¿Cómo se usa internet en el país más aislado
del mundo?
BBC - viernes, 7 de noviembre de 2014
¿De qué sirve tener una computadora en el país
más hermético del mundo? ¿De qué vale tener un teléfono inteligente si las
funciones más inteligentes están bloqueadas? ¿Por qué habría alguien de
aprender a programar si el país está cerrado a internet?
Estas son algunas de las contradicciones del
rompecabezas tecnológico que es Corea del Norte.
Si Corea del Sur es la nación más tecnológica
del mundo, uno pensaría que Corea del Norte es la menos, pero no es así.
Al menos una de cada 12 personas tiene un
teléfono inteligente.
No sólo eso sino que además Corea del Norte
tiene programadores informáticos muy sofisticados que diseñan aplicaciones
complejas.
Sabemos que Corea del Norte tiene tantos
teléfonos inteligentes porque su red de 3G opera con Koryolink, una cooperación
empresarial entre una compañía egipcia, Orascom Telecom, y el gobierno
norcoreano.
Los egipcios publican cifras que apuntan a dos
millones de suscriptores en Corea del Norte, frente a sus algo menos de 25
millones de población.
Pero la pregunta más importante es ¿cómo se las
arreglan sin internet?
Dos redes
Los estudiantes más brillantes reciben
formación sobre cómo usar internet en instituciones cuyas conexiones están
controladas y monitoreadas.
El resto de la ciudadanía se tiene que
conformar con una intranet norcoreana llamada Kwangmyong.
Esta provee una versión limitada de la
información y alegría que puede dar la conexión a la red informática mundial.
Antes algunos trataban de conectarse a internet
accediendo a las redes Wi-fi de las embajadas en Pyonyang.
Por su puesto incluye basta información sobre
lo dicho y hecho por el líder Kim Jong-un.
También recetas de cocina norcoreana.
Además hay consejos en inglés, coreano y chino
sobre dieta y edad, en una suerte de página web sobre salud.
Para el público general esta intranet es
suficiente y las autoridades están atentas para cerrar hasta la mínima grieta
hacia el internet externo.
La picaresca para conseguir internet
En enero de 2013, el gobierno comenzó a
permitir que los visitantes llevaran, por primera vez, sus teléfonos móviles al
país.
A diferencia de los residentes, a los turistas
sí se les permitía utilizar la red 3G para tener acceso a internet en el móvil,
comprando una tarjeta SIM local, según dijeron las autoridades del país en ese
momento.
Pero según Corea del Norte Tech, un sitio
monitorea el sector de tecnología en el país, los visitantes extranjeros ahora
tienen que desactivar sus tarjetas telefónicas SIM cuando dejan el país.
En el pasado era posible dejar estas tarjetas
atrás, todavía cargadas, para que las utilizaran los ciudadanos locales. Ya no.
Otra de las posibilidades que tampoco funciona
ya es la de conseguir conectarse a internet accediendo a las redes Wi-fi en las
cercanías de las embajadas y las oficinas de organizaciones internacionales.
En agosto, los equipos extranjeros en Corea del
Norte recibieron un comunicado que decía que "las señales de las redes
inalámbricas regionales... producen ciertos efectos en los alrededores" y,
por tanto, sus licencias fueron revocadas.
Esta prohibición fue en reacción a un artículo
publicado en una página web surcoreana que decía que la demanda de propiedades
alrededores de las embajadas en Pyoinyang había aumentado debido a que los
vecinos podían furtivamente hacer uso de las redes wi-fi que no tenían
encriptación.
Una excursión a la frontera
El juego al gato y al ratón es continuo entre
las autoridades norcoreanas y los ciudadanos que quieren comunicarse con el
mundo exterior.
Algunos, por ejemplo, tratan de conectarse con
las redes chinas o surcoreanas cerca de la frontera norte y sur del país, pero
Martyn Williams, que lidera North Korean Tech, le dijo a la BBC que lograrlo no
es nada fácil.
