gráficas las imágenes que muchas veces no está viendo.
Ángel Fernández es un narrador, un comentarista, ya fallecido, que hizo época en una escuela mucho más épica, más espectacular. Daba la impresión de que cada partido de fútbol era más bien un cuento de caballería. A nivel internacional, me parece que Víctor Hugo Morales es de lo mejor que ha entregado el mundo. Porque es el hombre culto detrás del micrófono.
Los mejores partidos de la historia
El llamado "Partido del Siglo" del Mundial de 1970 entre las selecciones de Italia y de Alemania, cuyos 90 minutos fueron más o menos lamentables. Lo que ocurrió fue que los tiempos extras fueron espectaculares.
El del Mundial de España de 1982, entre Francia y Alemania, que en tiempo extra y posteriormente en penales Alemania utiliza para mostrar su grandeza y eliminar a una selección francesa exquisita.

VÍCTOR HUGO MORALES - URUGUAY/ ARGENTINA

Mentalmente siempre estaba como relatando lo que ocurría delante de mis ojos cuando iba a un acontecimiento deportivo e incluso cuando jugaba pensaba las cosas en términos de relatos
Antes que nada fui locutor comercial, es decir, pasaba publicidades comerciales cuando tenía 16 años. A los dos o tres años de ser locutor comercial, pasador de informativos y periodista en general en una radio, pedí que me hicieran una prueba como relator, porque mentalmente siempre estaba como relatando lo que ocurría delante de mis ojos cuando iba a un acontecimiento deportivo e incluso cuando jugaba pensaba las cosas en términos de relatos. Gustó. Y allí a los 18 años -ahora tengo 59- nació el relator deportivo.
Yo siempre buscaba que el gol al producirse en mi relato tuviera alguna elegancia, alguna metáfora, alguna frase que sirviera para decorar mi trabajo. Entonces, se producía un gol, y yo cerraba los ojos y empezaba a imaginar y a comprar el gol con situaciones, o lo mezclaba con avisos publicitarios o títulos cinematográficos que tenía en mi cabeza o cosas por el estilo. Y un día cerré los ojos, me puse a relatar ese gol que se había producido, y un compañero me da un codazo, me pega con el brazo, me despierto, abro los ojos ¡y es que se había producido otro gol en el arco de enfrente!
Hay un relator en Argentina que me fascina, que es compañero mío en la radio donde yo trabajo, que se llama Osvaldo Webe. El gran relator en la historia del Río de la Plata se llama Carlos Solé, uruguayo. Otro relator extraordinario (...) se llamó Fioravanti. Un relator multitudinario en audiencia, de gran llegada popular (...) un hombre que tenía el domingo a la tarde incorporado a su garganta, se llamó José María Muñoz.
Creo que en Brasil y en Colombia es donde se da en América Latina la mayor cantidad de grandes relatores deportivos. Colombia tiene no menos de cuarenta grandes relatores, seguramente; porque cada ciudad genera un par de muy buenos profesionales, cuando menos. Y lo mismo ocurre con Brasil.
Los mejores partidos de la historia
A mí me parece que en términos objetivos no existe un partido igual al del Maracaná (Brasil 1-2 Uruguay, Mundial 1950 en Brasil). Un equipo que sea capaz de derrotar a otro ante doscientas mil personas marca un episodio grandioso para el fútbol y creo que muy difícil de comparar.
Y hay un partido de clubes, cuya belleza estética a mí me ha resultado muy difícil de comparar con otros partidos que haya visto -lo vi por televisión y no lo relaté-, que es Argentinos Juniors contra Juventus (final de Copa Intercontinental 1985).

EDGAR PEREA - COLOMBIA

No hay ninguna universidad en el mundo que te enseñe a narrar un partido de fútbol
Yo estudié mecánica industrial en Medellín y en el colegio narraba los partidos del curso tercero contra cuarto, segundo contra quinto. No hay ninguna universidad en el mundo que te enseñe a narrar un partido de fútbol. Eso no se enseña ni se aprende en ninguna universidad... eso es algo que uno lo trae por dentro, que dios se lo pone.
