Fórmula Uno, entre problemas
económicos y escándalos
Kienyke - viernes, 7 de
noviembre de 2014
Poco a poco la Fórmula Uno,
máxima carpa del automovilismo, va perdiendo interés entre el público amante de
la velocidad. Atrás quedaron la competencia cabeza a cabeza entre escuderías
como Ferrari, McLaren y Williams que finalizaban la temporada con puntajes
apretados que definían un campeonato.
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Hoy la realidad es otra, equipos
que no soportan el alto sistema financiero por mantenerse vigentes en una
temporada deciden no participar reconociendo una profunda crisis que empaña la
Fórmula Uno.
Caterham y Marussia no van más
La quiebra técnica por parte de
la escudería ‘verde esmeralda’ fue notificada a la FOM (Formula One Management)
quien le concedió el permiso a la escudería malaya para que estuviera ausente
durante los premios, en Austin y Brasil, teniendo una leve esperanza de cerrar
el año en la última carrera como lo es Abu Dhabi.
Por su parte, el equipo ruso
dirigido por John Booth siguió los pasos de su colega que ostenta pérdidas
superiores a los 170 millones de euros desde que llegó a la Fórmula 1 en el
2010. Casi 200 trabajadores podrían perder sus empleos ante la quiebra del
equipo.
Esas bajas de Caterham y Marussia
dejarán con solo 18 monoplazas la parrilla de salida de la F1 durante las
próximas carreras. Y, si no cambian mucho las cosas, esa situación podría
continuar en 2015, lo que, sin duda, obligaría a la FOM y la FIA a mover
fichas. No hay que olvidar, además, que Sauber también atraviesa una situación
crítica y podría ampliar la lista de bajas.
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La carrera que se convirtió en
una farsa
Un antecedente que marcó y empañó
la historia de la Fórmula 1 ocurrió en Estados Unidos.
Corría el mes de junio de 2005 y
el mítico ovalo de Indianápolis, que por ese entonces se transformó en circuito
para recibir a la máxima categoría, fue testigo de cómo Michael Schumacher
ganaba una carrera disputada con tal solo seis carros.
¿Qué pasó?
Durante la sesión de prácticas
del GP al piloto Ralf Schumacher (Toyota) se le explotó una llanta al pasar por
la curva 13 dejando al descubierto los problemas técnicos de adherencia de ese
fin de semana por parte del fabricante Michelin, quien por ese entonces era la
empresa proveedora de neumáticos para siete escuderías. La empresa realizó
pruebas e informó a las escuderías que usan sus neumáticos que no podía
garantizar la efectividad ni la seguridad de sus llantas.
Los equipos y la empresa francesa
solicitaron a la Federación Internacional de Automovilismo autorizar el cambio
de neumáticos o instalar una chicana en la curva 13, para forzar la disminución
de la velocidad en ese tramo en beneficio de la seguridad de los pilotos.
Sin embargo, la FIA se negó, a
pesar de que Michelin mandó traer desde Francia neumáticos con componentes
similares a los empleados en el pasado Gran Premio de España para un mejor
desempeño. Ferrari, Jordan Grand Prix y Minardi, escuderías que usan los
neumáticos japoneses Bridgestone, también se opusieron.
¿Abucheos van abucheos vienen?
Así, las escuderías Williams,
Renault, McLaren, Toyota, Red Bull Racing, Sauber-Petronas y BAR-Honda
ordenaron a sus pilotos no correr el Gran Premio de Estados Unidos en
Indianápolis. Después de cumplir la vuelta de calentamiento, los catorce
monoplazas se devolvieron a boxes, lo que dejó la carrera con tan sólo seis
autos en competencia.
La denominada farsa fue el
detonante para que los 120.000 fanáticos que asistieron al Circuito de
Indianápolis reaccionaran lanzando botellas de agua y latas de cerveza,
mientras exigían la devolución del dinero y otros se marchaban furiosos.
A pesar de eso, el Gran Premio
fue ganado fácilmente por Ferrari, que hizo el 1-2 con Michael Schumacher y Rubens Barrichello,
quienes no celebraron en el podio, a diferencia del portugués Tiago Monteiro,
de Jordan, que quedó tercero.
La FIA nadando en lodo
El incidente afecta los intentos
de la FIA por popularizar la Fórmula Uno en Estados Unidos, un territorio que
prefiere los campeonatos Nascar e IndyCar.
Ecclestone ya ha dejado entrever
que si el número de monoplazas cae por debajo de 20, se activaría una cláusula
que permite la inclusión de un tercer coche por equipo, ya que los acuerdos
comerciales firmados exigen un mínimo de monoplazas en pista.
La gobernanza de la F1 es un tema
un tanto complicado. Las reglas son potestad de la FIA, los contratos son cosa
de Bernie con los equipos de una parte y de otra con los circuitos. Cada uno de
estos contratos es individual y secreto, lo que dificulta la negociación.
Los equipos quieren más dinero de
Bernie. Los circuitos no pueden pagar ya lo que pide Ecclestone. Y la FIA
quiere recuperar todo el poder perdido en la categoría.
A esto se suma que ciertas reglas
requieren unanimidad por parte de los equipos para ser aceptadas. Al Grupo de
Estrategia de la F1 sólo tienen acceso los seis equipos grandes, cuyos
intereses difieren de los otros cinco.
Con esto es incierto el futuro de
la F1 aún la gente es escéptica a lo que pueda suceder en un futuro, sin
embargo, los conocedores de vieja data poco a poco se van alejando, el aforo en
las gradas se va disminuyendo por eso la FIA ha recurrido a explorar nuevos
países con poder económico como lo son Rusia, China y Abu Dabi.
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