"Para el norcoreano habitual es difícil
acercarse a la frontera con Corea del Sur porque es una zona de seguridad muy
vigilada", dijo.
"Es difícil pero algo más sencillo
aproximarse a la frontera con China. Allí puedes ver a gente poniendo tarjetas
SIM chinas en sus teléfonos, o trayendo de contrabando teléfonos chinos",
agregó.
"Si consiguen conectar con una red de
telefonía china pueden hacer llamadas a todo el mundo. También pueden acceder a
internet sin las limitaciones del gobierno norcoreano".
"Una de las cosas que hace el gobierno de
Pyonyang es patrullar frecuentemente la frontera, para encontrar a gente
utilizando estos teléfonos", comentó, añadiendo que los castigos por estas
infracciones son graves.
Programación sofisticada
Con un acceso tan limitado al mundo exterior
parece improbable que pueda existir una cultura sofisticada de programación en
Corea del Norte, pero sí la hay.
"Cuando hablo con gente que trabaja con
los norcoreanos para negocios, están impresionados con el nivel de
sofisticación de alguna de su programación", dijo Williams.
"Claro que no solo lo hace por motivos
comerciales. La cibercapacidad ofensiva es algo grande en lo que muchas
naciones están invirtiendo", añadió.
Igual que otros países, el sistema militarizado
de Corea del Norte necesita buenos programadores para infiltrar los sistemas de
otros países y para resistir los intentos de hackeo de las agencias de seguridad
extranjeras.
Cora del Sur desde luego cree que sus vecinos
del norte los espían.
Según el director del Servicio Nacional de
Inteligencia surcoreano, entre los meses de mayo y septiembre Corea del Norte
infectó unos 20.000 celulares surcoreanos con malware (programas malignos)
escondido en juegos, en un intento por vigilar a sus dueños.
El gobierno de Pyonyang niega la acusación.
Dificultades para innovar
Además de formar en capacidad informática a los
alumnos más brillantes, Corea del Norte tiene también ingenieros de
programación que trabajan en aplicaciones diseñadas para uso civil.
El año pasado Corea del Norte lanzó una
tableta, la Samijiyon, que opera con el sistema Android y viene precargada con
juegos, incluido uno que parece una copia del popular Angry Birds.
La dificultad para los programadores más
brillantes para innovar en Corea del Norte es que sin un acceso constante a
internet, no siempre conocen qué está haciendo la competencia.
Geoffrey See, fundador de Choron Exchange, que
trata de mejorar el conocimiento y la capacidad de los norcoreanos, organizó
recientemente una conferencia sobre informática en Pyonyang.
"Encontramos con frecuencia al hablar con
las compañías informáticas más pequeñas que están trabajando en el desarrollo
de productos para los que ya existe un producto muy fuerte en el mercado",
aseguró.
Aislados del mundo, los desarrolladores de
programación norcoreanos corren el riesgo de trabajar a oscuras en productos
que ya han sido creados por otros.
¿Por cuánto tiempo?
La manera de evitar esto es una mayor
colaboración, según See.
"Necesitas mucha colaboración con
programadores internacionales, conectar con esa red de programadores e
inversores capitalistas que te van a decir quién más está trabajando en ese
producto", explicó.
Pero ahí está el problema. El gobierno de Corea
del Norte claramente no quiere darle a sus ciudadanos ese tipo de acceso al
mundo exterior.
Hace 25 años cayó el muro de Berlín.
Muchos de los habitantes del lado oriental
dicen con frecuencia que su ansia verdadera no era tanto una idea abstracta de
libertad como ver en primera persona el mundo exterior.
El líder norcoreano Kim Jong-un conoce los riesgos
que eso conlleva. ¿Pero por cuánto tiempo podrá mantener el aislamiento?
No hay comentarios:
Publicar un comentario