El relator tiene por oficio meterte en el partido. El relator tiene que contarle a la gente que está escuchando radio lo que está pasando en el campo... No todos los relatores emocionan a la gente. Hay relatores que aburren.
(Colombia-Alemania en Italia '90) es el máximo momento dentro de los nueve campeonatos mundiales que yo he narrado. En ese mismo partido, cuando salimos del estadio (...) había como 20 o 30 colombianos en el parque todavía bailando y gritando... Me hicieron narrar el gol otra vez ahí en la plaza, entonces yo tuve que narrarles el gol. Y aquello fue la locura.
Yo admiro a Víctor Hugo Morales. Es un hombre muy práctico, es un hombre muy inteligente, muy instruido; una voz prodigiosa... En materia de fútbol, Víctor Hugo Morales manda la parada.
Los mejores partidos de la historia
El 4-1 de Brasil contra Italia en el Mundial de 1970 en México, con un golazo de Pelé. Colombia 5-0 Argentina, en 1993 en las eliminatorias para la Copa del Mundo de EE.UU. 1994.

EL MEJOR OFICIO DEL MUNDO

El mejor oficio del mundo
tomado de:www.saladeprensa.org
Gabriel García Márquez *
A una universidad colombiana se le preguntó cuáles son las pruebas de aptitud y vocación que se hacen a quienes desean estudiar periodismo y la respuesta fue terminante: "Los periodistas no son artistas". Estas reflexiones, por el contrario, se fundan precisamente en la certidumbre de que el periodismo escrito es un género literario.
Hace unos cincuenta años no estaban de moda las escuelas de periodismo. Se aprendía en las salas de redacción, en los talleres de imprenta, en el cafetín de enfrente, en las parrandas de los viernes. Todo el periódico era una fábrica que formaba e informaba sin equívocos, y generaba opinión dentro de un ambiente de participación que mantenía la moral en su puesto. Pues los periodistas andábamos siempre juntos, hacíamos vida común, y éramos tan fanáticos del oficio que no hablábamos de nada distinto que del oficio mismo. El trabajo llevaba consigo una amistad de grupo que inclusive dejaba poco margen para la vida privada. No existían las juntas de redacción institucionales, pero a las cinco de la tarde, sin convocatoria oficial, todo el personal de planta hacía una pausa de respiro en las tensiones del día y confluía a tomar el café en cualquier lugar de la redacción. Era una tertulia abierta donde se discutían en caliente los temas de cada sección y se le daban los toques finales a la edición de mañana. Los que no aprendían en aquellas cátedras ambulatorias y apasionadas de veinticuatro horas diarias, o los que se aburrían de tanto hablar de los mismo, era porque querían o creían ser periodistas, pero en realidad no lo eran.
El periódico cabía entonces en tres grandes secciones: noticias, crónicas y reportajes, y notas editoriales. La sección más delicada y de gran prestigio era la editorial. El cargo más desvalido era el de reportero, que tenía al mismo tiempo la connotación de aprendiz y cargaladrillos. El tiempo y el mismo oficio han demostrado que el sistema nervioso del periodismo circula en realidad en sentido contrario. Doy fe: a los diecinueve años - siendo el peor estudiante de derecho - empecé mi carrera como redactor de notas editoriales y fui subiendo poco a poco y con mucho trabajo por las escaleras de las diferentes secciones, hasta el máximo nivel de reportero raso.
La misma práctica del oficio imponía la necesidad de formarse una base cultural, y el mismo ambiente de trabajo se encargaba de fomentarla. La lectura era una adicción laboral. Los autodidactas suelen ser ávidos y rápidos, y los de aquellos tiempos lo fuimos de sobra para seguir abriéndole paso en la vida al mejor oficio del mundo - como nosotros mismos lo llamábamos. Alberto Lleras Camargo, que fue periodista siempre y dos veces presidente de Colombia, no era ni siquiera bachiller.
La creación posterior de las escuelas de periodismo fue una reacción escolástica contra el hecho cumplido de que el oficio carecía de respaldo académico. Ahora ya no son sólo para la prensa escrita sino para todos los medios inventados y por inventar.
