Fracasados seriales: ¿la tercera es la vencida?
Forbes - noviembre de 2014
No es motivo de vergüenza. Casi todos los
hombres y mujeres de negocios más admirados en el mundo son fracasados seriales
que supieron aprender de sus errores.
El término “fracasado serial” se refiere a
aquel que ha fallado en varios negocios y lo sigue intentando. Irónicamente, la
primera vez que escuché ese término, lo dijo alguien muy inteligente y exitoso.
Fede Casas, director de Intangible, se presentó como un “fracasado serial y
fuckupreneur” antes de contar su fracaso en una FuckUp Night.
Esa noche, Fede no nos contó una historia, sino
varias. En la pantalla se mostraban sus proyectos y en el área inferior derecha
se iban sumando las cantidades perdidas. Los proyectos iban desde la pérdida
de140,000 pesos en un portal de Internet a 370,000 en una app. Cada fracaso
tenía una causa y un aprendizaje: crisis financiera, incompatibilidad de
valores, falta de tiempo y burocracia empresarial.
Fede Casas dice que quizá se aprende más al
hacer y deshacer un puñado de empresas, que en un MBA. “No sé cuánto cueste una
maestría, pero espero que 3 millones de pesos me hayan dado suficiente know
how, información y experiencias para poder convertirlos en 3 millones de dólares”,
dijo esa noche.
La buena noticia es que tras cada fracaso
empresarial se incrementan las probabilidades de éxito del fundador del
negocio.
Paul Gompers, Anna Kovner, Josh Lerner y David
Scharfstein, de Harvard Business School, realizaron una investigación para
averiguar si los emprendedores que habían tenido un fracaso, incrementaban sus
probabilidades de éxito en futuros intentos de arrancar un negocio. Las
conclusiones fueron:
El primer intento es el más riesgoso. Los
emprendedores que están aventurándose por primera vez a poner un negocio tienen
sólo 18% de probabilidades de éxito.
En el segundo incrementan un poco las
oportunidades de éxito. Los emprendedores que fracasaron su primer negocio y
están intentando el segundo tienen 20% de probabilidades de éxito.
Echando a perder se aprende. Aquellos
emprendedores que ya fueron exitosos en un negocio tienen 30% de probabilidades
de ser exitosos en el siguiente.
El juego de la culpa
Sin embargo, aprender del fracaso no es tan
fácil como suena. Es un proceso más complejo que simplemente invitar a la gente
a reflexionar sobre lo que hicieron mal y exhortarlos a evitar errores
similares en el futuro.
Por lo general, en lugar de ir al fondo de lo
que causó la muerte de una empresa tendemos a buscar explicaciones
superficiales; por ejemplo, “los procedimientos no fueron seguidos” o “el
mercado no estaba preparado para nuestro nuevo gran producto”.
En otras palabras, nos cuesta trabajo aprender
del fracaso porque es muy fácil dejarse llevar por el juego de la culpa.
El fracaso y culpa son prácticamente
inseparables en la mayoría de los hogares, organizaciones y culturas. Cuando
somos niños, aprendemos que admitir el fracaso significa tomar la culpa y
recibir un castigo. Por eso, cuando somos adultos y las cosas salen mal, en
lugar de buscar la causa de fondo, buscamos al culpable.
Casi todos los hombres y mujeres de negocios
más admirados en el mundo son fracasados seriales que supieron aprender de sus
errores. Por eso, cuando tenemos la sesión de trabajo previo con quienes
cuentan su fracaso en una FuckUp Night les pedimos que eviten culpar a alguien
más por su fracaso y vayan al fondo del problema.
Es decir, ser fracasado serial no es motivo de
vergüenza, así que si quieren conocer a algunos fracasados seriales pueden
visitar nuestro canal en YouTube o visitarnos en la próxima FuckUp Night de su
ciudad.
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