A la caza del segundo Snowden
INFOnews - sábado, 8 de noviembre de
2014
Hay un traidor que vende información y está
trabajando en nuestras oficinas. Los altos mandos de la Agencia Nacional de
Seguridad norteamericana (NSA, por sus siglas en inglés) venían advirtiendo a
la prensa norteamericana esa aseveración desde hace meses pero, sin embargo, no
mostraban ningún resultado concreto en su persecución hasta que, esta semana,
el FBI aseguró “haber identificado y allanado la casa de un segundo filtrador
de datos”.
Acechados por el fantasma Edward Snowden, en
relación al ex técnico experto en seguridad informática que ventiló a la prensa
mundial cómo los gigantes de internet y de la telefonía entregaban dócilmente
toda la base de datos de las comunicaciones privadas de los ciudadanos a la
NSA, la cúpula del máximo órgano en el diseño de las políticas de espionaje de
la Casa Blanca intentaba, aparentemente, dar a entender que el control
doméstico de los operarios de la NSA se había intensificado tras la enorme
pérdida de información sensible divulgada por el actual exiliado político más
importante en la Rusia de Vladimir Putin.
Según Miradas al Sur, la primera parte de este
nuevo capítulo en la novela de espías intragubernamental disparada por el caso
Snowden llegó a principios de julio en las páginas de la afamada revista
Forbes. En dicha oportunidad, el medio especializado en rankear el brillo de
ricos y famosos aseguró que el núcleo duro informativo de un artículo publicado
en Alemania sobre la existencia de una iniciativa de intercepción de datos
electrónicos ultrasecreta y sofisticada, el programa XKeyscore, había llegado a
los semanarios teutones gracias a la traición de un nuevo “filtrador de datos
de la NSA”.
Luego, el tono conspirativo sumó volumen dos
meses atrás cuando la cadena televisiva CNN aseguró que el biógrafo oficial de
Snowden, el periodista británico Glenn Greenwald, estaba publicando información
reservada en su actual portal The Intercept gracias a una garganta profunda, y
la referencia no era a la boca de Snowden sino al surgimiento de “otro
alertador”, oficialmente enrolado en las entrañas de la NSA.
Recapitulando, todas esas especulaciones
tomaron, o no, un rumbo definitivo estos días cuando el periodista de Yahoo
News Michael Isikoff aseguró en un cable de alto impacto informativo que “el
FBI había identificado, finalmente, al segundo autor de las filtraciones de
documentos secretos de los servicios de inteligencia de los EE.UU.”.
Isikoff tiene, aparentemente, información de
peso pero la está publicando a cuentagotas. Según su artículo, los agentes del
FBI allanaron la casa del sucesor de Snowden; en paralelo, la Fiscalía federal
del estado de Virginia inició una investigación criminal sobre el caso, pero,
en todo momento, la identidad del nuevo topo sigue guardada en un cofre
enclaustrado bajo siete llaves de seguridad. En ese sentido, la encriptada
primicia de Isikoff podría ser un señuelo para que el verdadero doble espía de
un paso en falso. Todo puede ser posible en el laberíntico y rocambolesco mundo
de la NSA.
Lo cierto es que, según el cronista Michael
Isikoff, el nuevo filtrador de datos habría vendido dos paquetes informativos
significativos a Greenwald: uno estaría relacionado a la infinita y desmedida
lista negra de supuestos amigos o cómplices domésticos del terrorismo
internacional que la NSA persigue a diario con su ojo orwelliano –mayormente,
líderes de opinión contestatarios con Obama, este hecho fue publicado por
Greenwald hace poco tiempo atrás–; pero, la novedad sería que el nuevo
alertador habría narrado a The Intercept valiosísima información sobre los
drones encargados de interceptar información de gobiernos extranjeros gracias a
sus dispositivos de última generación.
Es más, la historia del heredero político de
Snowden no sólo sacude a la prensa norteamericana y, en ese sentido, sus
avatares ya llegaron a la pantalla grande en el reciente estreno del documental
Citizenfour, una biografía autorizada del ex técnico de la NSA rodada por la
directora y activista política Laura Poitras. “En los últimos minutos del
documental, estrenado en el Festival de Cine de Nueva York, aparece Greenwald
en un encuentro con Snowden en un hotel de Moscú. En la cita, ante los temores
de ser escuchados, ambos se comunican a través de lápiz y papel. En ese
momento, Greenwald asegura que hay otro informante en los servicios secretos de
Estados Unidos, con un rango superior incluso al de Snowden. ‘Esa persona es
increíblemente audaz’, se entusiasma Snowden, a lo que Greenwald responde: “Fue
motivada por lo que vos hiciste”, describe la agencia de noticias moscovita Ria
Novosti.
En paralelo, otro periodista norteamericano
especializado en la ilegal intercepción de datos privados promovida desde la
Casa Blanca, el investigador Jeremy Scahill, también asegura contar con “un
documento de la NSA muy valioso, también entregado por el nuevo filtrador,
porque comprueba las extralimitadas competencias de la Agencia Nacional de
Seguridad en el campo privado de los derechos civiles”. Recapitulando, el espía
interno de la NSA ya estaría identificado por sus superiores. Su legajo
estaría, en consecuencia, enmarcado como un logro en las oficinas del FBI.
Sin embargo, el artículo de Isikoff plantea que
existe un contratiempo intragubernamental en la cacería abierta contra los
disidentes internos movilizados en entregar información al enemigo. Según el
cronista de Yahoo News, el “Departamento de Justicia se está mostrando reacio a
presentar cargos penales relacionados contra las personas que entreguen
divulgaciones no autorizadas de documentos públicos a los medios de
comunicación. Una fuente del FBI, que pidió no ser identificado debido a lo
delicado de la cuestión, aseguró que existe preocupación porque ya no hay
apetito en la Justicia para estos casos de fugas de información”.
El artículo de Isikoff es un juego de muñecas
rusas; cada párrafo parece esconder otro mensaje tan ambiguo como el anterior,
y el núcleo sigue sin aparecer. Lo concreto es que la NSA asegura haber cazado
a un desertor y, al mismo tiempo, advierte que podría esposar a otros
filtradores pero que, no lo hace, porque está atada de manos por culpa de la
timorata Justicia. Mientras tanto, Greenwald, Poitras, Scahill y los múltiples
voceros de los filtradores de la NSA blanden en su mano nuevas revelaciones y
primicias. En algún lugar secreto de Moscú, Snowden parece vivir una especie de
primavera en su vida: recibió y se reconcilió con su antigua novia, estudia una
oferta del director Oliver Stone para rodar su vida y, por sobre todas las
cosas, observa cómo surgen nuevos sucesores de su legado en su antiguo trabajo.
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