Pero en su expansión se llevaron de calle hasta el nombre humilde que tuvo el oficio desde sus orígenes en el siglo XV, y ahora no se llama periodismo sino Ciencias de la Comunicación o Comunicación Social. El resultado, en general, no es alentador. Los muchachos que salen ilusionados de las academias, con la vida por delante, parecen desvinculados de la realidad y de sus problemas vitales, y prima un afán de protagonismo sobre la vocación y las aptitudes congénitas. Y en especial sobre las dos condiciones más importantes: la creatividad y la práctica.
La mayoría de los graduados llegan con deficiencias flagrantes, tienen graves problemas de gramática y ortografía, y dificultades para una comprensión reflexiva de textos. Algunos se precian de que pueden leer al revés un documento secreto sobre el escritorio de un ministro, de grabar diálogos casuales sin prevenir al interlocutor, o de usar como noticia una conversación convenida de antemano como confidencial. Lo más grave es que estos atentados éticos obedecen a una noción intrépida del oficio, asumida a conciencia y fundada con orgullo en la sacralización de la primicia a cualquier precio y por encima de todo. No los conmueve el fundamento de que la mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor. Algunos, conscientes de sus deficiencias, se sienten defraudados por la escuela y no les tiembla la voz para culpar a sus maestros de no haberles inculcado las virtudes que ahora les reclaman, y en especial la curiosidad por la vida.
Es cierto que estas críticas valen para la educación general, pervertida por la masificación de escuelas que siguen la línea viciada de lo informativo en vez de lo formativo. Pero en el caso específico del periodismo parece ser, además, que el oficio no logró evolucionar a la misma velocidad que sus instrumentos, y los periodistas se extraviaron en el laberinto de una tecnología disparada sin control hacia el futuro. Es decir, las empresas se han empeñado a fondo en la competencia feroz de la modernización material y han dejado para después la formación de su infantería y los mecanismos de participación que fortalecían el espíritu profesional en el pasado. Las salas de redacción son laboratorios asépticos para navegantes solitarios, donde parece más fácil comunicarse con los fenómenos siderales que con el corazón de los lectores. La deshumanización es galopante.
No es fácil entender que el esplendor tecnológico y el vértigo de las comunicaciones, que tanto deseábamos en nuestros tiempos, hayan servido para anticipar y agravar la agonía cotidiana de la hora del cierre. Los principiantes se quejan de que los editores les conceden tres horas para una tarea que en el momento de la verdad es imposible en menos de seis, que les ordenan material para dos columnas y a la hora de la verdad sólo les asignan media, y en el pánico del cierre nadie tiene tiempo ni humor para explicarles por qué, y menos para darles una palabra de consuelo. "Ni siquiera nos regañan", dice un reportero novato ansioso de comunicación directa con sus jefes. Nada: el editor que antes era un papá sabio y compasivo, apenas si tiene fuerzas y tiempo para sobrevivir él mismo a las galeras de la tecnología.
Creo que es la prisa y la restricción del espacio lo que ha minimizado el reportaje, que siempre tuvimos como el género estrella, pero que es también el que requiere más tiempo, más investigación, más reflexión, y un dominio certero del arte de escribir. Es en realidad la reconstitución minuciosa y verídica del hecho. Es decir: la noticia completa, tal como sucedió en la realidad, para que el lector la conozca como si hubiera estado en el lugar de los hechos.
Antes que se inventaran el teletipo y el télex, un operador de radio con vocación de mártir capturaba al vuelo las noticias del mundo entre silbidos siderales, y un redactor erudito las elaboraba completas con pormenores y antecedentes, como se reconstruye el esqueleto entero de un dinosaurio a partir de una vértebra. Sólo la interpretación estaba vedada, porque era un dominio sagrado del director, cuyos editoriales se presumían escritos por él, aunque no lo fueran, y casi siempre con caligrafías célebres por lo enmarañadas. Directores históricos tenían linotipistas personales para descifrarlas.
Un avance importante en este medio siglo es que ahora se comenta y se opina en la noticia y en el reportaje, y se enriquece el editorial con datos informativos. Sin embargo, los resultados no parecen ser los mejores, pues nunca como ahora ha sido tan peligroso este oficio. El empleo desaforado de comillas en declaraciones falsas o ciertas permite equívocos inocentes o deliberados, manipulaciones malignas y tergiversaciones venenosas que le dan a la noticia la magnitud de un arma mortal. Las citas de fuentes que merecen entero crédito, de personas generalmente bien informadas o de altos funcionarios que pidieron no revelar su nombre, o de observadores que todo lo saben y que nadie ve, amparan toda clase de agravios impunes. Pero el culpable se atrinchera en su derecho de no revelar la fuente, sin preguntarse si él mismo no es un instrumento fácil de esa fuente que le transmitió la información como quiso y arreglada como más le convino. Yo creo que sí: el mal periodista piensa que su fuente es su vida misma - sobre todo si es oficial- y por eso la sacraliza, la consiente, la protege, y termina por establecer con ella una peligrosa relación de complicidad, que lo lleva inclusive a menospreciar la decencia de la segunda fuente.
Aun a riesgo de ser demasiado anecdótico, creo que hay otro gran culpable en este drama: la grabadora. Antes de que ésta se inventara, el oficio se hacía bien con tres recursos de trabajo que en realidad eran uno sólo: la libreta de notas, una ética a toda prueba, y un par de oídos que los reporteros usábamos todavía para oír lo que nos decían. El manejo profesional y ético de la grabadora está por inventar. Alguien tendría que enseñarles a los colegas jóvenes que la casete no es un sustituto de la memoria, sino una evolución de la humilde libreta de apuntes que tan buenos servicios prestó en los orígenes del oficio. La grabadora oye pero no escucha, repite - como un loro digital - pero no piensa, es fiel pero no tiene corazón, y a fin de cuentas su versión literal no será tan confiable como la de quien pone atención a las palabras vivas del interlocutor, las valora con su inteligencia y las califica con su moral. Para la radio tiene la enorme ventaja de la literalidad y la inmediatez, pero muchos entrevistadores no escuchan las respuestas por pensar en la pregunta siguiente.
La grabadora es la culpable de la magnificación viciosa de la entrevista. La radio y la televisión, por su naturaleza misma, la convirtieron en el género supremo, pero también la prensa escrita parece compartir la idea equivocada de que la voz de la verdad no es tanto la del periodista que vio como la del entrevistado que declaró. Para muchos redactores de periódicos la transcripción es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la semántica, naufragan en la ortografía y mueren por el infarto de la sintaxis. Tal vez la solución sea que se vuelva a la pobre libretita de notas para que el periodista vaya editando con su inteligencia a medida que escucha, y le deje a la grabadora su verdadera categoría de testigo invaluable. De todos modos, es un consuelo suponer que muchas de las transgresiones éticas, y otras tantas que envilecen y avergüenzan al periodismo de hoy, no son siempre por inmoralidad, sino también por falta de dominio profesional.
Tal vez el infortunio de las facultades de Comunicación Social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo. Claro que deben persistir en sus programas humanísticos, aunque menos ambiciosos y perentorios, para contribuir a la base cultural que los alumnos no llevan del bachillerato. Pero toda la formación debe estar sustentada en tres pilares maestros: la prioridad de las aptitudes y las vocaciones, la certidumbre de que la investigación no es una especialidad del oficio sino que todo el periodismo debe ser investigativo por definición, y la conciencia de que la ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón.
El objetivo final debería ser el retorno al sistema primario de enseñanza mediante talleres prácticos en pequeños grupos, con un aprovechamiento crítico de las experiencias históricas, y en su marco original de servicio público. Es decir: rescatar para el aprendizaje el espíritu de la tertulia de las cinco de la tarde.
Un grupo de periodistas independientes estamos tratando de hacerlo para toda la América Latina desde Cartagena de Indias, con un sistema de talleres experimentales e itinerantes que lleva el nombre nada modesto de Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano. Es una experiencia piloto con periodistas nuevos para trabajar sobre una especialidad específica - reportaje, edición, entrevistas de radio y televisión, y tantas otras - bajo la dirección de un veterano del oficio.
En respuesta a una convocatoria pública de la Fundación, los candidatos son propuestos por el medio en que trabajan, el cual corre con los gastos del viaje, la estancia y la matrícula. Deben ser menores de treinta años, tener una experiencia mínima de tres, y acreditar su aptitud y el grado de dominio de su especialidad con muestras de las que ellos mismos consideren sus mejores y sus peores obras.
La duración de cada taller depende de la disponibilidad del maestro invitado - que escasas veces puede ser de más de una semana -, y éste no pretende ilustrar a sus talleristas con dogmas teóricos y prejuicios académicos, sino foguearlos en mesa redonda con ejercicios prácticos, para tratar de transmitirles sus experiencias en la carpintería del oficio. Pues el propósito no es enseñar a ser periodistas, sino mejorar con la práctica a los que ya lo son. No se hacen exámenes ni evaluaciones finales, ni se expiden diplomas ni certificados de ninguna clase: la vida se encargará de decidir quién sirve y quién no sirve.
Trescientos veinte periodistas jóvenes de once países han participado en veintisiete talleres en sólo año y medio de vida de la Fundación, conducidos por veteranos de diez nacionalidades. Los inauguró Alma Guillermoprieto con dos talleres de crónica y reportaje. Terry Anderson dirigió otro sobre información en situaciones de peligro, con la colaboración de un general de las Fuerzas Armadas que señalo muy bien los límites entre el heroísmo y el suicidio. Tomas Eloy Martínez, nuestro cómplice más fiel y encarnizado, hizo un taller de edición y más tarde otro de periodismo en tiempos de crisis. Phil Bennet hizo el suyo sobre las tendencias de la prensa en los Estados Unidos y Stephen Ferry lo hizo sobre fotografía. El magnifico Horacio Bervitsky y el acucioso Tim Golden exploraron distintas áreas del periodismo investigativo, y el español Miguel Angel Bastenier dirigió un seminario de periodismo internacional y fascinó a sus talleristas con un análisis crítico y brillante de la prensa europea.
Uno de gerentes frente a redactores tuvo resultados muy positivos, y soñamos con convocar el año entrante un intercambio masivo de experiencias en ediciones dominicales entre editores de medio mundo. Yo mismo he incurrido varias veces en la tentación de convencer a los talleristas de que un reportaje magistral puede ennoblecer a la prensa con los gérmenes diáfanos de la poesía.
Los beneficios cosechados hasta ahora no son fáciles de evaluar desde un punto de vista pedagógico, pero consideramos como síntomas alentadores el entusiasmo creciente de los talleristas, que son ya un fermento multiplicador del inconformismo y la subversión creativa dentro de sus medios, compartido en muchos casos por sus directivas. El solo hecho de lograr que veinte periodistas de distintos países se reúnan a conversar cinco días sobre el oficio ya es un logro para ellos y para el periodismo. Pues al fin y al cabo no estamos proponiendo un nuevo modo de enseñarlo, sino tratando de inventar otra vez el viejo modo de aprenderlo.
Los medios harían bien en apoyar esta operación de rescate. Ya sea en sus salas de redacción, o con escenarios construidos a propósito, como los simuladores aéreos que reproducen todos los incidentes del vuelo para que los estudiantes aprendan a sortear los desastres antes de que se los encuentren de verdad atravesados en la vida. Pues el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad. Nadie que no la haya padecido puede imaginarse esa servidumbre que se alimenta de las imprevisiones de la vida. Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia, el orgasmo de la primicia, la demolición moral del fracaso. Nadie que no haya nacido para eso y esté dispuesto a vivir sólo para eso podría persistir en un oficio tan incomprensible y voraz, cuya obra se acaba después de cada noticia, como si fuera para siempre, pero que no concede un instante de paz mientras no vuelve a empezar con más ardor que nunca en el minuto siguiente.
* Gabriel García Márquez es periodista y Premio Nobel de Literatura. Estas son las palabras pronunciadas ante la 52a. asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa en Los Angeles, California, el 7 de octubre de 1996; el texto forma parte de la Biblioteca de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y se reproduce con la autorización expresa de su director, Jaime Abello Bonfil.

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Los jovenes de la foto son los ganadores de las medallas de Oro por Arequipa en los JUDEJUT Argentina 2007
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